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Las sorpresas del demonio

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

virgenniño

M = ¿Qué ocurrirá con la Santa Misa, su liturgia, y qué cambios sufrirá?
Maestro = De la presencia de Dios no quedará nada; imaginaros el cambio que sufrirá, las cosas que se suprimirán, porque hay que modernizarse para ir con los tiempos ¿pero qué quedará de aquello que Yo prediqué y mis discípulos llevaron a cabo? Nada, absolutamente nada.Amén.
M = ¿Qué ocurrirá con el Santísimo, que ya se encuentra “desplazado” en muchos templos hoy en día?
Maestro = Será como un adorno, porque ni habrá devoción, ni adoración; será como un símbolo que, poco a poco, se irá quitando y haciendo creer que, como estoy en cada uno de ustedes, verdad, pero transformado por ellos, para qué hacer eso de tanta adoración si Jesús fue un pobre como uno de tantos, quitémosle y querámoslo de otra forma. Son muy diestros en los cambios, para que lo veáis todo como muy normal. Amén
M = ¿Qué ocurrirá con las imágenes de los Santos, con las de la Virgen María, o de Jesús crucificado, soporte espiritual de tanto tiempo en el pasado?
Maestro = Algo parecido a lo que ya se está haciendo, cambiando el Crucificado por un pastor que ni parece Jesús; o cruces que no saben muy bien lo que es; y ya ved lo ven bien, y lo están cambiando. Con las imágenes irán quitando o cambiando por aquellas que nada dicen del Cielo. Amén.
M = ¿Qué ocurrirá con la Santa Comunión, que cada día está más devaluada?
Maestro = Qué ya no se presentará como un sacrificio sino como un aperitivo, algo para ganarse al pueblo pero sin la presencia Real de Dios. Amén.” (MENSAJES PERSONALES DE OCTUBRE DEL 2013 DADOS A UNA HERMANA ELEGIDA POR DIOS EN EL BARRIO DEL PILAR – PDF)

Francisco está haciendo su Iglesia, la de él, renovada según su mente humana y haciendo que todo vaya como lo planeó antes de subir a la Silla de Pedro.

Él da en la Iglesia lo que quiere oír el pueblo y, por eso, muchos lo tiene por santo, por justo, por un buen hombre.

Son muchos los engañados en la Iglesia por Francisco, pero son muchos más los que no se deciden a oponerse a Francisco, porque tienen miedo de ser excluidos de la Iglesia, de ser señalados por todos en la Iglesia.

Pero, más tarde o más temprano hay que tomar una decisión en la Iglesia, un camino a favor en contra de quien ahora está sentado donde no le corresponde.

El Papa Benedicto XVI es Papa hasta la muerte. Y, por tanto, a él le corresponde gobernar la Iglesia. Pero no puede hacerlo si no sale de su pecado.

Fue obligado a renunciar porque su vida corría peligro. Y prefirió la vida antes que darla por Cristo. El Señor es el que tiene que juzgar ese pecado de Benedicto XVI, pero a las almas de la Iglesia les corresponde discernir los Tiempos en la Iglesia debido a ese pecado de Benedicto XVI.

Cada alma tiene que ver la Verdad de su vida, ahora, en la Iglesia, porque los momentos son graves para todos.

Juzgar y discernir son cosas diferentes en la vida espiritual. Juzgar se hace con la mente humana, con las razones, con los juicios, con las filosofías. Y siempre el que juzga se equivoca en su juicio, porque el hombre no puede ver toda la Verdad de las cosas o de los acontecimientos de las personas en sus vidas. Y el Señor manda no juzgar a nadie.

Pero el Señor nada discernirlo todo. Y se discierne, no con la mente, sino en el Espíritu.

Y el Espíritu va enseñando al alma a pensar la realidad de lo que ve. a ver las cosas como las ve Dios. A no entenderlas como los hombres lo hacen.

Todo tiene un tiempo para el Espíritu. Y el Espíritu sabe los cambios en las vidas de los hombres. Y va preparando a los hombres a esos cambios.

Por eso, desde la renuncia de Benedicto XVI, Dios ha dado un tiempo a Su Iglesia para que discierna el Espíritu dentro de la Iglesia. Y Dios no ha mandado castigos conforme al pecado de Benedicto XVI, porque sabe cómo está el alma de la Iglesia, cómo viven las almas en Su Iglesia, y cómo todo se halla en la tibieza espiritual.

Por eso, el Señor aguanta y espera a que las almas despierten y decidan sus vidas en la Iglesia.

Y ha habido tiempo suficiente para ver lo que pasa en la Iglesia y para estar precavidos, porque en cualquier momento, todo puede tomar un giro inesperado. Se sienta en la Silla de Pedro un impostor, uno que engaña desde el principio y, por tanto, no se puede confiar en él de ninguna manera.

Estamos en un tiempo crítico en toda la Iglesia y en el mundo. No es un tiempo fácil para nadie. Pero sólo los que siguen al Espíritu pueden caminar en este tiempo tan oscuro.

Seguir al Espíritu es la tarea de la vida espiritual que ya nadie enseña en la Iglesia. Sólo se enseña a darles a los hombres lo que les gusta en la Iglesia.

Seguir al Espíritu supone dar a la vida el camino del Espíritu, no el camino de los hombres. y, por tanto, supone enfrentarse a los hombres, a sus vidas, a sus obras, a sus pensamientos, a todo lo que impide dar a Dios Su Voluntad.

Por eso, viene a la Iglesia muchas sorpresas, que nadie espera. Y es normal que no se esperen, porque las almas han despertado después de nueve meses, pero lo han hecho mal, sin discernir nada, sin ponerse en la Verdad, sólo pensando que hay que seguir de alguna manera en la Iglesia aunque se tenga a un hombre que dice barbaridades constantemente.

A las almas les cuesta ser Iglesia y hacer Iglesia. Viven su vida humana y, después, se contentan con cualquier cosa para dar a Dios. Y, por eso, no despiertan del todo, siguen en la dormición de su vida humana.

Es triste ver cómo está la Iglesia en todas partes. Es triste observar que nadie quiere hacer nada por la Iglesia, que se tiene miedo de hablar la verdad y de obrarla sin más. Y es triste pensar que esto va a ir cada día en peor, que la situación no va a a cambiar, sino, todo lo contrario, se va a degenerar en odio, en guerras, en avaricias, en mentiras, en falsedades y engaños dentro de la misma Iglesia.

Francisco comenzó su reinado en la Iglesia como un falso profeta, sin serlo. No podía comenzar como un anticristo, no podía oponerse nada más llegar a la Silla de Pedro y actuar en contra de Cristo y de Su Iglesia. Tenía que mostrar esa faceta de ser el primer anticristo poco a poco. Y hasta que no puso su gobierno horizontal, actuó como falso Profeta, pero sin ser falso profeta porque él niega el Espíritu de la Profecía. Y fue falso profeta a su modo humano. Y, por eso, las declaraciones que hizo y sus obras con los judíos y demás en la Iglesia.

En esas declaraciones se ve su propósito de ser anticristo, de obrar como anticristo, que es lo que ha hecho en la práctica.

Y el documento último que ha sacado es sólo su legado en la Iglesia, pero no es una obra del anticristo, porque sólo dice herejías, mentiras, pero no anula ninguna verdad en la Iglesia.

Es un libro más lleno de herejías, pero no es algo oficial de su iglesia, de la iglesia que él quiere. Exhorta a las almas a seguir su pensamiento renovador en la Iglesia, pero no manda seguirlo. Quiere que todos los sigan, pero es un deseo ineficaz, sin valor, porque, en la realidad, no está actuando como gobernante de la Iglesia.

Él se ocupa de sus pobres. Y no más. Que otros cambien los dogmas. Él no se ha metido en eso porque ya vive sin dogmas. Y ni le interesa meterse en eso, porque no tiene inteligencia para eso. Otro tiene que hacer el documento y él firmarlo. Pero sólo está en sus pobres. Sólo quiere aparecer santo ante los demás porque da a sus pobres lo que ellos quieren.

Y esto es todo en Francisco: un pobre hombre que no sabe nada ni de Cristo ni de la Iglesia. Sólo sabe vivir su vida humana. Es un vividor de su orgullo.

Por eso, quien vaya discerniendo los tiempos, se da cuenta de que falta algo más en la Iglesia para tumbarla, para que quiten los dogmas. Porque no se puede vivir este documento que ha lanzado Francisco con los dogmas en la Iglesia.

Por eso, si no empiezan a quitar verdades, ¿para qué sacan un documento que no sirve para nada en la Iglesia? Es necesario que comiencen. Pero ¿cómo van a hacerlo? Porque ya se ve la oposición. Ya la gente comienza a leer y ver que eso que lee no es de Dios. Ya se comienza a despertar. Y, entonces, ¿cuál será la jugada del demonio para ir comenzado a quitar dogmas en la Iglesia?

Sólo una: la sorpresa. Como sorpresa fue para toda la Iglesia la renuncia de Benedicto XVI, ahora todo en la Iglesia será una sorpresa. Porque no hay manera de hacerlo de otro modo. Hay gente en la Iglesia que sabe las herejías que ha dicho Francisco. Hay teólogos que ven el desastre que es ese documento. Pero callan. Porque, ahora, en la Iglesia todos callan. Es una orden de arriba. Es lo propio de la masonería. Obrar pero en silencio, sin que nadie se dé cuenta. Y cuando ya está todo preparado: el bombazo, la sorpresa.

Así es siempre el demonio: cuando menos uno le espera. Las cosas de Dios con paz y con confianza. El alma espera y sabe esperar todas las cosas sin inquietarse con nada. Y Dios va enseñando al alma todo lo que viene, todos los problemas, todas las circunstancias que trae la vida a las almas para que pongan el camino adecuado a todo eso.

Pero el demonio, para imponer su obra, lo hace sin avisar, sin preguntar, sin pedir consejo ni opinión.

Por eso, es necesario la segunda división en la Iglesia: que quiten la Eucaristía, que se quede “como un aperitivo, algo para ganarse al pueblo pero sin la presencia Real de Dios”. Lo importante es el pueblo, los pobres. Y todo debe girar alrededor de los pobres.

Hay que dar gusto sólo a los pobres. Y como hay muchos pobres que no pueden comulgar, por su pecado, hay que hacer que la Eucaristía sirva para todos, incluso los más pecadores. Se quita la Eucaristía, se queda sólo la Misa como una comida. Y ya todos pueden comer esa comida sin más, sin confesarse porque es sólo una comida en la nueva iglesia, un aperitivo para otra cosa que se hará en la nueva misa.

Ya los divorciados podrán comulgar, con su pecado, porque es una comida. Los judíos podrán participar de esa comida. Nada se lo impide, ´porque es sólo una comida.

Todo es muy sencillo cuando en un documento se anula la Eucaristía. Sencillísimo. Pero todo es complicado si se quiere meter a los divorciados a la fuerza para comulgar o a los judíos o a todo el mundo.

Por eso, una vez quiten la Eucaristía, ¿para qué seguir en Roma?, ¿para qué seguir en esa nueva iglesia?. Es una pérdida de tiempo.

Todo viene en la sorpresa del demonio en la Iglesia. Que nos pille preparados esa sorpresa, con los ojos abiertos, despiertos. No nos dejemos engañar por palabritas hermosas, bellas, dulces, inicuas.

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Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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