Lumen Mariae

Inicio » adoracion a satanas » No existe la Iglesia de los pobres

No existe la Iglesia de los pobres

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

El Cuerpo Místico de Cristo se halla totalmente dividido en su interior.

limosna

Muchos católicos piensan que la Jerarquía de la Iglesia se ha encerrado en los esquemas del pasado en cuestiones de la familia, de la ley natural, del sexo, del matrimonio.

Y piensan así sólo porque siguen al espíritu del mundo que les habla de los tiempos que han cambiado, tiempos nuevos en que no se puede cuidar la vida repitiendo el pasado.

Y entonces muchos católicos caen un una herejía: buscar a Dios en la vida, en los gozos y dolores de la vida. Ya no buscan a Dios en Su Palabra, en Su Evangelio, porque eso es texto y letra del pasado.

Así piensan muchos católicos. Y, por tanto, la enseñanza de la Iglesia, la fe católica, la doctrina de la Iglesia, es cosa del pasado, es cosa muerta, porque los tiempos históricos han cambiado para el hombre.

Este es el problema de la teología de los pobres, que sigue al dedillo Francisco.

Con esta teología, Francisco quiere hacer su iglesia de los pobres, que es sólo su iglesia. Porque la Iglesia de Jesús no es la iglesia de los pobres.

Nunca lo ha sido y nunca lo será.

Es el juego de las palabras que gusta tanto a los católicos de hoy y a los teólogos de Roma.

La Iglesia de Jesús es la Iglesia de los Santos. Y no otra cosa.

Y la iglesia de los pobres es la iglesia de los pecadores que no quieren quitar sus pecados, y que hacen de sus vidas la obra de sus pecados.

Esta es la iglesia que comienza en Roma ya y a la que muchos católicos van a seguir porque les da lo que viven en sus vidas de pecado: les da su pecado.

Muchos católicos, y Francisco a la cabeza, dicen que el Espíritu de Dios no puede encerrarse en las doctrinas y en el Evangelio del pasado.

Que los dogmas de la Iglesia tienen que cambiar según los tiempos del hombre, según las culturas de los hombres. Y, por supuesto, el Evangelio hay que interpretarlo según la vida de cada cual, según el necio pensamiento de cada uno. Necio para Dios, pero para los hombres un valor incalculable.

Esto es lo que se vive actualmente en la Iglesia. Así piensa mucha gente que comulga y se confiesa, que hace oración y que se dedica en sus tiempo libre a adorar a Satanás en miles de cosas que la vida trae y que no disciernen porque han perdido la fe.

Para ellos la vida humana no se puede encerrar en el Evangelio de Jesús ni en las doctrinas de la Iglesia.

La familia tiene que abrirse a los horizontes que el mundo le ofrece hoy día. Y no importa acabar con lo sagrado, porque es más importante nuestra vida humana. Ahí está lo sagrado de la vida.

Y, por eso, se cae en tantas herejía dentro de la Iglesia porque querer ser hombres. Y hombres sin pecado, sin moral, sin ética, sin discernimiento, porque así ya viven muchos católicos, que se creen santos porque dicen sus cosas libremente en la Iglesia y obran sus cosas libremente sin que nadie se oponga a ello, sino que buscan a sacerdotes que piensan como ellos para vivir así: en su pecado.

Esto es una realidad en la Iglesia actual: es la división en la Iglesia.

Pero división que ha puesto la misma Jerarquía de la Iglesia. Lo que pasa en la Iglesia, en el Cuerpo Místico de Cristo, es sólo culpa de los sacerdotes y de los Obispos, que enseñan esto en sus teologías de la liberación y del pueblo.

Muchos católico piensan que se debe escuchar al Espíritu en cada hombre y en cada mujer, en sus vidas propias humanas. Que lo que digan esos hombres y esas mujeres es lo que dice Dios sobre Su Iglesia. Este es el gran error de muchos. Y de muchos que tienen títulos de teología y carreras universitarias. De muchos sacerdotes que han hecho de la sabiduría humana su dios en la Iglesia.

Hay que abajarse al pobre y conocer sus necesidades, no sólo materiales y humanas, sino su vida concreta en lo espiritual, en su pecado. Hay que atender su pecado para que nunca más lo llame pecado, sino que aprenda del pecado a realizar la vida de la iglesia, porque esa debe ser la iglesia, así debe formarse la iglesia: la iglesia tiene que recoger a todos los pobres para darles lo material, pero que no quiten sus pecados. Hay que enseñarle que sus pecados no son pecados, sino cosas de la vida que los tiempos traen.

