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El cisma que viene en Roma

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El Reino de la Paz

“Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no se descubra ni nada oculto que no se conozca” (Lc 12, 2b-3).

espiritudecristo

Los teólogos fariseos de Roma no aceptan la verdad de la Iglesia, porque sólo viven las verdades que se dan en sus entendimientos humanos.

Están cerrados a la Verdad que da el Espíritu a la Iglesia porque están abiertos a las conquistas de sus verdades en sus inteligencias humanas.

Esta es la levadura de los fariseos: manipular la Verdad, ocultar la Verdad, cambiar la Verdad, destruir la Verdad, acorralar la Verdad.
Y esto lo hacen son sus filosofías, que son el juego de la mente humana para encontrar aquella idea que acomoda al hombre a su ideal de vida.

El fariseo sólo le interesa vivir su vida, como está en su mente humana.

Y, por eso, le interesa que Francisco sea Papa. El fariseo no puede probar que Francisco no es Papa, pero puede manipular la Verdad para presentar a Francisco como Papa.

A los fariseos les encanta, en la Iglesia, decir la Verdad cuando les conviene. Y así para defender a Francisco, hablan del pecado mortal si no se obedece a Francisco como Papa.

El fariseo le trae sin cuidado el pecado mortal, porque vive en ese pecado continuamente. Y como así vive, para el fariseo no existe el pecado mortal. Sólo existe cuando le conviene.

Y ahora es muy conveniente recordar a aquellas almas que se oponen a Francisco que cometen un pecado mortal si no se someten a Francisco.

Así hacen todos los teólogos romanos actualmente. Esos teólogos romanos ni se molestan en probar que Francisco es Papa. Lo dan por sentado. Y cogen su arsenal de anatemas para cumplir la ley de la Iglesia, pero olvidándose de la Ley de Dios, que está por encima de toda ley humana y eclesial.

Los teólogos romanos son como la cenicienta: se esconden en un vestido humilde para después aparentar otra cosa en la Iglesia.

Se esconden en la verdad de sus leyes eclesiásticas para aparentar ser santos y justos en la Iglesia.

Y así se oponen a toda crítica en la Iglesia contra Francisco. Y se oponen con el miedo de sus leyes humanas, pero no son capaces de oponerse con la Verdad, porque no tienen la Verdad sobre Francisco.

Sólo tienen una ley del derecho canónico que permite al Papa renunciar. Y ese es todo su argumento para anatematizar a todo aquel que se opone a Francisco.

Ellos recurren a la ley del más fuerte. Como se creen sabios e importantes en la Iglesia por sus estudios eclesiásticos, entonces hacen de esa sabiduría la dictadura de su pecado en la Iglesia.

“Sobre la Cátedra de Moisés se ha sentado” los teólogos romanos, escribas y fariseos de este tiempo. “Así, pues, todas cuantas cosas os dijeren, hacedlas y guardadlas; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen” (Mt 23, 2).

1. Ellos dicen que hay que obedecer al Papa en la Iglesia. Y al Papa se obedece, porque el Papa sigue siendo Benedicto XVI. Quien obedece a Benedicto XVI no está fuera de la Iglesia.

2. Pero ellos dicen que hay que obedecer a Francisco como Papa. Y a Francisco como Papa no se le puede dar obediencia, porque ya se da a Benedicto XVI. No se puede dar obediencia a dos Papas en la Iglesia.

3. Ellos dicen que Benedicto XVI renunció según el derecho canónico y, por tanto, ya no es Papa. Y según la ley de la Iglesia, Benedicto XVI sigue siendo Papa emérito en la Iglesia. Luego, su renuncia no es renuncia en el sentir de la Iglesia que se da en el Código de Derecho Canónico. Si la Iglesia hubiera querido llamar al Papa Emérito Benedicto XVI de otra manera, lo hubiera hecho. Pero no lo hizo sino que se quedó con el nombre de Papa. Luego, sólo se puede dar obediencia a Benedicto XVI porque sigue siendo Papa. Y más aún emérito. Una dignidad personal en la Iglesia. Por sus méritos conseguidos siendo Papa en la Iglesia, sigue siendo Papa en la Iglesia. Sus méritos producen la obediencia de toda la Iglesia a él.

Para anular al Papa emérito, que lo maten los teólogos romanos como hicieron con Pablo VI, Juan Pablo I y las veces que lo intentaron con Juan Pablo II. Liquiden a Benedicto XVI de la Iglesia para que no estorbe a los propósitos de los fariseos teólogos romanos.

4. Ellos dicen que la Verdad del Papado sólo la puede dar el Papa que reina, no el Papa emérito. Y la Verdad del Papado es imposible que la dé un Obispo que ha anulado la verticalidad de la Iglesia con la horizontalidad de su gobierno. Imposible de forma espiritual, teológica, filosófica, humana y natural.

