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La estúpidas homilías de Francisco

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Las enseñanzas de Francisco en la Iglesia claman su eliminación de la Iglesia.

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Cada día es lo mismo en sus homilías. Cada día trae una mentira nueva, una herejía nueva, un error nuevo. Y nadie en la Iglesia dice nada. Ya a nadie le interesa lo que Francisco dice y cómo en lo que dice está destruyendo la Iglesia.

Así se destruye una Iglesia: dejando que el mentiroso hable y hable y que todos lo aplaudan por las mentiras que dice.

Y, enotnces, hay que preguntarse: ¿cuánto cobra Francisco por cada mentira que dice en la Iglesia? Cuando se vaya de la Iglesia, ¿cuánto dinero habrá en su cuenta de ahorros? Porque nadie predica la mentira gratis. Sólo la Verdad se predica gratis. Y cuando se hace así viene la persecución. Pero todo mentiroso predica sus palabras con una ganancia. Y nadie lo persigue. Y cuando esto se hace durante siete meses, habrá que preguntarse por los millones que ha ganado Francisco con sus homilías y declaraciones en la Iglesia.

Tener a un hereje en medio de la Iglesia destrozando la Iglesia es hoy el aplauso y el contento de mucha gente. Todos se ríen con el bufón de Francisco. Todos quiere asistir a sus fiestas, que son la obra de teatro más bodrio de todas, porque, además de presentar un discurso sin lenguaje teológico, un discurso que se cae de las manos a quien lo lee, tiene la necedad de hacerlo sin el atractivo de unas frases elegantes, que todo predicador tiene. Y, por tanto, cuando predica Francisco, es sólo el payaso de turno que va a decir sus chistes en la Iglesia para que todos se rían y estén contentos. Por eso, ya cansa Francisco de siempre todos los días lo mismo. Ya cansa.

1. “antes que nada la esencia cristiana es una invitación: solamente nos convertimos en cristianos si estamos invitados”:

a. la esencia de la vida cristiana es una imitación de Cristo. Solamente el alma se convierte en cristiano si imita a Cristo.

2. “Un cristiano es uno que está invitado. ¿Invitado a qué? ¿A emprender un negocio? ¿Invitado a dar un paseo? El Señor nos quiere decir algo más: ‘¡Tú estás invitado a la fiesta!’. El cristiano es aquel que está invitado a una fiesta, a la alegría, la alegría de ser salvado, la alegría de ser redimido, la alegría de participar en la vida con Jesús. ¡Esta es una alegría! ¡Tú estás invitado a la fiesta!”:

a. Un cristiano es aquel que celebra la verdad en su corazón, el que oye el llamado de Dios en su corazón para convertirse de su pecado. Dios lo invita a ver su pecado. Pero si no quiere verlo, Dios se cruza de brazos y deja al alma en su pecado. Dios no invita al alma a ninguna fiesta, porque el Señor sólo hace fiesta cuando el alma deja su pecado, se convierte de su pecado, se arrepiente de su pecado, lucha contra su pecado, derriba el pecado de su corazón. Y mientras el alma no quite su pecado, el alma no está salvada. Dios no salva a las almas cuando éstas quieren seguir en su pecado. Por eso, la Iglesia cierra las puertas a todo aquel que quiere vivir en Ella con su pecado.

b. La Iglesia es el camino de salvación cuando el alma ha comprendido su pecado y quiere quitarlo de la Faz de Dios. Y mientras el alma no vea su pecado, sobre ella cae la Justicia de Dios. Dios no puede amar a un alma que no ve su pecado. Dios no invita a la fiesta que salva. Dios invita a la cruz que quita el pecado del corazón del alma.

3. “Para ser cristiano se necesita una filiación y se pertenece a este cuerpo, a estas personas que han sido invitadas a la fiesta: ésta es la pertenencia cristiana”:

a. Para ser cristianos, sólo hace falta tener el Espíritu de Cristo. Y ese Espíritu de Cristo no hace hijos de Cristo, sino otro Cristo. El Bautismo es el que hace hijos de Dios, es el que produce la filiación divina. Y, por tanto, el hijo de Dios sólo pertenece a la familia de Dios, no pertenece a la familia de los hombres. La pertenencia cristiana significa una Iglesia que vive el Espíritu de filiación divina y que obra el Espíritu de Cristo en Ella. Lo que aquí dice Francisco es la pertenencia a su nueva iglesia, formada por todos los energúmenos como él.

4. “La Iglesia no es la Iglesia sólo por la gente buena. ¿Queremos decir quien pertenece a la Iglesia, a esta fiesta? Los pecadores, todos nosotros, pecadores, estamos invitados. ¿Y allí qué cosa se hace? Se hace una comunidad, que tiene dones diferentes”:

a. La Iglesia es la Iglesia de los Santos. Y no otra cosa. Pero en la Iglesia militante los pecadores tienen que entrar para salvarse. Pero no se salvan todos los pecadores, porque los pecadores en la tierra no quieren quitar sus pecados. Aquellos que entran en la Iglesia militante y no luchan contra sus pecados y los confiesan, entonces no hacen Iglesia, no son Iglesia. Porque la Iglesia lleva hacia la santidad. Y se hace Iglesia en la medida en que se es santo.

b. Es muy del demonio predicar que como todos somos pecadores, que Dios nos ama a todos, y que tiene misericordia de todos, y que todos estemos felices y contentos de pertenecer a una Iglesia de pecadores. Es lo que Francisco está predicando acá. No otra cosa. No sabe poner los puntos sobre las íes. No sabe decir la verdad de la doctrina de Cristo. Sólo dice lo que le interesa y para el público que le interesa.

c. Los pecadores no pueden hacer comunidad hasta que no quiten sus pecados, porque no hay unión en el pecado. Sólo hay unión en el amor. Y aquel que peca ya no puede amar, no puede hacer comunidad, no puede hacer Iglesia. ¿A quién quiere engañar Francisco con esta homilía? A muchos bobos como él, que se han creído que la Iglesia es la ensalada de todos y que todos podemos hacer en la Iglesia lo que nos da la gana en nuestros pecados.

5. “Pero la fiesta se hace trayendo esto que tengo en común con todos… En la fiesta se participa, se participa totalmente. No se puede entender la existencia cristiana sin esta participación. Es una participación de todos nosotros. ‘Voy a la fiesta, pero estaré solamente en el primer salón, porque tengo que estar sólo con tres o cuatro, que conozco, y los otros …’ . ¡Esto no se puede hacer en la Iglesia! ¡O entras con todos o te quedas fuera! No puedes hacer una selección: la Iglesia es para todos, empezando por aquellos que he mencionado, los más marginados. ¡Es la Iglesia de todos!”:

a. No se puede dar a los perros los dones divinos, no se puede hacer un común con la gente que odia a Cristo. No se puede dar la verdad a quien sólo busca su mentira en la vida. No se puede comulgar con los cismáticos, herejes, adúlteros, sacrílegos, abominables, y toda clase de pecadores, como son Francisco y los que se unen a él. Los que son de Cristo se unen para dar a Cristo a las almas. No se unen para Crucificar a Cristo con fiestecitas que nacen de la lujuria de la vida.

b. No se puede hacer Iglesia ofreciendo este discurso y quedándose tan tranquilo. Esta homilía es sólo el orgullo de un hombre que no ha comprendido nada de lo que es la esencia de la vida cristiana. Es la homilía de un demonio que sólo vomita sus herejías en la Iglesia sin que nadie diga nada ni a nadie le importa ya nada. Si Francisco ha perdido el respeto por lo sagrado y por lo santo en la Iglesia que no exija a nadie respeto ni obediencia a sus palabras de Dragón. Hay que eliminar a Francisco de la Iglesia, porque es el maldito que lleva al infierno a todas las almas que sólo quieren la fiesta que él quiere: arder en el infierno con todos los demonios.

c. ¡Qué manera de falsificar el Evangelio del día! ¡Qué brutalidad hay en el alma de ese hombre que ya no le importa nada en la Iglesia!

d. La Iglesia no es para todos. Esa es sola la nueva iglesia de Francisco y de sus herejes en el gobierno horizontal. La Iglesia es para indicar el camino al hombre: o estás con Cristo Crucificado y te salvas, o estás en contra de Cristo Crucificado y te vas al infierno. La Iglesia juzga a cada alma y da la prueba para condenar o salvar a cada alma. Y la prueba es Cristo: la Roca en la que todos deben tropezar y ver su vida en Ella. Y quien se agarra a esa Roca entonces Dios lo protege y el da el camino de salvación. Pero quien desprecia esa Roca, entonces sólo le queda la condenación. En la Iglesia militante no se va camino del Cielo. No todos han comprendido ese camino. La Iglesia militante ofrece el camino de la purificación , del purgatorio, del sacrifico, de la cruz de cada día. Y sólo así se puede llegar al Cielo, no con fiestas inútiles, con pavadas inútiles, con discursos que nace de la maldad de un hombre que sólo vive para el demonio, como es Francisco.

Esta homilía se cae por su propio peso. Es que no sirve para nada. No da ninguna enseñanza a la Iglesia. Sólo la dice para matar el tiempo y dar alguna cosa de entretenimiento a los demás que lo escuchan.

Esta es la enseñanza que condena a las almas. Quien siga a Francisco se condena.

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4 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    “antes que nada la esencia cristiana es una invitación: solamente nos convertimos en cristianos si estamos invitados”

    Pero en realidad no es tan fácil. ¡Sólo una invitación!. El mote de cristiano se puede perder continuamente. De ahí el Bautismo, primero, después la Confesión una y otra vez, y así a lo largo de la vida. No hay otra, por más fácil que Bergolgio lo quiera pintar, como una fiesta.

    “no puedes hacer una selección para ir a la fiesta..”. Claro preparemos el camino para estar todos juntos: luteranos, judíos, católicos, protestantes, musulmanes…..

  2. José M dice:

    Por otro lado, observo, como es habitual, el tufillo colectivista propio de la teología (sic) de la liberación (punto 5). Frente a la responsabilidad individual ante la salvación o condenación, se intenta hacer ver que la salvación pasa a ser algo a conseguirse “en común”. Es una deriva peligrosísima y que, a la larga nos conducirá a la tiranía de las mayorías en materia teológica, pues una vez la masa decida lo que se ha de creer, todos habremos de pasar por el tubo. Frente a una verdad objetiva e inmutable la cual habla a cada persona individualmente, nos encontramos a una pseudo-verdad “democrática” que exige la adhesión “a la comunidad” para poder salvarse. Otra herejía más.

  3. Juan Pablo dice:

    Qué arduo para un sacerdote tener que refutar una y otra vez las afirmaciones de su “Papa” (comillas en este caso) en lugar de aprender de él.
    Gracias por sus artículos.

    • josephmaryam dice:

      No es nuestro Papa porque sólo tenemos uno: Benedicto XVI, al cual tampoco seguimos por su pecado. Y lo que hacemos aquí es sólo dar un poco de luz a las almas que lo necesiten para comprender lo que hay en Roma. Si no fuera por eso, ni nos molestaríamos en poner las tonterías de Francisco una y otra vez, porque no merece la pena perder el tiempo ni leyendo ni escuchando ni viendo a Francisco.

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