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Francisco: enemigo de la Iglesia

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“…a todos – creyentes y no creyentes – ha llegado a través de palabras sencillas y fuertes, su concepción de la Iglesia y de la fe. Gracias por habernos impresionado por la ausencia de cualquier dogmatismo, dejando espacio para la duda” (Napolitano a Francisco).

racionalismo

Así piensa el mundo sobre Francisco y así dice la Palabra de Dios sobre Francisco:

“Ellos del mundo son: por eso hablan inspirados por el mundo, y el mundo los escucha” (1 Jn 4, 5).

Cuando el mundo aplaude a la Iglesia entonces la Iglesia se ha hecho mundana.

Cuando el mundo le gusta lo que hay dentro de la Iglesia, entonces la Iglesia se ha hecho del mundo.

¿Qué falta ahora?

Sólo hacer que la Iglesia sea despojada de toda Verdad para que viva como el mundo: en la duda, en el error, en la mentira.

Francisco da a la mentira, da a la duda el camino de la Iglesia. Ya lo dijo en sus declaraciones que todos pueden leer. Para creer en Dios es necesario dudar, es decir, no asirse a ninguna Verdad, a ningún dogmatismo.

Es lo que se refleja en todas partes desde que Francisco inició se reinado en la Iglesia.

Ya no existe la Verdad porque lo dice Francisco.

Ya hay que dudar de todo porque lo dice Francisco.

Y no se puede criticar a Francisco porque es Infalible, ya que se llama Papa.

Así piensan muchos en la Iglesia y se tragan la mentira como corderos llevados al matadero.

Francisco ha destruido la Iglesia, la Verdad en la Iglesia. Esa es la impresión que tienen los que están fuera de la Iglesia. Eso es lo que ha captado ese presidente de Italia, que como es un comunista, a semejanza de Francisco, vive lo mismo que vive Francisco: la herejía, la mentira, el error en todo.

Y está contentísimo con Francisco que le dice lo que quiere oír en su pensamiento humano.

Francisco está para eso: para alabar a los hombres, para darles contento en sus vidas humanas, para abrazar a los hombres aunque sean unos demonios como él es el mayor demonio de todos.

Y, por supuesto, la Iglesia aplaude al presidente de Italia. No faltaría más. Se ha convertido ese presidente en hermano de la Iglesia, en hijo de Dios porque hay que vivir en la duda para ir al Cielo.

La concepción de la Iglesia y de la fe que tiene Francisco es sólo la destrucción de todo dogma en la Iglesia.

Eso es lo que piensa Francisco que hay que hacer en la Iglesia. Pero no sabe cómo, porque hay una oposición real para obrar eso. Hay que quitar el dogma. Pero, ¿cómo se puede quitar si el mismo gobierno horizontal está dividido? No hay manera.

Es necesario un hombre intelectual fuerte que a base de documentos oficiales vaya quitando el dogma.

Francisco, con sus charlitas, no puede hacer nada. Sólo sonrojar a la Iglesia con sus idioteces. Ya la gente empieza a despertar de lo que es Francisco. Y ya la gente está cansada de tanto sentimentalismo de Francisco con los pobres y con los que no tienen trabajo. Tanta caridad inútil y vacía de espiritualidad que transmite Francisco.

La gente está harta de eso porque eso es el pan de cada día en el mundo. Y estar en una iglesia que se ocupa de lo mismo que se ocupan los gobiernos del mundo, eso es lo más absurdo que hay en la vida.

Para la gente de fe, lo que hace Francisco es destruir la Iglesia por querer abrirse al mundo y a sus negocios en el mundo.

Para la gente sin fe, eso es precisamente lo que tiene que hacer la Iglesia.

Por eso, esta es la señal del cambio en la Iglesia.

Para abrirse al mundo es necesario primero acabar con todos los dogmas en la Iglesia, con toda la Tradición en la Iglesia, con toda la fe católica en la Iglesia. Y eso sólo se puede hacer en la Iglesia con un documento oficial, no como lo hace Francisco.

Francisco se equivoca en la Iglesia, porque nadie le puede seguir, ya que existen en la Iglesia leyes contrarias al mundo y bien definidas durante 20 siglos.

Francisco está consiguiendo la oposición dentro de la Iglesia. Y eso es muy peligroso para un gobernante. Ya ha dividido la Iglesia con sus estúpidas homilías y su estúpida vida.

Francisco lo ha hecho mal desde el principio, porque no ha sabido callar sus errores. Tenía que haber dado documentos oficiales, como el gobierno horizontal, para no tener oposición en sus obras. Pero él no sabe gobernar con la cabeza. Él sólo sabe vivir su vida.

Y el que tiene fe desprecia la vida de Francisco. El que vive de fe no hace caso a Francisco, no le interesa Francisco para ser Iglesia, para estar en la Iglesia, sino que ve Francisco como un enemigo de la Iglesia y de la verdad en la Iglesia.

Es lo que muchos no quieren ver en Francisco, porque se siguen aferrando a sus falsos respetos a la Jerarquía y a la falsa obediencia ciega al Papa.

El demonio sabe muy bien seducir en la Iglesia a las almas. Y las ha atracado a través de la cabeza, porque todo el mundo sigue en la Iglesia una cabeza.

Y, por eso, el plan brillante del demonio: coger a las almas por un orgulloso, lleno de sentimentalismo, que vive para el demonio, para hacer en la Iglesia la obra del demonio: “quien obra el pecado, del diablo procede” (1 Jn 3, 8).

Un hombre que se ha pasado ocho meses obrando su pecado en la Iglesia, es sólo un demonio, un maldito. Es que no tiene otro nombre. Francisco procede del demonio, porque el demonio peca desde el principio.

Desde el comienzo de su reinado en la Iglesia Francisco ha pecado. Eso es señal de cómo está la Iglesia que aplaude, desde el principio, a un demonio. Que lo acoge como verdad en su vida eclesial, que se une a un demonio para hacer Iglesia y ser Iglesia.

Nadie ha captado la gravedad de los momentos por los cuales la Iglesia está pasando. Nadie. Y todos miran esperanzados que Francisco salga adelante con la Iglesia. Y pocos entienden la verdad de lo que es realmente Francisco.

Francisco no es lo que parece. Es el primer anticristo de muchos. Es el primero que ha roto la unidad de Jesús, la unidad en la Verdad, que es Jesús (cf. 1 Jn 4, 3). Y, por consiguiente, es el maldito que el demonio necesitaba para poner su maldición en la Iglesia.

Del gobierno horizontal sale la cabeza pensante de la nueva iglesia, la cabeza intelectual que hará que la Iglesia bese el mundo y al demonio y se convierta en la primera Ramera de todos los siglos.

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2 comentarios

  1. José M dice:

    Da miedo y asco oír lo que dice Napolitano y da más miedo aún oír lo que dice Francisco.

    Todo lo que elogia Napolitano hace crujir los dientes a cualquier católico que todavía conserve algo de “sensus fidei”. En esencia elogia la visión rupturista del concilio Vaticano II y una iglesia que abdica de sus dogmas.

    Y respecto a lo que dice Francisco: Más “buenísmo” desprovisto de auténtico mensaje cristiano.

    Se ve clarísima la convergencia de intereses y cómo la persecución vendrá, como profetizó Castellani, no solo del brazo secular sino incluso del propio catolicismo desnaturalizado.

    Da pena ver una iglesia (en minúscula, pues ya no merece la mayúscula) entregada a el mundo y a la palabrería “políticamente correcta”. La sal ha perdido su sabor, ¿quién la volverá a salar?

  2. cecilia garcia dice:

    Desde el principio supe,que Bergoglio era el monigote del demonio. Porque Nuestro Señor dijo a María Divina Misericordia, “LA HUMILDAD NO SE PUBLICA” Y claro porque la humildad, se lleva en el interior del corazón y ¿Quién si es realmente humilde, lo pregona a los cuatro vientos? Y se jacta de ir a las periferias, ayudar a los pobres etc. Y no cumple con su misión, que es guiar a la iglesia por el camino de la espiritualidad,llamandola al arrepentimiento, a la conversión, a cumplir los 10 mandamientos, a hacer la caridad en todo sentido no solo en lo material, porque lo importante es que todos salven su alma, ya que es por esa razón que Jesús,vino a este mundo a entregar su vida. Este ser a venido a derribar todo lo que la iglesia había costruido. Este es el papa del mundo,no de la iglesia de Jesucristo. Por lo tanto como yo me siento y pertenezco a la “Iglesia de Jesucristo” y como este hombre no es la cabeza de mi iglesia,sino el Papa Benedicto XVI. Yo no le obedezco.

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