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El gobierno masónico en la Iglesia

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Y vi otra Bestia que subía de la tierra, y tenía dos cuernos semejantes a los del Cordero y hablaba como Dragón” (Ap. 13, 11).

masones

Una bestia con dos cuernos que habla como dragón es el sacerdocio que no es sacerdocio, que tiene la pantalla del sacerdocio pero que es otra cosa.

Sacerdote ‘bestia’, es decir, sacerdote masón.

La bestia, en la Sagrada Escritura es el que se enfrenta a Dios. Pero se enfrenta a Dios como Cordero, es decir, como sacerdocio. Y esa bestia habla como un Dragón, es decir, habla en contra de los mandamientos y de la ley de Dios.

El dragón es aquél que vomita su sopor sobre los animales, su inmundicia sobre los demás. Y los vence en lo que vomita.

En la Iglesia se da lo que se llama la masonería eclesiástica, es decir, diáconos, sacerdotes, Obispos, Cardenales, que tienen la pantalla del sacerdocio, de la consagración al orden, que hacen todo como cualquier sacerdote, pero que no son sacerdotes.

Están en el sacerdocio con un fin: el de la masonería. Son masones que estudian todo lo del sacerdocio con el fin de instalarse en la Iglesia para destruirla.

Hacen vida de sacerdotes, se dedican a celebrar misas, a predicar, y a todo el ministerio sacerdotal, pero con el fin de alcanzar los puestos más altos en la Iglesia.

Para estos sacerdotes la vida del sacerdocio no existe. Sólo existe la pantalla, el teatro que hacen en la Iglesia. Lo que existe, para estos sacerdotes, es la vida masónica que llevan y que está oculta para todos.

La masonería triunfa porque se oculta. Ellos tienen la norma de ocultarse, de que nadie sepa sus planes, el siguiente movimiento que van a hacer. Y así pueden introducirse en todos los campos de la Iglesia y planear su estrategia sin que se conozca a la luz.

Por eso, Benedicto XVI era masón, pero nadie lo conocía. Era masón en todo. Estudió toda la teología y se ordenó como sacerdote sólo con la intención de llegar al poder.

Benedicto quería irse de la Iglesia, pero no lo dejaron. La Iglesia está manejada por el demonio desde 1972. Quien gobierna la Iglesia desde ese tiempo era la masonería, pero oculta, sin descubrirse a nadie.

Eso no quiere decir que los Papas eran malos. No. Tampoco Benedicto XVI era mal Papa. Era bueno, conducía a la Iglesia hacia la verdad, pero era masón.

La masonería, desde 1972, gobernaba la Iglesia, pero no podía actuar de forma inmediata y rápida.

Tenía que dar tiempo para que las cosas en la Iglesia cambiaran, se transformaran al gusto de ellos.

Sólo un Papa les hizo frente: Juan Pablo II. Los demás se dejaron vencer. Por eso, el Beato Juan Pablo II tiene la garantía de la Iglesia porque dio la Verdad, aunque sufrió por Ella.

Se hicieron muchas cosas para desacreditar al Papa Juan Pablo II, pero nadie pudo hacer que renunciara a su cargo, como se lo pedían de forma insistente.

Hay que contemplar a la Iglesia, desde 1972, con la perspectiva del gobierno de los masones en la Iglesia. Un gobierno oculto, que nadie veía, que nadie entendía, pero que iba dando las directrices a todos para que, en el momento clave, alguien subiera a la Silla de Pedro y comenzara lo público de la masonería en la Iglesia.

Lo público de la masonería en la Iglesia es lo que los masones quieren que se sepan, pero no es el gobierno de la masonería en la Iglesia.

Siempre el masón se esconde aunque aparezca. Esta es su estrategia.

Y, cuando el masón gobierna algo, no es la persona la que gobierna, sino la masonería, que siempre está detrás y que nadie sabe quién es.

Francisco es masón, pero no gobierna la Iglesia. Es otro quien le dicta lo que tiene que hacer.

Francisco da lo público que a la masonería le interesa que la gente conozca. Pero Francisco no da lo que realmente está sucediendo ahora en la Iglesia.

Francisco ha puesto su residencia fuera de las habitaciones privadas de los Papas en el Vaticano. Y la ha puesto para así estar en contacto con la masonería, para estar libre y poder entrar y salir sin que en Roma se den cuenta.

A Francisco hay que verle como masón, no como sacerdote. A Francisco hay que atacarle como masón, no como sacerdote. A Francisco le importa muy poco el sacerdocio. Es la pantalla para hacer todo lo demás.

El plan de la masonería es muy simple: acabar con la Iglesia. Pero se necesita personas que hagan esto sin rechistar, sin poner su idea, su verdad, porque la masonería ya tiene su fin: destruir toda verdad. Y no le interesan los medios para esto, los caminos para esto, lo que piensan los hombres para llegar a este fin.

Los masones son sólo una idea puesta a la fuerza. No es una idea que se va poniendo, quitando acá y quitando allá.

Francisco ha puesto lo que quería la masonería en él: quitar el Papado. Y lo ha hecho a la fuerza. Al mes, lo proclamó y a los seis meses lo puso sin que nadie dijera nada.

Así trabaja la masonería. Una idea que no se discute y que se pone por que sí.

Se da tiempo para los cambios en la Iglesia, propio de un nuevo gobernante, y cuando ya se ve que todo está listo, se escribe un documento para anular la Palabra de Dios sobre la Autoridad Divina en la Iglesia.

Francisco ha hecho su trabajo. Y ahora tiene que irse. Porque la masonería tiene que seguir poniendo la idea a la fuerza.

Desde 1972, la masonería ha puesto sus ideas, pero de forma oculta y ha dado tiempo para que emergieran y se consolidasen en la Iglesia.

Pero una vez que ha tomado el poder de la Iglesia, ya no le interesa el tiempo. Ahora, está a la vista de todos y, por eso, todo viene ya para la Iglesia.

Y hay mucha gente que no se espera lo que viene por estar sólo metida en su vida humana oyendo a un Dragón que sólo vomita las palabras del demonio.

Si Francisco tuviera otra misión en la Iglesia de la masonería, lo hubiera dado a conocer en el mes primero de su elección. Pero en ese mes hizo dos cosas: lavar los pies a dos mujeres y poner el gobierno horizontal.

Eso define el gobierno público de la masonería.

Eso es lo que la masonería quería dar a entender a toda la Iglesia.

Pero no se ve lo que está detrás de todo eso. Porque Francisco no es la masonería. Trabaja para ella, como trabajó Benedicto XVI, que es el ladrón de la Silla de Pedro, es el que robó la Silla de Pedro para entregársela a la masonería.

Benedicto XVI es verdadero Papa, pero inútil. Verdadero por la sucesión apostólica, pero no para ser Papa como Jesús lo quería.

Benedicto XVI no tenía que atacar a la Iglesia en la Verdad, como lo ha hecho Francisco. Sólo tenía que pasar la Silla de Pedro a otro.

Por eso, Benedicto XVI sólo pecó contra Cristo y su Espíritu, pero no pecó contra la santidad de la Iglesia.

Francisco pecó contra la santidad de la Iglesia porque ha destrozado la Verdad en la Iglesia en el Papado y eso significa dividir la Verdad, dividir la Iglesia, dividirlo todo en la Iglesia.

Pero Benedicto XVI sólo dio a la masonería lo que ésta le pidió: la Silla. Éste era el objetivo principal de su mandato en la Iglesia. y no otra cosa.

Lo demás, no era tiempo de tocarlo.

Francisco dio a la masonería lo que ésta le pidió: el Papado. Pero no lo demás.

La masonería ahora quiere a otro para seguir dividiendo la Iglesia.

Cuando la masonería hace público su gobierno, siempre va por partes, pero con decisión, firme en una cosa. Quiere hombres para destrozar una idea y sólo una.

Y esto lo tiene que hacer la masonería en la Iglesia por lo que es la Iglesia. La Iglesia vive de dogmas. Y para atacarlos hay que ir de los más fuertes a los más débiles. Hay que suprimir los que son columnas en la Iglesia, los que lo deciden todo en la Iglesia. Si se quitan éstos, los demás se caen por su propio peso.

Como ya la masonería no obra en lo oculto, no tiene que hacer el trabajo oculto de antes. Ahora obra públicamente. Eso es lo que hace Francisco: la obra pública de la masonería, lo que la masonería quiere que haga mientras esté en la Silla. Lo demás, no interesa.

Benedicto XVI hizo su trabajo, Francisco ha hecho su trabajo. Ahora tiene que irse para que venga otro a hacer el siguiente trabajo, la siguiente idea que se pone a la fuerza y que va contra una verdad en la Iglesia.

Por eso, ahora todo está en calma. Francisco dice sus herejías en cada homilía de Santa Marta. Y nadie dice nada. Todos felices de ese charlatán, que es para muchos el santo de todos los tiempos.

El gobierno horizontal, calentando silla, viendo cosas y no haciendo nada. No puede obrar hasta que no se quite el siguiente dogma en la Iglesia. Se entretienen en las cosas que les da Francisco, que es su obsesión: buscar dinero. Y no más. No hay mayor interés en la Iglesia que estar escuchando a un idiota blasfemar sus mentiras a todo el mundo y ver cómo todo el mundo cae a sus pies.

Las almas siguen ciegas en lo que está pasando en la Iglesia y no se dan cuenta de lo que viene a la Iglesia. Es un trastorno para todos, incluso para el mundo, porque muchos tendrán que dejar la iglesia que se instala en Roma y buscar la Verdad allí donde le dejen.

Y eso es una conmoción para todos. De ahí nacerá la verdad para muchos en el corazón. Porque muchos están en su paganismo en el mundo y no encuentran la verdad en la Iglesia. Y cuando vean que hombres van en busca de la verdad a otra parte que no es Roma y que no es el mundo, ahí estará la Iglesia de siempre, con sus verdades de siempre que siempre atraen a todos, así sean los más viles pecadores de todos los tiempos.

Quieren destruir la verdad, pero no pueden. La pueden perseguir, ocultar, matar cuerpos, derrumbar iglesias, pero la Verdad sólo está en el corazón que cree. Y nadie puede matar el corazón, porque es algo divino.

Las almas tienen que despertar porque queda nada. Dentro de poco, Francisco tendrá que dimitir y otro le sucederá para quitar el amor en la Iglesia.

Y, cuando se haga eso, muchas almas despertarán, pero no será suficiente. No sólo hay que despertar del sueño, hay que ponerse a luchar por el amor herido en la Iglesia, por la verdad combatida en la Iglesia, por la vida destrozada en la Iglesia.

Y entre el despertar y el ponerse a la batalla corre un tiempo que, para muchos, es perdido y no tendrán más solución que seguir en la mentira que les da Roma.

Las almas no están preparadas a lo que viene. No lo están porque la caridad de muchos se ha enfriado en la Iglesia.

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2 comentarios

  1. Fernando Garza dice:

    Francisco no dimitirá por el es el Falso Profeta Bíblico ((Apocalipsis 13:11), el cual al parecer tiene poder incluso de resucitar entre los muertos, pero sus poderes no viene de Dios el Padre eterno, sino del maligno, la serpiente antigua.

    El Falso Profeta (Franciso) es la antitesis de Juan el Bautista, el cual prepara el camino para la aparición del anticristo (el cual ya esta entre nosotros), y es a su vez la tercera persona de la trinidad profana.

    Jesús nos advirtió con 3 años de anticipación, sobre la aparición del Falso Profeta por medio de MDM en el Libro de la Verdad el cual fue fue avisado en la Biblia (Apocalipsis 5, 2-8 y Daniel 10, 21). Y también dichas profecías concuerdan con las de la Salette, Fátima, Garabandal etc.

    http://www.thewarningsecondcoming.com/
    http://jesusalahumanidad.com/
    http://www.elgranaviso-mensajes.com/

    • josephmaryam dice:

      Él se va muy pronto y deja el sitio a otro. No es el precursor, sino un anticristo. Todavía queda para la llegada del precursor. Se debe primero anular todos los dogmas, después viene lo demás.

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