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Signos de los Tiempos

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

La profanación del Templo de Dios ha comenzado ya en Roma. Ahora, sólo se ven los inicios de algo nuevo, pero en dos años, Roma habrá cambiado totalmente.

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Queda muy poco tiempo para cumplirse las profecías de los últimos Tiempos. Queda el tiempo más difícil y más largo de todos, porque en él se verá la destrucción de la Verdad por todas partes con el dolor que eso trae a las almas.

Es un tiempo para ser guiado sólo por el Espíritu de la Iglesia.

Existirá la Iglesia que permanece en la penumbra, en el anonimato, en los oscuro de la vida. Y en esa Iglesia es dónde se vivirá la Verdad y sólo la Verdad.

Será una Iglesia de muy pocos, porque los demás estarán entretenidos en las mentiras de Roma.

Será una Iglesia desconocida para todos, porque debe pasar ese tiempo en la oscuridad, en las cavernas, en las casas que aparenten ser otra cosa.

Será un tiempo muy difícil de vivir, porque no habrá libertad en ninguna parte. Todo será impuesto en el mundo y en Roma.

Habrá desaparecido toda Verdad en Roma. No existirá nada, ni siquiera el Evangelio de Jesús, porque todo debe caer cuando se profana el Templo de Dios. Todo. Para que se cumpla la Profecía: los poderes del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia.

El demonio creará su nuevo orden mundial sólo para acabar con la Iglesia de Jesús. Sólo para eso. Tiene que acabar con toda alma y con todo hálito de fe en las almas.

La Fe es lo que sostiene la Iglesia de Jesús. La Fe en la Palabra de Dios. No es la obediencia a Pedro lo que sostiene a la Iglesia.

La Iglesia se funda en Pedro, pero no sólo en Pedro, sino en una Piedra, la Roca de la Verdad.

En la Iglesia hay dos cosas:

a. el asentimiento de la mente humana a la Palabra de Dios, necesario para que Dios dé el don de la Fe al hombre;

b. la obediencia religiosa a Pedro, que es la prolongación del asentimiento de la fe.

Estas dos cosas van de la mano siempre y cuando Pedro mire a Cristo. Si Pedro no mira a Cristo, entonces cae la obediencia religiosa al Magisterio de la Iglesia. Y debe caer, porque la Iglesia sólo se funda en la Verdad. Y los hombres suelen fallar en la Verdad, como falló Benedicto XVI.

Todos obedecieron a Benedicto XVI y ese fue el error de toda la Iglesia.

Cuando Pedro no mira a Cristo, tampoco la Iglesia mira a Pedro, sino que sólo tiene que fijarse en Cristo, que es el que da siempre la Verdad.

Esta terrible realidad ha hecho que en la Iglesia comience la obediencia al pensamiento humano. Ya no la obediencia religiosa, sino una obediencia que no tienen sentido común. Una obediencia que ciega el entendimiento humano para ver la Verdad.

Es que no se comprende cómo Francisco diciendo sus herejías, toda la Jerarquía lo obedezca. Esto no se puede entender.

Sólo se comprende en este punto: es una obediencia ciega al hombre, al pensamiento del hombre. Y eso produce el temor de hablar la verdad en muchos sacerdotes y Obispos.

Temor a decir la Verdad por el falso respeto a Francisco. Y ese falso respeto nace de la obediencia falsa a Francisco.

Si Francisco no es Papa. El Papa es Benedicto XVI. Luego a Francisco no se le da obediencia religiosa en la Iglesia. No es posible, ni siquiera como sacerdote ni como Obispo. Porque una vez que Benedicto XVI renuncia a ser Pedro, entonces ya no existe la obediencia religiosa en la Iglesia. No puede darse, porque ya no hay una Cabeza Visible.

Este es el engaño de muchos en la Iglesia. Ven a Francisco como lo que no es en la realidad, como un Papa, porque así lo ha presentado la misma Jerarquía, que es sólo su engaño a la Iglesia.

