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Francisco y su absurda nueva iglesia

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“La tentación del clericalismo, que tanto daño hace a la Iglesia en América Latina, es un obstáculo para que se desarrolle la madurez y la responsabilidad cristiana de buena parte del laicado. El clericalismo entraña una postura auto-referencial, una postura de grupo, que empobrece la proyección hacia el encuentro del Señor, que nos hace discípulos y hacia el encuentro con los hombres que esperan el anuncio. Por ello creo que es importante, urge, formar ministros capaces de projimidad, de encuentro, que sepan enardecer el corazón de la gente, caminar con ellos, entrar en diálogo con sus ilusiones y sus temores. ..Han de asumirlo como algo fundamental para la vida de la Iglesia sin escatimar esfuerzos, atenciones y acompañamiento…La cultura de hoy exige una formación seria, bien organizada…” (Francisco, 16 de Noviembre de 2013).

cruz

“La tentación del clericalismo, que tanto daño hace a la Iglesia en América Latina, es un obstáculo para que se desarrolle la madurez y la responsabilidad cristiana de buena parte del laicado”.

Clérigos y laicos es el problema de Francisco en su nueva iglesia.

Para Francisco no existe el clérigo, el sacerdote, sino sólo un clérigo que se pone al servicio del laico.

Para Francisco el sacerdote es uno más en la Iglesia, es como un laico. Él da más importancia al laico, a la opinión de la gente en la Iglesia, que a lo que un sacerdote pueda decir de la Iglesia.

Más importancia a las obras de los laicos que a las obras espirituales de los sacerdotes.

Porque Francisco no sabe lo que es un sacerdote. Sólo sabe mirar al sacerdotes en su aspecto humano, exterior, desvinculado de todo lo espiritual.

A Francisco no le interesa la palabra del sacerdote, sino las palabras de las personas, del pueblo. Por eso, enfatiza tanto el clericalismo y se para ante el laicismo. No critica al laicismo. Eso no le interesa. Carga las tintas sobre el clericalismo, que él lo sigue a la perfección en su nueva iglesia.

El laicismo, para él, es lo correcto en la Iglesia. Los sacerdotes son laicos en su nueva iglesia. Los sacerdotes no son clérigos y, por tanto, el sacerdote que quiera imponer una vida espiritual, una vida de fe, al laico en la Iglesia siempre va a caer en el clericalismo.

El sacerdote, para no caer en el clericalismo, tiene que abajarse a los problemas humanos de la gente. Así piensa Francisco y mucha gente en la Iglesia.

El sacerdote no hace Iglesia porque sepa los problemas de las gentes. Sus problemas humanos, económico, materiales, etc. Así no se hace Iglesia. Así se hace la Iglesia del demonio, descarnada de toda vida espiritual, que no atiende a los problemas espirituales, sino a lo demás. No tiene que meterse el sacerdote en los problemas materiales, humanos, carnales, naturales de las personas, porque no está para eso el sacerdote.

El sacerdote es un Pastor de almas, no de cuerpos. Y esto es lo que niega Francisco. Y lo niega porque quiere que el sacerdote deje el alma para dedicarse al cuerpo, deje el espiritual para dedicarse al humanismo, deja el corazón para servir a la razón. Esa es su principal herejía en su nueva iglesia: el humanismo que el sacerdote tiene que dar a al laico, al pueblo de Dios.
Esa es toda su predicación desde la Silla de Pedro. Y no habla de otra cosa sino de eso. Y su obsesión: resolver los problemas sociales, culturales, económicos de las personas. Eso es lo que hace siempre un anticristo en la Iglesia. Siempre.

Pero Cristo en la Iglesia sólo da el alimento espiritual para el alma. Y lo demás por añadidura. Y esto es lo que Francisco nunca va a predicar porque sólo vive para su interés humano y quiere que toda la Iglesia esté en eso: es su necio pensamiento humano sobre el sacerdote y la Iglesia.

La Iglesia para Francisco es laica y no otra cosa. Los sacerdotes son sólo hombres que sirven al laico. Y punto y final. Y, por eso, la Misa tiene que ser una fiesta, una comida entre gente. Y no más.

