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Francisco: cabeza hereje sostenida por Roma

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“Lo que dice el Papa es puro marxismo (…)es triste ver cuán equivocado está el papa Francisco (…) Es vergonzosa y desconcertante. Es triste porque este Papa deja ver muy claro que no sabe de lo que habla cuando se trata del capitalismo, socialismo, y así sucesivamente (…) Es puro marxismo lo que sale de la boca del Papa (…) Esto es casi una declaración acerca de quién debería controlar los mercados financieros. No soy católico, pero conozco lo suficiente como para saber que habría sido inconcebible que un Papa creyera o dijera esto hace tan sólo unos años” (Rush Limbaugh).

Ante denuncias tan claras de personas que saben lo que ha escrito Francisco en la evangelii gaudium, personas que no son católicas, que no tienen la Verdad en sus corazones, pero sí tienen dos dedos de frente para discernir las cosas, para no tragarse cualquier cosa que digan los hombres, es desconcertante, paradójico que personas que son de la Iglesia, como el Padre Federico Lombardi, sigan ciegos ante esta verdad, y digan que la Evangelii Gaudium “debe ser leída y comprendida en su naturaleza y no desde las críticas que ciertos economistas han vertido sobre el documento”.

¿Qué entiende este hombre por leer un documento en su naturaleza? Porque el documento que saque un Papa en la Iglesia tiene que tener una naturaleza divina, no humana. Y, por tanto, debe recoger una enseñanza divina, no humana. Y Dios no enseña en Su Iglesia el marxismo como lo hace Francisco en la Evangelii gaudium.

Es triste cómo la Jerarquía de la Iglesia oculta la verdad a la Iglesia y sigue adulando a un hereje, que está sentado en la misma Silla de Pedro, el cual no da la Verdad a la Iglesia. Hay que irse al mundo para saber que lo que dice Francisco en la evangelii gaudium es una herejía. No se enseña la Verdad en la Iglesia.

Roma ya no da la Verdad a la Iglesia. La verdad la están dando gente que no es de la Iglesia y que no comulga con ningún Papa. Entonces, ¿qué es lo que vivimos? La destrucción de la Iglesia.

El mal del hombre no es la falta de dinero, sino la falta de Dios en su corazón. Y hay hombres, que están en el mundo, pero que tienen un corazón abierto a Dios, y pueden ver todavía dónde está el bien y el mal.

Pero hay muchos sacerdotes y Obispos en la Iglesia que han cerrado sus corazones a Dios y viven, dentro de Ella, oponiéndose a la Verdad y están en Ella como se está en el mundo: hacen la Iglesia mundana, profana, despojada de todo lo sagrado y lo santo que tiene.

Muchos miembros de la Iglesia ya no son Iglesia, ya son del mundo. Muchos ya no hacen Iglesia, sino que hacen, dentro de la Iglesia, su mundo, su iglesia, su negocio en la vida.

Hay miedo en la Iglesia a decir la Verdad, a obrar la Verdad, a dar la Verdad de forma sencilla. Y, por eso, hay miedo de decir que Francisco es un hereje. Es lo que no dice Federico Lombardi, porque ha sido comprado para que calle la verdad. Le ofrecen una buena paga y un buen puesto en la Iglesia para seguir mintiendo a toda la Iglesia y al mundo entero.

No tiene otra explicación cuando un sacerdote miente como lo hace ese sacerdote. Porque el sacerdote está para decir la Verdad en la Iglesia, cueste lo que cueste, aunque se quede sin el cargo que tiene.

Pero aquel sacerdote que hace el juego a la mentira, a la herejía, es sólo por una razón: dinero y poder. Lo demás, es sólo para contentar a los necios como él.

Gente del mundo que sabe lo que hay en ese documento, y hablan, no tienen miedo a decir las cosas como son; y gente de la Iglesia que, también sabe lo que hay en ese documento, y, sin embargo, callan.

¡Maldito respeto humano! Lleva a la condenación de muchas almas. Por la falsa obediencia a un falso Papa, mucha gente se condena en la Iglesia.

Por no querer entender la Palabra de Dios, tan sencilla: ”discernid los espíritus, no creáis a todo espíritu” (1 Jn 4, 1), la gente se pierde en la mentira de unos herejes que quieren hacer de la Iglesia su mundo, su negocio en el mundo, su inversión en el mundo.

Un Obispo que lleva predicando nueve meses sobre los mismo: hay que dar dinero a los pobres; es un Obispo marxista en la Iglesia. Y eso nadie lo contempló al principio. Nadie se dio cuenta de la herejía en tantas homilías, que son clarísimas, llenas de comunismo. Gente de Iglesia que tiene más conocimiento de la verdad que muchos en el mundo, y que tienen una venda en sus ojos para no ver la mentira que hay en Francisco.

¿Qué está pasando en la Iglesia con tanta gente así? Ya no es la Iglesia que fundó Jesús en Pedro. Ya es otra Iglesia. Hay gente en la Iglesia que es como Francisco: vive su pecado y da su pecado a toda la Iglesia. Luego, tenemos una Iglesia de pecadores que les importa un bledo quitar su pecado -sólo quieren vivir en su pecado como una verdad en sus vidas- ,y sólo les interesa hacer de la Iglesia una comunidad para el mundo y para los hombres.

La Iglesia que tenemos en Roma ya no es la Iglesia. Nadie dice la Verdad en Roma. Todos se callan, por sus pecados, no por otra cosa. Porque les conviene callarse. Porque se les impone el silencio, porque han dejado de creer en la Palabra de Dios, para creer en las inútiles palabras de los hombres.

Y este nuevo silencio sobre la herejía de Francisco, ¿a dónde lleva a la Iglesia? Al cisma público, no ya encubierto, como hasta ahora.

Quien vea a Francisco como marxista, tiene que irse de Roma, porque en Roma se le ve como un santo. Esto es el cisma, que lo producen los mismos que están en Roma: Francisco y los suyos, los que se unen a esa cabeza llena de herejías.

Para estar en la Verdad, hay que enfrentarse a Francisco, que da la mentira. Pero, para seguir siendo Iglesia, hay que irse de Roma, porque en Roma, la mentira es lo que vale en esa iglesia, ya no la Verdad.

O estás en Roma y eres un marxista; o estás fuera de Roma y eres de la Iglesia y haces la Iglesia. Esto es el cisma, producido por Roma, no por la Iglesia, no por los miembros de la Iglesia.

Aquel que quiera obedecer a la verdad no puede obedecer a una cabeza llena de herejías, como lo es Francisco. Y si Francisco sigue, si no lo quitan de en medio por sus herejías, entonces hay que irse de Roma para ser y hacer la Iglesia, fundada en Pedro, no en una cabeza hereje.

El Papa verdadero sigue siendo Benedicto XVI. Pero está en su pecado: no quiere ser Papa. Luego, la Iglesia está sin cabeza. No sabe a quién seguir, no sabe adónde ir. Tiene que ir al desierto y allí aprender del Espíritu a esperar los tiempos en que el cielo ponga una nueva cabeza. Si permanece en Roma, la Iglesia será despojada de todo lo divino, lo santo, lo sagrado.

Roma está sosteniendo una cabeza hereje en estos momentos. Y eso es una señal para toda la Iglesia que la ruina viene ya para todos.

Glosario

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Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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