Este es el pensamiento de muchos católicos. Y así piensa Francisco. Francisco atrae a la gente porque pronuncia palabras de misericordia y aliento que conduce a no mirar las verdades y las normas de antes, porque ya son obsoletas, no tienen sentido en un mundo que vive ya otra cosa a lo que se enseñó en el pasado en la Iglesia.

Así está la Iglesia: totalmente corrompida, porque Roma ha perdido la Fe en la Palabra y la Fe en la Iglesia.

Ahora todo consiste en poner otro evangelio, adecuado a los tiempos que corren, y poner otra doctrina que guste a todos los hombres, porque todos tiene que estar en la iglesia. Esta es la consigna de Francisco: todo adentro.

Es la iglesia de los pobres hombres que tienen que lidiar en este mundo con tantos problemas y que necesitan el cariño de un necio en la Iglesia, que les dé el sentimiento de amor humano, de amor falsificado, de amor embrutecido por todo lo humano de sus vidas.

Esto es lo que quieren muchos. Esto es lo que persiguen muchos en la Iglesia. Esto es lo que anhela la mayoría de los católicos. Por eso, les encanta Francisco. Francisco hace su trabajo: el de acariciar la voluntades de los hombres para ofrecerles lo que ellos piden: sus caprichos en la vida.

Francisco es el hombre para el hombre. El hombre que se desvive por los hombres. El hombre que se ha hecho pobre para meter en su iglesia a los pobres hombres sin vida moral, sin vida espiritual, sin vida ética, sin doctrina verdadera, sin culto divino. Eso no importa. Lo que importa es que todo el mundo entre en la Iglesia y se divierta en la Iglesia porque la vida trae muchos problemas para todos. Y la Iglesia no puede estar poniendo problemas a los hombres con sus dogmas y con sus doctrinas de siempre. Debe cambiar.

Esta iglesia de los pobres es lo que enseña Francisco en todas sus homilías. Es su teología favorita. Ya para salvarse no hay que hacer nada. Dios no salva porque somos tan buenas personas, somos sus favoritos, es tan misericordioso, que sólo quiere que los hombres estén felices en sus vidas humanas.

Esta iglesia de los pobres es la iglesia de los demonios. Y no otra cosa. Que quieren dar contento a los hombres.

Esto es lo que se escucha por todas partes: Donde hay amor hay sacramento, se casen los novios o no, y donde no hay amor no hay sacramento, por canónicamente casados que estén.

El amor es lo principal para muchos en la Iglesia, desconociendo la enseñanza de Jesús sobre el amor. Hoy ya nadie atiende a la Palabra Divina sobre el amor, sino que cada cual se fabrica su amor.

Si la pareja está en dificultades, entonces sólo será de Dios aquello que les ayude a resolver sus dificultades y a volver a quererse, si pueden: este es el pensamiento de muchos en la Iglesia.

Lo primero es buscar resolver las dificultades de los hombres. Esto es lo primero. Y, por tanto, lo divino se somete a esto primero.

Como todos creemos en Dios, como todos nos amamos, entonces busquemos la manera de ayudar a los hombres en la Iglesia para que sigan adelante con sus vidas. Y qué importa si en esa manera cae la ley divina, la ley natural, el dogma católico, la vida moral, la vida ética. ¿Qué importa eso? Lo que importa es que muchos sean felices en sus vidas humanas. Es la iglesia de los pobres hombres que buscan su felicidad en esta vida de ricos.

Por eso, no hay sacramentos, sólo hay amor entre los hombres. Eso es lo que enseñó Jesús para muchos: el amor humano.

Y Jesús enseñó lo contrario: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Aquellos que hacen la Voluntad de Dios.

Pero para la iglesia de los pobres es al revés. No existe la Voluntad de Dios, sino sólo la voluntad de los hombres. Y aquello que ayude a realizar esa voluntad humana se llama voluntad de dios, que es sólo la voluntad del demonio.

Así está la Iglesia hoy día. Y la culpa de Francisco. No hay que echar la culpa a nadie ahora sino sólo al que se sienta en la Silla de Pedro y que ha hecho de la Iglesia su negocio particular.

Y, por eso, se desprecia a Francisco y se le da lo propio de los condenados: el infierno.

Para él no hay misericordia porque está demostrando que no entiende lo que es la Misericordia en la Iglesia que llama al pecador a ver su pecado, a luchar contra su pecado, y a aniquilar en él toda forma de pecado.

Y Francisco peca en la Iglesia, y exalta su pecado en la Iglesia, y justicia su pecado en la Iglesia,y llama a su pecado voluntad de Dios. Y eso significa estar condenado en vida.

Y ¿qué quieren? ¿Que se aplauda a Francisco porque se dedica a resolver problemas económicos en la Iglesia?

Jesús no enseñó a quitar los problemas económicos de los hombres. Jesús enseñó a luchar contra el demonio, contra el pecado, contra los hombres y contra el mundo. Ese es su Evangelio. Y no hay otro. Ése es el Evangelio de la Vida, porque quita el pecado que trae siempre la muerte al hombre.

La Iglesia sólo tiene que centrarse en la vida espiritual de las almas. Y darles el alimento adecuado para que vivan según la gracia y según el Espíritu en la Iglesia.

Una Iglesia dedicada a las cosas del mundo, como es la iglesia de los pobres, hace que la Iglesia provoque ella misma el cisma.

Es que ya no se puede estar en esta Iglesia de Roma. Con todo esto que ya viven la mayor+ia de los católicos, es para irse de una iglesia que no es la Iglesia de Cristo. Es la iglesia fundada por la memoria de Francisco y los suyos: el hombre tiene que recordarse a sí mismo y ser feliz consigo mismo. Eso es todo en la nueva iglesia de Roma. Y nada más que eso. Y para tener esa iglesia, entonces lo mejor es no tenerla y seguir con la Verdadera fuera de Roma.

Hay que salir de Roma muy pronto porque llega el tiempo de lo enfrentamiento con todo el mundo. Es la división. Es el cisma que la misma Roma ha creado.

Anuncios

4 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    Este es el pensamiento de Bergoglio resumido…… por él mismo.

    “Si la educación de un chico se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa. A mí me interesa que lo eduquen y que le quiten el hambre. En eso tenemos que ponernos de acuerdo”.

  2. José M dice:

    Hay mucho fariseísmo, o, dándoles el beneficio de la duda, un conocimiento defectuoso cuando se trata de los pobres, la Iglesia y las soluciones a la pobreza.

    En primer lugar, si no se ataca al pecado, siempre habrá pobreza. Si no se ataca el pecado, será como construir castillos de arena en la playa. Cuando creemos que ya lo tenemos hecho, llega una ola y se lo lleva todo. Si no se ataca el pecado será siempre el cuento de nunca a acabar. Sin embargo, eso exige reconocer que somos pecadores y eso duele hoy en día y es mejor buscar la causa “ad extra” (por ejemplo en la sociedad, las estructuras de poder, etc.) en lugar de “ad intra” (en nuestros corazones pecaminosos).

    Es más, incluso las “estructuras” (por usar el lenguaje de ellos) que pueden coadyuvar a la pobreza son fruto en última instancia del pecado. El pecado es el origen y final.

    Y el pecado es de diversos tipos: La codicia y la avaricia son los dos primeros que vienen a nuestra mente. Pero hay más:

    También la pereza y la falta de honestidad por parte de muchos pobres. El mundo no es en blanco y negro (los “buenos” y los “malos”, los “ricos” y los “pobres”) y el pecado no es patrimonio exclusivo de los “ricos”. Los pobres también pecan y, en mayor o menor medida, en muchos casos parte (no toda, por la usura de los ricos) de su pobreza es fruto de sus propios pecados. He visto en muchos pobres pecados de mentira, pereza, falta de honestidad, robo y concupiscencia no controlada que les lleva a familias destrozadas que se auto perpetúan en la pobreza.

    Y es curioso: Se habla mucho de cómo la Iglesia puede y debe luchar contra la pobreza; se habla mucho de “estructuras” en terminología marxista, pero desde hace muchos años la Iglesia permanece muda con la causa estructural numero uno de la pobreza y que tanto la Biblia, como los teólogos medievales tenían muy claro en denunciar.

    ¿Saben cuál es esa causa?

    La usura.

    No hay espacio para hablar aquí del pecado de la usura y de las nefastas consecuencias que trae para la sociedad. Por culpa de la usura unos pocos acaban acaparando las riquezas de los demás.

    Y si la usura era nefasta económicamente y pecaminosa en épocas en que el dinero era oro o plata, en la actualidad con un dinero virtual o de papel que se crea al antojo de los bancos centrales y privados, la usura es doblemente nociva y pecaminosa. Malo era cobrar interés sobre un préstamo en monedas de oro; pero, como mínimo, el oro no se podía imprimir por un banco. En la actualidad te cobran intereses por un dinero creado “ex novo” y “ex nihilo” por un banco. Eso es usura a la enésima potencia.

    Y este es el pecado capital número uno que nadie se atreve a denunciar. Y esta es la causa de la crisis económica.

    Si la Iglesia actual se quiere tomar en serio el tema de los pobres y las causas “estructurales” debería releer la opinión de la Iglesia hasta hace relativamente pocos años y dejar claro el carácter de pecado mortal que representa la usura y los efectos corrosivos que tiene sobre la sociedad. Pero eso representa enfrentarse directamente a los poderes siniestros que dominan a nuestro mundo. Y esto es, precisamente, lo que la Iglesia actual no quiere hacer: enfrentarse al mundo y al mal.

  3. Raul Patiño dice:

    Con los pobres ha sucedido lo que con la mujer, a ambos segmentos, el marxismo-leninismo -hijo de la revolución francesa y por tanto de la masonería- les vio como objetivos en su labor por subvertirlo todo. Entonces concentraron su acción en ellos, mientras el liberalismo -el otro hijo de la masonería- hacía su labor seduciéndolos con el consumismo.
    ¿Qué sucedió? Que la acción política del comunismo desvirtuó la pobreza y a la mujer para convertirla en sed de venganza, mientras la acción seductora del liberalismo degradó la pobreza y a la mujer para llevarlas a la adoración del demonio del consumismo.
    Ambos, víctimas del modernismo, fueron nuevamente seducidos por la labor del marxismo-leninismo y el modernismo al interior de la Iglesia. Esta vez para hacerles creer que ellos eran privilegiados, los preferidos de Dios, los intocables. Se distorsionó así la doctrina haciéndola excluyente, como era el plan de lucha de clases del marxismo. La teología de la liberación fue el instrumento para esto último.
    Hoy, la gran mayoría de los sacerdotes repiten estas falsedades en los templos, y Francisco ha tomado esta exitosa bandera de satanás para enarbolarla en el vaticano.

  4. María dice:

    En la nueva iglesia “ecuménica (satánica) de Francisco” , iniciada aún siendo el Cardenal Bergoglio, los verdaderos católicos son y cada día que pase serán llamados: “fanáticos, fundamentalistas, ideologizados, exaltados, Intolerantes, desestabilizadores de la paz y un largo etcetera” y a su vez llegaràn a considerarse “peligrosos”, motivo por el cual argumentarán deberán ser rechazados y perseguidos.

    “Yo pienso que estas hordas están siempre preparadas para desparramar su carga de odio, de veneno, sobre una sociedad que quiere y necesita vivir en paz: son personas que hacen mucho daño a la democracia”, expresó el presidente de la organización judía DAIA, Julio Schlosser, refiriéndose a un grupo de fieles católicos que dentro de la Catedral de Buenos Aires rezaba el Santo Rosario en desagravio al acto ecuménico “La noche de los cristales rotos” establecido y muy amado por el mismo Francisco, antes Cardenal Bergoglio, que en esos momentos se llevaba a cabo.

    Por supuesto que los encabezados de la prensa secular no dejaron escapar la oportunidad para “comenzar a etiquetar a los católicos” y al mismo tiempo manipular e ir preparando la mente no solo de los ignorantes e incautos, sino de las masas, para comenzar a ponerlos en contra de todos aquellos catolicos que permaneciendo fieles a la IGLESIA CATOLICA no aceptarán ni se agacharán ante la “nueva iglesia ecuménica de Francisco”.

    http://statveritasblog.blogspot.mx/2013/10/el-video-en-el-cardenal-bergoglio-se.html

    Cristo ha vencido…Cristo reinará!

    Ven Señor Jesús!

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: