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Francisco: dios para sí mismo

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“Cuando un cristiano se convierte en discípulo de la ideología, ha perdido la fe y ya no es discípulo de Jesús”. Esto es lo que predicó Francisco el 17 de octubre por la mañana en Santa Marta.

Esta frase viene del evangelio del día: “Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido”.

Francisco enseña que la causa de esto es la “falta de testimonio cristiano”. Esta enseñanza es errada. Porque Jesús está hablando de aquellas personas que han hecho de la Palabra de Dios su evangelio, su interpretación, su discurso en la Iglesia, una metodología que nace de su soberbia, de su fornicación con la mente de Satanás. No está hablando de un error en la doctrina o en la predicación, sino de almas que viven para enseñar la mentira en la Iglesia.

Y Francisco es ejemplo de esto cuando añade en su homilía: “Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!”.

Esto no es el Evangelio de Jesús. Esta es la interpretación que tú Francisco haces del Evangelio y quieres enseñar que sólo tú tienes la llave del saber.

Jesús no predica; : ¡Todos dentro! Eso lo predicas tú, que te has hecho maestro de la ley sin serlo. Te has apoderado de la llave de la ciencia y ahora enseñas lo contrario al Evangelio. Eso que haces en esa homilía se llama: fariseísmo. Y no otra cosa.

Y sigues en tu discurso necio ante las almas que se les cae la baba por tus estúpidas enseñanzas: “Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas”. Se corre el riesgo de hacer al cristiano “discípulo de esta actitud de pensamiento” antes que “discípulo de Jesús”.

Jesús no es ternura, ni amor, ni mansedumbre, sino que Jesús es la Verdad que se opone al pensamiento de cualquier hombre, a la mente de cualquier hombre, a tu inútil inteligencia como Obispo y sacerdote en la Iglesia.

Porque Jesús es la Verdad, los que siguen a Jesús se ponen en la Verdad y contraatacan a los necios como tú que quieres dar tu ideología quitando las ideologías que no te gustan, porque no te siguen a ti, porque se enfrentan con tu pensamiento necio de lo que es Cristo Jesús y Su Iglesia.

Y, por eso, dices: “Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento… el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista”. Y no has comprendido lo que Jesús enseña en ese Evangelio que predicas sin saber su Verdad. Arremetes contra la moral que enseña el Evangelio, porque a tí te gusta la inmoralidad de tu vivir diario en la Iglesia.

El conocimiento de Jesús no es un pensamiento de nadie en la Iglesia, ni siquiera el de tu estupidez como Obispo de Roma. El conocimiento de Jesús no está ni en ti ni en la Jerarquía de la Iglesia, que está ahora callada delante de ti porque tú has impuesto silencio a todos en la Iglesia para difundir tu estúpida palabra.

Tú eres el que has robado el conocimiento de Jesús al poner en la Iglesia tu necia memoria fundante, que hace de la Iglesia una estatua, una figura sin vida espiritual. Y te molesta que esto se te diga a tu cara sin tú poder hacer nada.

Tú eres el que has roto la Verdad en la Iglesia con tu herejía de la memoria fundante, que es tu ideología en la Iglesia.

¿Y tienes el atrevimiento de predicar que no haya ideologías en la Iglesia sin quitar primero la tuya? Eso es tu fariseísmo. Predicas lo que te conviene y a quien te conviene para tapar el bulto de tu estupidez en la Iglesia.

Tú eres el maestro de la necedad con tu ley del amor fraterno, amor que bebe en las aguas del Maligno y cierra las puertas de la Gracia a toda la Iglesia, porque no se centra en la Verdad.

La Verdad es que hay que decir el pecado de las gentes antes de ayudarlas en sus necesidades económicas. Y tú callas el pecado para hacer andar a la Iglesia al mundo para resolverle a la gente su vida social, como tú ya la tienes resuelta antes de haber entrado en la Iglesia como sacerdote.

Tú eres el masón que no debía entrar en el sacerdocio, pero hiciste el pacto con el demonio para obrar la maldad en la Iglesia. El mismo pacto que ahora se dará en tu nueva iglesia para todos aquellos que quieran pertenecer a tu nueva iglesia.

Estás en el gobierno horizontal como una marioneta de otro más grande que tú. Y tienes que callar tu odio a la Iglesia presentando tu necia forma de entender el amor en la Iglesia, para contentar a la gente que sabes que te odia porque conoce lo que eres: un masón vestido de Obispo. Y no tienes otro nombre.

Y ahora enseñas la mentira cogiendo las palabras de la Verdad para hacer tu verdad en la Iglesia. Es lo propio de todos los masones, porque tú tienes el sello de la masonería en tu corazón, del cual no puedes zafarte, por tu estúpida idea de ser más que los demás a tu lado.

Tú eres el que “atas pesadas cargas y las imponen sobre los hombros de la gente”. Y eso es tu negocio en la Iglesia, y te atreves a decir esto: “la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente”. Dices lo que vas a hacer muy pronto en tu nueva iglesia.

Lo que espanta en la Iglesia, hoy día, es ver un masón que no le importa nada de la Iglesia y que está construyendo el reino del terror en la misma Roma que, antes que él, daba la Verdad.

Ahora, contigo Roma da la mentira y se convierte en tu ramera. Y cuando quites la Eucaristía, entonces nos habrás expulsado de Roma, no habrás alejado de tu nueva iglesia, pero seguiremos en la Iglesia verdadera aunque para ti sea sólo el zarpullido de tu estúpida inteligencia.

Tú eres el que alejas de la Verdad a tantas almas que no tienen fe por estar escuchando a un patán que se sienta en la Silla de Pedro, y nadie les enseña la mentira que les dices a sus caras.

Tú llevas a tantas almas al infierno y las sacas de la verdadera Iglesia presentándolas tu negrura nueva iglesia, esa iglesia que has concebido amañando el resultado del Cónclave para así quedar como el único que tiene el poder en la Iglesia, que es lo que tú buscabas desde tu juventud: sentarte en la Silla de Pedro para enseñar la mentira que has aprendido del demonio.

Y es lo que haces y no sabes hacer otra cosa porque te has preparado para esto.

Tú predicas: “una enfermedad grave ésta de los cristianos ideólogos”. Una enfermedad grave es la que tiene la Iglesia en su cabeza. Una hemorragia que ya no se puede sanar. Una lanza puesta en lo más profundo de su cabeza por tu ideología de la memoria fundante.

Y es tu ideología la que cierra el camino a la moral, a la ética, a la verdad que nace del amor a Dios, lo que provoca esa enfermedad, que no es nueva en la Iglesia, que es la de siempre, porque no saben quitar primero su pecado para predicar la Palabra de Dios.

Tú eres el retrato de lo que predicas en contra de otros que no te gusta hablar porque te sientan mal en tu estómago delicado, que buscas las bondades de los alimentos, pero no la verdad de los alimentos que sanan el corazón, lo purifican de todo mal y hacen de la persona una vida para Dios.

Tú vives para el demonio, por eso, te gusta predicar así: una mentira, una verdad, otra mentira, otra verdad. Y así llenas páginas de tu estupidez.

Y quieres poner la solución a ese problema diciendo esta herejía: “Ese cristiano no reza. Y si no hay oración, se cierra la puerta”.

La solución para no caer en el fariseísmo es quitar la soberbia y el orgullo, no es hacer oración.

Porque un alma que es soberbia sólo hace una oración soberbia. Primero hay que quitar la soberbia, el pecado, y eso pone al alma en la humildad de corazón y es, entonces, cuando puede orar.

Pero tú no predicas que hay que quitar el pecado porque no crees que exista el pecado. Y entonces arremetes con las personas que se levantan contra ti, y no sabes cómo pararlas porque tu pecado te ciega en tu soberbia.

Y quieres que todo el mundo comprenda que lo primero en tu nueva iglesia es seguirte a ti, sólo a ti, y no a la gente que te enfrenta. Porque tú eres un dios para ti mismo. Esa es la herejía de tu memoria fundante. Tú te hace dios porque tienes la encarnación de una luz superior a tu yo que te guía en todo en tu nueva iglesia. Y, como dios, no te gusta que alguien se levante contra ti y te desnude para presentar al mundo y a la Iglesia lo estúpido que eres.

Tú no hablas con verdad y quieres que los demás tampoco hablen con verdad, sino que cada uno diga una mentira en su vida para engrandecerte a ti. Es lo que has mandado en Roma: que se sesgue toda información sobre ti para que nadie conozca lo que tramas en la Iglesia, para que te dejen el campo abierto y así puedas hacer lo que te plazca en la Iglesia.

Tú ocultas la verdad porque eres así: un camaleón, un masón que se viste de púrpura para hacer brillar sus verguenzas a toda la Iglesia.

Sólo eres eso y no otra cosa. Lo demás, tu teatro en la Iglesia para aquellos que pagan por verlo. No interesa lo exterior de tu obra. Interesa el corazón impuro que escondes en toda tu obra.

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2 comentarios

  1. Cristina de López dice:

    Francisco sigue demoliendo la Iglesia, engañando a las ovejas y conduciéndolas por el camino ancho que conduce a la perdición. Sin obstáculo alguno, y bajo su máscara de “santo y humilde” recibe sólo aplausos y vivas, incluso de parte de aquellos que debieran combatirle.
    Por ello, yo pregunto elevando la voz:

    ¿Dónde están los sacerdotes fieles que dicen amar al Señor?
    ¿Dónde están aquellos sacerdotes que viendo lo que ahora sucede en Roma, no se atreven a combatir contra él?
    ¿Dónde están aquellos sacerdotes que debieran estar tratando de unir a las ovejas dispersas ahora que el Pastor fue herido?
    ¿Dónde están aquellos sacerdotes que dicen amar a la Iglesia?
    ¿Dónde….dónde….dónde?
    ¿Por qué no empuñan la Espada de la Verdad aquellos sacerdotes llamados a custodiar y defender la Palabra de Dios?
    ¿Por qué no elevan su voz para indicar a las ovejas el UNICO Camino?
    ¿Por qué no dejan sus “trabajos de escritorio, sus empresas”…y se dedican verdaderamente a lo que fueron llamados?
    ¿Por qué no dejan a un lado su soberbia y escuchan a almas pequeñas que el mismo Dios escoge para comunicarles a ustedes lo que realmente sucede en Roma?
    ¿Por qué no demuestran pues su amor al Señor?
    ¿Por qué no COMBATEN?
    ¿Por qué….por qué….por qué?

    ¡No es suficiente no traicionar para demostrar su amor al Señor! … No!
    Aquellos que realmente le aman DEBEN DEFENDERLO!
    Si! Defenderlo de aquel que fingiendo ser papa, ahora actúa como  el mismo “Dios”.
    ¿Qué esperan para combatirle…para arrebatarle las almas que solo a Dios pertenecen y ahora están siendo conducidas al mismos Satanás?
    Tibios, miedosos y aletargados!!!

    Despierten sacerdotes tibios que por su falta de vida espiritual no pueden ahora VER ni OIR lo que sucede!!
    Conviértanse a Dios y alisténse en su ejercito, que la Batalla está cada día más intensa y las almas a ustedes encomendadas están siendo robadas!!!
    Aplasten su orgullo y caigan de rodillas ante el Señor!
    Dejen a un lado “sus pensamientos humanos” y escuchen y lleven a cabo lo que HOY PIDE EL SEÑOR!

    No tengan miedo, el miedo a combatir solo viene del mismo Satanás…..
    Vamos Sacerdotes de Cristo, el tiempo es ahora…
    Vamos hijos predilectos de la Santísima Virgen María… No hay ya tiempo, la MADRE los espera…los necesita…. 
    Empuñen la ESPADA DE LA VERDAD y SALGAN A DEFENDER A JESUCRISTO Y SU IGLESIA!!!!!

    Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!

  2. Raul Patiño dice:

    El mayor invento de la masonería, debido a su gran experiencia en manipulación de masas y manejo de medios, es ir cambiando dosificadamente las concepciones, almibarándolas con palabras atractivas y sentimentalismo.
    Sólo quien está en la Verdad porque sigue a Cristo manteniendo la vigilancia y la oración, respetando sus mandatos y actuando consecuentemente, logra percibir esto.
    De ahí que la palabrería de Francisco se convertirá en un mar de lodo que cada vez más atrapará y por eso la gente estará dispuesta a hacer lo que él diga. Ese es el camino del anticristo.
    La muestra palpable del estado en que estamos se da en la falta de reacción de la inmensa mayoría. ¡Cómo parecía un número demasiado bajo el que en el apocalipsis se hablara de 144000 que se salvarían!
    ¡Cómo parece un número demasiado grande el de 144.000 cuando vemos la pasividad de los católicos! A este paso, será difícil llegar a los 144000.
    Dios se apiade de nosotros.

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