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La Iglesia la componen los que hablan la Verdad

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La nueva iglesia de Francisco es aplaudida por el mundo, por los ateos, por los homosexuales, por los musulmanes, por los judíos, por los protestantes. Y eso significa una cosa: esa iglesia está unida al mundo para formar una sola cosa en la mentira.

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Es una iglesia que acoge el mundo, que participa del mundo, que quiere estar presente en el mundo, que le motiva la política del mundo, que quiere que los gobiernos la reconozcan para dar un poder al mundo. Y eso nunca viene de Dios, sino de los hombres y del demonio.

La apertura al mundo de la nueva iglesia de Francisco en Roma anula a la Iglesia de Jesús en Roma. Nunca es la Voluntad de Dios que la Iglesia se abra al mundo. Nunca. Y fue la primera cosa que hizo Francisco una vez que comenzó su reinado en Roma.

La Iglesia ha sido construida en la Palabra de Dios, no en la palabra de los hombres. Y, por tanto, se edifica la Iglesia sólo en la Verdad que da esa Palabra Divina. Y todo sacerdote, todo Obispo de la Iglesia tiene que derramar de sus labios sólo y únicamente la Verdad.

Y, por eso, el sacerdote que no fustiga el pecado en el mundo, que no juzga al homosexual, ni al ateo, ni al judío, ni al masón, ni al protestante, ni al musulman, y no les enseña su pecado para quitárselo, para arrancárselo, automáticamente se pone en la mentira, se aparta de la Verdad, se aleja del Espíritu de Cristo y de la Iglesia. Y ya no pertenece a la Iglesia.

Los hombres siempre van a defender su pecado, porque el pecado hace la vida más agradable y más placentera y, por tanto, quien vive en su pecado, quien vive en la mentira de su pecado, no puede escuchar la Verdad, no puede aceptar la Verdad. Y, por eso, muchos critican que la Iglesia vaya en contra del pecador y de su pecado en el mundo.

Aquel sacerdote y aquel Obispo que tengan miedo de decir la verdad al que peca, que tenga miedo de las críticas del mundo y de los hombres, y que, por tanto, esconda esa verdad para presentar un falso amor a Dios y al prójimo es siempre un anticristo en la Iglesia.

Nunca el anticristo va a fustigar el pecado. Nunca francisco hace eso en sus homilías en la Iglesia. Nunca.

Francisco es un anticristo porque enseña la mentira a las almas que están en el mundo viviendo su pecado. Les enseña a seguir viviendo en su pecado. Les enseña a seguir amando su pecado. Les enseña a hacer del pecado la manifestación de la Voluntad de Dios.

Francisco llama al pecado un bien que hay que hacer en la Iglesia y en el mundo.

Cuando la Iglesia habla solo de este mundo, de sus aflicciones, de sus problemas, de sus sufrimientos y no predica la Verdad al mundo y al hombre, entonces la misma Iglesia se separa del Espíritu de Cristo y de la Iglesia.

Esto es lo que hace Francisco: separarse de Cristo y de la Iglesia. Y lleva consigo a muchas almas en esa separación. Es la división que ha creado Francisco en Roma.

Francisco ha dividido Roma, no sólo a la Iglesia.

La Iglesia se ha dividido con Francisco por el pecado de poner el gobierno horizontal.

Pero Roma está dividida porque en la Iglesia sólo existe la palabra de los hombres, que divide a todos los hombres.

Una vez que se divide la Iglesia, que se divide la verdad, la Iglesia carece de la Palabra Divina, carece de la Verdad, carece de la unidad que da la Verdad. Y aparece ante los hombres sólo la palabra humana, la filosofía humana, la ciencia humana. Y eso produce división en Roma.

Roma es la Sede de la Verdad en el mundo, cuando da la Verdad de la Palabra. Y, por tanto, Roma une en la Verdad de la Palabra.

Pero cuando Roma se convierte en la Sede de la mentira, entonces Roma siempre produce división, como pasa en el mundo.

En el mundo, la filosofía divide a los hombres, los políticos dividen a los hombres, la ciencia divide a los hombres. Nada en el mundo es capaz de hacer unidad, porque no hay verdad, sólo hay un conjunto de verdades a medias, sin la plenitud de la verdad.

Roma ha dejado ya de ser la Sede de la Verdad. Cuando murió Juan Pablo II se acabó la Verdad en la Iglesia y en Roma.

Y lo que tenemos ahora es sólo la mentira. No busquen la Verdad en Roma, porque Roma oculta la Verdad a todo el mundo.

