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El gobierno horizontal inició el cisma en la Iglesia

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La obra del demonio en la Iglesia está definida sólo por la aparición de Satanás en el mundo.

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Cuando Satanás fue soltado del infierno (“En el año 1864, Lucifer junto con un gran número de demonios serán desatados desde el infierno” – La Salette), entonces se da la obra del demonio en el mundo y en la Iglesia.

Y esa obra ha llegado a nuestros días en la Iglesia.

Roma es ya la Sede del Anticristo. Ha sido un largo camino del demonio hasta llegar a ese Trono de Pedro.

Y el demonio tenía que llegar a Pedro para forzar a la Iglesia hacia su mente diabólica.

Porque Pedro es el que da la Mente de Cristo a la Iglesia.

Si el demonio se apodera de Pedro, entonces da su mente a la Iglesia.

Este es el principal punto del cisma en Roma.

Pedro hace el cisma. El mismo Pedro, la misma cabeza de la Iglesia. Pedro en lo que representa la Cabeza Visible en la Iglesia.

La Iglesia obedece a Pedro. Esta es la jugada del demonio en la Iglesia.

Cuando el demonio se sienta en la Silla de Pedro, entonces toda la Iglesia obedece al demonio.

Y ¿cómo puede ocurrir esto? Es facilísimo cuando la Iglesia ha sido machacada durante 50 años por la doctrina de la liberación. Esa doctrina abre el camino al demonio en la Iglesia. Abre todas las puertas al demonio en la Iglesia.

Así ha sucedido. Y así se muestra la Iglesia actualmente: obra del demonio.

Pero el demonio tenía que alcanzar la Silla de Pedro. Y eso también era fácil, porque sólo tenía que poner su hombre para que le diera esa Silla.

Ya está puesto, pero todavía el demonio no tiene todo el poder en la Iglesia. Le falta algo. Le falta lo más importante: darse culto a sí mismo en la Iglesia.

Para eso necesita quitar el culto divino: la Eucaristía. Y ¿cómo la quita? Es muy fácil. Con un acto de soberbia y de orgullo.

Son dos actos diferentes para quitar la Eucaristía.

Primero: un acto de soberbia, que es un acto de inteligencia. En este acto la mente del demonio tiene que poner a un hombre en el gobierno horizontal para que, después, haga el acto de orgullo.

Francisco no sirve para esto. Sólo sirve para hacer lo que ha hecho: dar al demonio la Silla de Pedro, poniendo el gobierno horizontal.

Ahora la Iglesia es guiada sólo por el demonio desde el falso Papa, que es Francisco. No la guía Cristo, porque ya no existe Pedro, sólo existe su figura sin vida espiritual, que es lo que representa Francisco: una estatua sin vida de Pedro.

Francisco ha hecho su trabajo. Sus homilías, su encíclica, sus obras no valen para nada en la nueva iglesia en Roma. Son sólo una cortina de humo que el demonio pone para entretener a las almas mientras se produce lo que viene a continuación.

A Francisco no hay que hacerle ni caso. Y aunque diga todas las herejías, ni caso. Porque Francisco es sólo un bufón, un payaso que da de comer a los payasos como él.

Lo que importa de Francisco es su gobierno horizontal. Ese es el cisma en Roma. Ahí ha comenzado el cisma.

Ese gobierno horizontal combate a Pedro en la Iglesia. Combate la verdad que da Pedro y combate la unidad que ofrece Pedro a toda la Iglesia. Y, por tanto, el gobierno horizontal sólo puede dar la mentira y sólo puede ofrecer la división en la Iglesia.

