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Roma ha puesto el camino de la condenación

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“Cristo el Señor… quiso que el colegio apostólico tuviera la máxima unidad, unido por un doble y estrecho vínculo, a saber: intrínsecamente, por una misma fe y por el amor…; extrínsecamente, por el gobierno de uno solo sobre todos, ya que confirió a Pedro la primacía sobre los demás apóstoles, como principio perpetuo y fundamento visible de unidad” (Pío XI – Ecclesiam Dei).

libertad

Los Obispos son uno en la Iglesia si obedecen a Pedro, que es el primer apóstol y el principio y el fundamento visible de unidad.

Cristo es el fundamento, la Roca invisible de unidad en la Iglesia.

Pedro es la roca visible de unidad.

Y Pedro gobierna solo la Iglesia. Y, por tanto, no necesita de un gobierno horizontal. No hace falta. Es un insulto a la Iglesia poner un gobierno horizontal. Es una obra herética en la Iglesia poner un gobierno horizontal.

Es la obra herética de Francisco. Es su legado a la Iglesia. Es el gobierno horizontal el principio y el fundamento de la destrucción de la Iglesia.

Así se destruye la Iglesia: quitando el gobierno vertical, que es el gobierno de uno solo, de Pedro, y poniendo un gobierno de muchos, horizontal, que conlleva la imposición de la mente del hombre en la Iglesia. Y la mente del hombre divide la Iglesia. Sólo la mente divina une la Iglesia.

Por eso, el gobierno horizontal es la prepotencia en la Iglesia, es el orgullo en la Iglesia, es la soberbia en la Iglesia, es la mentira en la Iglesia. Es la división en la Iglesia.

Y muchos han aceptado ese gobierno horizontal porque dicen que cualquiera puede gobernar en la Iglesia de una forma o de otra.

No creen en Pedro. No tienen fe en la Palabra de Dios. Sólo creen en sus estructuras creadas en la Iglesia para gobernarla.

El gobierno en la Iglesia es sólo espiritual, no humano, porque se gobiernan almas, no cuerpos, no vidas humanas, sino vidas espirituales.

Como Francisco, y toda la Jerarquía que lo sigue, no creen en el Espíritu, en la vida espiritual, entonces no ven la Iglesia como Espíritu, como la obra del Espíritu, que sólo tiene un fin divino: llevar las almas al Cielo.

Para Francisco, la Iglesia sólo posee un fin humano: dar de comer a los pobres, cuidar a los enfermos, dar trabajo a los jóvenes. Por eso, ha puesto en la Iglesia su negocio humano en el gobierno horizontal.

Francisco sólo ve la Iglesia como un conjunto de hombres. Y punto y final. Y ahí se acaba la Iglesia para Francisco.

Por eso, ha abierto las puertas de Roma al mundo. Por eso, llama hermanos a todo el mundo, aunque sea el mayor hereje de todos los tiempos, como los judíos y los protestantes. Son sus hermanos para él. Para la Iglesia siguen siendo los Enemigos, soldados del demonio, quienes van a entrar en la Iglesia por la puerta de Roma. Ya se han abierto. Y queda muy poco para contemplar la mayor herejía de todas desde que existe el hombre en la tierra.

Poner un gobierno horizontal es declarar que Roma ha muerto para las cosas de Dios, para las cosas santas, para las obras sagradas, para llevar al Cielo a las almas.

Roma ha muerto. Y eso es lo que nadie ha entendido, porque los hombres siempre son iguales: duros de cerviz. Les cuesta ver la Verdad por su gran soberbia.

“Dios, que dio a los Apóstoles la misión de predicar el Evangelio, estableció a Pedro, el jefe de todos ellos, a fin de que de Pedro como de la cabeza pudieran extenderse sus dones divinos en todo el cuerpo; y quien ose separarse de la unidad de Pedro no participa en la economía divina” (San León Magno – Carta ll).

Francisco se ha separado de la unidad de Pedro al poner un gobierno horizontal en la Iglesia. Sólo Pedro, en el Vértice de la Iglesia, solo, él solo, la gobierna. Quien vaya contra esto, no puede entrar en el Cielo y no pertenece a la Iglesia.

Francisco, con su gobierno horizontal, ha matado la fe en Roma. Roma ya no cree en la Palabra de Dios: “Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré Mi Iglesia”. Pedro solo gobierna la Iglesia. Sólo en Pedro se da la Verdad en la Iglesia.

Francisco ha engañado a toda la Iglesia aceptando ser Pedro cuando Benedicto XVI renunció a su Pontificado. Su engaño es otra obra herética de Francisco en medio de la Iglesia.

