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Cardenal Reinhard Marx: hereje en la nueva iglesia de Roma

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El Símbolo Atanasiano nos dice: “Y los que obraron bien irán a la vida eterna, y los que mal, al fuego eterno”(Denz., 40).

El Papa Inocencio III, dice: “La pena del pecado original es la carencia de la visión de Dios, y la del pecado actual es el tormento de la gehena eterna”(Denz., 410).

El Concilio II de Lyón declara que: “Las almas de los que mueren en pecado mortal con sólo el original descienden inmediatamente al infierno, para ser castigadas, con penas desiguales”(Denz., 464).

El Papa Benedicto XII, declara: “Definimos, además, que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que mueren en actual pecado mortal, inmediatamente después de su muerte descienden al infierno, donde son atormentadas con las penas infernales”(Denz., 531).

El Concilio de Trento, sobre el Purgatorio: “Habiendo la Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, según la doctrina de la sagrada Escritura y de la antigua tradición de los Padres, enseñado en los sagrados concilios, y últimamente en este general de Trento, que hay Purgatorio; y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles, y en especial con el aceptable sacrificio de la misa; manda el santo Concilio a los Obispos que cuiden con suma diligencia que la sana doctrina del Purgatorio, recibida de los santos Padres y sagrados concilios, se enseñe y predique en todas partes, y se crea y conserve por los fieles cristianos”(Sesión XXV, Decreto sobre el purgatorio).

El Cardenal Reinhard Marx, Obispo de Roma, que integra el gobierno central para destruir la Iglesia, predicó, en Erding, en una conferencia sobre la Resurrección, el 9 de noviembre de 2013, que los cristianos se salvan sin infierno y sin purgatorio.

Este Cardenal va en contra de la fe en la Palabra de Dios y de la Fe católica, que enseñan que existe el infierno, al que van inmediatamente las almas de los que mueren en pecado mortal, y que existe el Purgatorio, y que van a él las almas que necesitan purgarse de sus pecados.

Esto es claro, pero este Cardenal ya ha perdido la fe, y ya lo ve todo oscuro, según su brillante pensamiento, que es el de un necio en la Fe.

Es un hombre que se dedica en la Iglesia a ganar dinero enseñando herejías a las almas. Y, después, celebra su misa para obrar su teatro en la Iglesia. Porque quien predica así, vive sin consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir, hace su teatro como Obispo en la Misas y en todo el ministerio sacerdotal.

En el pasado, a los sacerdotes herejes se les prohibía seguir ejerciendo su ministerio y se los mandaba a un monasterio retirado para buscar su conversión. Y quienes no aceptaban quedaban excluidos de la Iglesia hasta que no quitaran su herejía.

Esa costumbre ya no se tiene desde hace mucho tiempo, porque Roma ha perdido la fe.

Lo que dice este anticristo es bien simple: como Dios crea al hombre por amor, entonces todo hombre se tiene que salvar por creación, porque lo ama Dios. Es un derecho natural salvarse. Y, lo demás, es sólo las imágenes que la Iglesia ha puesto durante 20 siglos para asustar un poco a las almas, para describir lo que hay después de la muerte, que como las almas son como niños, entonces hay que tratarlos así, con fotografías del purgatorio y del infierno para que se corrijan en sus vidas. Y eso ha producido que las almas en la Iglesia vivan con un temor infundado, porque todos nos salvamos. No hay que dar en la Iglesia imágenes que perturben a las almas. Hay que darle imágenes bellas, porque, como Jesús ha Resucitado, todo es bello en la vida y en la muerte.

Y, por tanto, no existe ni el pecado, ni el infierno, ni el purgatorio, ni nada que haga sufrir después de la muerte. Con los sufrimientos de la vida es suficiente para ir al Cielo.

He aquí su herejía: “En la resurrección -dice el cardenal- Dios nos da la seguridad de que Él va a transformarnos y a llevarnos con su ayuda hasta el final, pero sin moralizar y sin un infierno de tortura, sin un encarcelamiento y sin un horno de leña. La Iglesia hizo esto con imágenes, como la del purgatorio y el infierno, el miedo a la muerte. No sólo eso, sino la Iglesia debe “arrepentirse” por este alarmismo con imágenes, que es una invención maliciosa para los católicos …y para eso tenemos que arrepentirnos”.

Negando el purgatorio y el infierno se niega la Obra de Cristo, que es la Redención. Y se intenta explicar esa Obra de otra manera, totalmente distinta a lo que enseña el Magisterio de la Iglesia.