Todo es un engaño desde la renuncia de Benedicto XVI. Y la gente todavía espera algo bueno de Roma. Es que es imposible. No hay nada bueno que venga ya de Roma. Eso es clarísimo. Eso ya no hay que dudarlo.

En esto estamos ya: en la destrucción de todo lo religioso en la Iglesia. Todo. No va a quedar nada en píe. Se va a destruir Roma y la va a construir nueva, según las riquezas de los hombres.

Roma ya no sirve al demonio como era antes. El demonio quiere otra Roma. Por eso, enviará al Dragón Rojo, que sólo está dormido, pero que nunca ha sido vencido ni aniquilado. Rusia destruirá a Roma muy pronto, porque nadie ha hecho la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón. Eso ya se olvidó. Eso ya no cuenta.

El Anticristo tiene que presentarse en una nueva Roma. La que tiene no le sirve de nada porque huele a 20 siglos de Iglesia y él tiene que acabar con los 20 de siglos de Iglesia en Roma.

Los hombres se creen que lo que pasa en Roma ahora es un juego, que después todo se pondrá, otra vez, en orden.

Y es que no se ha comprendido la fuerza que el demonio tiene ahora en Roma. Y no se va a a comprender hasta que no se vea la destrucción de Roma por Rusia.

A los hombres les cuesta creer en la Profecías que la Virgen, desde hace ya mucho, viene recordando al hombre y que sólo son testimonios de la Palabra de Dios.

La Virgen recuerda siempre el Evangelio de Su Hijo. Y lo va explicando para que las almas aprendan a discernirlo todo en la Iglesia. Porque la Iglesia es el lugar para discernir todo Espíritu que haya en el mundo, en el demonio y en los hombres.

La Iglesia lo discierne todo y Ella no es discernida por nadie. Nadie la juzga en los juicios que hace la Iglesia sobre todas las cosas.

Por eso, estamos en un tiempo único para todos. Pero no todos van a comprender este tiempo, porque sólo están interesados en lo de siempre: en sus verdades. Y luchan por los suyo, pero no luchan por la Verdad de la Iglesia.

Roma se abre ya a las diferentes iglesias que han hecho de sus vidas el estandarte del pecado: judíos, ateos, masones, protestante, musulmanes, etc.

Todos va a entrar en Roma con sus verdades. Y todos va a perecer en Roma con sus verdades.

Porque el Anticristo no quiere ninguna iglesia que se haya mantenido en 20 siglos. El Anticristo sólo quiere su orden mundial. Ese orden mundial no es el conjunto de iglesias ni el conjunto de países.

El orden mundial es algo nuevo que sale de la destrucción de aquellos países que no le sirven al anticristo y de aquellas religiones que no valen para ese orden mundial.

El reino del anticristo es algo nuevo, no es algo que sale de lo viejo. Para eso son necesarias las guerras que se va a dar ya y las calamidades de todo tipo que Dios va a mandar. Y en todo eso, es cuando aparece el Anticristo haciendo algo nuevo, distinto a cualquier cosa que se haya dado en el mundo y en la Iglesia.

Los hombres están dormidos y no saben lo que viene al mundo ya.

Estas Navidades ya no serán las de siempre. Será muy tristes Navidades. Y, después, vendrá un gran caos en todas partes, que es el inicio de los dolores de parto.

Los hombres deben despertar antes de que sea demasiado tarde. Y es lo que no se ve, no se aprecia. Los hombres siguen en sus vidas humanas como si nada vaya a pasar.

Y todo va a pasar, pero según el Espíritu. Es el tiempo de seguir al Espíritu. Ya no es el tiempo de seguir a ninguna cabeza, ni en lo humano ni en la Iglesia. Todo está podrido. Todo está adulterado. Todo es inservible para hacer la Voluntad de Dios en un mundo que se ha levantado por encima de Dios.

Sólo existe la voluntad humana y a eso se le llama Voluntad Divina. Es la herejía que se ve en Roma.

Y en el querer de los hombres está la ruina de toda Verdad.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

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