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Francisco anula la Inmaculada

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“Y la Virgen jamás se alejó de aquel amor: toda su vida, todo su ser es un «si» a aquel amor, es un si a Dios. ¡Pero ciertamente no ha sido fácil para ella! Cuando el Ángel la llama «llena de gracia» (Lc 1,28), ella permanece «muy confusa», porque en su humildad se siente nada ante Dios. El Ángel la consuela: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (v. 30). Este anuncio la confunde aún más, también porque todavía no se había casado con José; pero el Ángel agrega: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios»(v. 35).María escucha, obedece interiormente y responde: «Yo soy la sierva del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho»” (8 de diciembre de 2013).

El engaño de un hombre que ha provocado el cisma en la Iglesia. El engaño en sus palabras que predica en la Iglesia.

Francisco tiene un doble lenguaje: el de la Iglesia y el del mundo.

En este doble lenguaje construye todas sus homilías. Homilías que son una herejía, pero que nadie las ve, porque ya el hombre no cree en la Palabra de Dios, sino sólo en el fruto de su pensamiento humano.

“Cuando el Ángel la llama «llena de gracia» , ella permanece «muy confusa», porque en su humildad se siente nada ante Dios”.

Ésta es la interpretación de este hereje sobre la llena de gracia. Si Francisco supiera lo que significa, plenagratia o llena de gracia, entonces diría que la Virgen Maria entendió lo que el Ángel le decía en esa Palabra Divina. Lo que da Dios nunca oscurece la inteligencia del hombre. María no permanece confusa ante la luz de Dios, sino iluminada en su corazón por el amor divino dado en esa Palabra Divina.

Por consiguiente, quien conoce la Verdad y la acepta en su corazón, como hizo la Virgen María, automáticamente se pone en la humildad de su ser. Y esa humildad es la verdad para el alma. Y toda verdad es luz, es resplandor, es camino en la vida.

Por tanto, decir que por su humildad, su sentirse nada ante Dios, eso produce confusión en la Virgen María, no sólo es mentir, no sólo es engañar a las almas, sino que dice una herejía, algo en contra de la Palabra de Dios.

No se puede enseñar de la Virgen María la confusión, porque no tiene pecado original. Está llena de gracia. Conoce con perfección todas las cosas de Dios y de los hombres. No hay en Ella ni una mota de ignorancia. Sus virtudes son perfectísimas, su Gracia en el corazón está colmada de todo bien. Y, por tanto, una vez más, Francisco es hereje cuando habla en la Iglesia y enseñando una mentira a la Iglesia. No dice la Verdad sobre la Inmaculada, sino que enseña su mentira.

Sus palabras son engañosas siempre. Nunca puede Francisco decir una verdad clara. No le sale de su corazón, porque su corazón está totalmente desviado de la Verdad.

Francisco representa la cabeza cismática en la Iglesia. Una cabeza que separa a la Iglesia de la Verdad, que lleva a la Iglesia hacia la mentira, que obra en la Iglesia toda clase de engaños y mentiras.

Porque los hombres de la Iglesia siguen inclinados a los pensamientos humanos, entonces, no pueden apreciar las barbaridades continuas que Francisco lanza por esa boca de dragón que tiene.

¡Cuántos fieles, sacerdotes y Obispos hay que se tragan, como vaso de agua, las continuas herejías de Francisco!

“El Ángel la consuela: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús» . Este anuncio la confunde aún más, también porque todavía no se había casado con José”: esta herejía define a Francisco.

El Ángel no consuela a la Virgen María, sino que le explica cómo será que el Hijo de Dios vendrá a Ella. Le explica su misión en su vida: es decir, le da el don de la Maternidad Divina en esa Palabra.

Además, Francisco usa una traducción de este pasaje evangélico herética, porque la palabra que emplea el Ángel no es “Dios te ha favorecido”, sino “has hallado gracia ante Dios”; es decir, por tus méritos se obra la Maternidad Divina, no por un don o favor de Dios.