Por eso, todo sacerdote que precie su sacerdocio tiene que despreciar a Francisco y su doctrina, que es totalmente contraria a la fe católica.

¿Cómo un sacerdote puede predicar esto sin dar las bases de lo que es el sacerdocio en la Iglesia y lo que es el laicado en la Iglesia? : “El clericalismo entraña una postura auto-referencial, una postura de grupo, que empobrece la proyección hacia el encuentro del Señor, que nos hace discípulos y hacia el encuentro con los hombres que esperan el anuncio”.
Está diciendo que el sacerdocio empobrece el camino hacia el Señor. Él se refiere a su clericalismo, que no tiene nada que ver con el clericalismo falso.

El clericalismo falso consiste en crear un grupo en la Iglesia contrario al Papa, al Magisterio Eclesial. Es un grupo cerrado a la doctrina de la Iglesia y, por tanto, a la fe divina y católica.

Y ese clericalismo falso se da en la teología de la liberación, que ha hecha tanto daño en América, pero que Francisco sigue con todo su ardor de comunista declarado. Francisco es un teólogo de la liberación. Y, ahora, predica que los demás en la Iglesia son caen en el clericalismo. Él, por supuesto, no cae en eso.

Y Francisco, en su clericalismo, en su teología de la liberación, no soporta el sacerdocio. Lo ve como un grupo cerrado que impide en la Iglesia la apertura hacia el mundo, hacia la opinión del pueblo de Dios en Ella. Y esto lo llame él clericalismo.

Y, entonces, ataca con su falsa palabra, porque está mintiendo como sólo lo sabe hacer él. Llama a todos los sacerdotes en la Iglesia un grupo clerical, encerrado en sí mismo, que no hace como él, el sabio Francisco, el necio Francisco: no se abren en el diálogo a todo el mundo para así resolver los problemas de todas las personas en el mundo.

Este es su ideal en la nueva iglesia. Y, por eso, ataca a todo sacerdote que no haga como él.

El sacerdote en la Iglesia sólo está para llevar el alma al cielo. Y nada más que esto. Lo demás es la mentira de Francisco y de todos los que comulgan con Francisco.

Lo demás es querer abrirse al mundo de mala manera. Y, por eso, muchos pierden su fe al estar metidos en los problemas que la Iglesia no tiene que meterse nunca.

Una Iglesia que se dedica a enterarse de los asuntos de la vida de la personas es una anti-Iglesia. No es la Iglesia de Cristo.

La Iglesia de Cristo se centra en el alma de la persona. Y nada más. Y eso es lo más difícil para cualquiera que sepa lo que es la vida espiritual. Porque no se puede medir un alma con la razón ni con las leyes de la Iglesia.

A un alma sólo se le abarca con el Espíritu. Y no hay otra manera de entrar en un alma. No se puede entrar en ella con los pensamientos, ni con las ideas teológicas, ni filosóficas, ni psicológicas, ni psiquiátricas, ni nada humano.

Para resolver el problema material de una persona, antes hay que resolverle su problema espiritual. Hay que centrarse en eso, que es lo que ningún sacerdote hace hoy, porque han perdido el Espíritu. Y sólo saben seguir sus razones en la Iglesia, sus teologías en la Iglesia, sus leyes en la Iglesia.

Y esto es lo que nunca se va a hacer en la nueva iglesia de Francisco. Nunca. Porque allí sólo están centradas en lo económico de la vida. Y, por eso, Dios les va a mandar un castigo en que toda Roma será saqueada por todo el mundo, y se van a quedar sin tesoros materiales y sin posesiones de ningún tipo, por el amor que tienen a la riqueza y al dinero, al poder político y económico en Roma.

A Francisco le gusta el dinero como a todo hombre. Por eso, su obsesión por el dinero y para que la Iglesia se dedique a esto, y forme sacerdotes para esto: “urge, formar ministros capaces de projimidad, de encuentro, que sepan enardecer el corazón de la gente, caminar con ellos, entrar en diálogo con sus ilusiones y sus temores”. Para esta estupidez y absurdo está la nueva iglesia en Roma.

