Lumen Mariae

Inicio » Francisco » Francisco es un masón

Francisco es un masón

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Santisima Trinidad

Los masones proclaman que se ha de suprimir la sagrada potestad del Pontífice y destruir por entero el Pontificado, instituido por derecho divino.

Esta verdad la ha obrado Francisco en la Iglesia, al ser elegido Anti-Papa y al poner en Ella la horizontalidad del gobierno.

Francisco es un masón, pero lo oculta porque no puede revelarlo a la Iglesia.

Como masón, Francisco debe dar palabra y seguridad de ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros, debe estar preparado a obedecerles a la menor señal e indicación; y de no hacerlo así, no puede rehusar los más duros castigos ni la misma muerte.

Francisco se sujeta a otro, mayor que él, en el gobierno de la Iglesia. Otro que no pertenece al gobierno horizontal de las ocho cabezas. Otro que está por encima de la Jerarquía de la Iglesia, desconocida por Ella, pero entre Ella.

Los masones se ocultan, no se dan a conocer. Son camaleones, cambian según la posición en que estén o el lugar que ocupen en la Iglesia.

A Francisco se le coge en la doctrina de los masones sobre el naturalismo.

Esa doctrina tiene por eje la siguiente proposición: la naturaleza y razón humana ha de ser en todo maestra y soberana absoluta.

Es decir, el pensamiento natural del hombre, su vida racional, es lo primero. Y no sólo lo primero. Es lo absoluto. Por eso, Francisco niega la Verdad Absoluta, porque sólo existe un Absoluto: la razón humana.

Y de ese Absoluto se derivan toda clase de verdades relativas, pero ninguna absoluta.

Esto supone poner la razón humana por encima de la Mente Divina.

La Mente Divina es lo Absoluto. Y, en lo Absoluto, no caben las criaturas, la Creación, los hombres ni los ángeles y demonios. Sólo Dios está en lo Absoluto. Y, por tanto, Dios se relaciona con todo lo demás y da a todo lo demás la Verdad que Él es.

Esta Verdad es la que niegan los masones. No existe esta Verdad. Luego, las criaturas, la Creación, los hombres, los espíritus, son dioses para la Masonería. Son una Verdad Absoluta. Son como Dios, pero sin ser Dios porque no poseen la Esencia Divina. Y, entonces, los masones resuelve neste punto diciendo que el hombre da a cada cosa su nombre, su esencia. Y así ponen todas las cosas por encima de Dios, de la Esencia de Dios.

Esta herejía nace del pecado de orgullo de Lucifer al ponerse por encima de Dios.

Este mismo pecado es el de los masones. Este mismo pecado es el de Francisco en la Iglesia.

Por tanto los masones niegan toda divina revelación, es decir, la sagrada Escritura es sólo un libro más y como tal se le puede interpretar de muchas maneras.

Ellos no admiten dogma religioso ni verdad alguna que la razón humana no pueda comprender, es decir, destruyen cualquier Dogma de la Iglesia porque éstos provienen de la Sagrada Escritura y, en Ella -al haber muchas interpretaciones-, no hay claridad para la razón del hombre.

Los masones rechazan a todos los santos, a todos los Doctores de la Iglesia, a todos los Predicadores de la Iglesia, a todos los Confesores de la Iglesia, porque no existen los maestros de la verdad, sino que cada cual es maestro de su razón humana. Luego, no hay autoridad divina ni humana a quien se deba seguir.

Francisco alardea en sus homilías de dar la verdad del Evangelio y no puede dar nada, precisamente por esto: al no admitir la divina revelación, tiene que acomodar las palabras del Evangelio a su credo masón. Por eso, su lenguaje es oscuro, aburrido, pueblerino.

El credo masón es éste: hablar continuamente del entusiasmo por la civilización, y del amor hacia los más humildes: decir que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y comunicar a cuantos más puedan las ventajas de la sociedad civil.

