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La Iglesia unida a Pedro

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La Iglesia unida a Pedro es el alma de la Iglesia.

La Iglesia es Pedro. Y, sobre Pedro, se levanta el edificio de la Iglesia. Quien se une a Pedro es y hace Iglesia. Quien no se une a Pedro no pertenece a la Iglesia.

La unión con Pedro sólo se realiza en la obediencia de la fe, no en la obediencia de la razón.

No hay un pensamiento humano capaz de unir al alma con Pedro. El alma se une con Pedro por un Pensamiento Divino, por una Obra Divina que hace Cristo Jesús en Pedro.

Jesús comunica a Pedro Su Palabra, que proviene del Pensamiento del Padre. Y Pedro comunica a la Iglesia esa misma Palabra para que las almas obedezcan a esa Palabra Divina dada por Cristo al alma de Pedro.

El alma obedece a la misma Palabra que el corazón de Pedro recibe de Cristo y, por eso, la Obediencia a Pedro es la Obediencia a Cristo.

Pero Pedro tiene que acoger la Palabra de Cristo en su corazón. Si Pedro no la acoge u obra en contra de esa Palabra Divina, ya no puede darse la Obediencia a Pedro en la Iglesia, porque solamente se puede obedecer a la Verdad, no a la mentira.

Muchos Papas, en la historia de la Iglesia, han sido pecadores y han vivido en la Iglesia con sus pecados. Pero ni ninguno de ellos enseñó algo en contra de la Palabra de Dios en la Iglesia, porque Jesús elige Su Pedro y lo guía en la Iglesia a pesar de su pecado. Pedro se debe a la Iglesia y, por tanto, Pedro tiene un carisma que nadie lo puede poseer para gobernar la Iglesia.

Cuando se pone una cabeza en la Iglesia no elegida por Dios, entonces la primera señal es la mentira, en las palabras y en las obras, de esa persona.

Ahí se ve, se discierne si ese Pedro es elegido o no por Dios.

Y, claramente, las palabras y obras de Francisco, desde que salió al balcón al ser elegido por los hombres, demuestran la falsedad de esa cabeza.

Los hombres, guiados por su sentimentalismo en la Iglesia, no supieron ver al hereje que comenzaba su gobierno demoniaco en la Iglesia. No supieron discernir el espíritu de ese hombre, vestido de Obispo, pero que no tenía el Espíritu del sacerdocio, de Cristo, de la Iglesia.

Y los hombres, cegados en la nada de su sentimentalismo, aplaudían, cada día, a un hereje en la Iglesia. Y sus obras y sus palabras eran claras para el que tenía fe. El alma que sabe lo que es la vida del Espíritu, sabe reconocer, de forma inmediata, a un hombre que le miente o a un hombre que le dice la verdad. Porque el Espíritu es la verdad y enseña al alma la Verdad. Dios no engaña a nadie. Pero los hombres, habituados a vivir su pecado en la Iglesia, no pueden escuchar las palabras del espíritu en su corazón y no puede discernir nada en la Iglesia.

Es claro lo que es Francisco: un Obispo hereje, que gobierna erróneamente toda la Iglesia, que lleva a la Iglesia hacia el error, hacia el mundo, hacia lo que él piensa en su mente de hombre.

Es claro. Pero, para muchas almas en la Iglesia, es dificultoso decir que Francisco es un hereje.

Se enfrentan a leyes eclesiásticas que les tapa la boca, que les hace callar, que les oscurece sus inteligencias humanas.

Por una ley de la Iglesia fue elegido Francisco a la Silla de Pedro. Esa ley de la Iglesia está obrada por encima de la ley divina, del dogma del Papado. Y lo que se pone por encima de Dios es siempre un pecado, una obra de pecado.

A los hombres les cuesta reconocer este punto, porque creen que todos los hombres en la Iglesia son buenos, son santos, son justos; no son capaces de reconocer a los lobos vestidos de piel de oveja, porque viven de sus sentimientos humanos: hay que sentir que todos somos buenas personas. Hay que sentir eso para no juzgar. Y ése es el error de tantos en la Iglesia: su falso sentimiento hacia los hombres, que los lleva a comulgar con la mentira y la herejía en un hombre que no sabe lo que es la Iglesia.

¡Cuántas personas hay así, con este sentimiento de lo superfluo, de la vanidad, de lo gratuito de la vida!

La vida tiene que apoyarse en la Verdad para que sea un camino, no un tropiezo. Y quien se agarra a la mentira, siempre tropieza en su vida, siempre encuentra una puerta cerrada en su vida, siempre se desliza por las tuberías del amor humano y del poder humano.

La gente vive para lo suyo en la Iglesia, pero no vive para obedecer la Verdad. No busca la Verdad en sus vidas, y, por lo tanto, se conforman con cualquier cabeza en la Iglesia que les hable bonito, que les regale el oído, que les diga lo que ellos quieren oír en sus vidas.

Esto es lo que ha hecho Francisco durante nueve meses. Y todos tan contentos y nada malo pasa en la Iglesia.

Y, ahora, tenemos una cabeza de herejía, un hereje por cabeza, que guía a la Iglesia a vivir de la herejía, como él lo hace ya en su vida humana.
Y quien se une a esa cabeza, pertenece a la iglesia que se ha inventado esa cabeza, pero no pertenece a la Iglesia de Cristo, que sólo se funda en Pedro.

Quien comulga con esa cabeza falsa, comulga con sus herejías y sus mentiras. Y, por tanto, tiene que hacer en la Iglesia la herejía y la mentira, como lo hace Francisco.

No se puede estar en la Iglesia de Cristo obedeciendo a un hereje. Sólo se puede obedecer a Cristo en Pedro. Pero Pedro, que es Benedicto XVI, no quiere ser Pedro. Luego, ahora en la Iglesia no hay obediencia a nadie. No puede haberla.

Ahora, en la Iglesia, tiene que haber oposición a todo el mundo que quiera gobernar la Iglesia. Oposición, porque a nadie le interesa dar la verdad a la Iglesia. A nadie le interesa resolver el problema que ha puesto Francisco a la Iglesia. Un gravísimo problema, porque supone el comienzo del cisma, dentro de la Iglesia.

Si perteneces a Francisco, haces cisma en la Iglesia. Si no pertenece a Francisco, te tienes que ir de la Iglesia. Gravísimo problema, que nadie medita ni ve, porque la vida espiritual no interesa a nadie ni en la Iglesia ni fuera de Ella. Todos están interesados en resolver sus vidas humanas y sus problemas en sus vidas humanas dentro de la Iglesia. Pero nadie lucha por la verdad en la Iglesia. Ni se va a luchar, porque ya no hay Espíritu en la Iglesia.

Todos ven el desastre que viene a la Iglesia. Y nadie puede para este desastre porque cae dentro de la Justicia Divina para con Su Iglesia.

Dios quiere este mal para Su Iglesia. Es un mal para el hombre, pero no para Dios. Es la única forma de purificar Su Iglesia, los corazones en Su Iglesia: que las almas fieles a la gracia de Dios vivan la verdad en sus corazones, porque eso sólo basta para ser y hacer la Iglesia que Dios quiere.

Y hay tantos en la Iglesia que tienen cerrado su corazón a la Verdad que, por eso, hacen lo que hacen en la Iglesia: la llenan de sus herejías y de sus obras mentirosas, para así alcanzar lo que ellos quieren: la destrucción de la Iglesia.

Todo hereje destruye la verdad con su herejía. Es lo que hace Francisco. Y lo seguirá haciendo dentro y fuera de la Iglesia. Poco tiempo es el reinado de Francisco en la Iglesia. Muy poco tiempo, pero el que le sigue es peor que él, porque viene con la inteligencia que no tiene ese necio de Francisco.

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10 comentarios

  1. claudia dice:

    Seria muy dificil volver a la Iglesia, porque segun Fellay, las condiciones q coloca el Vaticano no serian aceptables para ellos…sin embargo BXVI abrio el camino

    • josephmaryam dice:

      Nunca hay que salir de la Iglesia, sino de aquel sitio donde ya no está la Iglesia de Cristo. Por eso, hay que huir de Roma, porque ya en Roma no está la Verdad de la Iglesia.

  2. claudia dice:

    bien, si eso pense !!! sin embargo fuera de la cuestion de la obediencia me parece q sus parametros en todo caso serian los correctos… Y hay muchas cosas de las q yo no sabia, como cuando hay desobediencia, y excomunion or causas justificadas, como la perdicion de las almas, q creo fue lo q sucedio en el caso de Moseñor !!! como en la Epoca de San Atanasio !

  3. Claudia dice:

    Bien, seguiremos al pie de la Cruz…me pregunto si Lefebvre habrá pasado por algo semejante a lo q sucede hoy en día en la época del CVII… Será q vamos a ser dejados a un lado y vejados igual q el ??? Mmm me gustaría saber mas al respecto…

    • josephmaryam dice:

      Lefebvre se equivocó al irse de la Iglesia, porque juzgó a Pedro y no se unió a él para combatir la rebeldía de muchos. Se hizo un desobediente como otros tantos, pero por otras razones. Siempre hay que obedecer al Papa verdadero para estar en la Verdad. Bajo Pedro nunca hay pérdida, pero fuera de Él la vida se complica. Los que están con Lefebrve tiene que volver a la Iglesia en estos tiempos si quieren seguir siendo Iglesia. A la Iglesia que está en el desierto, no a la Iglesia de Roma.