Francisco no cree que ser Papa es hasta la muerte, que Pedro es elegido por Dios hasta la muerte. Francisco sólo cree que ser cabeza de la Iglesia es sólo por un tiempo. Entonces, a Francisco hay que echarlo de ese gobierno que ha creado en la Iglesia, porque ese gobierno es sólo para un tiempo. Es necesario poner otras cabezas que dirijan la Iglesia.

El gobierno horizontal en la Iglesia es sólo temporal, no perpetuo. Sólo Pedro es perpetuo. Sólo la elección divina es para siempre. Y, por eso, Dios elige a un Papa para siempre, por Su Elección en la Iglesia. No lo elige para un tiempo. La renuncia en la Iglesia no existe, no puede darse, porque nadie puede renunciar a su vocación en la Iglesia. Sólo Dios puede quitar esa vocación, no los hombres.

Y los hombres han expulsado a Benedicto XVI del Vértice de la Iglesia y han obligado a Benedicto XVI a irse de la Iglesia.

Es la imposición de la mentira en el gobierno vertical de Benedicto XVI en la Iglesia. Este Papa ya sufrió la mentira en carne y hueso en la Iglesia.

Y los hombres no se han dado cuenta de los sufrimientos de los Pontífices en la Iglesia. Creen que todo es comer y beber en la Iglesia. Un Papa que no sufra en su gobierno no es Papa verdadero. Un Papa que no sufra los asaltos de los hombres, que están a su alrededor, queriendo el poder en la Iglesia, no es verdadero Papa.

Nadie ama a los Papas, todos aman a las cabezas herejes, como Francisco.

Nadie se da cuenta de lo que un Papa tiene que sufrir para gobernar la Iglesia dando a conocer la Verdad y sólo la Verdad de la Palabra de Dios.

Un Papa tiene que batallar contra todas las palabras humanas en la Iglesia que quieran desestabilizar la unidad en la Iglesia. Y es duro batallar contra los hombres, porque los hombres se creen dioses por lo que piensan. Son soberbios hasta rabiar. Son perros que sólo saben ladrar sus herejías y mentiras en la Iglesia.

Tenemos, en este momento en la Iglesia, lobos en el gobierno horizontal, que están hambrientos de poder y de dinero en la Iglesia, porque eso es lo que ofrece el gobierno horizontal a todos los que lo componen. No les ofrece una vida espiritual, una vida divina, una vida santa. Francisco no puede ofrecerles eso porque ha hecho de la Iglesia una empresa humana para dar de comer a los hombres. Y, para eso, hace falta buscar personas en el mundo que den dinero a la Iglesia. Y esas personas que dan dinero quieren, a cambio, un trozo de poder en la Iglesia. Roma es como la bolsa de negocios: tú me das, yo te doy.

Nadie ve las consecuencias gravísimas de poner un gobierno horizontal. Porque a nadie le importa la Iglesia, la vida espiritual de la Iglesia. A nadie.

La Iglesia está hecha sólo para las almas, no para los cuerpos. Pero así no lo ven en Roma. Ya ese planteamiento no se sigue, porque ahora se sigue el espíritu del mundo en Roma.

Y, por eso, hay que salir de Roma, porque ¿a quién le interesa el mundo?: “Pero a mí jamás me acaezca gloriarme en otra cosa sino en la Cruz de nuestro señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal 6, 14).

Francisco no se crucifica para el mundo, sino que se abre al mundo. Para Francisco el mundo no está crucificado, sino abierto a su mente y a su torpe espíritu de vanidad y de presunción, que le hace ser el mayor de los hipócritas de la Iglesia, que se atreve a vestirse de Obispo sin tener el Espíritu de la Iglesia, porque ha renegado de la Santidad de la Iglesia, que sólo Pedro puede dar en la Iglesia.

Francisco ha anulado a Pedro y, por tanto, ha anulado la Santidad en la Iglesia.

Quien quiera ser santo, que salga de Roma. Quien quiera condenarse, que se quede en Roma.


1 comentario

  1. Juan Pablo dice:

    ¿Frutos del gobierno horizontal?:
    El Cardenal Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (nada menos) mismo cargo del entonces Cardenal Ratzinger, hizo un encendida defensa del matrimonio católico indisoluble y la imposibilidad de recibir la comunión a los separados y “vueltos a casar” mediante un artículo en el Osservatore Romano el 22 de octubre ppdo, dicen que sin consultar a Francisco.
    Poco tiempo después, uno de los miembros del G8, el arzobispo Marx, lo contradijo totalmente casi con enojo, dijo: “el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe no puede poner fin a la discusión”. “Se discutirá sobre estos temas de modo amplio”, etc. ¿Le aguó la fiesta a con su artículo?
    Desconozco sobre cuestiones eclesiásticas, pero me llamó poderosamente la atención esta suerte de descalificación de un “subpapa” al prefecto de dicha Congregación.

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