Y, además, la Iglesia se ha equivocado en 20 siglos. Ha enseñado un error a las almas. Y tiene que arrepentirse de ese error, quitando los dogmas del infierno y del purgatorio. Así piensa el necio Cardenal. Y, como él, muchos en la Iglesia.

Por tanto, a este Cardenal hay que retirarlo de la Iglesia, porque no sirve para hacer Iglesia. Está en Roma para inventarse una nueva doctrina que sólo sus seguidores la pueden llevar a cabo, cuando destrocen todo el Magisterio de la Iglesia.

Los que quieran seguir a ese anticristo, que lo hagan y que se vayan al infierno con él. Los demás, tenemos que despreciar a este Cardenal y, por supuesto, no darle ninguna obediencia, ya que tiene un cargo en el gobierno central de Roma.

Lo que diga este cardenal, desde el gobierno central, sólo se desprecia y no se obedece, porque nadie se puede someter a un hereje. Si no quiere quitar su herejía de la Iglesia no hay obediencia.

Si no sabe ser Cardenal en la Iglesia que deje de vestirse como Obispo, que renuncie a su sacerdocio, que se vaya a su casa y se dedique a hacer otra cosa en la vida, pero que no esté dando discursitos que sólo sirven para condenar a las almas en la Iglesia.

Por supuesto, su gran amigote Francisco lo va a dejar en el cargo, porque, para eso lo ha elegido: para dar a conocer la mentira en Roma, para llevar a las almas a la total condenación, sin posibilidad de arrepentimiento. Y Francisco le da poder y dinero a este cardenal para que siga haciendo lo que hace: la obra de la mentira en la Iglesia. Ya Francisco se encarga de decir que el año de la fe ha sido magnífico en toda la Iglesia, con unos frutos enormes en los sacerdotes y Obispos, como lo demuestra este Cardenal.

Roma sólo miente ahora, sólo da la mentira cada día y no lucha por la Verdad. Ya no sabe hacerlo. Y lo triste es ver a las almas con una venda en sus ojos que nadie se las quiere quitar, porque todos tienen miedo de enfrentarse a Francisco y lo suyos en la Iglesia.

¡Asco da la Iglesia en Roma! Es lo más vil que se puede ver, hoy día, en el mundo. Ni siquiera los graves problemas que tiene el mundo actualmente superan la vileza, la diabólica enseñanza que Roma transmite cada día al mundo. Y, por eso, el castigo de Dios viene primero a Roma, porque ha abandonado la Verdad para fornicar con la mentira de los hombres y del demonio.

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1 comentario

  1. José M dice:

    Unas reflexiones:

    El hereje Marx dice: “pero sin moralizar”. Ergo, somos idiotas aquellos cristianos que intentamos luchar día a día contra el pecado, contra nuestra concupiscencia. Somos idiotas, pues estamos salvados por Jesús “sin moralizar”. Al final va a resultar que estamos perdiendo el tiempo. No solo son herejes, sino amorales, lo cual es más grave.

    Hasta ateos como Ayn Rand tenían una moral objetiva basada (aunque erróneamente) en la razón. Estos herejes actuales, no solo han perdido la fe, sino también la razón. Y eso es grave. Si me tengo que quedar con un ateo, como mínimo que sea racional.

    Si bien los razonamientos humanos poco valor tienen, permítaseme un razonamiento de pura lógica:

    Si el hereje Marx cree que todos nos salvamos, y resulta que, 2000 años de Tradición estaban equivocados, entonces se supone que quienes discrepamos con él, también estamos salvados . Ergo, siendo tradicionales no tenemos nada que perder. Tal vez al llegar al cielo, Dios nos dirá que fuimos tontos, pues podríamos habernos entregado a nuestras concupiscencias, ambiciones, etc. e, igualmente, nos habríamos salvado. Pero, ¿qué más nos da? La cuestión es que estaremos salvados.

    Pero, si 2000 años de Tradición están en lo cierto y Marx se equivoca, no me gustaría estar en su piel, ni en la de ningún modernista el día que tengan que enfrentarse ante el juicio del Altísimo. Entonces será demasiado tarde para arrependirse de su error.

    En consecuencia, por pura precaución, no conviene escuchar a estos “buenistas” que siembran confusión y conviene que nos agarremos a nuestro Rosario y a 2000 años de Tradición. Siquiera sea “por si acaso”. Si ellos tienen razón (que no lo creo), no pasará nada; pero si nosotros tenemos razón….¡hay el rechinar de dientes!

    Aclaración: Nuestra fe no debe ser”por precaución”. ojo.

    Conclusión: Adveniat Regnum Tuum

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