  4. Claudia dice:

    Bueno no creo q sea necesariamente así . Mi marido y yo realmente hacemos un arduo intento por tener vida de FE. Y frecuentamos los Sacramentos, Eucaristía , confesión semanal o quincenal, vivimos los métodos naturales de planificación natal , etc… Pero por ejemplo en mi caso, yo tengo unos 4 años de conversión y realmente he tratado de formarme en mi FE, lo mas posible, pero aun desconozco muchísimas cosas, como para declarar herejía y analizar a profundidad ciertos escritos desde el punto de vista Teológico … La pregunta para el laico como yo, y como cientos, es Q HACER?

    • josephmaryam dice:

      Es fácil: sigan la Verdad de siempre, en la Tradición, en los dogmas de la Iglesia, en el Magisterio auténtico de la Iglesia. La Verdad es sencilla y hay que decirla cueste lo que cueste. Hay que abrir los ojos de quienes están ciegos. Hay que predicar con la Verdad, hay que dar ejemplo en la vida de la verdad, hay que obrar la verdad. El que obra la verdad es sencillo en su vida y ve el error en donde no hay verdad. No hay que estudiar nada para comprender la verdad. Hay que creer en la Verdad y entonces se tiene el Espíritu para luchar por la Verdad en la Vida.

  5. Claudia dice:

    Pienso por experiencia propia q hay temor de expresarse abiertamente. Por ejemplo mi marido no capta aun con claridad las herejías de Bergoglio. Mis amigos Sacrrdotes me parece q no lo saben o no lo dicen, y a mi me da nose si la palabra exacta es miedo, pero si dudo de caerle encima a las personas q siguen creyendo en el… Nose como actuar y la verdad si es un tiempo de TREMENDA confusión … Agradecería un post de guía espiritual a este respecto. Gracias, Paz. Y Bien

    • josephmaryam dice:

      Lo que pasa es que nadie tiene vida espiritual y, por tanto, todos tienen una venda en sus ojos. No disciernen nada por su pecado, porque han perdido la fe. Y ya no saben pensar la fe con la Tradición, con los dogmas, con el Magisterio de la Iglesia. Todo el mundo usa su cabeza para no entender nada, sino lo que le apetece entender. Y eso es señal de falta de fe. El que tiene fe ve en seguida la herejía. El que no tiene fe le importa un bledo lo que predica Francisco. Le obedece porque está en la cabeza. Y ni siquiera se pregunta si es una buena cabeza o es una mala cabeza. Como es el Papa, ahí se acaba todo su discernimiento espiritual. Por eso, hay tantas almas ciegas en lo espiritual porque viven en sus pecados y no ven ni siquiera sus pecados. Entonces,¿cómo van a ver los pecados de Francisco, sus herejías? No pueden. El que vive el pecado no ve el pecado, sino que lo ve como algo bueno en la vida y lo sigue sin más, sin importarle otra cosa.

  6. cecilia garcia dice:

    Es muy terrible lo que estamos viendo y viviendo los Católicos verdaderos, los que si seguimos la tradición y respetamos el magistério de la Iglésia. Esto nos hace, los verdaderos Católicos. Los que buscamos y creemos en la verdad. La verdad de Cristo, no la mentira de un hombre, como cualquiera de nosotros, seres imperfectos, sin pensamietos divinos si no estamos unidos a
    Dios, por el Santo Espíritu quién nos sopla la divinidad y la verdad de nuestro Creador. El nos habla a traves de su palabra que está en la Santa Biblia, a traves de los misticos y santos y especialmente a traves del que El ha sentado en la silla de Pedro para que nos guíe y nos enseñe la palabra revelada. Pero aquí no se está dando la voluntad de Dios. Con Francísco solo se está cumpliendo lo que por siglos o mejor dicho por milenios ya se había dicho, “Que vendría un impostor y un falso hombre que se sentaría en la silla de Pedro y que llevaría a la Iglésia a su rruina”. ¿Acaso no es lo que está ocurriendo en este momento? Y ¿Quiénes son los que tendrían que levantar la voz? ¿Acáso nosotros unos pobres pelagatos?, aúnque fieles, por que no seguimos a este hombre hereje con pensamientos de hombre. Pienso también, si todos hasta ahora callan ¿No será también la voluntad de Dios para que se cumpla su palabra y las profesias?, Pero si a mi me dijeran que alce la voz, con gusto lo hago, ¿Pero me escucharián? LAUDETUR IESUS CRHISTUS, PER SEMPER LAUDETUR. FIAT

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