El credo masón es lo que hablan los masones. Este credo nace de lo que profesan los masones, de su dogma.

Lo que profesan es esto: destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, y levantar otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del naturalismo.

El masón está sólo para eso: para destruir la Iglesia y levantar una nueva iglesia con forma sólo natural, no divina. Y, para eso, hay que comunicar constantemente el amor universal hacia todos los hombres y llevar a la Iglesia a la comunión con la sociedad civil.

Y, por eso, Francisco tiene la obsesión de los pobres. Es sólo por esto. No porque le interesen los pobres. Es su credo que nace de su odio a la Iglesia.

Y para transmitir esta idea, este credo que nace de su dogma, es necesario dar un ambiente de calor, de cariño humano, de cercanía humana, para conquistar a todos los hombres.

Éste es el camino para engañar fácilmente a los sencillos e incautos y de atraer a muchos más, que es lo que hace Francisco en la Iglesia. Pero él también se va al mundo para abrir los brazos a cualesquiera y de cualquier religión, no importa que sea judío, ateos, homosexuales, budistas, masones. Hay que acoger a todo el mundo porque la Iglesia es para todos, que es su predicación favorita.

Con esto él consigue dos errores: el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos.

La Iglesia se ha vuelto indiferente a lo que habla Francisco porque él ha ido a todo el mundo para proclamar el amor. Y entonces toda la Iglesia cae en la trampa que él quiere. Hay que ver la forma de que todo el mundo entre en la Iglesia y no importa el pecado de los hombres, sino sólo sus problemas. Hay que resolver problemas sociales en la Iglesia que provienen de los divorciados, de los jóvenes, de los ancianos. Ya no hay que luchar por el pecado, porque para el masón no existe el pecado, sólo se dan desigualdades humanas, naturales.

Para el masón la educación de los jóvenes es enseñarles a ser independientes y libres, que es lo que predicó Francisco en Brasil a los jóvenes. El orgullo del joven es lo que tiene valor, porque hay que excluir toda idea religiosa en los jóvenes. Los jóvenes tienen que ser laicos. Por eso, en el gobierno horizontal se ha dado una gran importancia al papel de los laicos en la Iglesia.

El laico, para el masón, es la persona que está en el mundo sin ninguna idea o traba religiosa, para obrar en el mundo sólo lo que su voluntad humana quiere. Este laico es el que se perfila ahora en el gobierno horizontal. Contrario totalmente al laico religioso.

Por eso, Francisco predica una felicidad terrena, humana: conquistar la vida humana, el progreso, la ciencia, la técnica, para quedarse en esa felicidad que dan.

Para Francisco hay que acabar con la Iglesia, porque este es el principal dogma del masón. Una vez que se acabe con la Iglesia, se crea la nueva iglesia, con otras normas, con otras leyes, con otras iniciativas.

Ahora, en la Iglesia, se está viviendo la Gran Apostasía de la Fe, tiempo de destrucción de la Fe en la Palabra de Dios. Hay que acabar, primero, con esa Fe. Por eso, Francisco ha puesto su fe: la memoria fundante. Porque es la única manera de acabar con la Revelación, haciendo que ésta sea sólo una imagen sin vida de lo Revelado, una figura sin vida de lo Revelado, una estatua que sólo simboliza al demonio.

Por eso, lo que viene a la Iglesia no es nada bueno. Y ya no hay que fijarse en lo que predica Francisco o aquel que lo suceda, porque se va a ir a las obras sin consultar con nadie. Se obra la maldad como si fuera un dogma a seguir. Y, por más que se oponga razones, nada se va a conseguir, porque la masonería actúa de forma dictatorial, no democrática. Impone su razón, su idea, porque está por encima de cualquier razón, de cualquier verdad, de cualquier Evangelio.

