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Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres

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“donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres” (Mt 24, 28).

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Cuando muera Benedicto XVI, la Silla de Pedro quedará vacante.

Y la Silla vacante es el obstáculo removido para que aparezca en el mundo el Poder del Anticristo: “Porque el Misterio de la Iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que lo detiene ahora, desparezca de en medio” (2 Ts 2, 7).

Vivo Benedicto XVI el demonio todavía no puede actuar como quiere. Pero una vez muerto, queda el campo libre.

Porque no hay otro Papa después de Benedicto XVI. Sólo queda Pedro Romano, que será elegido sólo por el Cielo para un tiempo de Gran Apostasía.

Los hombres no han comprendido el pecado de Benedicto XVI en su renuncia.

Es un pecado que produce la separación de la Iglesia, del Cuerpo Místico, de Cristo. Cristo y Su Cuerpo se separan.

Separación en lo místico, pero no en lo espiritual.

Esa separación hace que no se pueda dar más Papas. No hay más Pedros.

Benedicto XVI renunció a ser Pedro. Y, por tanto, Cristo no da otro Pedro, porque “lo que ates en la tierra queda atado en el Cielo” (Mt 16, 19).

Benedicto XVI ató con su renuncia la Elección de Dios sobre una cabeza visible. Dios ya no puede elegir un Pedro por el pecado de Benedicto XVI.

Y no puede elegirlo hasta que el mismo Benedicto XVI quite su pecado, desate a Cristo desatando en la tierra su pecado. Y eso no va a hacerlo, porque tiene que salir de Roma para enfrentarse a Roma.

La renuncia de Benedicto XVI ata al Cielo e imposibilita al Cielo dar otro Papa. E incluso si muere Benedicto XVI el Cielo no puede dar otro Papa por la vía ordinaria, como se ha hecho desde que Jesús fundó Su Iglesia.

Por eso, si muere Benedicto XVI y los Cardenales eligen un Papa, ése no viene de Dios.

Ahora en la Iglesia es un tiempo de gran confusión en todos los rincones de la Iglesia. No se salva nadie, porque nadie posee la verdad ahora en la Iglesia.

Todos quieren imponer sus verdades en la Iglesia.

Por eso, es un tiempo sólo para prepararse para una gran batalla espiritual.

Porque se acerca la hecatombe espiritual de la Iglesia, en que los cimientos de la Iglesia se moverán, pero no destruirán a la Iglesia.

Y los cimientos de la Iglesia son dos: Pedro y la Eucaristía.

El primer cimiento ya ha sido removido y ha producido que la Iglesia sea un cadáver, sin vida espiritual. Y eso produce el nacimiento de una falsa iglesia, de una imagen de la iglesia, de una estatua sin vida de la Iglesia.

El segundo cimiento es remover a Cristo, es decir, la Eucaristía. Y eso hará que Cristo sea un cadáver en la Iglesia. Una Misa sin el Cuerpo y la sangre de Cristo, unos sagrarios sólo llenos de pan, una Eucaristía a la que sólo se adora al pan. De ahí nacerá el falso Cristo, la falsa Misa, la falsa Eucaristía, es decir, una imagen sin vida de Cristo.

Y este segundo cimiento está tan próximo que sólo faltan días para ello. No hay que esperar mucho, porque el Enemigo de las almas ya controla Roma a sus anchas.

La Sede Vacante se producirá sólo en la muerte de Benedicto XVI. Antes, la Sede ha sido robada por Satanás. Robada, pero todavía con el Poder de Dios en el Papa Benedicto XVI.

Es el Poder Divino, que tiene el Papa Benedicto XVI, lo que impide que se manifieste a las claras el demonio. Una vez que muera Benedicto XVI, el Poder Divino desparece en la Iglesia y aparece el poder del demonio en todo su fulgor.

Desde hace 50 años los Papas han tenido siempre problemas en el Vaticano. Eso lo sabe todo el mundo. Pero esos problemas no han hecho que la Sede de Pedro esté vacante, porque siempre se ha elegido un Papa en la muerte de otro.

El Papa se elige entre Cardenales. No se elige entre Obispos. No es la sucesión apostólica lo que da lugar a la elección de un Papa. Es la elección de un cardenal para ser Papa. Y un cardenal puede ser cualquiera, aunque no tenga el sacramento del orden.

Aquellos que quieren anular las elecciones de los Papas por el cambio en la liturgia se equivocan. Porque la Elección para ser Papa no sigue la sucesión apostólica, sino sólo sigue la elección de un cardenal en el Cónclave.

Y esa elección de un cardenal es un acuerdo humano. Es según las reglas que los hombres pongan para elegir un Papa. En esas reglas o leyes humanas, actúa Dios para indicar Su Papa a los Cardenales reunidos en Cónclave.

Por tanto, no hay que ser Obispo o sacerdote para ser elegido Papa. Sólo hay que ser Cardenal. Y si el cardenal elegido no tuviere el sacramento del orden, entonces se le ordena en ese momento Obispo.

Hasta Benedicto XVI la Silla de Pedro es legítima en todos los Papas en la Iglesia. Ha habido antipapas en la Iglesia, pero siempre se ha seguido la línea verdadera para elegir un Papa, que es: muerto el Papa verdadero se elige otro Papa.

Benedicto XVI renunció y eso produjo un engaño en la Iglesia. Un engaño de la Jerarquía de la Iglesia a la Iglesia. Y en ese engaño estamos todavía. No hemos salido de él ni saldremos, porque ya no hay marcha atrás. No se puede.

Una vez que la misma Jerarquía ha engañado a Su Pueblo poniendo un hereje en la Silla de Pedro, eso produce la ruina inmediata en toda la Iglesia.
Ruina que hemos contemplado en esto siete meses y que seguiremos viendo en lo que queda de mes.

No son tiempos para luchar por un Papa en la Iglesia.

Es que no hay Papa ya. Benedicto XVI es sólo un Papa inútil, que no ejerce su Papado como Dios se lo pedía.

Hay que rezar por él, pero no luchar por él para que vuelva a la Silla de Pedro. Esto es sólo un engaño más del demonio.

El demonio ya tiene la Silla de pedro y no hay manera de que se la quiten. Para quitársela hay que salir de Roma y enfrentarse al demonio. No hay otra manera. Y, por lo que se ve, Benedicto XVI no va a hacer eso. No se mueve para enfrentarse a Francisco.

Y, por lo tanto, Benedicto XVI morirá y ya no habrá más Papas. Y aunque Benedicto XVI haga algo en contra de Francisco, no es suficiente.

Para combatir al demonio en Roma, hay que ponerse fuera de Roma. Y, entonces se actúa como verdadero Papa en la Iglesia. Pero si se queda en Roma y sólo dice algunas cosas en contra de Francisco, no hace nada para combatir el mal en la Iglesia. Da luz a la Iglesia, que es lo que ahora necesita la Iglesia, porque vive en la oscuridad. Pero esa luz no vence a las tinieblas que rodean a toda la Iglesia e impiden ver la Verdad en la Iglesia.

La Sede Vacante será cuando Benedicto XVI muera. Y, en esa muerte, comenzará el Anticristo a manifestar a toda la Iglesia. Ahora, sigue oculto, porque todavía no ha sido quitado el obstáculo, el poder divino que descansa sólo en Benedicto XVI. Una vez que muera el Papa, todo comienza en la Iglesia.


6 comentarios

  1. Flor de Marìa Mijangos dice:

    Pero no es la primera vez que renuncia un papa, qué pasò entonces cuando renunció Celestino V?, que aparentemente no tuvo una causa justificada, como sì lo tuvieron los demàs papas que se vieron obligados por diferentes causas a renunciar al pontificado.

    • josephmaryam dice:

      Celestino no renunció, sino que otro leyó la renuncia. Es lo que tenía que haber hecho Benedicto XVI, porque no se puede renunciar a la vocación de Dios. Se es Papa hasta la muerte. Ese es el dogma del Papado. Quien quiera poner su ley por encima de la ley divina, del dogma, entonces cae en el error que cometió Benedicto XVI. Hay que saber luchar contra los hombres que obligan a renunciar. Hay que saber enfrentarse a hombres que sólo están en la Iglesia para conquistar un poder y un dinero. La Iglesia no es para un tiempo, para un rato de gobierno. Se es Pedro hasta la muerte, porque la Verdad es hasta la muerte. Y ya se han dado las razones para que se vea que la renuncia de Benedicto XVI no viene de Dios, sino de los hombres. Lea los diferentes post que hay sobre ello porque no voy a repetir todo. La Verdad es muy sencilla, pero los hombres, como viven para sus reglas humanas, no les importa la verdad, sino que quieren luchar por sus necias verdades.

  2. ana dice:

    Y yo me pregunto.cual es ese Vicario del que la Stma.Virgen habla con amor, el cual ha de sufrir mucho……?

  3. Juan Pablo dice:

    Aunque a uno le resuenan en la cabeza las palabras :”las puertas del infierno, no prevalecerán”.
    Esto de que “si muere Benedicto XVI y los Cardenales eligen un Papa, ése no viene de Dios” va en contra de algunas profecías que, claro, pueden ser ciertas o no, o ser interpretadas de diversa manera.
    Recordaba por ejemplo en una de San Juan Bosco (Las Dos Columnas del Fin de lo Tiempos) donde dice que “apenas muerto el Pontífice, otro ocupa el puesto vacante… de suerte que la noticia de la muerte del Papa llega con la de la elección de su sucesor.”, etc.

  4. Raul Patiño dice:

    Oración y penitencia, firmeza en la doctrina, perseverancia hasta el final porque “solo los que perseveren hasta el final se salvarán”…
    Dios mantenga estas orientaciones hasta que estemos fuertes, pues llegará el momento en que se buscará impedir hasta la comunicación entre nosotros y esto será una muestra del desierto hacia el cual huye la Mujer -la Iglesia- gimiendo en dolores de parto.

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