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Francisco: constructor del odio

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Un sacerdote nunca dice esto: “el confesor corre siempre peligro de ser o demasiado rigorista o demasiado laxo”. Porque el confesor sólo está para dar un juicio sobre el pecado que el penitente le presenta. El confesor no está para dar un consejo en la vida espiritual. En el consejo, se puede ser rigorista, laxo, cierto, injusto, malvado, categórico, audaz, etc. La esencia de la confesión es que el penitente dé su pecado, manifieste su pecado y que el confesor juzgue ese pecado.

Para juzgar sólo tiene que conocer el pecado. Nada más. Ver si ha pecado o no ha pecado. Y en ese conocimiento no entre la conciencia, porque la conciencia es sólo para ver el mal que cada uno hace, no para juzgar el mal del otro.

Francisco, de esta manera, pone su juicio sobre la confesión: no hay que juzgar, sino que hay que aconsejar lo que el penitente dice. Es decir, hay que tomar la confesión como algo propio de una charla psicológica, psiquiátrica, filosófica, como un desahogo de la persona, pero nunca para confesar el pecado.

Y entonces, Francisco concluye: “Ninguno de los dos es misericordioso, porque ninguno de los dos se hace de verdad cargo de la persona”.

En esta respuesta queda clara su ineptitud para la confesión. Él, por esta respuesta, no confiesa a nadie. Porque el confesor no tiene que mirar el problema del penitente que trae su pecado. El confesor no tiene que cargar con el problema de la persona a raíz de su pecado. El confesor sólo tiene que juzgar el pecado de la persona y, si es conveniente, le da un consejo sobre ese pecado, pero nunca sobre los problemas que ese pecado traiga a la vida de ese penitente. Porque la confesión sólo se fija en el pecado, no en los problemas que nacen de ese pecado. La dirección espiritual y el consejo espiritual están para eso, no la confesión.

Francisco no sabe nada de lo que es el sacerdocio. Eso es clarísimo. Eso hasta el más mínimo de la clase del seminario ve la necedad de Francisco cuando habla de la confesión.

Por eso, sigue diciendo su herejía: “El rigorista se lava las manos y lo remite a lo que está mandado. El laxo se lava las manos diciendo simplemente ‘esto no es pecado’ o algo semejante”

Como la confesión es para cargar con los problemas de la gente, entonces viene la conclusión de su herejía: hay que cuidar la humanidad del penitente, hay que darle un alivio al penitente, hay que caer en la cuenta de que el penitente es un hombre y, por tanto, hay que ser delicado con los hombres. No hay que juzgarlos, no hay que hablarles fuerte, con la verdad, hay que medir las palabras para no herir sensibilidades, hay que amarse unos a otros dando un poco de cariño al penitente.

Esta su herejía favorita, que es su humanismo: “A las personas hay que acompañarlas, las heridas necesitan curación”. Esto es todo para Francisco en su nueva iglesia. Esto define la sabiduría de su nueva iglesia y su nueva confesión. Por supuesto, que esto no hay quien lo siga si se llama a sí mismo sacerdote. Si quiere ser como Francisco, entonces que se dedique como él a falsificar su sacerdocio y dar a sus fieles el camino para el infierno, como hace el déspota Francisco desde Roma.

¿Cómo quieren que presentemos a Francisco después de todo esto que él ha dado en sus declaraciones? Hay que gente tan ciega que no ve las herejías que dice ese traidor porque está metida en el humanismo, como ese necio lo está. Y todo consiste en quedar bien cuando se habla de Francisco. Y todo consiste en sesgar la información cuando se habla de Francisco. Y todo está en limpiar las babas de toda la Jerarquía Eclesiástica para que nadie note los colores que a cada Obispo se le suben al rostro cuando habla el déspota Francisco.

No se puede hablar así de la Iglesia: “¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios?”

¿Cómo la estás tratando tú, traidor del Espíritu de la Iglesia? Preguntas como Maestro y enseñas tu mentira: “Yo sueño con una Iglesia Madre y Pastora”.

La Iglesia no es Madre ni Pastora. Jesús es el Pastor, no la Virgen, no la Iglesia. La Virgen es la Madre del Pastor, no la Pastora. La Iglesia es la Madre del Amor, no es el Amor que enseña. La Iglesia no enseña, sino que es camino donde Jesús da su Enseñanza de Amor. En la Iglesia se camina de la mano de la Virgen y de la mano de Jesús. Y, en ese camino, el alma aprende la verdad, que se la dice Jesús y que se la dice la Virgen María. el alma aprende de los dos la Verdad de su vida.

Pero la Iglesia no pastorea nada. Quien pastorea son sus Pastores: los sacerdotes y los Obispos, que tiene que estar unidos a Cristo Jesús y a Su Madre, la Virgen María, para enseñar la Verdad, que es Jesús.

Son los Pastores los que enseñan. No es la Iglesia. La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y, por tanto, no tiene ninguna sabiduría para enseñar. Un Cuerpo no enseña. Enseña el alma del Cuerpo, que es el Espíritu de la Iglesia. Y el Espíritu de la Iglesia se da a los Pastores que sigue el Espíritu de Cristo. No se da a los pastores que siguen el espíritu del mundo, el espíritu moderno, como Francisco y muchos como él.

En la Iglesia no hay sabiduría y, por eso, decir: “el conjunto de fieles es infalible cuando cree, y manifiesta esta infalibilidad suya al creer, mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo que camina”. Es la mayor estupidez en boca de un sacerdote que no ha comprendido lo que es el ser Pastor de almas en la Iglesia.

El conjunto de fieles, que es la Iglesia, no tiene ninguna sabiduría, porque es sólo el Cuerpo Místico de Cristo. Y como Cuerpo, como conjunto de fieles, no vale para nada sin un Espíritu. Y, por tanto, la Iglesia no es Infalible como Cuerpo de Cristo. La Iglesia es infalible cuando el Cuerpo de Cristo se une a la Cabeza de la Iglesia, que es Jesús y su Vicario de Cristo.

Francisco hace alarde su necedad como sacerdote y pone la infalibilidad del conjunto de fieles en el creer, cuando sólo está en el unirse al Papa. Es la fe en el Papa lo que hace infalible al Cuerpo Místico de Cristo, porque el Papa es un Dogma Revelado por Cristo, que significa que la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, sólo se edifica en Pedro, no fuera de Pedro, como lo ha hecho Francisco al instituir su nueva iglesia, fuera de Pedro.

Pedro, en Cristo, unido a Cristo, siguiendo el Espíritu de Cristo es Infalible, es decir, tiene toda la Verdad y no tiene necesidad de ir a buscarla fuera de la Iglesia, en el mundo, como manda Francisco.

Y el Cuerpo Místico de Cristo, cuando se une a Pedro, cuando obedece a Pedro, entonces es Infalible como Pedro lo es.

Este Misterio de la Iglesia ya no está en la nueva iglesia de Francisco. Allí no puede darse la Infalibilidad, por más que piensen las ocho cabezas junto con su rey déspota, Francisco.

Porque Toda la Verdad sólo está en el Pensamiento del Padre. Y, para tenerlo, hay que ser Papa. No hay otra manera. Sólo Dios revela a Su Papa Todo su Pensamiento. Dios no revela nada a ocho cabezas pecadoras, soberbias, orgullosas, elegidas por un masón para poner en la Iglesia su prepotencia.

Quien no tenga claro esto, es que no ha comprendido lo que es Francisco y su nuevo gobierno de sandeces en la Iglesia.

¿Cómo quieren obedecer a Francisco si él ha puesto ocho cabezas? Y en la Iglesia sólo se obedece a una cabeza, no a ocho. Y es imposible obedecer a Francisco porque dice esto:

“La consulta a los ocho cardenales, ese grupo consultivo externo, no es decisión solamente mía, sino que es fruto de la voluntad de los cardenales, tal como se expresó en las Congregaciones Generales antes del Cónclave. Y deseo que sea una consulta real, no formal”.

El G8 no proviene de la Voluntad de Dios, sino que es el “fruto de la voluntad de los cardenales”. Es sólo voluntad humana, es sólo el capricho de los hombres, el gusto que se dan los hombres para hacer su iglesia como les da la gana, sin contar con Dios. Ahí tienen la herejía que ha puesto Francisco en medio de Roma.

Jesús funda Su Iglesia en Pedro y Pedro tiene que poner en la Iglesia sólo lo que Jesús le dice.

Francisco pone el G8 en la Iglesia porque ha escuchado, no a Jesús, sino a los cardenales antes del Cónclave.

Más claro imposible. Francisco ha sido cogido en su mentira.

Porque Francisco es un anti-Papa, por eso sólo escucha en la Iglesia a los hombres. no puede escuchar la Voz de Dios, porque está cerrado a la Voluntad de Dios. Y sólo hace en la Iglesia lo que quiere el demonio, como se han visto sus obras.

El G8 es el invento de un hombre que se cree Dios y que muchos lo toman por Papa. El G8 no viene de la Voluntad de Dios, viene sólo de la voluntad del demonio.

Y todavía habrá hombres que no creen en esto que dice el mismo Francisco, porque tienen a la Iglesia como la obra de la voluntad de los hombres. Por eso, aplauden a Francisco, porque ha escuchado a los hombres en la Iglesia.

Y en la Iglesia sólo se escucha a Dios. Y quien no lo escuche, entonces no es Iglesia, no hace Iglesia y es mejor que se vaya con el lobo Francisco que le da gratis el alimento para el infierno.

Francisco edifica su nueva iglesia sobre el odio, no sobre el amor. Porque el amor nace de la sabiduría divina, no es el fruto del discurso humano.

Cuando los hombres piensan siempre dan la mentira, que nace del odio.

Cuando un santo piensa, siempre da la verdad que nace del amor.

Y el G8 no es una reunión de santos, sino de grandes pecadores. Luego, la consecuencia es clara: Francisco construye su nueva iglesia en el odio. Si la quieren, quédense en ella. Aprendan a odiarse unos a otros, porque eso es lo que trae la multitud de pensamientos, sentimientos, obras humanas. Al final, el corazón se queda vacío porque no se llenó de amor.

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