Francisco cambia todo el sentido a la Escritura, es decir, lo anula, anula la verdad de la Escritura. Por eso, cae en herejía doctrinal. No enseña la Verdad de la Palabra de Dios, sino que enseña a la Iglesia su pensamiento humano. Gravísimo para un líder de la Iglesia. Pero él se está definiendo a sí mismo en esta enseñanza que hace de la Inmaculada: como voy en contra de Cristo y de la Virgen, enseño la mentira hablando de la Virgen. Se está definiendo como anticristo, como precursor del anticristo, como falso profeta, como aquel que anuncia la mentira en la Iglesia.

Francisco, en su inicua traducción, sólo pone la palabra “Concebirás” y suprime “en tu seno”. Para enseñar la Verdad sobre la Maternidad Divina, hay que decir las cosas como están en el Evangelio. Porque la Virgen es Madre de Dios, concibe en su seno a Dios. No concibe sin más. No concibe en su pensamiento, sino en su seno.

Franciso calla “en su seno” por maldad, porque no cree en la Maternidad Divina en la Virgen. No tiene esa fe, por eso, enseña lo que le interesa destacar en este pasaje: como María fue amada por Dios, entonces Dios ama a todos los hombres. Es lo único a lo que va en esta homilía herética. Ni le interesa resaltar las virtudes de María, ni el don de la Maternidad, ni su virginidad.

“Concebirás en tu seno”: el ángel está haciendo referencia a la Virginidad de María. Porque es Virgen es Madre de Dios, concibe a Dios en su seno sin perder su Virginidad.

A Francisco no le interesa la Virginidad, sino sólo esto: “no se había casado con José”.

Esta es su nueva herejía, porque desconoce las costumbres judías de aquel tiempo, en que se daban dos momentos en el matrimonio: un primer rito, que eran los esponsales, donde ya se consideraban casados, pero sin convivir; y, un segundo rito, el día de la boda, en donde la mujer pasa a vivir a casa del esposo.

La Virgen María y San José ya estaban casados cuando se aparece el Ángel. Y, por eso, las luchas de San José al ver a su mujer embarazada. Si no hubiera matrimonio, San José no tuviera esas luchas espirituales en su alma. Pero hay un matrimonio verdadero y una prueba verdadera para San José, para que acepte la misión de Dios en su mujer. Es la mujer la que pone el camino al hombre en todo matrimonio católico. Esta es la enseñanza de este pasaje, que pocos han aprendido en sus matrimonios.Y, por supuesto, Francisco no puede enseñar nada de esto, porque no le interesa la Verdad del Evangelio, ni la Verdad de la Iglesia, ni lo que es el Sacramento del Matrimonio en la Iglesia.

“María escucha, obedece interiormente y responde: «Yo soy la sierva del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho»”: la traducción de Francisco revela su ineptitud para declarar la Verdad en esta importantísima palabra de la Virgen.

La Virgen dice: “He aquí la Esclava del Señor”, no dice: “Yo soy la sierva del Señor”.

La Virgen María se presenta ante Dios como esclava; no presenta su persona: “yo soy”; presenta su esclavitud, su corazón atado a Dios, su alma obediente a la Palabra de Dios, su ser dependiente del Ser de Dios.

“Yo soy la esclava del Señor” es poner el orgullo delante de Dios. Tú eres Dios, yo soy tu esclava. Ése es el lenguaje del orgulloso, el que quiere elevar su persona e igualarla a Dios. Así habla Francisco, con el “yo soy”. Yo soy el que mando, yo soy el que pienso, yo soy el que va a poner el gobierno horizontal,…, yo soy. Francisco es un dios para sí mismo.

La Virgen María pone su alma a los pies del Señor para que se haga en Ella Su Voluntad.

“Que se cumpla en mi lo que has dicho”: ¿qué es lo que ha dicho el ángel? La Palabra de Dios, la Palabra que revela el designio de Dios sobre María. Las palabras del ángel a María son la Revelación de Dios a María. A Ella sola. Es Dios quien le muestra a María su camino en la vida.

