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Roma prepara un cisma

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“Porque Él es nuestra Paz; el que los dos hizo uno y derribó el muro interpuesto de la valla, la enemistad, anulando en su Carne la ley de los mandamientos formulados como edictos, para hacer en Sí Mismo de los dos un solo hombre nuevo, estableciendo paz, y reconciliar a entrambos en un solo cuerpo con Dios por medio de la Cruz, matando en Ella la enemistad” (Ef 2, 14-16).

El Cuerpo de Cristo se une en la Verdad de la Cruz. Fuera de esta Verdad, se produce la división y el cisma en la Iglesia. La Cruz mató la enemistad en el hombre, que es el pecado que divide.

“¿Es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, en Su Muerte fuimos bautizados?” (Rom 6, 4). Los muros de la división han sido derribados por el Hijo de Dios con su Muerte y hemos sido inmersos en Ella para estar unidos a la Obra Redentora de Cristo en la Iglesia.

Inmersos en el Dolor de Cristo se hace la unión en la Verdad en la Iglesia.

El Dolor de Cristo es el fruto de cargar con el pecado de todos los hombres. Por el pecado, para quitar el pecado, Cristo Jesús murió.

“Los que morimos al pecado, ¿cómo todavía viviremos en él?” (Ef 6, 2).

Todo el problema de la Unión en la Verdad está en el pecado. Y sólo en el pecado.

El pecado divide y separa. El pecado hace de dos muchas cosas en el pensamiento y en la voluntad. El pecado hace que la Iglesia se divida en bandos de hombres regidos por distintos pensamientos. El pecado produce obras que nacen del error y de la mentira y que dividen la Iglesia.

Es el pecado el que produce la división en la Iglesia. Y es el pecado lo que no se quiere quitar en la nueva iglesia que Francisco ha fundado en Roma.

Si lo que ha hecho Francisco no se llama pecado, entonces se hace un dogma del pecado a partir del orgullo de ese hombre.

Quien vea el gobierno horizontal como un bien divino en la Iglesia sólo está dando culto al pecado en la Iglesia y ofreciendo ese pecado a toda la Iglesia.

Este es el problema al que se enfrenta toda la Iglesia y que nadie atiende, porque todos quieren formar una nueva iglesia según sus principios racionales, que nacen de su pecado.

“He decidido como primera cosa nombrar a un grupo de ocho cardenales que constituyan mi consejo. No cortesanos sino personas sabias y animadas por mis mismos sentimientos. Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no vertical sino horizontal”. (Francisco en el diario “La Repubblica”, 1 de octubre)

La mitad de los que forman el gobierno horizontal son personas que están involucradas en el pecado de una manera pública, acusados de encubrir delitos de pedofilia. Estos son los sabios de la nueva iglesia, que tienen los mismos sentimientos que Francisco y que van a decidir el futuro de la nueva iglesia.

Francisco inicia su nueva iglesia con su pecado de orgullo: “He decidido como primera cosa nombrar a un grupo de ocho cardenales que constituyan mi consejo”. Esta decisión viene de su desobediencia a Cristo Jesús, que ha puesto en Su Iglesia el Papado para gobernarla. Y el Papado es verticalidad, no horizontalidad. El Papa obedece solo a Cristo Jesús, que es la Cabeza de la Iglesia. Y los demás obedecen al Papa. Este es el gobierno vertical en la Iglesia.

Francisco ha puesto su gobierno horizontal anulando la verticalidad. La Obediencia es a Uno, no a muchos. La Obediencia es a la Mente de Cristo, no a la mente de los hombres. La Obediencia es a la Obra de la Redención, no a las obras de los hombres que quieren salvar sin Cristo Jesús.

El gran problema para la Iglesia es observar este pecado de orgullo en Roma. Por este pecado de orgullo, Francisco divide la Iglesia en dos. Una división que trae un cisma encubierto.

El cisma significa separación de la doctrina de Cristo. Separación total, no parcial. Separación para hacer una nueva iglesia. Separación para vivir una nueva iglesia.

La división consiste en poner un pecado como un bien en la Iglesia para que todos lo sigan.

Este pecado que Francisco ha puesto en la Iglesia divide a la Iglesia en dos cosas:

1. Una cabeza horizontal para una doctrina horizontal, que nace del pensamiento de Francisco y de los pensamientos de las ocho cabezas. Una doctrina que se separa de la doctrina de Cristo en la Iglesia y, por tanto, del Auténtico Magisterio de la Iglesia.

2. Una cabeza vertical, que está en el Papa Benedicto XVI, con una doctrina vertical, la propia de Cristo y que sigue el Auténtico Magisterio de la Iglesia.

Esta es la división real que el pecado de Francisco ha traído a la Iglesia, porque ha fundado su nueva iglesia, en su consejo, puesto en Roma.

Y Roma es la Sede de la Iglesia Católica. Este es el grave problema de la Iglesia.

Roma hace división. Roma ya no hace unidad.

Esto trae dos consecuencias para Roma:

1. Roma se abre al mundo para hacer unidad: “El Vaticano II, inspirado por el papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de entonces, se hizo muy poco en esa dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo” (Francisco en el diario “La Repubblica”, 1 de octubre). Francisco está imbuido del espíritu moderno que suprime el espíritu de Cristo: «Jesucristo, el mismo ayer y hoy y siempre» (Hb 13, 8). El espíritu moderno no es una opción para dar el espíritu de Cristo, sino una negación de la Verdad, que es Jesús. Roma se abre a la mentira para hacer unidad. ¿Qué unidad se saca de la mentira, de aquello que no puede traer unidad?

2. Roma decide dar al mundo sus verdades, ya no la Verdad, que es Jesús. Quien se abre a la cultura moderna es para tomar de esa cultura las verdades que hay en ella. Quien se abre a alguien no es para enseñar una verdad, sino para coger una verdad que no tiene. La Iglesia no necesita abrirse al mundo porque posee TODA LA VERDAD. La Iglesia necesita predicar Su Verdad al mundo. Y, para eso, no hace falta abrirse al mundo, sólo es necesario estar en el mundo sin ser del mundo: «Por ellos Yo ruego, no por el mundo…Y, desde ahora, no estoy en el mundo, y éstos quedan en el mundo…Yo les he comunicado Tu Palabra, y el mundo los aborrece, porque no son del mundo, como ni Yo soy del mundo. No pido que los saques del mundo, sino que les preserves del Maligno” (Jn 17, 9.11a.14-15). Así habla Jesucristo de Su Cuerpo Místico, que debe estar en el mundo pero sin el espíritu moderno del mundo, sin abrirse a ese espíritu.

“Para mí la Vida es Cristo” (Flp 1, 21), la vida no es seguir lo que Francisco dice desde Roma.

Francisco no da a Cristo, da su falso Cristo en su falsa Iglesia, que es sólo una imagen de la Iglesia, una memoria de la Iglesia, un recuerdo de la Iglesia.

Francisco trae a su nueva iglesia todo lo que tiene la Iglesia, pero sin el Espíritu de la Iglesia. Es sólo una estatua de la Iglesia a la que se va a dar culto dentro de poco, cuando se anuncie la supresión de la Eucaristía.

Todavía Roma tiene una Verdad: la Eucaristía. Pero esa Verdad, como el Papado, va a ser también anulada. Y, entonces, será cuando haya que dejar de mirar a Roma y seguir los pasos de Cristo en Su Iglesia, que ya no será la nueva iglesia de Francisco.

Todavía la Iglesia permanece en Roma, aunque se haya suprimido el Papado. Pero permanece, no por el papado nuevo que ha puesto Francisco, sino por la otra columna de la Iglesia, que es la Eucaristía. Derribadas estas dos columnas, la Iglesia se viene abajo, que es el inicio de la nueva iglesia de Francisco en Roma.

Todavía Francisco no ha puesto en marcha su nueva iglesia porque tiene que anular muchos dogmas, y eso no se hace de la noche a la mañana. Eso lleva tiempo.

Pero ya, para el que vive de Cristo, Roma no da la Verdad. Roma engaña a toda la Iglesia. Roma divide a toda la Iglesia. Y Roma prepara el cisma por el cual se separará totalmente de la Iglesia que Jesús fundó en Pedro.

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1 comentario

  1. Cristina de López dice:

    Las profecias se cumplen una a una ante nuestros ojos, y eso que anhela ardientemente Francisco llevar a cabo con “humildad y ambición”, HACER DEL MUNDO Y LA IGLESIA UNO, nos indica que el FIN ESTA CERCA.

    “Almas adúlteras y corrompidas, ¿no sabéis que el amor de este mundo es una enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” – Santiago 4:4

    La Santísima Virgen María nos advirtió diciendo: CUANDO EL MUNDO Y LA IGLESIA DE MI HIJO SEAN UNA…EL FIN ESTA CERCA.
    “Hija Mía, percibes correctamente.  Es sólo al seguir las reglas que han sido establecidas por el Padre Eterno que el hombre puede encontrar una verdadera paz de corazón.  No habrá paz sobre vuestra tierra sin Mi Hijo.  Rechazadlo y rechazaréis la vida.  Seguiréis las reglas dadas por el Padre Eterno, vuestros Mandamientos, porque si quebrantáis estos reglamentos romperéis vuestro espíritu.
       “Vuestra nación y muchas naciones del mundo se han entregado a satanás.  ELLOS BUSCAN UNIR LAS CASAS DE MI HIJO, LAS IGLESIAS CON EL MUNDO. Y ahora sabed, que si esto llegase a suceder, cuando el MUNDO Y LA IGLESIA DE MI HIJO SEAN UNA, EL FIN HA LLEGADO.
       “Rezad una constante vigilia de oración.  ¡Gritad mi Mensaje desde los tejados! Apresuraos, hijos Míos;  Debo imploraros que os apuréis porque el tiempo viene.” – Nuestra Señora, 10 de Febrero, 1975 

     TAMBIEN El CISMA, MUY PROXIMO A SUCEDER ESTABA PROFETIZADO:

    San Francisco de Asís: “Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma”.
    Y la beata Ana Catalina Emmerick precisa: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y VI CUAN FUNESTAS SERAN LAS CONSECUENCIAS DE LA FALSA IGLESIA (la falsa iglesia que Francisco está formanfo) Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.

    Con todo esto que ahora se cumple podemos decir que EL GRAN DIA DEL SEÑOR ESTA PROXIMO A LLEGAR, y estas palabras que San Pio X dijo a Veronica Lueken en 1974, nos lo confirman:

    “Disciplina, disciplina rígida tiene que ser regresada.  Los Padres Fundadores os dieron el ejemplo y el conocimiento, pero vosotros queréis cambio.  El PADRE NO ESPERA NINGUN CAMBIO.  LA VERDAD es la verdad.  Solamente ES SATANAS QUIEN DESEA DESTRUIR LA VERDAD CON EL CAMBIO.  La roca siempre ha resistido la prueba del tiempo.  PERO UNO SERA INGRESADO EN LA CASA DE DIOS, y ay del hombre cuando él sea colocado porque entonces el Gran Día del Señor estará próximo por venir.” – San Pío X, 18 de Marzo, 1974 

    Tiempo de levantar nuestra cabeza hermanos porque el día de nuestra liberación está cerca.
    Vivamos en santidad y justicia…el Señor está cerca!

    Cristo reinará….. Ven Señor Jesús!!!

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