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La Iglesia renuncia a la Verdad

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Esta es la consecuencia de la renuncia de Benedicto XVI a ser Pedro en la Iglesia. Con esta renuncia, el Papa deja la puerta abierta para que el hombre, en la Iglesia, pueda renunciar a la Voluntad de Dios sobre su vida, a su Vocación Divina, al llamado de Dios sobre él. Y, por tanto, a todo lo sagrado, a todo lo santo, a todo lo divino en la Iglesia.

Consecuencia: todos pueden hacer lo que hizo Benedicto XVI: dejar su vocación divina para vivir su vida humana. Se deja el sacerdocio para dedicarse a otra cosa, se deja la vida religiosa por algo más sustancial en la vida. Se deja de creer en los dogmas de la Iglesia para acoger las mentiras que se viven en el mundo.

Esa es la enseñanza de ese pecado de renuncia de Benedicto XVI. Este Papa dejó de ser Papa por un motivo de salud. Vale más la salud que la vocación divina en la Iglesia.

Ya el Papa no tiene que morir siendo Pedro, ya el sacerdote no tiene que morir en el Altar celebrando la Misa, ya el religioso no tiene que morir obedeciendo a Su Superior en la Iglesia, ya los fieles no tienen que morir para dar su vida por la Verdad de la Iglesia.

Ya no hay sacrificios en la Vocación Divina. Ya no hay penitencia, vida de cruz. Si estás cansado de tu vocación, vete a descansar y hacer otra cosa, que Dios es bueno y se ocupa de todo en la Iglesia.

Este absurdo pensamiento está en muchos sacerdotes, Obispos y fieles en la Iglesia. En la gran mayoría.

Por eso, todos aplauden a Benedicto XVI: obró de acuerdo a los que muchos piensan en la Iglesia. Siguió la moda de los hombres en la Iglesia.

Y nadie eleva su voz para decir que Benedicto XVI pecó en su renuncia e hizo pecar a toda la Iglesia. Nadie comprende este punto. Es más: a muchos les trae sin cuidado.

Se vive en la Iglesia para dar un gusto al hombre. Eso es lo que hizo el Papa Benedicto XVI. Por eso, se convierte en un antipapa por su pecado. Y todo su Pontificado queda anulado en su pecado. Y hasta que no se levante de su pecado, no sirve como Papa, porque ha dado ejemplo a toda la Iglesia de lo que nunca debe hacer un Papa: dejar su vocación, su llamado divino.

El Señor lo llamó a ser Pedro. No lo llamó a ser Obispo. Su llamado es ser Vicario de Cristo hasta la muerte. Y Dios no quita nunca su Don, Su Vocación, Su Llamado. Nunca. Dios no revoca aquel Don para lo cual llamó a un alma desde toda la eternidad. Porque Dios no se equivoca cuando llama a un alma a ser Pedro, a vivir su vocación en la Iglesia.

Y aceptar la renuncia de Benedicto XVI es decirle a Dios que se equivocó con Benedicto XVI. Muchos se creen más sabios que Dios, más inteligentes que Dios.

Los hombres no saben discernir nada en la Iglesia. Todo se lo tragan y todo lo quieren medir con sus estúpidas inteligencias humanas.

Ahora, el gobierno prepotente en Roma está cambiando la Pastor Bonus. De ahí va a surgir todo el desastre para la Iglesia. Todo. Digan adiós al Papado, a la Eucaristía y todo dogma en la Iglesia.

Y hay muchos en la Iglesia que no acaban de creérselo todavía. Aún tienen falsas esperanzas con ese subnormal de Francisco.

¡Qué pocos han discernido lo que pasa en la Iglesia! ¡Qué pocos! Las almas, los fieles, ni se dan cuenta de lo que pasa. No saben leer los documentos que Roma saca. No saben discernir nada en la Iglesia. Sólo están en la Iglesia para su negocio humano. Y no les pidas que vivan una vida espiritual, porque ya ni saben lo que eso supone para la vida del hombre.

Por eso, todo viene con sorpresas, las típicas del demonio. Todos esperando una Navidad maravillosa, sin hacer caso a lo que pasa en Roma. Como si los tiempos fueran como siempre, como todas las Navidades. Y sí, serán Navidades como siempre, porque ya los hombres les importa un bledo la Navidad, el espíritu navideño.

Y dentro de poco, vendrán las sorpresas, que nadie espera, porque nadie discierne nada. No vayan buscando al Falso Profeta o al Anticristo por el mundo. Todavía no llegó a Roma. Está oculto en Roma.

Fíjense en el falso profeta que fue Francisco y en el anticristo que se ha convertido. Disciernan eso y vean los signos de los tiempos.

Un Francisco que comenzó su misión dando un mensaje del demonio, pero sin el espíritu propio de la falsa profecía. Él fue falso profeta, pero de su mente humana. Todo lo sacó de su pensamiento humano, de sí mismo, porque representa a Lucifer, que saca la mentira de sí mismo. Satanás, en cambio, da la mentira en el espíritu de falsa profecía, no de sí mismo. El orgulloso habla de sí mismo, se levanta él: yo soy el que digo, yo soy el que mando, se hacen las cosas porque yo las digo. Ese es Francisco como falso profeta.

Satanás,y los que siguen a Satanás, hablan la mentira movidos, no por su mente humana, sino por el espíritu de falsa profecía.

Y ya existen falsos profeta, que anuncian al Falso Profeta y que hablan movidos por ese espíritu engañoso, propio del demonio.

Y cuando Francisco tumbó el Papado, su Vértice, se convirtió en un anticristo. Porque la misión del anticristo es ir en contra de la doctrina de Cristo.
La misión de un falso profeta es hablar la mentira, no anular un dogma. Los anticristos anulan dogmas en la Iglesia. Los falsos profetas caldean el ambiento de errores, mentiras, engaños, vanas palabras, etc.

Disciernan los tiempos y vean que son gravísimos para todos en la Iglesia. Se está a un paso para romper toda la Iglesia.

Pero a pocos les interesa esto. A muy pocos. Eso se ve en las almas, en los fieles, cada uno viviendo su vida como mejor le parece, y punto y final. Y que los que están en Roma, que discutan lo que quieran, pero que no molesten con cosas extrañas.

A nadie le interesa ponerse en la Verdad. Todo el mundo ahora va buscando sus verdades en la Iglesia, sus posiciones en Ella, sus poderes en Ella, porque se está dando libertad, desde Roma, para hacer lo que a cada uno le parezca en la Iglesia. Francisco no se ocupa de nada. Deja vivir a todos en sus errores, en sus mentiras. ¿Qué búsqueda del Reino de los Cielos se puede esperar de quién ha puesto sus ojos en la añadidura de la vida? ¿Qué Iglesia va a presentar aquel que le trae sin cuidado la Verdad de la Iglesia? ¿Para qué la gente sigue hablando de Francisco si su boca sólo dice las mentiras que agradan a todo el mundo?

A Francisco hay que anularlo en la Iglesia, hay que excomulgarlo. Pero, ¿quién lo va a hacer? Nadie. Eso no da de comer a los pobres en la Iglesia. Se está en la Iglesia para dar trabajo a los jóvenes. Hay que mantener a Francisco para que siga recolectando dinero para los hombres en la Iglesia.

Este es el pensamiento de muchos en la Iglesia. No importa la salvación del alma, lo que importa es que lo pases bien en tu vida humana: que tengas tu dinero, tu trabajo, tu salud, tus objetivos claros en la vida. Lo demás, es lo antiguo. No están los tiempos para hacer caso a los dogmas, a las verdades de la Iglesia. Están los tiempos para vivir la moda y la cultura de los hombres en el mundo.

Ya Benedicto XVI sentó un precedente, ha hecho cátedra de su pecado, y todos aprenden de ese pecado a renunciar a dar culto a Dios en la Iglesia, para alimentar a los pobres, para cuidarse la salud, para vivir bien y contentos en sus vidas humanas.

Se acabó la verdad en la Iglesia. Toda la Iglesia está renunciado a la Verdad, a los tesoros divinos, a las obras divinas en la Iglesia.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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