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Francisco: pagano

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“La conciliación con el espíritu del mundo no solo debilita la fe, lleva a su pérdida total.”(San Pio X)

Francisco es el pagano que abre a la Iglesia hacia las conquistas del mundo masónico.

Francisco es un líder para el mundo, no es un líder para la Iglesia. En él está el comienzo de lo que, desde siglos, la masonería ha querido en el mundo.

Para la masonería la Iglesia es sólo un conjunto de normas que no sirven para gobernar, porque suponen una obediencia a Dios. Y esa obediencia está en total oposición a su postulado: el poder despótico.

Lo principal para un masón es gobernar con despotismo, es decir, una idea y llevada a la fuerza, puesta sólo por voluntad de una persona.

Para conseguir este despotismo en la Iglesia, es necesario presentar la verdad dividida, es decir, que de ella puedan nacer muchas verdades.

Este ha sido el trabajo de muchos teólogos en estos 90 años pasados, desde que San Pío X anatematizó el modernismo.

Este Papa salvó a la Iglesia de un caos en su tiempo, pero su doctrina ha sido abolida por la misma Iglesia, porque entró en Ella Satanás durante el Pontificado de Pablo VI.

Pablo VI, buen Papa, pero débil en el gobierno, que permitió que la verdad se dividiera y produjera todos esos males que vemos en todas partes en la Iglesia Católica.

Cuando la verdad se divide, la Iglesia se resquebraja. Y si la Iglesia se parte en muchas partes, entonces el mundo y el hombre desaparecen.

Esta es la idea de la masonería.

Para hacer que el hombre desaparezca como hombre en la tierra, es necesario dividir la Verdad. Y, entonces, el hombre ya no es verdad, ya no vive una verdad, ya no obra una verdad.

Ser hombre, para el masón, es ser cualquier cosa. Por eso, un ateo es hombre verdadero, un homosexual es un hombre verdadero, un budista es un hombre verdadero, porque en ellos hay una parte de la verdad. Y esa parte es la verdad para ellos. No tienen que buscar la verdad fuera de ellos.

El ateo tiene su dios en la razón, no tiene que buscar a Dios en la Iglesia Católica. El homosexual tiene su vivir en su sexo, no tiene que buscar al sexo opuesto para dar sentido a su vida. El budista ha hecho de su razón su divinidad en sí mismo, no tiene que dar a su razón la fe en Cristo, porque cristo vive en su interior, al ser una emanación de la luz divina, de una consciencia divina que está en todo el Universo.

Cuando la verdad se divide, la verdad está en cada uno, en cada hombre, en cada cultura, en cada sociedad, en cada familia, en cada obra del mundo, pero no está en Dios.

Este ha sido el trabajo de la masonería durante siglos en el mundo. Y así ha conseguido un mundo pagano, donde hay muchas verdades y, cada uno, sigue las que les interesa para vivir y para obrar.

La masonería ha ido preparando el terreno, sin tocar a la Iglesia, porque ésta es para lo último. El cambio en la Iglesia se produce cuando en el mundo no es posible el cambio hacia la verdad, cuando ya en el mundo todos viven sus verdades y no hay otras que no sean las suyas.

Esto significa el paganismo: el hombre se apoya en ‘su verdad’, la que a él le ayuda a vivir en el mundo. Y esa ‘su verdad’, que es siempre una mentira, un error, un pecado, es un dogma para él. Sigue ese dogma y no puede quitarlo de su mente ni de su corazón.

Así se encuentran muchos hombres en el mundo. Eso es sólo el trabajo de la masonería en el mundo.

Pero la masonería ha dejado este trabajo de dividir la verdad en la Iglesia hasta el final por una razón muy sencilla.

La verdad que está en la Iglesia viene de la Autoridad de Dios, no viene de la autoridad del hombre. Es una verdad que nace en Dios y sólo en Dios.

Para los masones Dios existe, pero no como Dios, sino como un ser que ellos han creado para sus mentes humanas.

Para el masón la idea de Dios no es la idea que se tiene de Dios en la Iglesia y en la filosofía.

Dios, para el filósofo en un Ser, es un ente, es algo propio con vida propia. Y, para la Iglesia, Dios es Tres Personas en Una Esencia.