El sacerdote no está para entrar en diálogo con nadie, como si la dirección espiritual fuera un diálogo. Está para dar la Verdad al alma, no para discutir y hablar de problemas. Eso se hace tomando un café, pero no en una dirección espiritual.

Dirigir un alma consiste en darle un camino en la vida espiritual. No consiste en charlitas inútiles sobre la vida. Tú me cuentas tus problemas, yo te cuento los míos, lloramos un poco y todos contentos. Es lo que quiere Francisco: sacerdotes que dialoguen con las almas. No quiere sacerdotes que pongan al alma en la negación de toda vida humana para que ese alma sea capaz de entender la vida divina.

Eso nunca lo querrá Francisco, porque él no vive eso. Él vive para estar feliz en su humanidad y para hacer de la Iglesia un placer humano, una conquista humana, un fin humano.

Por eso, Francisco es enemigo del sacerdocio y de la Iglesia. Enemigo de declarado. Y quien siga a Francisco se hace enemigo de todo sacerdote y de la Iglesia.

“La cultura de hoy exige una formación seria, bien organizada”. No. La cultura de hoy exige sacerdotes llenos de fe en la Palabra de Dios, no sacerdotes llenos de espíritu del mundo. Francisco dice esto por su herejía: hay que interpretar el Evangelio según el mundo, según su cultura, según sus problemas, según lo que viva cada uno en su vida humana. Y como hoy los hombres viven ensalzando lo humano, entonces hay que tener sacerdotes que ensalcen lo humano y que vivan para lo humano.

Cuanto menos estudien los sacerdotes más sabios son en el Espíritu. No se necesitan los estudios humanos para dirigir un alma. Sólo se necesita oración y penitencia. Lo demás es basura del mundo.

Un jefe de la Iglesia que habla de esta manera es sólo un jefe de la anti-iglesia formada en Roma por él.

Francisco habla para los suyos y para seducir a los que no son suyos. Y muchos caen en su trampa verbal porque no han comprendido lo que pasa ahora en Roma.

Muchos se pasan la vida criticando a todos en la Iglesia, pero nadie se pone en la verdad de la Iglesia.

Y la Verdad sólo la da el Espíritu de la verdad, no un razonamiento del hombre sobre la Palabra o sobre la Tradición o sobre el Magisterio de la Iglesia.

La Iglesia es la Palabra de Dios. Y no es otra cosa. Y los hombres, por no aceptar la Palabra de Dios, por no someterse a la Palabra de Dios, empiezan a poner en la Iglesia la oscuridad de sus palabras humanas y de sus razonamientos humanos.

Eso es lo que hace Francisco y eso es todo aquel que vea la Iglesia con su brillante y estúpida mente humana.

Para aceptar la Palabra de Dios el hombre tiene que pisotear su mente humana.

Y esto es lo que nadie hace hoy en la Iglesia. Nadie. Y, por eso, todo el mundo luchando en la Iglesia por sus verdades. Y nadie se centra en la Verdad. Y todos criticando a los Papas y nadie ve la Verdad de lo que pasa.

Y así se llega a lo que tenemos: un absurdo sentado en la Silla de Pedro.

Ese hombre Francisco es un auténtico absurdo. Y nadie se ha dado cuenta de eso. Nadie.

Un hombre que quiere que la Iglesia se abra al mundo sin quitar el dogma primero. Este es el primer absurdo. Quita antes el dogma en la Iglesia y entonces toda la Iglesia te va a seguir. Eres un necio gobernante. Eres el más tonto de todos los hombres en el mundo. En tu propia necedad caes.

Segundo absurdo: la Iglesia contempla la calamidad de Francisco y no hace nada desde el gobierno horizontal. Y comienzan las divisiones en la cabeza. ¿Queréis gobernar la Iglesia? Derrocad primero a Francisco, porque él está impidiendo vuestro gobierno horizontal. Pero nadie se mueve y, entonces, caen en el absurdo: ¿para qué estáis en ese gobierno si no dais nada a la Iglesia? ¿Para qué seguís llamándoos sacerdotes y Obispos si no estáis haciendo nada por la Iglesia? O estáis con la Iglesia o estáis con la nueva iglesia que ese idiota ha fundado. Y si estáis con ese idiota, entonces derrocadlo para hacer la iglesia que os dé la gana con ese gobierno.

Uno se pone a ver el panorama que es Roma ahora y llega a estos absurdos.

Y un tercer absurdo: los fieles en la Iglesia caen en sus propios absurdos. Todo lo quieren pensar y decidir en este juego del demonio. Pero nadie quiere ponerse en la Verdad. Nadie llama a Francisco como un maldito, como un demonio, como un anticristo. Y, por tanto, no se enfrentan a él como lo que es.

Nadie llama al gobierno horizontal como el gran problema de toda la Iglesia., como la negación de la autoridad divina en la Iglesia. Todos quieren ver en Francisco una voluntad divina que no existe.

Todos miran lo que hace Francisco para discernir por dónde va la Iglesia y todos se equivocan, porque la Iglesia no es Francisco ni su gobierno horizontal. La Iglesia ya no está en Roma. Y, por eso, hay que irse de Roma para ser Iglesia y no hay que estar adulando al necio de Francisco como si hiciera lago por la Iglesia. ¿Qué puede hacer un Enemigo de la Iglesia por la Iglesia? Destruirla, que es lo que hace Francisco.

Nadie llama a lo que ha fabricado Francisco en Roma como la falsa Iglesia, la anti-iglesia, la nueva iglesia. Nadie. Todos haciendo el juego a Francisco. Y ¿por qué?

Porque nadie discierne la Verdad metido en su mente humana. Nadie. Hay que salir de la mente humana para ver la verdad sobre la Iglesia.

Y si no se sale se cae en el absurdo que todos caen.


2 comentarios

  1. Bueno. Ya sabemos cuál es la iglesia de Francisco. También sabemos cuál la iglesia de Cristo.
    Aunque esto solo lo arregla definitivamente Nuestro Señor en su segunda venida, debemos preguntarnos qué estaremos haciendo cuándo Él venga, o antes, cuando los castigos, negados pro Francisco a quien como ha dicho esta semana le molestan los que profetizan apocalipsis.
    ¿Qué estaremos haciendo si el mar se convierte en sangre, tal vez literalmente, tal vez como expresión de la violencia en la cual caerán los poderosos del mundo?
    ¿Qué estaremos haciendo cuándo el falso profeta se exprese?
    ¿Sólo estaremos en el desierto? Creemos acaso que cuando la Sagrada Familia huyó al desierto permaneció quieta?
    RECONSTRUYAMOS CADA LADRILLO QUE CAIGA, y peguémoslo con sana doctrina, con oración firme, con amor verdadero que no es una misericordia insulsa, sino aquella que contiene en sí misma el cumplimiento de la Ley.

  2. Raul Patiño dice:

    El llamado CLERICALISMO es otra de las molestias de Francisco porque él tiene en su mente desmontar paulatinamente la jerarquía, iniciando por la papal, porque tal jerarquía es expresión de la iglesia vertical.
    De otra parte sí hay una Iglesia Católica, un pequeño rebaño disperso por el mundo y del cual debemos aspirar a formar parte nosotros, así no nos conozcamos entre nosotros, así llegue el día en el cual no podremos comunicarnos, sabiendo que es en esa relación con Dios y su Santo Espíritu como podremos mantenernos.
    También hay sacerdotes valientes que siguen adelante, pero son muy pocos, pues forman parte de la dirección espiritual del pequeño rebaño.
    ¿Quién no responde? Los que están dentro siguiendo a Francisco. Los millones de miembros de grupos de oración que olvidaron que si la oración no está en unión íntima con VILAR y con el cumplimiento de los mandamientos de Dios, entonces caen fácilmente en superstición.
    Por eso, quienes siguen a Francisco necesitan santos rápidamente, porque su protestanización tiene como característica el espectáculo, que es muy diferente al fervor que produce un santo.

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