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La Iglesia vive el paganismo

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La verdad de la Iglesia ha desaparecido en muchas almas que, con su boca, dicen que aman a Dios, pero sus obras son del demonio.

Las almas han perdido el sentido de lo sagrado y de la santidad de sus almas y de la Iglesia.

Y eso conlleva la apostasía de la fe que ya es un hecho en la Iglesia.

Esto que contemplamos en la Iglesia es el trabajo de la masonería en estos cincuenta años desde el Concilio Vaticano II.

Es llevar a la Iglesia hacia el mundo pagano sin importar las consecuencias para la vida de las almas.

Las almas han perdido, no sólo la fe en Dios, sino la fe en la Verdad. Y obran sus verdades como lo único importante en sus vidas.

Las vidas de muchos hombres son sólo el fruto de lo que hay en sus pensamientos humanos. Los hombres viven para una idea de Dios, pero no viven para la Verdad.

Los hombres buscan sus verdades al margen de Dios y hacen que Dios se rebaje a su pensamiento humano.

Ya es común oír que a Dios le agrada todo esto que pasa en la Iglesia, que Dios quiere todo esto que las almas hacen. Es corriente observar a muchos sacerdotes que ya no dicen la Misa ni siquiera con la reverencia que hay que hacerlo. La dicen como un juego, como una fiesta, como otra cosa más para pasarlo bien en la vida.

Y ¿quién tiene la culpa de todo esto?

La Jerarquía de la Iglesia. Y sólo Ella.

La Jerarquía de la Iglesia quiere esto en la Iglesia. Y no quiere otra cosa. No le interesa otra cosa. Y, por eso, ahí se ve la mano del demonio en los que están ahora en el poder de la Iglesia.

Ellos, los que gobiernan la Iglesia con su poder humano, dan a la Iglesia el camino para ser pagana. Ellos y sólo ellos.

Ellos son la ruina de toda la Iglesia.

Ellos han hecho de la Iglesia la prostituta del mundo, de los hombres, de las culturas, de las artes, de las ciencias humanas, de las filosofías humanas, de todo lo humano.

Ya Roma no es la Mujer que da la Verdad al mundo, sino la Ramera que se prostituye con todo el mundo para ganar dinero y hacer de la Iglesia el culto a Satanás.

Si un masón rige la Iglesia ahora, ¿qué culto se está dando en la Iglesia? ¿Qué creen que son esas Misas de Francisco todos los días? El óraculo del demonio y la obra de Lucifer en la Iglesia.

Una Iglesia que abre lo sagrado para implantar lo profano es la iglesia del demonio, no de Cristo.

Una Iglesia que ha hecho un hueco para poner al demonio al lado de Cristo, es la iglesia del demonio que se gloría de su orgullo y de su lujuria.

Una Iglesia que da a las almas el camino para condenarse es la iglesia encabezada por los demonios que obran la Justicia de Dios en Ella.

La Iglesia vive el paganismo y no es de ahora. Ya lleva muchos años así, con una rebeldía en toda la Iglesia porque la Jerarquía vive la rebeldía contra Dios.

Y no hay otra razón para explicar todo lo que se ve en la Iglesia: sacerdotes y Obispos que ya no reconocen a Cristo y que presentan su falso Cristo, que es Satanás, para que todos lo adoren en medio de la Iglesia.

Sacerdotes lujuriosos que han hecho del Altar el connubio de Jezabel con la serpiente. En ese connubio Jezabel parió el hijo del demonio que reinó en la esclavitud de los judíos. Y Jezabel comió la sangre de las víctimas y dió a su hijo la lujuria de sus encantos.

Esto es lo que hacen muchos sacerdotes y Obispos en la Iglesia: fornican con la mente de Satanás para concebir los hijos del demonio que serán los jefes de la nueva iglesia.

La Iglesia está fundada en la Verdad y sólo en la Verdad. Y esta iglesia que vemos no es la Verdad, sino que es la mentira.

Y una Iglesia mentirosa hace que sus hijos tengan que abandonarla cuando ya no encuentren ninguna verdad en Ella.

Todo esto es un signo de que pronto habrá que dejar esta iglesia, que no es la Iglesia, para seguir en la Iglesia de siempre, que estará oculta durante un tiempo para hacer que las almas vuelvan a la Verdad.

Nadie tiene derecho a dar al Evangelio su interpretación propia. Nadie tiene derecho a quitar palabras del Evangelio o a modificarlas. Nadie tiene el derecho de re-escribir el Evangelio de Jesús. Y eso es lo que se hace en la Iglesia.

Los hombres se ha arrogado el derecho de ser dios en la Iglesia. Y se han creído dioses en medio de la Iglesia. Es su palabra lo que cuenta. Es su pensamiento lo que vale. Es su discurso su sabiduría ante la Iglesia.

Muchos en la Iglesia se dejan atrapar por lo bellos pensamientos de tantos sacerdotes que conocen a fondo la Escritura, pero para el mal, para doblarla a su capricho y hacer que las almas los sigan porque ellos son más sabios que todos.

Una Iglesia que vive lo profano es una Iglesia que ha perdido el norte de la fe.

Una Iglesia que se acuesta con Satanás sólo da hijos de Satanás.

Una Iglesia que da culto a Satanás hace que los corazones de muchos se endemonien con las tres cabezas del diablo.

¡Cuántos demonios hay hoy en la Iglesia, en los sacerdotes, en los Obispos! Demonios encarnados, que viven para hacer de la Iglesia la plataforma adecuada para ir al infierno con toda la libertad y conocimiento verdadero.

No se puede excusar el paganismo de la Iglesia. No se puede justificar el paganismo de la Iglesia. No se puede aplaudir el paganismo de la Iglesia.

Quien hace eso es porque su corazón sólo vive para el demonio al perder el sentido de lo divino, de lo sagrado en sus vidas.

Una Iglesia pagana es una Iglesia pecadora en todas sus obras. Es la señal de que las almas viven su pecado y sólo su pecado. Se obra el pecado como una virtud en la Iglesia.

Una Iglesia pagana es la puerta para dar a la Iglesia el connubio de Satanás. Ese connubio consiste en atar a todas las almas a un demonio y hacer que esas almas obren sólo lo demoniáco en nombre de Cristo.

Es lo que se prepara para que venga el Anticristo. El Anticristo necesita almas endemoniadas que obren su maldad en Nombre de lo que una vez amaron en sus corazones. Es el odio al que lleva siempre el demonio a aquellos que fueron fieles al Amor de Dios, pero que lo abandonaron porque tuvieron una Jerarquía que ya vivía el odio a Cristo y ya lo enseñaba en la Iglesia.

Es muy grave todo lo que se ve en la Iglesia. Es para llorar y hacer que la Iglesia tenga por inútil todo cuanto tiene en su interior.

Nadie se crea salvo en estos momentos en la Iglesia. La Iglesia enseña a condenarse, no a salvarse. La Iglesia tiene el maestro que condena en la Iglesia: la Jerarquía Eclesiástica que se ha apartado del Espíritu de Cristo.

Ellos enseñan la condenación a partir de ahora. Ellos ya no enseñan la Verdad, sino sólo el camino para abrazar al demonio en el infierno. El abrazo del odio que nace de la fornicación de la mente con el demonio.

Vivimos unos momentos muy graves en la Iglesia y, pronto, habrá que irse de Ella. E irse sin llorar por la nueva iglesia que quedará. No hay que lamentarse por aquellos que deciden dar a sus vidas la obra del pecado y del demonio.

Que sigan pecando y se condenen si quieren. El que quiera salvarse tiene que irse a la Iglesia de siempre, porque nunca el demonio podrá con Ella.

La Iglesia vivirá escondida en muchos corazones que aman la verdad y que la obran sin condiciones, sin límites, sin razonamientos inútiles.

El que ama da siempre la verdad y obra siempre la verdad para ser luz ante los hombres. Pero quien no ama, entonces esconde la luz de la verdad para dar la oscuridad del demonio, que es lo que vemos en la Iglesia de hoy.

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1 comentario

  1. Raul Patiño dice:

    Aunque he visto fotos similares una y otra vez, cada vez que las veo me invade la tristeza de ver la insensibilidad en que hemos caído ante la Majestad Divina y su Sacrificio Perpetuo, ante el Nombre de Dios y frente a sus mandatos.
    ¡Todo con la promesa de que la “asamblea” presente en la Iglesia se sienta bien. Es decir, la consigna de la revolución francesa de “libertad, igualdad, fraternidad”, donde el pueblo se iguala a su gobierno.
    Es también y principalmente, en esencia, la “promesa” mentirosa y mortífera del demonio, cuando en un falso interés por .el ser humano dice a Eva, “sereis como dioses”, promesa de igualdad con Dios, promesa de poder.
    La miseria se expresa en el paganismo. También se puede observar en los que acomodan todo. Hoy la promesa viene de quien aparece como pontífice, de Francisco, o de Bergolio quién pide en igualdad parecida a la de la revolución francesa que lo llamen “decime Jorge”, para mostrarse “cercano” como dice que debe ser Jesús. Así Francisco tienta como la serpiente con la promesa de igualdad, fraternidad y libertad PERO SIEMPRE RECOGIDAS DEL MUNDO y busca la paz del mundo y no la paz del Señor.

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