Pero para los masones, Dios no es un Ser, Dios no es Tres Personas que se Unen en una Sola Naturaleza, sino que Dios es la idea de un bien que concibe la mente para poder vivir su vida como hombre.

Todo hombre necesita de un dios, de una idea que le lleve a dios, de un movimiento racional hacia dios. Y esta idea es sólo para que el hombre se convenza de que su vida va por un camino recto.

Si el hombre tiene una idea buena en la vida, entonces camina en el bien. Si el hombre tiene una idea mala en su vida, entonces camina en el mal.

Para caminar hacia dios hay construirse la idea de dios.

Y, como en la Iglesia está Dios, pero no la idea de dios, entonces para cambiar a Dios en la Iglesia es necesario, primero, poner en el mundo la idea de dios y en la Iglesia la idea del bien en el mundo.

Para destruir a la Iglesia, hay que destruir el Dogma, la Verdad. Porque no es suficiente con negarla, como hace Francisco. Y tampoco es suficiente con obrar algunas cosas que van en contra de la Fe en Cristo, como lavar los pies a dos mujeres o reunirse con los judíos o con los luteranos y abrirles el campo para la entrada en la Iglesia, sino que hay que destruir a Dios para poner la idea de dios.

Para eso, es necesario que la Iglesia se abra al mundo, vea el mundo como un bien. Esto es lo que ha hecho Francisco desde que inició su reinado como masón en la Iglesia.

Su obsesión, que es el dinero, es su motor para conseguir que la Iglesia vaya al mundo y que esté atenta a lo que no debe de estar. Y esa obsesión, que marca a Francisco, es la clave para comprender por qué la Iglesia ha callado ante Francisco.

Los masones, para destruir a Dios en la Iglesia, primero tienen que destruir la creencia en el Evangelio, es decir, tienen que presentar otro evangelio. Sólo así la verdad se divide en la Iglesia.

Y, por eso, los divorciados pueden comulgar, los sacerdotes se pueden casar, los homosexuales pueden vivir su matrimonio en la Iglesia, la liturgia de la misa puede estar llena de todo lo que se respira en el mundo pagano, las oraciones en la Iglesia deben ser para comprender la filosofía de la vida que está en el mundo, y todo en la Iglesia tiene que cambiar hacia el mundo.

Es un paso graduado, lento, pero eficaz, porque los hombres sólo viven para lo que ven, no viven para lo invisible. Y acaban acostumbrándose a lo que ven, se conforman con todo lo que ven.

Y una Iglesia que ve cómo está el mundo de paganizado es una Iglesia que imita en su interior ese mundo pagano.

La función de la masonería está en esto: en que la Iglesia introduzca en Ella todo lo pagano porque ya no hay forma de oponerse a eso pagano.

Si la Iglesia se opone al paganismo entonces tiene que condenar a todo el mundo y ya no puede ser Sacramento de Salvación. Por eso, la Jerarquía calla ante Francisco. Y calla, no sólo por maldad, porque les interesa Francisco, sino por miedo a la masonería, miedo a lo que ha creado la masonería en el mundo que ya la Iglesia no sabe oponerse a ello.

Este es el triunfo de la masonería: primero ha tenido que trabajar en el mundo y hacerlo pagano para que no pueda salir de su paganismo, para que no exista una verdad en la cual el hombre camine fuera de su paganismo. Es el trabajo de dividir la verdad por tantos filósofos, teólogos, que hoy día, se llaman psicólogos y psiquiatras, pero que son sólo filósofos prácticos de la filosofía pagana.

Una vez que el mundo pagano está en un abismo, del cual no puede salir, hay que entrar en la Iglesia para hacer lo mismo.

Para eso se necesita una obsesión, una idea en un hombre que lleve a la Iglesia hacia el espíritu del mundo, que abra a la Iglesia a fijarse en los problemas paganos de la gente del mundo pero sin resolver el problema espiritual de esa gente.

Hay que darle al mundo lo que pide: ‘su verdad’, pero no la Verdad. La Jerarquía de la Iglesia está haciendo este trabajo de la masonería.

Pero no es suficiente con la obsesión de Francisco por el dinero, por el amor a los pobres, por resolver los problemas de todos, porque esa no es la idea de la masonería.

La masonería ha creado el mundo pagano no para resolver a nadie sus problemas sino para poner al hombre un camino para el infierno. Y no hay otra razón en la masonería.

En la idea que ellos tienen de dios, el infierno es la idea del mal que es una obra para ellos.

Dios, para la masonería es una idea, pero no una obra. Una idea que el hombre coge y se apoya en ella para vivir. Pero el hombre vive esa vida obrando el mal. Y se obra porque se divide toda verdad. Y, entonces, sólo queda el mal, el error, el pecado, el infierno. No queda otra cosa.

La vida para el masón es obrar el pecado. El pecado, para ellos no existe. Sólo existe ‘su verdad’. La vida es obrar ‘su verdad’, que es obrar su pecado en todo. Y esto es conseguir la condenación en vida de muchas almas que se dejan arrastrar por el mundo pagano.

No es suficiente con abrir a la Iglesia al mundo pagano para resolver los problemas de todos. Es necesario más, porque hay que hacer que la Iglesia sea pagana, es decir, se obre el pecado como dogma.

Para eso, es necesario el despotismo en el gobierno de la Iglesia. Despotismo que no está encarnado en Francisco y que es su lucha contra los masones que gobiernan la Iglesia.

Si Francisco fuera déspota, habría liquidado ya muchas cosas en la Iglesia. Pero sólo se ha atrevido a una: quitar el Papado.

Pero si sólo hace eso y se dedica a lo que está haciendo, entonces no hace nada. ¿Para qué quitar el Papado si no destruye lo demás?

Francisco está apoyado sólo en él, en estos momentos, pero los masones no lo apoyan. Quieren más. Quieren que se inicie la división de toda verdad en la Iglesia, como se ha hecho en el mundo. Y, entonces, es necesario hacer dimitir a Francisco.

Es lógico pensar así se conoce la filosofía de la masonería, que no se queda en las ideas, sino que es la obra de una mentira, de un pecado, de ‘su verdad’. Francisco se está quedando en ‘su idea’ de lo que es la Iglesia, pero no tiene la idea de destrucción masónica de la Iglesia. En ‘su idea’ está la destrucción de la Iglesia, pero a largo plazo. Y la masonería ha trabajado a largo plazo en el mundo, pero no lo va a hacer en la Iglesia. La Iglesia es lo último en su plan. Y tienen que hacerlo rápido, porque sino todo se les complica en la misma Iglesia.

El masón quiere ser el amo de todo el mundo poniendo en el mundo la obra del mal, la obra del pecado, dividiendo en millones de partes toda verdad.

Una vez que la masonería ha entrado en la Iglesia no va a hacer un trabajo de proselitismo, de ong, de dar bienes a los demás. Su trabajo es dividir la verdad que tiene la Iglesia para acabarla y poder gobernar todo el mundo a su antojo.

Porque si el mundo y la Iglesia son paganos, entonces todos nos condenamos y no hay forma de salvarse en el paganismo. Sólo Dios conoce el camino para que un pagano que vive en la división de toda verdad, puede encontrar una verdad que le lleve a la salvación.

Si la verdad que salva se divide, ya no ha verdad que salve.

Por eso, lo que pasa en la Iglesia es muy grave y nadie se ha dado cuenta. La Jerarquía calla y eso la hace culpable ante toda la Iglesia. Muchos acogen a la nueva iglesia que Francisco ya ha puesto en Roma diciendo que Francisco tiene un gran peso para sacar a la Iglesia hacia delante. Todo el mundo está ciego en sus verdades, porque ya la Verdad ha sido dividida en la Iglesia.

Al quitar la verticalidad del Papado, la Autoridad Divina se ha dividido. Ahora todos quieren tener el poder de Dios para gobernar la Iglesia. Ahora todos tienen el espíritu para llevar a la Iglesia hacia ‘sus verdades’. Ahora, en nombre de Cristo, se persiguen a los que todavía tienen la fe en Cristo, a los que permanecen aferrados a la doctrina de Cristo, a los que no cambian la Tradición de la Iglesia por las tradiciones del mundo pagano.

Vivimos un momento de caos en todo. Y esto va a ir a más, cada día aumentando, hasta que se haga insostenible y sea necesario seguir la Iglesia en las catacumbas, porque todo será para el mundo pagano.

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