“Hágase en Mí según Tu Palabra”: lo que dice el Ángel no son las palabras del Ángel, no son los dichos del Ángel, sino una Revelación Divina, son las Palabras de Dios usando la boca del Ángel. Y en, estas palabras, el Señor enseña que cada alma recibe de Dios una Revelación, una Palabra, para que comprenda lo que tiene que hacer en la vida.

Dios habla a cada alma en particular y le da a conocer Su Voluntad, la Verdad que tiene que obrar en su vida.

Francisco calla todo esto, porque no le interesa para su doble lenguaje en la Iglesia. Francisco no enseña la vida espiritual a nadie en la Iglesia. A nadie. Enseña sólo lo que hay en su cabeza humana.

Y lo peligroso es que ya está utilizando en sus predicaciones una traducción que no es de la Iglesia.

Está acomodando, en esas traducciones, su mentira en la Iglesia. Ahí se ve el engaño de Francisco a toda la Iglesia.

¡Y cuantos dan esta homilía en sus webs y se quedan tan contentos, como si hubiera dicho alguna verdad en esta predicación! Es que no es posible que Francisco hable una sola verdad en la Iglesia. Ni una sola.

Y, para acabar, la guinda, lo que él quiere resaltar en esta homilía, lo único que le interesa: “El misterio de esta muchacha de Nazaret, que está en el corazón de Dios, no nos es extraño. No es Él que está arriba y nosotros aquí. No, no, estamos conectados ¡De hecho Dios posa su mirada de amor sobre cada hombre y cada mujer! Con nombre y apellido. Su mirada de amor está sobre cada uno de nosotros”.

Primero: llama a María con un nombre humano: muchacha de Nazaret. No puede llamarla ni Virgen, ni Madre de Dios, ni llena de gracia, porque la Virgen María, para Francisco, es sólo una mujerzuela, que tuvo un hijo con José, al que todos llaman hijo de Dios, porque fue bautizado por Juan Bautista. Así concibe Francisco a la Virgen María. Tuvo un hijo, antes de casarse con José y, por eso, es amada por Dios. Todos los concubinos imiten a María y a José para traer hijos al mundo.

Segundo: “No es Él que está arriba y nosotros aquí”. Todos somos dioses. Todos estamos conectados, unidos. Dios y nosotros al mismo nivel. No hay dependencia de la criatura a Dios. No existe sometimiento de la criatura a la ley divina. No hay moralidad, no hay ética. Hay una amorfía entre Dios y el hombre. Más clara la herejía no se puede dar, no se puede escribir. Y muchos, al leer esta frase, no ven la herejía. Porque, claro, como la dice en un lenguaje vulgar, asequible a todos, no usa una teología, una filosofía, es sólo que Francisco habla mucho, dice muchas cosas y ya está. Hay que entenderlo según su contexto, según la naturaleza con que habla y a quién habla. Así es todo ahora en la Iglesia. Nadie dice herejías porque todo hay que entenderlo en el contexto histórico, cultural, artístico, en que se dice.

Francisco anula en esta homilía a la Inmaculada. Y nadie lo ve, lo entiende. A nadie le preocupa cómo habla Francisco, qué enseña Francisco en la Iglesia. Todos están ahora en la Iglesia por un pedazo de poder y un fajo de billetes. Por eso, callan ante estas barbaridades de Francisco, porque no quieren perder lo que tienen.

Tercero: “De hecho Dios posa su mirada de amor sobre cada hombre y cada mujer! Con nombre y apellido”. Esta es su herejía favorita. Dios ama todo hombre. Ya está. Todos al cielo porque nos ama Dios. Se acabó. Igual que amó a María y la favoreció, así ama a todos y a todos favorece. La vida es bella, la vida es un placer. Comamos y bebamos que mañana moriremos de placer.

Así predica Francisco en la Iglesia. Y se gana los aplausos de los necios como él, que son muchos Cardenales, Obispos, sacerdotes y fieles en la Iglesia.