No hay manera que Francisco dé la Verdad desde la Silla de Pedro. Es totalmente imposible, porque:

a. Espiritualmente, Cristo se une sólo a Pedro para gobernar Su Iglesia. Pedro sólo escucha la Voz de Cristo para dar a la Iglesia lo que quiere Cristo. Francisco, en su gobierno sólo escucha las voces de los hombres. Y no puede escuchar la Voz de Cristo, porque no es Papa, no es Pedro, es sólo el usurpador de la Silla de Pedro. Y quien escucha a los hombres no puede escuchar a Dios en su corazón. Quien busca a Dios de manera espiritual se aleja de todo lo humano, de todo balbuceo humano, de todo pensamiento humano, de toda inquietud humana, para percibir la sabiduría que viene sólo de Dios, no de los hombres. Los hombres impiden espiritualmente la escucha de la Palabra de Dios en el corazón.

b. Teológicamente, el Papado es para dar a la Iglesia la unidad de la Verdad. Y Francisco en su gobierno horizontal da la verdad en la diversidad de opiniones. Luego no puede producir desde la Silla de Pedro la unidad en la verdad. La Verdad teológica nace de la Verdad Divina: la Santísima Trinidad que ha puesto en la Iglesia una Cabeza Visible Infalible porque participa de esa Verdad Divina. Y un gobierno de ocho cabezas nunca puede dar la Verdad que está en las Tres Personas de la Santísima Trinidad.

c. Filosóficamente, la verdad sólo está en el pensamiento del hombre humilde, abierto a la Palabra de Dios, que hace de su pensamiento la enseñanza del Espíritu y, por tanto, enseña con su mente lo que le dice el Espíritu, porque toda filosofía humana recta es obra sólo del Espíritu, no del hombre. La filosofía católica o cristiana sólo trabaja con el Espíritu y desde el Espíritu, no con las verdades de los hombres en sus inteligencias humanas. Y Francisco trabaja con ocho mentes distintas en la filosofía. Y de la diferencia de opiniones nunca se llega a una verdad filosófica. Se llegará a acuerdos verbales o mentales, que están muy lejos de la Verdad que quiere Dios en Su Iglesia.

d. Humanamente, Francisco ha puesto en ese gobierno horizontal a sus amigos que piensan y sienten lo mismo sobre el devenir de la Iglesia, es decir, están en ese gobierno para llevar a la Iglesia hacia el mundo. Por tanto, si Francisco no ha puesto santos en ese gobierno, sino gente humana, mundana y pecadora como él, no hay manera de que se dé ninguna verdad humana a la Iglesia. Eso se cae por su propio peso. Quien no tenga dos dedos de frente no puede ver este sencillo razonamiento. Y los teólogos romanos han perdido ya el sentido común en la Iglesia.

e. Naturalmente, nadie da lo que no tiene. Y Francisco, en su naturaleza humana, sólo da su humanismo a la Iglesia, no puede dar la divinidad, lo celestial, lo espiritual, lo santo por el camino de lo natural, no sólo de lo humano. En su reinado en la Iglesia ha rebajado naturalmente el Papado, lo ha hecho una burla, una mofa ante toda la Iglesia. Se viste como un payaso. Y ¿quieren que se obedezca a ese payaso en la Iglesia?

5. Ellos dice que Francisco, sea o no elegido por Dios, sea o no Papa, se le debe la obediencia porque ha sido elegido por los Cardenales en un Cónclave. Y es cierto que ha sido elegido por ellos, pero en contra de la Voluntad de Dios que ha hecho de Pedro una vocación divina en la Iglesia, una vocación hasta la muerte, una vocación que nadie puede quitar e impedir sin la Voluntad expresa de Dios. Y, por tanto, aquel que quiera subirse al Trono de Pedro estando vivo el Papa se opone a la Vocación Divina de Pedro en la Iglesia e usurpa esa Silla arrogándose un título que no posee por Elección Divina, sino sólo por elección humana. Y en la Iglesia nada se hace por elección humana. Y menos el Papado. Error fue de los Cardenales reunirse en Cónclave para elegir a un don nadie en la Iglesia. Porque eso es lo que es Francisco: un señor sin rostro y sin nombre en la Iglesia.

Por tanto , se demuestra claramente el cisma que los Cardenales y Francisco han puesto en medio de la Iglesia.

Un Cisma que lleva a toda la Iglesia hacia su autodestrucción por manos de los suyos, de sus sacerdotes y Obispos que se han convertido en la nueva raza de los fariseos en Roma.

Y hay que cuidarse de la levadura de esos fariseos porque empiezan a anatematizar todo en la Iglesia. Con el arma del miedo los fariseos quieren introducir el culto al demonio quitando el culto a la Eucaristía. Sólo con el arma del poder dictatorial que tienen en sus manos en Roma.

Glosario

Misa espiritual

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Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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