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La Iglesia no puede aceptar la Cruz de Francisco

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Rex exaltatur in aethera, cum nobile trophaeum crucis ab universis Christicolis adoretur per saecula- “Mientras todos los adoradores de Cristo adoran el noble trofeo de la Cruz por los siglos, el Rey es elevado a las regiones celestes”-, cantamos en una de las antífonas de Maitines de la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Y en otra se dice: Adoramus crucis signaculum, per quod salutis sumpsimus sacramentum- “Adoramos el signo de la Cruz, por medio del cual hemos recibido el Misterio de la salvación”.

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Francisco, con su Cruz ignominiosa se aparta de la liturgia y de la doctrina sobre la Cruz.

La Cruz es para adorarla, no para dar en ella culto al demonio.

Se adora a Cristo Crucificado, porque es el centro de la Vida.

“Todos los elementos de la liturgia conducen, pues, a que nuestra alma reproduzca en sí misma la imagen de nuestro divino Redentor, según aquello del Apóstol de las gentes: «Estoy clavado juntamente con Cristo en la cruz, y yo vivo, o más bien no soy yo el que vivo, sino que Cristo vive en mí». Por lo cual nos hacemos como una hostia, juntamente con Cristo, para aumentar la gloria del Eterno Padre” (Mediator Dei n. 120)

Nuestra alma tiene que reproducir en ella la imagen de Jesús en la Cruz, no la imagen del demonio.

Y, por tanto, “…se sale del recto camino …quien quiere hacer desaparecer en las imágenes del Redentor Crucificado los dolores acerbísimos que El ha sufrido…” (Mediator Dei n. 80).

Se sale del recto orden, de la virtud de la armonía y de la virtud de la inteligencia.

Una cruz como la que presenta Francisco es un grito de soberbia y de desunión en la Iglesia.

Es el descarado de un hombre que ha hecho de la Iglesia su lugar para fornicar con el demonio.

Francisco ha dejado a la Iglesia un legado: su necio pensamiento. Y de ese pensamiento va a beber toda la nueva iglesia que está ya en Roma.

Francisco se ha salido del dogma, que dice que a Cristo hay que darle culto de latría en la Iglesia. Y, que por tanto, a la Cruz que representa a Cristo hay que darle también culto de latría.

Al presentar esta cruz anula este culto para poner el culto a Satanás. Y lo hace sólo con su autoridad humana, porque carece de Autoridad Divina en la Iglesia. Todo cuanto hace Francisco y los que le siguen es sin autoridad Divina, desde el comienzo de su reinado en la Iglesia.

Por tanto, Francisco, con esa Autoridad humana pone su despotismo en la Iglesia.

Y ante este despotismo, la Iglesia contesta así:

“…juzgamos necesario poner en su punto una cosa que creemos que no os será desconocida: nos referimos al error y engaño de los que han pretendido que la liturgia era como un experimento del dogma, de tal manera que, si una de estas verdades hubiera producido, a través de los ritos de la sagrada liturgia, frutos de piedad y de santidad, la Iglesia hubiese tenido que aprobarla, y, en el caso contrario, reprobarla. De ahí aquel principio: La ley de la oración es ley de la fe (lex orandi, lex credendi)” (Mediator Dei n. 62).

Francisco pretende que esa cruz es un experimento del dogma y quiere que la Iglesia apruebe esa cruz porque piensa que va a dar frutos de piedad y santidad.

“Sin embargo no es esto lo que enseña o manda la Iglesia. El culto que ella tributa a Dios es, como breve y claramente dice San Agustín, una continua profesión de fe católica y un ejercicio de la esperanza y de la caridad: «Dios debe ser honrado con la fe, la esperanza y la caridad». En la sagrada liturgia hacemos explícita y manifiesta profesión de fe católica …Toda la liturgia tiene, por consiguiente, un contenido de fe católica, en cuanto que testimonia públicamente la fe de la Iglesia ” (Mediator Dei n. 63).

Si una cruz no profesa la fe católica, como es la de Francisco, sencillamente se la condena sin más. Es lo que está diciendo el Papa. Toda la liturgia tiene que dar testimonio públicamente de la fe de la Iglesia.

Y esa cruz no da testimonio público de lo que cree la Iglesia, que es la adoración a Dios en la Cruz.

Esa cruz da testimonio público de la adoración a Satanás.

Luego hay que maldecir esa Cruz porque no es parte de la liturgia de la Iglesia.

En la Iglesia verdadera estamos claros lo que es le fe en la Palabra.

Francisco no tiene claro lo que significa el asentimiento de la fe. Su mente no es capaz de abajarse a la Mente de Cristo en Su Iglesia.

Y, por tanto, él se dedica a hacer su nueva iglesia que es ya la cuna del demonio en sus obras maléficas que se presentan en Roma.

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3 comentarios

  1. verónica dice:

    Sé que atacan duramente a Francisco,pero no puedo dejar de reconocer que tienen razón en todo lo que han criticado, son muy buenos los análisis que hacen y agradezco que nos quieran abrir los ojos ante tantos engaños .Apenas vi esta nueva cruz de Francisco sentí espanto y escalofríos es verdaderamente satánica y una burla a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Los felicito por su valentía, sigan adelante y que Dios los proteja y bendiga en su defensa de la fe y de la verdadera Iglesia.

  2. José M dice:

    Impresionante artículo. Demoledor. ¿cuántos sacerdotes levantarán la voz? ¿estamos todos ciegos?

  3. Raul Patiño dice:

    Sabemos que hay una larga historia en la cual la masonería se puso como meta quitar la imagen del Cristo Sufriente torturado en la Cruz. Entonces se puso como consigna un Cristo sin Cruz, hecho que poco a poco se fue dando, mediante la excusa de las obras de arte o por acción de los nuevos íconos ofrecidos en empresas católicas.
    Se empezó, después del vaticano II a poner a Jesús Resucitado sobre la Cruz, o se aceptaron supuestas obras de arte, donde se daba mala forma a la Cruz o Cristo. En Pereira, Colombia, por ejemplo, la Iglesia de Fátima tiene un Cristo sin Cruz y sin cabeza en el altar, hecho por Rodrigo Arenas Mejía. Pero la realidad es que tras estos “pasos modernistas” está la masonería y el satanismo.
    En el caso de la cruz de Francisco tenemos allí la expresión simbólica de la iniquidad.
    Debemos reverencia, exactitud en las formas y adoración a Cristo Crucificado, que es la Santa Misa como sacrificio de Nuestro Señor. Quien crea que las obras del mundo están en contra de esta Verdad absoluta, se hundirán con los decadentes promotores del anti cristo.

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