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Nadie puede juzgar a Pedro

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“Por otra parte, que toda criatura humana esté sujeta al Romano Pontífice, esto declaramos, decimos, definimos y pronunciamos a ser del todo necesario para la salvación.” (Papa Bonifacio VIII – Unam Sanctam , n 9.)

cristocor

Pedro tiene en la Iglesia la misión de cuidar toda la Iglesia, porque la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y, por tanto, el gobierno de la Iglesia sólo está pendiente de las decisiones de Pedro.

En Pedro, Cristo depositó la plenitud del sacerdocio. Y contra Pedro nadie puede levantarse si no quiere perder el Reino de los Cielos, porque tiene las llaves de ese Reino. En el Cielo no entra nadie sin la gracia de quien tiene las llaves.

Pero Pedro no puede ir en contra de Pedro, en contra de sí mismo, de la vocación a la que ha sido llamado en la Iglesia. Si va, entonces ya no cabe la obediencia a Pedro.

Los católicos que rechazan a Francisco como el verdadero Romano Pontífice no cometen un pecado mortal objetivo y no están excomulgados automáticamente.

Y la razón es muy sencilla: porque el verdadero Papa es Benedicto XVI, no Francisco.

Se rechaza a Francisco porque es un usurpador de la Silla de Pedro.

Benedicto XVI sigue siendo Papa a los ojos de Dios, porque el don de Dios es irrevocable, no lo puede quitar un documento firmado por Benedicto XVI y leído en la Iglesia. En ese documento no se dio la Razón Divina de la renuncia de Benedicto XVI a la Iglesia. Luego, Benedicto XVI sigue siendo el Papa verdadero, le guste o no le guste a los teólogos de Roma.

Quien quiera excomulgar a los católicos que siguen a Benedicto XVI por no seguir a Francisco lo hacen sin tener ninguna autoridad divina sobre la Iglesia, porque el Poder Divino sólo está en Benedicto XVI, no está ni en Francisco ni en la Jerarquía Eclesiástica, que han usurpado la Autoridad de Dios en la Iglesia poniendo su autoridad humana como motivo de cisma en la Iglesia.

Ellos han comenzado el cisma en toda la Iglesia al no someterse al dogma del Papado y al hacer del Papado un gobierno horizontal.

Quien quiera ahora desde ese gobierno horizontal anatematizar contra los que se oponen a Francisco sólo hacen un acto de dictadura, de fascismo, de herejía en el poder. Se arrrogan un poder que no tienen y hacen de ese poder su instrumento para el mal en la Iglesia.

Ellos, en su prepotencia, quieren que todos se sometan al pensamiento humano del gobierno de la Iglesia.

Y quien gobierna la Iglesia es Cristo con Su Vicario en un gobierno vertical, no horizontal.

El bufón de Francisco ha quitado el gobierno horizontal por su capricho humano, según su voluntad humana. Él es el que ha cometido un pecado mortal objetivo y queda excomulgado al anular un dogma en la Iglesia.

Él se ha hecho Papa sin la Voluntad de Dios, dirigiendo la atención de la Iglesia sólo a la conquista de lo humano, dejando el culto de Dios oculto en la Iglesia.

Él se ha encargado de anular cualquier voz que hable en contra de él en la Iglesia.

Él tiene a toda la Iglesia con el miedo de hablar de su necia vida en la Iglesia. Su vida es bien clara, se cae por su propio peso. Y todos, por un falso respeto a Francisco, por una absurda obediencia, por quedar ciegos por su soberbia, callan lo que otros dicen sin temor porque han comprendido la Verdad que sólo el Espíritu da en la Iglesia a los humildes de corazón.

Quien quiera seguir al usurpador, que lo siga. Allá cada uno con su conciencia. Pero aquel que quiera dar a su conciencia la verdad no puede seguir a Francisco ni tampoco a Benedicto XVI hasta que éste no salga de su pecado.

La Iglesia está ahora sin cabeza visible. Y, por tanto, lo que hay en la Iglesia es una lucha por el poder de la Iglesia. Lucha humana entre sacerdotes y Obispos.

Ni se quiere a Francisco ni se quiere a Benedicto XVI.

Ya no se quiere a ningún Papa, porque el Papa ya no sirve en un gobierno horizontal. Está de más. Nadie puede obedecer a nueve cabezas en la Iglesia. Eso no está en el dogma del Papado.

La Iglesia se fundó en Pedro, no en ocho cabezas, no en un gobierno horizontal.

