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Voz que clama en el desierto

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Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Juan-Bautista-2

Voz que clama en el desierto de la Iglesia, voz que ante las herejías que se propagan sin cesar en la Iglesia comprueba que nadie le importa nada la Iglesia.

La Obediencia en la Iglesia es a Cristo y a Su Vicario en el gobierno vertical.

En la verticalidad, Pedro sólo escucha la Palabra de Dios y la cumple ante toda la Iglesia. Sólo Pedro tiene la Verdad en la Iglesia y sólo Pedro da la Verdad en la Iglesia.

Pedro es el une a toda la Iglesia en una sola Verdad. Pedro enseña en la Iglesia una sola Verdad. Pedro gobierna a la Iglesia con una sola Verdad.

Pedro, en la Iglesia, no obedece a nadie, sólo a Cristo, que es la Cabeza Invisible de la Iglesia.

Los Obispos tienen que unirse a Pedro para ser Iglesia, para hacer Iglesia, para gobernar la Iglesia.

Todo Obispo que desobedezca a Pedro ya no es Iglesia, ya no hace Iglesia, y no gobierna la Iglesia.

Sólo, en la Verticalidad, la Obediencia es a Pedro. A nadie más en la Iglesia. Y todo sacerdote, todo Obispo, todo fiel que no obedezca a Pedro no se le puede obedecer, no se le puede seguir.

Desde el Concilio Vaticano II se ha dado la rebeldía a Pedro por muchos Obispos, muchos sacerdotes, muchos fieles que han desobedecido a Pedro, su enseñanza de la Verdad a toda la Iglesia. Y han construido sus teologías contrarias a la Verdad. Y han obrado sus maldades siguiendo estas teologías, fruto de su desobediencia a Pedro. Y han maquinado toda clase de mentiras para imponer en la Iglesia su pensamiento humano y que todos en la Iglesia sigan ese pensamiento humano, obedezcan a ese pensamiento humano y no a la Verdad que da Pedro.

Por eso, Pedro ha estado atado en el gobierno de la Iglesia por muchos Obispos y sacerdotes rebeldes a Él, desobedientes a Él, orgullosos contra la Verdad que Pedro proclamaba. Y Pedro tenía que permitir sus pecados en la Iglesia porque no puede ir en contra de la libertad de muchos Obispos y sacerdotes que toman sus ministerios en la Iglesia para socavar la doctrina de la Verdad con sus doctrinas falsas y engañosas.

Como Dios permite que las almas pequen y no impide el pecado, así Pedro tiene que permitir ese desastre en medio de la Iglesia. Y no puede condenar a los Obispos y sacerdotes por la magnitud de su pecado. Porque el pecado de orgullo de aquel sacerdote u Obispo que se levanta en medio de la Iglesia para imponer sus verdades en contra de la verdad, trae persecución contra Pedro. No es cualquier pecado el de esos Obispos rebeldes a Pedro. Y, por eso, muchos Papas han sufrido en sus Pontificados y han tenido que callar los males que se hacen y sólo dar instrucciones generales a la Iglesia, sin quitar el mal de en medio de la Iglesia, porque así lo pide la caridad para toda la Iglesia.

Ningún Papa puede huir de la Iglesia y dejarla abandonada en medio de los lobos que hay en la Iglesia. Tiene que estar en medio de la Iglesia permitiendo muchas cosas que no están bien, pero que hay que hacerlas porque los hombres son libres para pecar.

Y la Iglesia no ha comprendido el silencio de muchos Papas ante la maldad de las obras de muchos Obispos porque también han juzgado a Pedro.

Y a Pedro no se le puede juzgar, porque Él da la Verdad, Él enseña la Verdad, Él gobierna con la Verdad. Hay que juzgar a los que juzgan a Pedro, a los que se separan de Pedro porque quieren poner la Verdad fuera de la Iglesia. Y Pedro no puede hacer eso. Tiene que quedarse en la Iglesia, aunque se dé el pecado en muchas cosas que hay desde el Concilio Vaticano II.

En un gobierno vertical, la Obediencia es sólo a Pedro.

En un gobierno horizontal, la Obediencia es sólo a Cristo, ya no a Pedro. Porque Pedro ya no es Pedro, sólo tiene la figura de Pedro. Es un Anti-Papa. Y un Anti-Papa se separa de la Verdad al poner muchas verdades en la Iglesia, porque sólo es capaz de escuchar la voz de muchas cabezas, y no ya la de Cristo. El Anti-Papa obra en la Iglesia según el pensamiento de muchos hombres, ya no según la Mente de Cristo. Y el Anti-Papa gobierna la Iglesia con el mandato de muchos hombres que no tienen poder divino para decidir nada en la Iglesia.

Y si Pedro ya no es Pedro en un gobierno horizontal, entonces hay que levantarse contra ese falso Pedro. Ya no es pecado criticar y juzgar y condenar al falso Pedro. Porque si el falso Pedro no da la Verdad de la Iglesia, entonces la Iglesia tiene que dar la Verdad de lo que es Pedro.

Y ante Francisco, que se sienta en su vómito en medio de la Iglesia, no se puede dar la Obediencia. No cabe la Obediencia porque él no obedece a Cristo, él no escucha a Cristo, él no guarda la Verdad, que es Jesús. Él escucha el tumulto de muchos hombres y toma ese barrullo como Voluntad de Dios. Y en el silencio de lo humano es dónde Dios da Su Palabra. Cuando los hombres callan en la Iglesia, se escucha la Voz de Dios en el corazón. Pero si los hombres hablan, entonces la Iglesia entra en el juego de los pensamientos, de las emociones, de los sentimientos, en las luchas por el poder, por el dinero que trae el poder, en la imposición de la maldad que hay en muchos corazones.

