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Pietro Parolin: el secretario del lobo

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“No se trata sólo de volver al pasado, por lo menos en las formas externas, sino de volver a los principios fundacionales de la iglesia”. (Pietro Parolin a ROBERTO GIUSTI | EL UNIVERSAL domingo 8 de septiembre de 2013)

Esta es la nueva herejía que presenta el Secretario de Estado.

En él se cumple lo que decía S. Pío X:

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“Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre….Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia “ (Pascendi)

Esto es lo que se respira en todas partes en la Iglesia: sacerdotes y Obispos, como Pietro Parolin, que predican esta hermosa frase, que es una herejía: “La renovación implica una vuelta al cristianismo primitivo” (Pietro Parolin).

Pietro Parolín un Obispo falto de conocimiento auténtico en filosofía y en teología, impregnado de su estúpida ciencia teológica, que bebe su humanismo en la corriente ideológica de la liberación de clases, que hace de sus sacerdocio el altar de Satanás y que pone como conclusión de su vida el amor a la mentira.

Hay que volver a los principios fundacionales de la Iglesia. No hay que volver, porque no existen esos principios.

La Iglesia no tiene principio porque es Eterna. Ni tiene fin porque es Eterna.

Y lo que Jesús funda en Pedro es Eterno, no es un comienzo, es una Verdad que está por encima de toda verdad humana.

Para el hombre hay un principio de la verdad. Para Dios no existe el principio de la verdad, porque Dios es la Verdad.

Hablar de esta forma es hablar en contra de la Verdad de la Iglesia, es querer poner en la Iglesia un principio y atenerse a este principio. Y, entonces, Pietro Parolin cae en el error dogmático cuando habla del celibato: “No es un dogma de la Iglesia y se puede discutir porque es una tradición eclesiástica”. Lo dice Pietro, que es el Secretario la mano derecha del lobo Francisco. Lo dice un hombre de poder humano, que se cree dios como su lobo, su adorado Francisco. Y como lo dice el Secretario, entonces el celibato ya no es un dogma en la Iglesia.

El celibato es un dogma en la Iglesia Católica. Para Pietro Parolin es sólo una cuestión de culturas. Como Jesús, al fundar Su Iglesia, lo hizo en una cultura matrimonial, que no permitía vivir la virginidad, entonces, como hay que volver a los principios ‘culturales’ de la Iglesia, en las que Cristo la fundó, entonces, el celibato no es un dogma. Y se apoya en lo que San Pablo dice sobre los Obispos en la Iglesia primitiva: “Es, pues, necesario que el Obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer” (1 Tim 3, 2).

Pedro estaba casado, pero Pedro, cuando recibió de Jesús el Poder para gobernar la Iglesia, dejó su matrimonio para dedicarse sólo a la Iglesia. Pero esto no lo dice Pietro, porque no sabe lo que es luchar por la Verdad, luchar por la Fe, que es un don de Dios, y que Pedro la vivió y, por eso, dejó el matrimonio porque estorba la mujer para el sacerdote. Estorba. No es una ayuda para el sacerdocio. Es una negación para el sacerdocio. Pero esto Pietro no lo puede admitir, porque él piensa ‘su verdad’ y se atiene a ‘su verdad’ y que nadie se oponga a ‘su verdad’, porque es Secretario de un rey déspota en la Iglesia.

Jesús pone su Iglesia en un mundo que vive el matrimonio. Jesús sabe el pensamiento del hebreo sobre el matrimonio, que es un pensamiento bíblico, pero no el de Dios. Dios hace al hombre varón y hembra para un matrimonio. Pero Dios no hace al hombre para el matrimonio y sólo para el matrimonio.

Los hebreos hicieron de la Palabra Divina un dogma para sus vidas, algo equivocado. Algo bueno, pero que no venía de Dios. Y, por eso, se obligaba a los hebreos a casarse. Y quien no se casaba era un maldito para el pueblo y para Dios.

Dios nunca obliga al hombre a casarse, porque Dios ha hecho el matrimonio para una obra divina y, por tanto, Él quiere sus matrimonios, pero no quiere que todos los hombres se casen.

Jesús, que conocía el pensamiento de los hebreos, pone su Iglesia, pero no puede obligar a los hombres a la virginidad, porque los hombres tienen que vivir la Fe para dejar de vivir lo que no es la verdad.

Como hizo Pedro, que en cuanto comprendió lo que es ser Papa, dejó su matrimonio, que era válido ante Dios, pero Dios le ofreció algo mejor, algo mayor, algo que superaba el matrimonio, algo que incluía el matrimonio, pero en otra vertiente: la espiritual.

Y la Iglesia, en sus primeros tiempos, no podía obligar al hombre al celibato hasta que la Fe fuera una verdad en la Iglesia y, por tanto. lo que se venía arrastrando del pensamiento hebreo sobre el matrimonio se dejara como cosa que ya no era la verdad.