Por eso, la batalla contra la masonería tiene que ser con obras, no con razones. Hay que levantarse contra Francisco, hay que obrar. Y no otra cosa, para no caer en su juego: el juego del pensamiento humano que le gusta buscar una razón para convencerse. Y, mientras la encuentra, deja de oponerse, de rechazar la mentira, acogiéndola en su corazón y viviéndola en la indiferencia de la vida, que es lo que pasa a tantas almas en la Iglesia que ven el mal que hace Francisco y siguen con sus vidas como si nada pasara.

Anuncios

2 comentarios

  1. Cristina de López dice:

    Asi es, Francisco es un masón. Pero no cualquier masón, no! Francisco es “aquel masón” que tiempo atrás “esperaban” las logias masónicas que llegara para dar el último golpe a la Iglesia de su máximo enemigo, Jesucristo. 
    Sacar a Jesucristo y entergar la Iglesia a su amo y señor, Satanás, es su último fin, para llevar a las almas a adorarle.

    S.S. Pio IX publicó los siguientes textos masónicos, que hoy vemos cumplidos en “aquel” que dice ser obispo de Roma y Papa de los Católicos, Francisco, pero que no es otro que el “papa masón y judaizante de los protocolos de los sabios de Sión”, cuyo papel es sacar a Jesucristo de su Iglesia y entregarla en manos de su enemigo, Satanas.

     “Lo que nosotros debemos PEDIR, BUSCAR Y ESPERAR, como los judíos esperaban al Mesías, es UN PAPA SEGÚN NUESTRAS NECESIDADES”. 3 de abril de 1844.

    “Debemos llegar por medios, pero bien graduados, aunque no sean bien definidos. AL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN POR UN PAPA” .3 de Abril de 1855. 

    Después de leer los textos anteriores comprendemos porque la “elección de Francisco como Papa” ha sido motivo de grande alegría para los masones, quienes desde el mismo momento de su “elección” no han dejado de mostrarle su beneplacito:

    El “Gran Maestro Raffi” del “Grande Oriente D’Italia, declaró que “nada quedará como está” con Francisco I. “Es una clara oportunidad de fraternidad para una Iglesia que dialoga, la cual no está contaminada con la lógica y las tentaciones del poder temporal”.
    http://www.grandeoriente.it/comunicati/2013/03/il-gran-maestro-raffi-con-papa-francesco-nulla-sara-piu-come-prima.aspx

    “Nuestro deseo es que el pontificado de Francisco, el Papa que viene “del fin del mundo” puede marcar el retorno a la Iglesia-Palabra en vez de la Iglesia-Institución, promoviendo un diálogo abierto con el mundo contemporáneo, con creyentes y no creyentes, siguiendo la primavera del Vaticano II”.
    http://www.corrientesonline.com/notix2/movil2/index.php?seccion=noticia&id=74086

    Todo se cumple ante nuestros ojos, cada palabra y gesto de Franciso muestran el odio a la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica y nos hacen ver cómo una “nueva iglesia” está emergiendo, fingiendo ante los necios e incautos ser la Verdadera Iglesia Católica.
    Lo más lamentable es que todavía muchos se niegan a ver la realidad, y quienes debieran defenderla, se han quedado dormidos!
    Ven Señor Jesús

  2. Raul Patiño dice:

    Francisco sabe que en sus actuaciones masónicas, lo único que lo puede derrotar es la Verdad absoluta, a la cual huyen los apóstatas porque son relativistas.
    Por eso ha dedicado varias intervenciones a rechazar bajo el uso de la palabra “fariseos” a quienes defendamos la sana doctrina.
    Un ejemplo es lo dicho el 14 de octubre:
    “aquella suficiencia, a ser cristianos limpios, perfectos, ‘porque hacemos estas obras: cumplimos los mandamientos, todo’. Es una gran enfermedad.” (Papa(?) Francisco)
    Llama “suficiencia” a la defensa de la doctrina y hecha sátiras airadas.

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: