Lumen Mariae

Inicio » adoracion a satanas » La Iglesia descarnada de la Verdad para obrar la mentira

La Iglesia descarnada de la Verdad para obrar la mentira

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Primer anticristo

El anticristo Francisco presenta una Iglesia desencarnada de la Verdad para encarnarla en la mentira de los hombres y del mundo.

De esta manera, anula la Encarnación del Verbo que supone dar al hombre el Camino para la Salvación y para la Santificación fuera del hombre y del mundo.

Los hombres son Iglesia cuando siguen las huellas de Cristo Crucificado. Pero los hombres destruyen la Iglesia cuando destruyen el camino de Cruz que recorrió Cristo en su vida terrena.

Jesús no se involucró con ningún hombre. Y, por tanto, tampoco la Iglesia tiene que involucrarse ni con el mundo ni con los hombres. Porque la Iglesia está para enseñar el camino de la Verdad, no para meterse en los camino enredados del pecado de los hombres.

“la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos” (n. 24): constantemente, en este diabólico documento, este anticristo tuerce toda la Palabra de Dios, la desfigura, la destruye, porque está creando su falsa Iglesia, con su falsa palabra, con su falso Cristo.

Jesús enseña el camino espiritual de la humildad sólo a Sus Apóstoles, a su Jerarquía, a sus Sacerdotes, no a los fieles de la Iglesia. Miente de forma descarada este anticristo porque ya le da igual la Sagrada Escritura. Para él los Evangelios son unos libros históricos que hay que interpretarlos según la mente de los hombres.

“La Iglesia, que es discípula misionera, necesita crecer en su interpretación de la Palabra revelada y en su comprensión de la verdad. La tarea de los exégetas y de los teólogos ayuda a «madurar el juicio de la Iglesia». De otro modo también lo hacen las demás ciencias” (n. 40): la Iglesia no es discípula misionera, sin maestra de los hombres, de las almas, de todo aquel que quiere estar en la Iglesia. La Iglesia enseña al mundo la Verdad, no aprende del mundo sus mentiras, no aprende de la ciencia, ni de la filosofía ni de ninguna sabiduría humana la Verdad.

La Iglesia es Maestra de la Verdad, no discípula de la Verdad, porque posee el Espíritu de la Verdad que enseña a todos en la Iglesia lo que es la Verdad. Es el Espíritu el que enseña a los miembros de la Iglesia a ser Iglesia, a formar la Iglesia de la Palabra, de Jesús. Sólo el Espíritu. Nadie más.

Y el Espíritu se da a Pedro y sólo a Pedro. Y quien obedece a Pedro, recibe el mismo Espíritu para tener la Verdad, enseñar la verdad y guiar a todos en la Verdad. Quien obedece a Pedro. Quien no le obedece, pone su mentira en la Iglesia, pone su fábula en la Iglesia como lo hace este anticristo y muchos con él.

Por tanto, la Iglesia no necesita creer en la interpretación que los hombres hacen de la Palabra de Dios No hacen falta los exegétas y teólogos estúpidos -como Francisco y los que le siguen- para entender la Escritura. Sólo hacen falta almas humildes, santas, obedientes, de adoración a Dios en Espíritu y en Verdad. Todo aquel sacerdote que no se ponga de rodillas ante el Santísimo Sacramente para hacer su homilía en la Iglesia, es sólo un sacerdote del demonio que habla sus palabras en la Iglesia y lleva a las almas a beber sólo de las fuentes de lo humano, de la material, de lo natural, de lo carnal de la vida.

Santo Tomás de Aquino hizo su teología de rodillas ante el Señor Sacramentado. Y hoy muchos sacerdotes y Obispos hacen su teología de rodillas ante el mundo, ante el pensamiento de los hombres; se inclinan ante la basura y la mentira que da el mundo, doblan sus rodillas ante cualquier pensamiento y sentimiento humano que atraiga a los hombres hacia su estúpida vida humana. Muchos sacerdotes y Obispos, como dan culto al hombre en sus ministerios, dan a las almas sólo el alimento del mundo y de los hombres. Pero nunca darán a las almas el alimento celestial de la Verdad que sólo los humildes lo pueden recibir del Espíritu de la Verdad.

“La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo” (n. 24): la gran falsedad de este anticristo es dar a los hombres el gusto de ser hombres, de sacrificarse por los hombres, de vivir para los hombres, de obrar las obras de los hombres, porque sólo eso es Cristo para Francisco.

Cristo no es el que se humilla ante los hombres por el pecado de los hombres.

Cristo no es el maldito que muere en la cruz por el pecado de los hombres.

Cristo no es el perseguido por los hombres por dar la Verdad ante hombres que no quieren oír la Verdad.

No, Cristo, para el anticristo Francisco, es el que vive en lo humano y mira los problemas de los hombres para hacerlos suyos. Y ahí se acaba todo en Francisco.: “El discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo, pero su sueño no es llenarse de enemigos, sino que la Palabra sea acogida y manifieste su potencia liberadora y renovadora” (n. 24): si sigues a Cristo, entonces eres amigo de todo el mundo. Es lo más contrario al Evangelio. A Cristo lo persiguieron por decir la Verdad a los hombres. En la falsa iglesia de Francisco, nadie es enemigo de nadie porque nadie dice la verdad, todos se mienten unos a otros. Y todos felices y contentos, cada uno en sus mentiras, todos somos amigotes, no enemigos.

Para este anticristo, Cristo no enseña al hombre a salir de lo humano para encontrarse con Dios, sino al revés, hay que ir a lo humano para ver en el hombre a Dios:”la carne sufriente de Cristo en el pueblo”. Esta es su herejía. Sólo se ve a Cristo en los pobres de dinero, en los hombres que sufren en la vida, en los que no tienen trabajo, etc.

Las llagas de Cristo son por nuestros pecados. Y nada más. Cristo sufre por nuestros pecados, no porque no tengamos qué comer, no porque tengamos crisis económicas, no porque tengamos problemas de todo tipo en la vida. Cristo sólo sufre por el pecado de todos los hombres.

Y un pobre de dinero que no quiera quitar su pecado en su vida no es de Cristo, no pertenece a Cristo, no es oveja de Cristo. A Cristo sólo se le ve en los pobres de espíritu. Sólo en ellos. En los demás, no se ve nada. Sólo se ve un hombre que vive su pecado, que tiene hambre, que le falta trabajo, que tiene un problema en la vida, etc.

La Iglesia es para los pobres de espíritu, que ven sus pecados, luchan contra ellos, y no les interesa tener o no tener dinero. Lo que quieren es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como lo manda Dios. Y punto y final. Lo demás es inventarse la Iglesia, como lo hace este anticristo.

En el pobre de dinero no se ven las llagas de Cristo. Las llagas de Cristo se ven en las almas santas que han hecho de sus vidas una oblación a Cristo y, por tanto, han renunciado a toda obra humana, a toda vida humana, a todo espectáculo humano, con tal de ganar a Cristo, con tal de poseer la Mente de Cristo, con tal de imitar a Cristo en toda su vida.

Los santos no ganan pobres de dinero para Cristo y su Iglesia. Los santos se esfuerzan por salvar almas para Cristo, no cuerpos para Cristo. Los santos no se esfuerzan por resolver problemas económicos de la gente, sino que se esfuerzan por humillarse ante Dios para pedirle misericordia por aquellos que obran su pecado en el mundo.

En esta gran herejía está cayendo ese infeliz y nadie se ha dado cuenta. ¿Para qué están los teólogos en la Iglesia sino para desbaratar toda la mentira que este idiota está dando en ese diabólico documento? Nadie se preocupa por dar la Verdad en la Iglesia. Nadie. Todos aplaudiendo a rabiar a un idiota que sólo habla idioteces todo el día sentado en la Silla de Pedro.

La Iglesia ha perdido la conciencia de ser Iglesia, de pertenecer a Jesús, a la Verdad. Está en manos de demonios que sólo quieren destruirla con el amparo de todos en la Iglesia. Nadie se opone a este hereje. Nadie.

Y ¿cuál es el motor que impulsa a este hereje a inventarse esta nueva iglesia?: el falso amor al hombre. Hay que salir al mundo, la Iglesia tiene que despertar de su recreo en la verdad para mirar otras fuentes que son también válidas para la Iglesia.

Este falso amor al hombre le lleva a este anticristo a torcerlo todo en la Iglesia para conseguir este fin. Todo. No queda nada en pie. No puede quedar, porque se trata de cambiar el rostro de Cristo, de acercarlo a los hombres para que los hombres sigan en sus vidas humanas diciéndose a sí mismo que por ser muy buenas personas ya tienen el cielo ganado. Este es el falso amor humano, que se descubre cuando este anticristo habla del ecumenismo en su nueva iglesia.

“Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior” (n. 268): este es su falso amor humano. Nadie que siga a Cristo siente gusto espiritual por estar cerca de la gente, de sus vidas, de sus problemas. El que sigue a Cristo se separa de todo el mundo y de todos los hombres. Separación, porque ahí está el gusto espiritual de lo divino. Quien se mete con los hombres se vuelve hombre. Quien se acerca a Dios, se hace como Él por participación.

Nadie puede comprender cómo el Obispo Francisco puede sentir este gozo de estar con la gente cuando el sacerdote tiene que vivir retirado de toda la gente para hacer fruto en la almas. Y sólo se puede explicar de esta manera: Francisco no es sacerdote, no es Obispo. Sí, se viste como Obispo y hace muchas cosas como Obispo, pero no tiene el Espíritu de Cristo para ser Obispo. Es un falso sacerdote, es un falso Obispo, que sólo está donde está porque ha alcanzado ese poder en la Iglesia buscando el dinero y el agrado de los hombres, no por llamado de Dios. Francisco no tiene vocación para la vida religiosa, ni la vida sacerdotal, ni la vida espiritual.

Francisco no hace Iglesia, sino que la destruye. Es sólo el primer anticristo que Roma tiene para indica el camino a todos de que el mundo y la nueva iglesia, regida por anticristos, se han unido para acabar con Cristo y con Su Obra, la Iglesia.

Nada bueno se puede esperar en estos meses de Roma. Unas navidades tristes para todos. Y un comienzo de año que marcará a todos en la penumbra más total hasta el alcanzar la gravedad de la herejía: sentarse en Roma el Anticristo, el verdadero Anticristo.

Francisco es el primero de muchos. Y él se va porque tiene que dejar a otro continuar la ruina que él ha comenzado, pero que no puede seguir, porque no es inteligente. Es sólo un pobre vividor de su orgullo y de su lujuria, que son los hombres. Vive para agradar a todo el mundo. Ése es su amor. No tiene amor por la Verdad y, por tanto, no sabe ver la mentira en los hombres que le rodean. Él mismo ha quedado engañado al poner ocho hombres que lo van a traicionar dentro de poco. Porque los mentirosos no se aman, sino que se odian.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: