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Inicia el tiempo de la maldición en la Iglesia

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

“En el período de tiempo que falta hasta entonces cambiarán dos Papas” (umbe – 23 de mayo de 1971).

umbe

Dos Papas antes del castigo, decía la Virgen en Umbe. Sólo faltaban dos Papas: Juan Pablo I y Juan Pablo II.

Pedro es Cabeza de la Iglesia por Voluntad de Dios. Y sin esa Voluntad Divina, Pedro es nada en la Iglesia.

No se es Papa por una ley eclesiástica y no se deja de ser Papa por una ley eclesiástica, porque la Iglesia se fundamenta sólo en la Ley Divina.

Las leyes de los hombres, las leyes de la Iglesia, siempre están por debajo de la Ley Divina y no deciden nada en la Iglesia.

Toda la ley eclesiástica que no se somete a la Ley Divina no hay que obedecerla en la Iglesia, porque Dios no guía su Iglesia a través de leyes humanas ni eclesiásticas. Dios guía a Su Iglesia con Su Espíritu, con la Ley de Su Espíritu, que nadie puede medir ni limitar.

Por eso, en la Iglesia se ha hecho tanto mal por querer imponer leyes eclesiásticas que estaban por encima de Dios.

A los hombres les encanta escribir libros enteros de leyes, pero, después, no saben obrar la ley divina en sus corazones.

A los hombres les gusta guiar a las almas a través de sus leyes, pero no saben guiar a las almas a través de la Ley del Espíritu.

Y muchos, ahora en esta situación de la Iglesia, se aferran sólo a la ley eclesiástica que permite renunciar a un Papa. Y no tienen ojos para más.

Y nadie deja de ser Papa porque lo diga una ley en la Iglesia. Nadie.

Y nadie elige otro Papa porque lo diga una ley en la Iglesia.

Y nadie tiene una vocación divina porque lo diga una ley en la Iglesia.

Los hombres son testarudos en su mentes humanas y si no tienen a mano una ley que les diga que eso se puede hacer o no se puede hacer, se quedan en su estúpida soberbia humana.

Nadie vive el Espíritu en la Iglesia. Nadie. Todos hacen la Iglesia según sus libros de leyes. Y no hay forma de sacarlos de ese gran error.

Y, por eso, muchos confunden la Fe en la Palabra con la fe en sus leyes humanas. Se cree antes en el pensamiento del hombre que en el Pensamiento Divino.

Esta es la soberbia que se vive en la Iglesia actualmente.

La gente cree si hay una razón, una ley que lo diga, que lo apruebe, que lo testifique.

Y así no se puede hacer Iglesia y no se es Iglesia en ningún sentido.

Es triste ver una Jerarquía repleta de leyes y que obra el pecado sin que nadie le diga nada.

Eso es lo que están haciendo Francisco y los suyos.

Y todos aplaudiendo el pecado de esos imbéciles, porque no saben discernir la Verdad en la Iglesia.

No se elige un Papa porque los Cardenales se reúnan en un Cónclave. Ni se es Papa porque los Cardenales han elegido a un hombre.

Se es Papa porque, antes, murió el Papa que reinaba. Esa es la ley divina en la Iglesia.

Si no se sigue esa ley divina, entonces el engaño en todo.

La ley divina establece a Pedro hasta la muerte. Es una vocación que termina en la muerte. Y no hay condiciones humanas a esta ley divina. No hay limitaciones humanas a esta ley divina. No hay imposiciones de los hombres a esta ley divina.

O se sigue esta ley divina o nos inventamos cada uno el Papado, que es lo que han hecho los Cardenales y Francisco: se han inventado un Papa. Y no tiene otro nombre eso que han hecho.

Ante la renuncia de Benedicto XVI no se da la Sede Vacante porque el Papa no ha muerto. Sigue sentado en la Silla de Pedro. La Sede Vacante se da cuando muere el Papa. Esta es la ley divina en la Iglesia. Seguir otra cosa es inventarse la Sede Vacante.

Dios no quiere a Francisco como Papa. Pero esto no se lo traga ni Francisco ni la Jerarquía que ha elegido a Francisco.

Esto no les entra en sus cabezas soberbias.

Esto nunca lo van a aceptar, porque han actuado según su pecado. Y a ese pecado lo han bautizado como Voluntad de Dios en la Iglesia.

El orgullo es el que guía a la Iglesia actualmente. Un hombre orgulloso que se disfraza de humildad y de caridad simplona con la gente.

Y todos felices siguiendo al mayor hereje de toda la historia de la Iglesia.

Un hombre que no cree en la Santísima Trinidad. Y con eso se dice todo.

Un hombre para el cual Dios Padre sólo es el Creador. Y, por tanto, ha creado a las almas y les ha dado el poder de ser hijos de Dios. Y todas las almas tienen el derecho natural y divino de salvarse y de irse al Cielo sólo porque el Padre las ha creado. No existe la gracia para salvarse ni el mérito para ganar el Cielo, porque no existe el pecado. Sólo existe la creación de Dios.

Esta es su herejía que constantemente predica en cada homilía: los hombres tienen derecho por creación de ir al Cielo. Todos somos buenos.

Francisco destruye el pecado y la Redención de los hombres.

En el pensamiento de Francisco no puede darse esto, porque al crear Dios el Universo todo lo hace bien. Es imposible el mal. Y hay que interpretar el mal de otra manera. Y, por eso, hay que hacer el bien y no más en la vida. Y todos los hombres hacen el bien. Luego, todos al cielo.

Y, para explicar el mal, Francisco tiene que negar el Espíritu.

Si niega esto, entonces ya no existen los ángeles ni los demonios. Ya no existe Jesús como el Verbo que se Encarna para redimir al hombre. Ya no existe el Espíritu Santo, que santifica a las almas.

Tiene que explicar a Jesús como un hombre que enseña cómo encarnar a Dios en uno mismo, cómo hacer el bien desde uno mismo, cómo ser bueno en el interior de cada uno.

Y tiene que explicar que el Espíritu es sólo una fuerza divina, una emanación divina, deificadora, iluminadora, pero no Dios. Que da fuerza al hombre para llegar a ser dios en sí mismo.

Y entonces no puede darse la Obra de la Redención, no puede darse la Obra de la Santificación y no puede darse la Iglesia. Porque el pecado es algo que se da en todos los hombres al no poseer la total perfección. Se gana la perfección en etapas de la vida.

Y, por eso, su predicación favorita es: todo el mundo dentro de la Iglesia, porque la Iglesia es para todos y hay que abrirse al mundo para que todos seamos uno, porque todos somos buenos.

Francisco lo niega todo y nadie se ha apercibido de eso. Nadie. Todos embobados con las payasadas de ese idiota en la Iglesia. Todos. No hay ni uno que desprecie a Francisco. Todos esperan algo de ese payaso.

Y así está la Iglesia. Una Iglesia embobada, aburrida de Dios, planificando cómo bailar con el mundo y con los herejes para así ser feliz en la vida.

¡Da asco cómo está toda la Iglesia!

Juan Pablo II fue el último Papa íntegro, verdadero, que luchó por dar la Verdad a la Iglesia. Y, después de él, Benedicto XVI que renunció a ser Papa. Luego, no cuenta, no sirve, no vale para nada en la Iglesia. No aporta nada a la Iglesia. Sólo la destruye con su pecado.

El Papado se acabó con Juan Pablo II, no con Benedicto XVI. Si este Papa hubiera seguido hasta el final, entonces contaría como Papa, valdría su Papado, la Iglesia sería de otra manera.

Pero este Papa hizo lo que nunca debía hacer: ir en contra de su vocación divina en la Iglesia, que es ser Papa hasta la muerte.

Y eso ha producido la destrucción de toda la Iglesia, porque la Iglesia se funda en Pedro. Si Pedro renuncia, la Iglesia desparece.

Esta verdad nadie la ha meditado, porque es muy fácil acogerse a una ley eclesiástica para decir que como el Papa ha renunciado, la Silla está vacante y entonces a elegir otro Papa.

Los hombres si no se aferran a una ley eclesiásitica se ahogan en un vaso de agua. No saben ser Iglesia y no saben hacer Iglesia.

Esta es la estupidez que la Iglesia ha hecho. Gran estupidez, que sólo sale de la soberbia de los hombres. Los hombres son unos estúpidos por ser soberbios, por regirse por sus leyes y pensamientos humanos en la Iglesia.

Pero los hombres no persiguen la Verdad porque ya se han hecho malos. Ya no quieren la Verdad en la Iglesia.

Y ahora sólo quieren que todos sigan la mentira, que es lo que ha pasado desde la renuncia de Benedicto XVI en que nadie levantó la voz para decir que ese Papa no puede renunciar y que los Cardenales no pueden elegir a otro Papa. Nadie hizo eso en la Iglesia, porque nadie quiso enfrentarse a los herejes Cardenales que eligieron otro Papa.

