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Francisco desprecia a la Virgen María

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“Pero yo conozco a un vidente, a una vidente, que recibe cartas de la Virgen, mensajes de la Virgen. Pero, mire, ¡la Virgen es Madre! Y nos ama a todos nosotros. Pero no es un jefe de la oficina de Correos, para enviar mensajes todos los días. Estas novedades alejan del Evangelio, alejan del Espíritu Santo, alejan de la paz y de la sabiduría, de la gloria de Dios, de la belleza de Dios”. (14 de noviembre)

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La gravedad de estas palabras son claras a las almas llenas de fe en la Virgen María, pero para el que no ama a la Virgen, estas palabras son ciertas.

Son las palabras de aquel que es un insulto a la Iglesia, de aquel que ha hecho de la Iglesia el culto al demonio, de aquel que se sienta en la Silla de Pedro para que le aplaudan los hombres en la Iglesia y reciba un dinero en su cuenta de ahorros por su obra de teatro en la Iglesia.

Francisco es el que empuja a un lado la Palabra de Dios, el que echa tierra sobre la Palabra de Dios, el que proclama que sus palabras son más importantes que lo que Dios y la Virgen María tienen que decir a la Iglesia.

A Francisco no le gusta que los Profetas estén diciendo por ahí que él es un falso Papa. Ni a él ni a los teólogos romanos ni a nadie de la Jerarquía Eclesiástica. Eso les resulta intolerable porque él es el Papa, él se ha puesto como Papa, él se ha elegido a sí mismo Papa. Y quiere que todos le aplaudan y le sigan en la Iglesia como Papa.

Y es la Virgen María la que guía a la Iglesia hacia la Verdad en estos momentos en que un anticristo, llamado Francisco, rompe a la Iglesia con su mentira disfrazada.

No es Francisco el que guía a la Iglesia. Francisco gobierna su invento, el invento de su orgullo, de su sentimiento humano en la Iglesia, que es su nueva iglesia. Y a Francisco sólo le siguen los que reciben un sueldo en la Iglesia por su trabajo de destrucción de la Iglesia, como lo recibe él.

Los que creen en la Palabra de Dios desprecian estas palabras de Francisco, porque Francisco se ha hecho enemigo de la Iglesia, enemigo de Cristo y enemigo de la Virgen María.

¿Por qué Francisco habla así? Es muy sencillo. Porque para él, como para toda la Jerarquía de la Iglesia, para todos los teólogos modernos en Roma, Dios habla sólo a través del sacerdote y del Obispo. Pero Dios no habla a través de los profetas.

Así se piensa en la Iglesia de los profetas. Esto siempre ha existido en la Iglesia, por la soberbia del hombre que se cree dios en su pensamiento humano y, por tanto, no puede aceptar que Dios se dirija a las almas, porque son a ellos, los grandes en la Iglesia, los estudiosos en la Iglesia, los jefes en la Iglesia, a los que Dios sólo habla.

Este pensamiento anula la Revelación Divina: Dios ya no habla. Dios habló en su momento, pero ahora Dios habla de otra manera. Y se dice esto sólo para imponer en la Iglesia la mente del hombre, como si la mente humana tuviera la solución a todos los problemas de los hombres y de la Iglesia y pudiera poner un camino divino para ir al Cielo.

En esta herejía están muchos sacerdotes y Obispos. Muchísimos. Y, por eso, aplauden al necio de Francisco, porque así piensan ellos también, pero no lo dicen tan claro como Francisco. Ellos lo dicen en su lenguaje teológico y nadie se entera, porque los fieles no saben de teologías, de los cifrados pensamientos del hombre.

Francisco dice aquí que él conoce el pensamiento de la Virgen y, por tanto, la Virgen no habla a nadie en la Iglesia.

Él que conoce lo que piensa un homosexual para acostarse con él, también conoce lo que piensa la Virgen para prostituirse con Ella.

Porque Francisco no cree en la Virgen. Para él la Virgen es una cualquiera que se prostituyó y quedó embarazada de alguien y tuvo que recurrir a un hombre para que no la lapidaran.

Así piensa Francisco porque para él no existe el Espíritu.

Y si no existe, lo que engendra la Virgen María no es del Espíritu, sino de un hombre. El Espíritu que viene a la Virgen es una energía en un hombre, en el encuentro con un hombre en la cama, y de ahí nace ese Jesús que es el maestro que encarna a Dios.

Este es el pensamiento de Francisco que él ha dicho en sus declaraciones cuando habla de lo que es Dios, de los que es Jesús y de lo que es el Espíritu. Léanlo y verán la herejía de este hombre.

Por tanto, ¿qué se puede esperar de Francisco con la Virgen?

Nada. Francisco no ama a la Virgen. Francisco odia a la Virgen. Francisco se ríe de la Virgen. Francisco se mofa de los profetas de la Virgen.

Francisco está en la Iglesia para llamar la atención sobre su vida humana. Todos tienen que tomar nota de cómo vive ese necio en la Iglesia para imitarlo a él.

Todos tienen que mirar a Francisco como el que lo sabe todo, el que sabe interpretar la Sagrada Escritura con su solo pensamiento humano.

Un pensamiento humano que, nada más leerlo, dan ganas de vomitar, porque sólo da nauseas lo que dice y lo que escribe.

Y Francisco cree que muchos le siguen por lo que dice. No, muchos le siguen por la novedad de las cosas que hace en la Iglesia. Sólo por eso. Porque ven un cambio en lo de siempre. Pero no le siguen por el pensamiento. Es que no hay quien se trague su pensamiento. No hay quien pueda establecer una teología con su pensamiento. No hay quien haga una filosofía con ese pensamiento.

El intelectual aborrece a Francisco. El intelectual prefiere los escritos de Benedicto XVI y quema los escritos de Francisco porque no valen para nada.

Por eso, Francisco sólo sirve para divertir a la gente en la Iglesia. Es el bufón. El orgulloso payaso que cobra por hacer sus payasadas en la Iglesia. Porque nadie se sienta en esa Silla para decir herejías gratis. Nadie.

Él las dice porque está obligado a decirlas. Sólo por eso. Y le pagan por eso. Porque así funciona la Iglesia ahora: te doy dinero si das la mentira en la Iglesia, si predicas la mentira en la Iglesia. Así funciona. Y quien no quiera esto, lo echan de la Iglesia.

Francisco no está haciendo ese papel por amor al sacerdocio, por amor a la Iglesia. Quien tiene amor da la verdad en el sacerdocio y en la Iglesia. Y se deja de adular a los hombres y de buscar el aplauso de los hombres.

Pero quien no ama a la Iglesia, entonces busca en ella su negocio particular. Y hace de la Iglesia el culto a su pensamiento humano.

Francisco se va de la Iglesia con un camino hecho: ha destrozado el Papado. Esa es su obra en la Iglesia. Lo demás: su bufonería, y nada más. Lo demás, puro entretenimiento. Hay que entretener a las masas mientras se ve la forma de romper con la fe católica en todo.

Esa forma ya ha sido planificada y se va a presentar muy pronto en la Iglesia.

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1 comentario

  1. Juan Pablo dice:

    Tremendo lo que se dice aquí, pero muy cierto.

    Y ahora preparémonos para lo que será la próxima “Encíclica” sobre la Ecología. La verdad, no me la imagino.

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