Sólo aquellos que permanecen fieles a la Palabra de Dios y a la fe católica, en sus dogmas, en su tradición, en sus sacramentos, en el magisterio auténtico de la Iglesia, son los que hacen Iglesia y pertenecen a la Iglesia.

Los demás hacen en la Iglesia su iglesia. Se inventan su iglesia.

Eso es la obra de Francisco en la Iglesia. Y sólo eso. Él trabaja para edificar su iglesia demoliendo la Iglesia de Jesús, haciendo de Roma la Gran Ramera de toda la historia.

Porque si Roma ha dado a luz a la Verdad durante 20 siglos, ahora da a luz a la mentira oponiéndose a toda Verdad, como si no fueran sus hijos tantos siglos de Iglesia en Roma.

Por eso, lo que sucede ahora es muy grave para todo el mundo. Tan grave que es necesario que las cosas cambien ya en Roma para mal, porque de esta manera Roma no tiene salida para ningún lado.

O se está con el mundo o se está en contra del mundo. Si se dan esperanzas al mundo pero no se obra nada, el mundo se va de Roma. Es necesario destruir la Iglesia si se quiere agradar al mundo. Si no se quiere agradar al mundo, entonces hay que hacer que todo vuelva a lo de siempre.

Y, por supuesto, esto último no se va a hacer.

La Iglesia sólo está compuesta porque aquellos que hablan la Verdad, por aquellos que obran la Verdad.

Y Roma ya no quiere la Verdad y, por tanto, hay que destruir la Iglesia. Y, en consecuencia, hay que salir de Roma para seguir siendo la Iglesia que habla la Verdad y se enfrenta con la verdad en la mano a todo el mundo.

Francisco usa las Palabras del Evangelio para decir sus herejías en la Iglesia y para obrar el pecado en la Iglesia. Y esto es algo diabólico.

Porque quien quiere vivir la mentira, deja a Dios a un lado y se pone a obrar su mentira.

Pero Francisco, en nombre de Dios, dice la mentira en la Iglesia. Eso se llama malicia demoniáca. Eso tiene el nombre de maléfico. Eso es estar poseído por el demonio.

Nadie en la Iglesia puede cambiar la Palabra de Dios y usarla como le dé la gana. Nadie en la Iglesia pone la Palabra de Dios como garantía de su herejía, como hace Francisco. Nadie en la Iglesia toma la Palabra de Dios como inútil e inservible para hacer su voluntad.

Francisco ha sido el más necio de todos los gobernantes de Roma, porque ha ido contra sí mismo en sus homilías.

Al poner en sus homilías las Palabras de Dios y colocar entre ellas su mentira, él mismo se descubre en su juego. Él mismo se hace un necio a los ojos de todo el mundo. Él mismo se condena por sus mismas palabras.

Y así como obra Francisco en la Iglesia, así son muchos en la Iglesia que creen que la vida es bella y placentera y que se puede opinar cualquier cosa en la Iglesia.

Y aquel que opine otra cosa diferente a la Verdad en la Iglesia es sólo un hereje, un mentiroso, un maldito, un sin nombre en la Iglesia.

La Iglesia no va al baile de Francisco en su jerga humana, en su palabrería humana. La Iglesia se dedica a confrontar a Francisco y a desnudarle de todas sus mentiras para así echarlo de la Iglesia.

La Iglesia echa a Francisco, pero la nueva iglesia en Roma no lo echa. Y este es el problema para muchas almas que están esperando algo bueno de ese hombre para seguir caminando en Roma.

Y esperan mal. Y se engañan en esa espera.

Roma engaña ahora a toda la Iglesia. Y nadie quiere ver ese engaño. Así está la Iglesia: tiene miedo de decir la Verdad como es. Tiene miedo de luchar por la Verdad. Tiene miedo de enfrentar a toda la Jerarquía de la Iglesia por el falso respeto a ella.

Nadie que hable la mentira merece ni respeto ni obediencia.

Y nadie que diga la herejía merece estar unido a él. Las almas no pueden unirse a Pastores herejes en la Iglesia. No pueden. Tienen que dar a ese Pastor el líbelo de repudio. Ese Pastor no es Pastor de almas, sino un lobo, uno que descuartiza almas, que destruye corazones, que da al hombre el camino para el infierno.

Francisco: un lobo que anda entre lobos y que se alimenta de mentiras y de herejías.