En la Iglesia o se tiene miedo a la Jerarquía y se calla o se desprecia a la Jerarquía y se la juzga a rabiar. Pero nadie de los que callan y juzgan se ponen en la Verdad de la Iglesia. Nadie. Y ahora a todos esos que ven que Francisco es un hereje, lo siguen dando publicidad porque siguen esperando algo de la Iglesia.

Si ya la Iglesia es un cadáver sin alma, sin vida espiritual, sin norte en el camino. Es una Iglesia que se ha cerrado a la Verdad y que fornica con la mentira de los hombres y del mundo. ¿Qué camino ofrece el mundo a la Iglesia? ¿Qué verdad tiene el mundo que falta en la Iglesia?

Es una Iglesia que sólo se compone de hijos del demonio en su interior porque no quieren quitar sus malditos pecados, y llaman a sus malditos pecados como una bendición de Dios.

Todo se acaba ya en la Iglesia. Todo. Comienza el tiempo en que la Jerarquía Eclesiástica se va a quitar sus caretas y van a presentarse como lo que son: demonios encarnados en la Iglesia.

Y muchos los seguirán, porque son como ellos: demonios encarnados.


2 comentarios

  1. HERNANDO dice:

    HOLA:
    Acabo de leer ese artículo de INICIA EL TIEMPO DE LA MALDICIÓN EN LA IGLESIA, y, está muy bien, pero siento no estar de acuerdo con la interpretación que le dá el autor a las revelaciones de la Stma. Virgen a la vidente de Umbe, en 1971, puesto que Juan Pablo I, no contaba como Papa ya que su pontificado duró escasamente un mes, eso mismo ocurre, y asi se ha aplicado a las profecías de los papas de San Malaquias, asi que si se descarta a Juan Pablo I, quedarían efectivamente 2 Papas: Juan Pablo II y Benedicto XVI, los dos elegidos por el Espiritu Santo y válidamente, guste o no gueste; el “papa” Francisco no cuenta porque es precisamente el falso profeta o antipapa reseñado en varios mensajes de la Virgen.

    Podían arreglar el artículo porque al poner Uds. lo de que los dos papas que faltaban son Juan Pablo I y Juan Pablo II, es absurdo, no cuela…

    Un saludo en Cristo

    • josephmaryam dice:

      No ha comprendido que un Papa no cuenta sólo porque renuncia a ser Papa, como lo hizo Benedicto XVI. Un Papa cuenta para Dios y para la Iglesia cuando es elegido por Dios, aunque sólo dure un día en el Pontificado. Juan Pablo I fue elegido por Dios para ser Papa. Eso es lo que cuenta en el Papado para que sea válido. No interesa los días del Pontificado del Papa. Eso sólo interesa para los hombres, que les gusta discernirlo todo exteriormente, humanamente, temporalmente. Pero a Dios no le interesa el tiempo del Pontificado, sino la Elección Divina para ser Pedro. Y Juan Pablo I, como Benedicto xVI fueron elegidos por Dios para ser Pedro. Eso es lo que interesa.
      Si Juan Pablo I duró sólo treinta y tres días en su Pontificado, eso no invalida la Elección de Dios, porque no se cuenta a un Papa por lo díass en que está en la Silla de Pedro. Se cuenta a un Papa porque Dios lo elige. Lo demás es su interpretación, que no es verdadera.
      Benedicto xVI fue elegido por Dios, pero renunció. Y, entonces, no cuenta como Papa. Dios le dió una vocación y él la rechazó. Es verdadero Papa, por su elección, pero inútil Papa, por su renuncia. Es un Papa que, por su pecado, un pecado contra el Espíritu Santo, no cuenta para Dios porque hizo que el espíritu de la Iglesia huyera de Roma.
      Y Francisco es sólo el que se aprovechó de todo esto que pasó en la Iglesia. Él ni es Papa, ni anti-papa, ni falso Papa, ni falso Cristo. Sino sólo uno de tantos anticristos.
      Sepan discernir las profecías en el Espíritu, no en sus cabezas. Sepan dar valor a todo según está en la mente de Dios, no en la mente de los hombres. Los hombres se ponen a pensar y todo lo dañan, cuando las cosas son muy simples: lo que cuenta es lo divino, no lo temporal. Esto es siempre para Dios. Para los hombres es de otra manera porque quieren medir el Papado con sus engañosas inteligencias humanas que no sirven para dar la Verdad de lo que es un Papa para Dios y para la Iglesia.

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