Para quitar una verdad, que es una mentira, y cuando se vive esa mentira, como la vivían los hebreos, hay que dar tiempo al tiempo, porque si no es imposible.

Y la Iglesia ha hablado sobre el celibato en numerosos concilios en que se declara que los sacerdotes no pueden casarse: “Los matrimonios de los clérigos son nulos jure Pleno, y aquellos que los han contratado están sujetos a la penitencia” (Concilio de Letrán – canón 11).

Entonces, si es un dogma de fe en la Iglesia, ¿cómo es que Pietro Parolin dice que no es un dogma de fe?

Porque está desviado en su pensamiento. Es señal de que no vive la fe en la Iglesia. La fe que ha tardado siglos en ponerse como es. El dogma de la Inmaculada tardó 18 siglos en aparecer, pero apareció, porque es la Verdad, que no tiene principio ni fin. Pero esa Verdad, hasta que los hombres no quiten sus verdades, queda oculta, pero está ahí.

Jesús fundó Su Iglesia sobre la Verdad, no sobre las verdades que cada hombre tenía por pertenecer a un país o a una cultura, como eran los hebreos.

La Iglesia se funda sólo en esta Verdad, pero no puede Jesús imponer toda la Verdad al hombre hasta que el hombre no se despoje de sus verdades, las cuales ha vivido y cuesta quitarlas de esa vida.

Y lo que dice Pietro es que él no es un Obispo de fe. Su sacerdocio no transmite la Verdad de la Iglesia, sino sus verdades, las que él quiere. Y, por eso, habla en esa entrevista con un doble lenguaje, con una falsedad propia de los fariseos:

-Cuando el Papa se pregunta, “¿quién soy yo para juzgar a los gays”? ¿Qué no está diciendo?
-Está diciendo que la doctrina de la Iglesia es muy clara sobre este punto moral.”

Este es el lenguaje del hombre que no quiere comprometerse con la verdad, sino que se compromete con la mentira que ha dicho Francisco. Si la doctrina de la Iglesia es muy clara en este punto moral, entonces que Francisco diga que hay que juzgar a los gays. Pero como para Pietro Francisco es un gran santo y un hombre humildísimo, que se llama a sí mismo un gran pecador, entonces, por su humildad, por su santidad, porque es también un gran pecador como los gays, no hay que juzgarlos. Y cae en el mismo error de francisco: su estúpida humanidad.

Por eso, dice:

“-¿Qué piensa va a ocurrir con otras confesiones? ¿Es posible la reunificación con la Iglesia Católica de Oriente? ¿Cómo se plantea las relaciones con el islamismo?
– Con las confesiones cristianas el objetivo es la unidad”.

Es su gran mentira. Con las confesiones cristianas el objetivo es que quiten sus errores y sólo así es posible la unidad. Pero ya no se habla del pecado, del error, de la mentira, sino sólo de la unidad. Una ‘unidad espiritual’, un ‘ecumenismo espiritual’ que conduce al paganismo, porque no se apoya en la Verdad, sino en las verdades de cada uno.

La Iglesia está ahora en manos de los masones que sólo quieren destruir la Verdad dividiéndola en muchas partes para que nadie reconozca la Verdad.

Y hay que volver a la Tradición de 20 siglos de Iglesia para no dejarse arrastrar por estas personas cuyo objetivo es sólo que la Iglesia viva en pecado, obre el pecado y todo el mundo santifique el pecado.

Si la Iglesia no lucha por la Verdad, entonces sólo quedará una Iglesia remanente, escondida, que no puede salir a la luz y brillar con su propia lámpara hasta que Dios no aplaste a todos los enemigos de la Iglesia, que son los mismo sacerdotes y Obispos de la Iglesia que han decidido que los 20 siglos de Iglesia no valen para nada, porque el mundo es otra cosa y hay que ir hacia el mundo para ser Iglesia.


2 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    Una duda: si el celibato sacerdotal es un dogma ¿por qué Benedicto XVI dijo que no lo era sino una costumbre? No estoy seguro pero creo que lo dijo siendo todavía Cardenal.

    • josephmaryam dice:

      Hoy día en la Iglesia hay tantas opiniones sobre el celibato que no hay que hacer caso de nadie. El sacerdote es otro Jesús. Como vivió sin mujer toda su vida. Entonces, el sacerdote vive sin mujer si quiere ser otro Jesús. Si quiere hacer su sacerdocio, que lo haga, pero que no se llame sacerdote. O se cree en la Verdad completa del sacerdocio de Cristo o no se cree. Y hoy dia se combate a Cristo. Luego también se lucha para que los sacerdotes tengan sus mujeres para así ocuparse en la Iglesia de una mujer, no de Cristo.

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