Y aquel que quite la verticalidad del gobierno en la Iglesia automáticamente sale de la Iglesia, queda excomulgado por ir contra, no sólo de la Voluntad de Dios, sino del principio inmutable del gobierno vertical de la Iglesia.

Que los teólogos aprendan a discernir el Espíritu para dar la correcta interpretación de lo que pasa hoy en la Iglesia.

Es muy fácil coger los anatemas de los diferentes Concilios sobre el Papado y anatematizar a quienes no sigan a Francisco.

Eso lo hacen sólo los teólogos fariseos en la Iglesia, que sólo les interesa su pensamiento humano y que todos bailen con el necio de Francisco.

En la Iglesia no se sigue ningún pensamiento humano de nadie, ni siquiera de un Papa, cuando éste pensamiento humano va contra la Elección de Dios.

Por eso, no hay que seguir a Benedicto XVI en su renuncia porque es sólo su pensamiento humano sobre la Elección Divina al Papado. Y ese pensamiento humano se opone a la Voluntad de Dios sobre su alma y a la Vocación Divina que le ha llamado a ser Pedro en la Iglesia.

Y, en este punto, hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. No se da la obediencia a Benedicto XVI cuando renunció. Y, por tanto, no se puede dar la obediencia a Francisco. Y esto es sólo el sentido común.

Se juzga a Benedicto XVI por cometer un pecado que va contra la esencia de la Iglesia. Y nadie puede aplaudir ese pecado. Y nadie puede justificar ese pecado con un razonamiento humano de los actos del Papa Benedicto XVI.

A Benedicto XVI, al que nadie lo puede juzgar, hay que juzgarlo sólo en este pecado. En los demás que pudiera cometer en su Pontificado, no se juzga ni hay que juzgarlo.

Nadie en la Iglesia puede seguir un pecado y a un pecador. Quien quiera seguirlo, allá él con su conciencia.

Y la única verdad ante la renuncia de Benedicto XVI es obedecer a la Cabeza Invisible de la Iglesia, que da la Verdad sobre esa renuncia.

No se puede obedecer a ningún teólogo en la Iglesia porque es un acto del Papa. Y un acto que sólo el Papa hace por ser el Vicario de Cristo. Y ese acto sólo puede ser juzgado si va contra la esencia de su vocación divina al frente de la Iglesia.

Y, por tanto, sólo hay que buscar la Verdad en Dios en ese punto. No se puede buscar la Verdad en la Iglesia, porque sólo Pedro es Infalible, no la Iglesia. Y cuando Pedro va en contra de su propia infalibilidad, como es el caso de su renuncia, toda la Iglesia queda falible, al fallar la Cabeza Visible. En consecuencia, si todos somos falibles, nadie tiene la verdad sobre esa renuncia y hay que buscarla sólo en Jesús, que es el Rey de la Iglesia, la Cabeza Invisible de la Iglesia que siempre gobierna la Iglesia aunque Pedro haya renunciado a ser Pedro. Y que siempre tiene la Verdad de la Iglesia.

Benedicto XVI con su renuncia se alejó de la Iglesia. Cometió un pecado mortal y queda excomulgado por la razón de su pecado. Él mismo se excomulgó.

Que nadie ahora hable de excomuniones cuando ya no hay poder divino en la Iglesia. El poder de Dios lo tiene ahora sólo Cristo, que es el Rey de la Iglesia, la Cabeza Invisible contra la que tropieza ahora toda la Jerarquía en Roma.

Y ese tropiezo hace que Roma sea considerada como la Ciudad en la que reside el Anticristo, por oponerse a la Voluntad de Dios en Cristo Jesús, en la Cabeza Invisible de la Iglesia.

Sólo Cristo Jesús gobierna su Iglesia ahora sin ninguna cabeza humana.

Y eso es lo que Roma ni puede aceptar y nunca lo aceptará por su soberbia y su orgullo.

Están agarrados a su poder humano y no ven hacia dónde va la Iglesia ahora, porque sólo les interesa formar su nueva iglesia para así obligar a todos a seguir lo que no se puede seguir: la mentira que dan toda la Jerarquía Eclesiástica, que se ha podrido en los pasillos del Vaticano.

Y esa Jerarquía Eclesiástica, por su falta de fe, pondrá el culto al demonio quitando en la Iglesia el culto a la Eucaristía. Y lo pondrán sólo por su lucha por el poder en la Iglesia. Quieren gobernar ellos, los hombres, para hacer de la Iglesia una marioneta de los hombres.

Y ante esta desfachatez de Roma hay que decir a Roma que se quede con su nueva iglesia y que haga caminar a sus seguidores a la condenación, porque es lo que se merecen.

Roma ya es el caldo de cultivo de todas las herejías que durante 20 siglos la Iglesia ha combatido. Ahora nadie en Roma combate por la Verdad, lucha por quitar el error. A nadie le interesa en Roma lo que está pasando en la Iglesia. Lo que sucede a tantas almas en la Iglesia, porque sólo interesa que las almas se dediquen a sus vidas humanas y a sus obras humanas, pero no se les da el camino para el Cielo, sino para el infierno.

¿Quién puede seguir a una Roma con dos Papas?

¿Quién puede obedecer a un Papa con ocho cabezas en el gobierno?

¿Qué se cree que es Roma?

¿Qué se cree la Jerarquía de Roma lo que es la Iglesia?

¿Qué se creen tantos sacerdotes y Obispos que sólo luchan por tener un dinero en sus bolsillos y por darse el gusto de estar sentado en una mesa dirigiendo la Iglesia?

La Iglesia es para las almas. No es para dar a los sacerdotes y Obispos un abrazo y un beso por lo bien que lo hacen.

A muchos sacerdotes y Obispos habría que mandarles al infierno por todas sus homilías y obras que hacen en la Iglesia.

Si no saben lo que es la Iglesia, ¿para qué siguen de sacerdotes y de Obispos?

Si no saben dirigir a las almas hacia la Verdad, ¿para qué pierden tanto tiempo dando discursos vacíos y escribiendo libros que sólo sirven para quemarlos?

Por tanto, se renuncia a Roma, se renuncia al gobierno horizontal en Roma, se renuncia a cualquier autoridad en la Iglesia, se renuncia a cualquier disposición que venga de Roma.

Porque la vida es la Verdad. Y la Verdad ya no está en Roma.

Que cada uno busque la verdad de su vida en el Espíritu de la Verdad, porque ya los hombres son sólo una parte del demonio y llevan a la Iglesia hacia el reino del Anticristo.

El mundo y Roma caminan de la mano en estos momentos. Que caminen hacia donde les dé la gana.

Quien sigue a Cristo sigue el camino de la Verdad, que es siempre el camino de la Cruz, de la persecución, de la humillación en la que la Iglesia pone ahora a toda la Iglesia.

En la Iglesia sólo puede haber un Papa vivo, no dos Papas. Y, en consecuencia, se rechaza al impostor: Francisco como hereje, cismático y bufón de la Corte de Roma.

Ya Roma no puede llamarse Templo de Dios, sino sólo Templo del demonio.


9 comentarios

  1. Claudia dice:

    Quise escribir VERDAD…

  2. Claudia dice:

    Verdaderamente esclarecedor. No hemos sido lo suficientemente evangelizados en estos temas, y a muchos nos toca darnos golpes y levantarnos una y otra vez buscando la BERDAD. Dios lo sabe y la coloca en el camino de quien la necesita… Muchísimas gracias. Bendiciones

  3. José M dice:

    Ad Cristina de Lopez:

    brillante comentario. La verdad de fe en el sentido de que la Segunda Venida no puede ser carnal, se ve confirmado por su argumentación. Como sabemos que no será carnal, podremos evitar ser engañados por quien diga ser Cristo encarnado nuevamente en la tierra.

  4. Cristina de López dice:

    Creo este punto, referente a la forma en que Nuestro Señor Jesucristo vendrá en su próxima y cercana Venida es de suma importancia, ya que muchos tienen la creencia en que esta será “carnal” y como bien dice José M y lo abunda “josephmary” esta solo será espiritual. Y digo Que es de suma importancia, ya que muchos al estarlo “esperando en forma carnal” podrán ser más facilmente confundidos con “aquel que ha de venir a usurpar su lugar”, que no es otro que el mismo Anticristo.
    Estas lagunas en la doctrina católica y la poca formación de los catolicos es precisamente una de las armas que ya está utilizando y utilizará el mismo Satanás para engañar a muchos.
    Como bien dice José M, no soltemos el Rosario…
    Vivamos en Santidad y Justicia, abandonados y confiados en todo momento a la perfecta y Divina Voluntad y pidamos incesantemente que el Señor aumente nuestra fe y nos conceda el don de la perseverancia final!

    Ven Señor Jesús!

  5. Claudia dice:

    Entiendo lo del milenarismo, pero la palabra dice q así como lo vieron irse lo verán venir… Eso de espiritual y disculpe la comparación , suena mas a lo q predica una parte de la Iglesia de q Jesús ya Reina (mil años = tiempo largo indefinido) desde la Eucaristía … Lo q sucedió con San Agustín fue q tratando de corregir el error del milenarirmo , lo espiritualizo tanto q se pensó q ya Jesús no vendría en Cuerpo, sangre, alma y Divinidad… Y disculpe mi ignorancia si estoy equivocada

    • josephmaryam dice:

      Los mil años del Reino Glorioso de Cristo no deben entenderse de forma natural, material, carnal, humana, sino de forma espiritual. Porque la Iglesia es Espíritu. Y el Reino de Dios es espiritual. Por tanto, no hay que esperar que ese Cristo vuelva ahora, en estas condiciones que tiene el hombre y la tierra. “Todos seremos transformados” para que se produzca ese Reino de Jesús en la Tierra. Será una tierra espiritualizada, pero no totalmente gloriosa. Lo Gloria Plena sólo es posible en el Cielo.
      Ahora, la tierra es sólo material, pero no espiritual. Y los hombres han perdido la fe que los hacer ser espirituales. Así, no puede venir ese Reino a la Tierra. Ese Reino vendrá, después del Gran Tribulación del mundo y de la Iglesia, después del Anticristo, pero no antes.
      Ahora Jesús no reina Su Iglesia. Jesús, desde que inició Su Iglesia no tienen todo el gobierno en Su Iglesia, porque los hombres siguen siendo hombres y tienen miedo de la Verdad de la Iglesia. Por eso, han habido Papas que han sido unos demonios en la Iglesia. Jesús ha gobernado Su Iglesia a través de Papa imperfectos y pecadores. Eso no produce un gobierno espiritual en la Iglesia, sino un gobierno de circunstancias en la Iglesia.
      Jesús necesita gobernar Su Iglesia con Papas que lo sigan totalmente. Por eso, la Salette habla de los Reyes, el braco derecho de Jesús, los nuevos Reyes de la Iglesia, los nuevos Papas de la Iglesia que prepararán el Reinado Glorioso de cristo en la Tierra. Pero son Papas puestos por el Cielo, por via extraordinaria. No son Papas puestos por los Cardenales, por vía ordinaria, como hasta ahora. Porque el pecado de Benedicto XVI cerró el tiempo del Papado como se ha entendido hasta ahora en la Iglesia, por la vía ordinaria. Y abre el tiempo del Papado por vía extraordinaria, porque la Iglesia se funda en Pedro y sólo en Pedro. Y los hombres necesitan un Pedro para ser Iglesia, para formar la Iglesia.
      Pero estos Papas que Dios dará a la Iglesia de Su Hijo, no son para ahora. Hay que esperar a Pedro Roma, un Papa puesto por el Cielo para el último tiempo del Anticristo. Después de e´l, vendrán esos Papas por via extraordinaria en la Iglesia.
      Por tanto, los Apóstoles contemplaron la Gloria del Señor en Su ascensión. Y los que estén en ese Reino Glorioso lo contemplarán venir en Gloria, que es siempre algo espiritual. Por tanto, está bien dicho lo de espiritual, porque siempre en Dios todo es Espíritu.

  6. José M dice:

    Sí. La Segunda Venida de Cristo cuando se produzca será espiritual, no carnal. El llamado milenarismo carnal, con Cristo reinando físicamente tras la Segunda Venida, es herético y en esto siempre hubo unanímidad por parte de la Iglesia. E· incluso el milenarismo espitirual o mitigado perdió apoyos a partir de San Agustin. Sin embargo, la Didache, en sus últimos 3 párrafos habla de la Venida del Señor “encima de las nubes del cielo” (es decir no en la tierra; no carnalmente) y de las dos resurrecciones, lo que implica, milenarismo. Pero son temas complejos…:=). Lo ideal es agarrarse al Rosario, tener fe y todo saldrá bien.

    Pax et Bonum

  7. Claudia dice:

    Venida espiritual? José M

  8. José M dice:

    Amén, amén, amén.

    Agradezco de corazón que hagan hincapié sobre todos estos aspectos, pues la presión que se ejerce sobre los católicos de buena fe es enorme y son tiempos de gran confusión.

    Nuestra esperanza es apocalíptica y esto solo lo puede arreglar Cristo con su venida espiritual. Ya no hay hombre que lo arregle. Tiempo de sincera oración, arrepentimiento y penitencia.

    Adveniat Regnum Tuum

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