El que intenta hacer un cisma, engaña a muchos para que vayan tras de él. Este ha sido el papel de Francisco con todos: con la Iglesia, con los ateos, con los protestante, etc. Francisco engaña a todo el mundo. Y ¿por qué? Porque tiene que llevar a la Iglesia hacia el mundo, no hacia Dios. Tiene que encandilar a la Iglesia con las cosas del mundo, con el amor a los hombres, con la esperanza de los bienes terrenos. Eso es lo que hace Francisco en la Iglesia. Y no otra cosa. Francisco no gobierna la Iglesia. Es una estatua de Pedro. Es la decadencia del Papado. Y no otra cosa. El demonio quiere su gobierno donde no entre un Papa. Por eso, se va a quitar a Francisco. Y ese va a ser el acto de soberbia del demonio.

El gobierno horizontal trae un peligro para todas las almas de la Iglesia. Un peligro que nadie ha captado. Y es un peligro espiritual que incide en cada alma, en cada corazón, en cada persona de la Iglesia.

Este peligro supone despojar al alma de la adoración a Dios. Es el trabajo de 50 años quitando la santidad de la Eucaristía. Tenemos almas que van a misa y que no adoran a Dios en la Misa.

Y esto lleva al peligro máximo: que es estar en la Iglesia adorando a Satanás. Y ¿cómo se hace eso? Muy fácil. Quitando la Eucaristía sin que nadie se dé cuenta.

Este es el pecado de orgullo que tendrá que hacer el nuevo gobernante de la Iglesia una vez quiten a Francisco.

Este peligro produce en cada alma dos cosas:

a. la apostasía de la fe

b. el cisma de la Iglesia.

Cuando se adora al demonio en la Eucaristía, entonces el alma se aleja de su fe en la Eucaristía.

Y al alejarse de la fe en la Palabra de Dios, se aleja de la Obra de la Palabra, que es la Iglesia.

Este es el gran peligro para todas las almas en la Iglesia. Porque se quiere anular la Eucaristía sin que nadie discierna eso. Y quien comulga sin discernir lo que comulga es un sacrílego: apostata de su fe y se hace cismático en la Iglesia.

El gobierno horizontal está sólo puesto para crear división en la Iglesia, para apartar a las almas de la Verdad que tiene la Iglesia. Y ese apartamiento produce separarse de la Verdadera Iglesia de Jesucristo para seguir una falsa iglesia.

Lo que viene ahora a la Iglesia es lo peor de todo. Y a muchas almas les va a pillar todavía dormidas, porque eso es la obra del bufón: dormir a las almas con sus homilías y sus obras de caridad maliciosa en la Iglesia.

Francisco hace su trabajo. Y punto. Y no va a cambiar de hacer lo que hace aunque llene a la Iglesia de sus continuas herejías que ya las dice sin oposición de nadie.

Y, por supuesto, no hay que dar coba a Francisco. Que se dedique a hacer su trabajo, que los demás nos dedicamos a anular su trabajo, a combatirlo, porque así hay que obrar con un bufón. Sólo así.

Hay que quitarle la careta, ya que él no quiere quitársela.

Hay que desnudarlo y presentarlo a la Iglesia como un idiota, porque ése es su único papel en la Iglesia.

Y hay que darle lo que él quiere: su nueva iglesia, para que se condene con ella. No hay que ofrecer el arrepentimiento de sus pecados, porque no lo quiere. Ya ha despreciado la Misericordia de Dios en sus obras que hace en medio de la Iglesia.

Y, por supuesto, hay que negarle toda obediencia y toda sumisión a él y a los que componen su maldito gobierno horizontal en la Iglesia.

No se dan honores al Maldito. Sólo se da gloria a Dios.

A los hombres hay que darles lo que piden continuamente para hacerlos callar. Que Francisco se quede con su impostura en Roma. Que le sirva para su condenación y la de muchos que le siguen.

Los que aman a Cristo tiene que trabajar por Su Iglesia y hacer en la Iglesia lo que quiere Cristo. Y Francisco es un impedimento ahora para toda la Iglesia, para que la Iglesia obre las Obras de Cristo. Muchas almas están detenidas en la Iglesia por Francisco. Y hay que robar a Francisco las almas que ha cogido. Hay que despertar a la Iglesia de su dormición, para que vea claro el camino de cristo que es siempre la Cruz.

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