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8 comentarios

  1. Claudia dice:

    El teólogo Catolico Villasana (Mexicano) habla de q el documento de renuncia de BXVI contiene un error en la Latinidad lo q lo hace invalido. Hay dos opciones: q el Santo Padre BXVI se haya equivocado en la redacción del texto ( lo cual es un imposible porque es un documento q se revisa muchas veces, y porque hablamos de un Erudito ) y la 2da opción es q nos haya querido decir algo a través de ese error sobre el cual por lo visto pocas personas meditan… Me gustaría conocer mas sobre dicho documento, ya q no he logrado encontrarlo disponible para la lectura…

    • josephmaryam dice:

      Aunque se dé ese error que lo hace inválido eso no significa nada para Dios. Eso es algo para los hombres y sólo para los hombres. La renuncia no se da porque se lee el documento ante la Iglesia, sino porque el corazón a renunciado a la Voluntad de Dios. Dios mira la intención del corazón, Dios no mira la letra de un escrito. A Dios le importa muy poco si ese escrito tiene o no errores. Eso sólo le interesa al hombre que con su razón quiere invalidad o valida algo ante los hombres y ante la Iglesia. Pero ante Dios lo único válido y lo único inválido es el corazón, su intención de acoger o de no acoger el Don de Dios. Lo demás, a Dios no le interesa, porque Dios no juzga las obras de los hombre, sino sus intenciones.
      Y aunque ese documento tenga errores, no tiene fuerza para nada. Porque la fuerza para seguir como Papa la da Dios a Benedicto XVI, pero él ya renunció a ese don y por más que se ponga de nuevo como Papa, no hay manera de que vuelva a ser Papa. Y los hombres tampoco va a dejar que se haga eso en la Iglesia. Antes lo mataran que verlo de nuevo en la Silla de Pedro.
      La fe en el Papa no está en un escrito, si tiene o no tiene errores. La Fe en el Papa está en ver si ese Papa sigue el Espíritu de la Iglesia o no lo sigue. y, por eso, tampoco hay que creer en Benedicto XVI ni obedecerle porque ha renunciado al Espíritu de la Iglesia que lo llamó a ser Papa. Y no otra cosa en la Iglesia.

  2. Juan Pablo dice:

    Recién pude leer su inestimable respuesta. Entonces está muy clara la analogía entre el derecho natural y el positivo y la ley divina y la ley eclesiástica. Debido a la necesidad de cumplir con la ley divina es que está la ley eclesiástica. Gracias.

  3. Raul Patiño dice:

    Respeto profundamente sus análisis y los veo sumamente ceñidos a la Verdad. Pero mientras no estemos hablando directamente de la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia -que no es cualquier cosa que digan los jerarcas- y la Tradición, siempre será importante “examinarlo todo y quedarnos con lo bueno” como ha dicho San Pablo.
    El padre Gobbi es para nosotros una importante fuente, pero es revelación privada, susceptible de influencias e incluso que podría llegar a ser manipulada. No es asunto de estar investigando, sino de seguir las instrucciones de la Santa Iglesia sobre discernimiento.
    Proverbios dice: “Los labios del justo apacientan a muchos pero los necios mueren por falta de entendimiento”
    Isaías 5, 13 nos habla de la necesidad del discernimiento. Y evidentemente si en este momento se me aparece el mismo Jesucristo, tengo la OBLIGACIÓN DE DISCERNIR, no sea que el enemigo se haya disfrazado de Jesús, o de María.
    Estamos hablando de 50 años de maquinación de la masonería, por no decir el tiempo previo al concilio que fue denunciado por los Santos Papas. Situaciones en las cuales surgieron múltiples corrientes como la nueva teología.
    Es evidente que Fátima está demostrado. Pero también es un hecho que fueron ocultados importantes detalles de tal suceso fundamental, e incluso que no se hizo caso a la voluntad de la Santísima Virgen María. Allí sucedió algo extraño, respecto de las actuaciones, como también en las apreciaciones de la hermana Lucía en las primeras décadas y en las últimas -que aparecieron contradictorias en varios elementos claves-.
    Por no decir otros hechos.
    Es claro que debemos buscar que nuestro espíritu sea iluminado por el Señor. Pero también, que tenemos un entendimiento para analizar.
    Ezequiel 44 no habla de “discernir entre lo sagrado y lo profano” y con gran aprecio por lo que ustedes dicen veo que si han sido capaces los masones eclesiales de modificar hasta lo mas sagrado, también podrían hacerlo con las apreciaciones del padre Gobbi.
    Muchas gracias por sus invaluables comentarios que sigo con especial atención

  4. Juan Pablo dice:

    Lo que yo todavía, a ocho meses de la elección de Francisco, debido a mi ignorancia sigo sin saber con certeza es si la elección fue canónicamente válida, es decir si Benedicto XVI renunció porque podía por estar explícitamente contemplado en el Canon 332 del Código de Derecho Canónico y por lo tanto la elección de Francisco como su sucesor, también lo fue al estar la Sede Vacante y por lo tanto sujeto a derecho.
    Creo que es un punto fundamental éste que confunde aún hoy mucho, a los que no tenemos segundas intenciones si no que solamente no queremos caer en desobediencia a la Iglesia Católica.

    • josephmaryam dice:

      En la Iglesia existe la ley eclesiástica y la ley divina. La Iglesia se fundamenta en la ley divina. Y, por lo tanto, la ley eclesiástica está sometida a la ley divina. Igual que la ley de los hombres, la ley positiva se somete a la ley natural, que está en la naturaleza humana.
      La Iglesia es divina y, por tanto, sólo se rige por la ley divina. Y, como somos hombres, hay que poner leyes para cumplir la ley divina.
      Por ley divina Pedro no puede renunciar a ser Pedro, porque los dones de Dios son irrevocables. Y la Iglesia se rige sólo por esta ley divina. Sólo Dios puede pedir a Pedro que renuncia. No lo pueden pedir los hombres, porque la vocación a ser Pedro es un llamado divino, no una elección de los hombres, no un llamado de los hombres. Y, por tanto, si Dios pide a Pedro que renuncie le da una razón divina de esa renuncia a su vocación divina en la Iglesia. Y Pedro está obligado a dar esa razón divina. Y, por eso, existe una ley eclesiástica en la cual Pedro puede renunciar. Si en la renuncia no da esa razón divina, Pedro sigue siendo Pedro porque no ha dado la Voluntad Divina en la renuncia.
      Por tanto, no hay una ley eclesiástica en la cual se acoja el Papa para renunciar. Si el Papa renuncia es por ley divina, no por ley eclesiástica, porque la ley eclesiástica esta sometida a la ley divina en todo.
      Por eso, la maldad de los hombres que obligaron a Benedicto XVI a usar esa ley eclesiástica sin la Voluntad de Dios. Y, claro, la consecuencia es clara: como a los ojos de los hombres se da una sede vacante, entonces a elegir otro Papa. Ese es el engaño. Cuando la ley eclesiática se pone por encima de la ley divina, entonces no hay que obedecerla por nadie. Los Cardenales no tuvieron que encerrarse para elegir otro Papa porque Benedicto XVI no dio la razón divina de su renuncia, sólo dijo por su enfermedad, que es no decir nada.
      Y Dios nunca retira sus dones a las almas. Son siempre las almas las que buscan sus caminos para decir que Dios quiere que se renuncia.
      Que nadie juegue con el Pensamiento de Dios: Vuestros pensamientos humanos sobre Pedro no son Mis Pensamientos Divinos.
      Pero los hombres siguen sin creer a la Palabra de Dios porque es más cómodo pensar como todos piensan y obrar como todos obran en la Iglesia. Y ¿a quién le importa la Verdad? A nadie. A unos locos que dicen que Francisco no es Papa.
      Que cada uno piense como quiera. La Verdad es la Verdad, pese a quien pese, le guste o no le guste a la gente. Si quieren interpretar la ley eclesiástica de otra manera, que es como hoy ya se hace, entonces la ley de los hombres siempre se va a poner por encima de la ley de Dios. Y eso es lo que pasa en el mundo cuando se habla del derecho natural. Eso ya no existe en el mundo. Sólo existen leyes y leyes para justificar el pecado de los hombres.
      Y lo mismo en la Iglesia. Todos se acogen a la ley eclesiástica para justificar y aplaudir el gran pecado de Benedicto XVI y el orgullo de los Cardenales y de Francisco. Y, a partir de eso, todos felices en la Iglesia porque todos no salvamos en la Iglesia aplaudiendo y justificando el pecado. Esta es la dormición de tantas almas en la Iglesia, que no tienen ninguna vida espiritual, sino que están en la Iglesia ocupando un sitio en el banco sin hacer nada por conocer la verdad de sus vidas en la Iglesia.
      Para los sencillos de corazón todo es muy simple. Para los complicados, todo lo ven al revés.

  5. Raul Patiño dice:

    Con todo respeto por los autores, tengo una inquietud en torno a sus citas sobre Juan Pablo II.
    De una parte, Juan Pablo II guardó silencio frente a muchas cosas fundamentales de la Iglesia e igualmente promulgó el falso ecumenismo de Asís, además de proclamar que TODOS se salvan reiteradamente.
    Quien crea que Juan Pablo II es un santo, estará participando, sin huir, en los actos de su santificación en el Vaticano.
    Ahora, ¿Por qué uno de los primeros actos de Francisco es proclamar Santo a Juan Pablo II?
    Francisco ha mostrado su incomodidad con todo lo que le denuncia. Con la tradición, con mensajes de la Virgen María.
    Ustedes citan al padre Gobbi, pero respetuosamente debo decirles que la afinidad que el padre Gobbi, de cuya recepción de mensajes no dudo, pudo haber sido influído o cambiado en los términos de algún mensaje respecto de Juan Pablo II, dándole a este papa, que parece contradictorio.
    Habría que buscar las fuentes y su fidelidad, porque en Internet muchas cosas han sido cambiadas.
    Igualmente, habría que mirar la documentación cada vez mas amplia sobre el hecho de que la hermana Lucía fue suplantada o en el menor de los casos sus posiciones fueron claramente modificadas. Bajo estas condiciones, el mensaje sobre el hombre de blanco fueron modificadas. Hay demasiados datos al respecto.
    Recordemos que la confusión a veces viene disfrazada de gran piedad.
    Yo pienso mucho en los grupos marianos, que aparecían radicales y se mostraban como ejército mariano, pero les vemos ahora aplaudiendo la falsa iglesia. ¿Por qué? Porque cuando la verdad completa -COMPLETA- no está presente, se puede caer en la superstición, aun en nombre de Dios.

    • josephmaryam dice:

      En el magisterio de Juan Pablo II no hay nada herético. Y, por tanto, él no promulgó el falso ecumenismo en sus encíclicas ni en sus homilías ni en nada de lo que obró en la Iglesia como Papa. El silencio de Juan Pablo II en algunas cosas fue sólo un silencio obligado por muchos en torno a él, pero nunca fue un silencio cómplice con los Enemigos de la Iglesia. Sepan entender bien lo que es la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, porque si no juzgan mal a los Papas, tanto a Pablo VI como a Juan Pablo II. Si no se ponen en sus lugares, entonces no saben discernir nada en la Iglesia. No se puede juzgar a un Papa por la desobediencia de los Obispo y Sacerdotes que lo rodean, que es lo que muchos hacen desde el Concilio Vativano II. Todos en contra del Papa y nadie en contra de los Obispos rebeldes al Papa. Y caen todos en el pecado de irreverencia la Sumo Pontífice y en el pecado de la calumnia al Sumo Pontífice.
      Para explicar los hechos que se dieron con esos Papa, hay que recurrir no a los Papas, sino al demonio, que trabaja en torno al Papado.
      Y, por tanto, lo que ahora haga Francisco sobre Juan Pablo II no tiene ninguna relevancia, porque hace eso sin autoridad divina. No pregunte eso para salvar su mentira. Juan Pablo II no erró en su Magisterio en la Iglesia como ha errado Francisco desde el principio. No quieren entender que FRancisco no es Papa y, ahora, quieren inculpar a Juan Pablo II via Francisco. No mezclen las cosas. No se puede juzgar a Juan Pablo II como Papa, porque es verdadero Papa. Nadie puede juzgar al Papa y menos a Juan Pablo II. Nadie puede juzgar a Pablo VI y menos cuando dio su vida por la Verdad en la Iglesia. Juzguen a los Obispos rebeldes a Pablo VI y a Juan Pablo II, que nadie se molesta en juzgarlos. Todos han perdido el sentido de lo divino en la Iglesia. Y quieren buscar razones para tumbar a Pablo VI y a Juan Pablo II. Y esas razones que se encuentras con para tumbar a los Obispos y a los sacerdotes que rodearon a esos dos Papas. Sepan dar el juicio verdadero a todo, pero no quieran imponer sus pensamientos sobre Juan Pablo II y Pablo VI a los que nadie tiene derecho juzgarlos. Quien los juzga como Papas caen en pecado.
      Y no quieran ver lo que no hay en el P. Gobbi. Sepan creer como niños, no quieran buscar cosas que son mentira. Si no se creen a los profetas, entonces ¿a quienes se va a creer? ¿A gente que busca razones humanas para falsificar a un Profeta y decir que los Profetas también mienten? Todos se encargan, de una manera o de otra, de anularlo todo en la Iglesia. Y a nadie le interesa dar la Verdad como es en la Iglesia.
      Estamos en tiempo muy críticos. Y, por tanto, en tiempos donde no hay la verdad. Y nadie posee esa Verdad por más que busque e investigue. La verdad sólo está en el Espíritu. Y más valiera tener vida espiritual que estar investigando para querer ver cosas que no son en la realidad. El Espíritu se da sólo a los que no investigan nada sobre lo que pasa en la Iglesia. Se da a los sencillos de corazón y esos comprenden lo que pasa en realidad en la Iglesia. Los demás se ofuscan con sus teorías humanas sobre el Papado y la Iglesia.

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