¿No tenéis inteligencia? ¿Creéis que Francisco va a salvar a la Iglesia? ¿Creéis que Francisco es un camino en la Iglesia? ¿Hasta cuándo vais a estar con la venda en vuestros ojos? ¿Hasta cuándo vais a seguir diciendo: que venga sobre nosotros el amor de un hombre que sólo se mira su trasero en la Iglesia?

¡Da pena cómo está la Iglesia tan ciega! ¡Guías de ciegos es lo que hay por todas partes en la Iglesia!


4 comentarios

  1. mauro dice:

    no creo que el que Dios ama a todas las personas sea una herejia, me parece de hecho cierto. El punto aquí es que Dios no ama el pecado y, siendo alguien libre puede elegir el cielo o el infierno. Por eso todos podemos ser perdonados, si nos arrepentimos. De ahí la Divina Misericordia.

    • josephmaryam dice:

      Dios no ama a ningún hombre. Dios ama sólo al que vive en Su Gracia, es decir, al que se esfuerza por quitar su pecado y por expiar su pecado. Dios no ama al pecador, sino que tiene misericordia de Él. La Misericordia es sólo dar la mano al pecador para que salga de su pecado y, por tanto, es un camino para salir y para expiar el pecado. El amor de Dios une al alma con Dios y, por tanto, lleva al alma a la santidad de la vida, que es imposible hacerla mientras el alma no hay expiado todo su pecado. Por eso, la necesidad de la penitencia en la vida humana y de Purgatorio, después de la muerte. Gran herejía es decir que Dios ama a todos los hombres, porque eso es negar el pecado original y quedarse en la creación de Dios. Dios crea por amor, por bondad divina la creación, pero Dios no ama a ninguna criatura si no le da el don de la Gracia, porque Dios sólo se ama a Si Mismo. No necesita amar nada fuera de Sí. Y, cuando decide crear una criatura, decide amarla como Él se ama a Si Mismo. Y, por eso, tiene que crear la Gracia, para que la criatura se pueda unir a Dios por amor divino. Sepan hablar con rectitud y no decir lo que cada uno entiende por amor. En un mundo que se inventa el amor, Francisco es el adalid de los estúpidos e ignorantes en el amor de Dios.
      No confundan la Misericordia Divina con el Amor Divino. Disciernan ambas cosas para no caer en herejía, como cae Francisco. Francisco dice eso porque no cree en la Obra Redentora de Cristo. La niega. Sólo cree que Dios no ha creado a todos y, por tanto, todos somos buenos. Francisco no cree en la Misercordia Divina porque ha dejado de creer en el pecado. Y quien no cree en el pecado, no tiene fe en la Palabra de Dios ni en la Iglesia, que Jesús la ha fundado para salvar y santificar. Para hacer cosas, dos obras divinas: la Misericordia y el Amor. Son las dos fuerzas del Espíritu que lleva a toda alma que ve su pecado a la conquista del Cielo y a despreciar a hombres, como Francisco, inútiles para ver la verdad de las almas y de la Iglesia.
      No se puede tener misericordia de un hombre que desprecia la misericordia, como Francisco. Por eso, hay que mandarlo al infierno, porque eso es lo que él persigue en su obra en la Iglesia: que la gente se condene con su doctrina comunista-marxista-espiritista.
      Abran los ojos y vean la maldad de un hombre que habla doble lenguaje para captar la atención de todos, para que los hombres le aplaudan y lo tomen por santo, cuando es sólo un demonio que se viste de Obispo y que habla como dragón.

  2. mauro dice:

    Recordemos que al principio se declaró Mariano

    • josephmaryam dice:

      Él nunca fue mariano. Con la boca dice que ama a María, pero sus obras demuestran su odio a la Inmaculada, porque no imita la humildad del Corazón de la Virgen: él nunca va a reconocer su pecado ante la Iglesia ni ante Dios. Y la Virgen supo reconocer su nada ante Dios y ante los hombres. Que nadie se engañe con las palabras de Francisco: es un mentiroso y sólo enseña la mentira.

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