Francisco se hace homosexual con los homosexuales porque aprueba la conducta de los homosexuales y comparte su lecho con ellos al no juzgarlos. Hay que condenar a Francisco por eso. No hay que callar, no hay que tener miedo de dar la Verdad.

Francisco se hace ateo con los ateos porque sigue al Dios de los ateos, que es la diosa razón humana y comparte el culto a todo el Universo que ofrece esta diosa. Y el que sigue a Dios no puede permitir la adoración al demonio en la Iglesia

Francisco se hace judío con los judíos porque se sienta a comer sus manjares paganos y después reparte el Pan del Cielo con sus manos manchadas de sangre. Y la Iglesia tiene que cuidar lo más Santo que tiene de los sacerdotes y de Obispos que ultrajan el Amor con su conducta reprobable ante Dios y ante la Iglesia.

Francisco hace que la Iglesia viva un desorden moral en todos los ámbitos de Ella y no ataja ese desorden porque no ha comprendido la Verdad que nace de la Iglesia.

Francisco proclama sus herejía en medio de la Iglesia en cada una de sus homilías, enseñanzas a la Iglesia. Su encíclica es el compendio de todas las herejías que en sus declaraciones ha dicho.

Francisco obra en la Iglesia su mentira con el aplauso de todos. Y pone en la Iglesia su pecado de orgullo con el gobierno horizontal, que va a traer a toda la Iglesia todo tipo de males espirituales, humanos, sociales y materiales.

Francisco da a la Iglesia sólo su pensamiento de hombre, pero no da a la Iglesia la Mente de Cristo.

Y ya no se puede decir: “prefiero errar con la iglesia que fuera de ella”, porque este pensamiento vale con Pedro, pero no con Francisco.

Con Pedro había que callar en los errores de la Iglesia, errores nacidos de la desobediencia de los Obispos a Pedro.

Pero, con Francisco, los errores de la Iglesia vienen de él, ya no de los Obispos. Los Obispos se unen al error de Francisco y producen el caos en la Iglesia.

Y ante este caos hay que levantarse en la Iglesia contra Francisco y, por tanto, contra cualquier Obispo y sacerdote que siga a Francisco, porque ya no dan la Verdad, sino el error.

Pedro daba la Verdad en el error de muchos Obispos rebeldes.

Francisco da la mentira con el aplauso de muchos Obispos y sacerdotes que se unen a su mentira.

Por eso, no hay que irse de la Iglesia para proclamar la Verdad de la Iglesia. Hay que hacer como san Pablo con el Vicario de Cristo:

¿Tú, Francisco, Obispo de Roma, te atreves a juzgar a tus hermanos sacerdotes llamándoles leprosos y tu no quitas tu lepra de en medio de la Iglesia?

¿Tú que te atreves a levantarte por encima de Cristo para poner en la Iglesia tu pensamiento humano, exiges obediencia ciega a tu pensamiento y no exiges que tu corazón desobedezca al demonio que lleva dentro de él?

¿Cómo pretendes que se te obedezca si tu pensamiento da la mentira en la Iglesia?

¿Qué crees que es la Verdad? ¿Lo que tú piensas? ¿Lo que tú adquieres en tu necia pensamiento? ¿Tus luces que nacen de tu soberbio pensamiento? ¿Qué verdad tienes tú que venga de la Mente de Cristo? ¿Qué idea brillante puedes dar cuando hablas de Cristo? ¿Qué razón teológica se te ocurre en tu necio pensamiento para poner tu gobierno horizontal como verdad en la Iglesia?

La Iglesia calla ante la mentira de Francisco. Y eso es un pecado de toda la Iglesia. Cuando Pedro se aparta de la Verdad hay que levantarse para enseñarle dónde está la verdad, como hizo San Pablo.

Pero cuando el que se sienta en la Silla de Pedro ya no es Pedro, sino un Anti-Papa, como Francisco, ya no es suficiente levantarse para enseñarle la verdad. Hay que ir en contra de la mentira que enseña Francisco, para no caer en su misma mentira.

Quien no juzga la mentira aprueba la mentira.

Es lo que está pasando en la Iglesia, porque es cómodo decir prefiero errar en la Iglesia o tal vez es mejor callarse y no decir nada o si todos somos pecadores, por qué tanta rigidez con los pecadores, por qué no abrirles el camino en la Iglesia o defendamos a Francisco con nuestra propia vida porque es el papa, no está mal lo que ha hecho, y si está en el error hay que dejarlo o cada punto que ha dicho Francisco tiene su explicación teológica y, por tanto, no consideramos que se haya equivocado o está muy cerrado en tu idea de la verdad, hay que abrirse a las nuevas corrientes de la verdad que pululan por toda la iglesia, busca la verdad en las teologías, filosofías de los sacerdotes, pero no busques la verdad en Jesús, en su Palabra, sino en la interpretación que cada uno hace de Su Palabra.

La Iglesia no puede hacer esto que hace cuando Francisco da su mentira en medio de la Iglesia.

Para ser Iglesia hay que dar la Verdad que es la Iglesia. Y, cuando Francisco gobierna la Iglesia con la mentira, hay que oponerse a ese gobierno con la Verdad.

Y si no hay esta oposición, entonces la Iglesia juzga en la mentira y obra en la mentira y gobierna con la mentira.

Voz que clama en el desierto de una Iglesia que calla por vergüenza, por temor, por miedo, por seguir sus vidas sin dar testimonio de la Verdad, por querer poner parches, paños tibios a quien no se merece nada en la Iglesia.

Voz que mira la Iglesia con tristeza y ve a muchos que obran en la Iglesia para dividirla, para arruinarla, para devastarla totalmente.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

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