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Dos Verdades, dos Amores, dos Caminos

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Cristo 03

Dos verdades hay que es necesario seguir y, si no se siguen, la Iglesia sólo vive lo que está pasando:

1.– Ningún Papa puede renunciar al Papado, a la Elección de Dios para ser Pedro en la Iglesia.

2.– No se puede elegir un nuevo Papa estando el anterior vivo

Estas dos Verdades son Dogmas en la Iglesia. Y separarse de estas dos Verdades es dejar que la mentira entre en la Iglesia con el concurso de todos, con el aplauso de todos, con la justificación de todos, con la aclamación de todos.

Si estas dos verdades no son viven, entonces tampoco se viven las demás verdades que hay en la Iglesia.

La Verdad es sencilla. Los hombres lo complican todo por su pecado de soberbia, que les lleva a buscar una razón que oculte la Verdad.

La Iglesia no vive de razones, sino de la Verdad, que es Jesús.

Jesús es la Verdad. Y no hay otra Verdad. Y quien esto no lo tenga claro, entonces se hace en la Iglesia lo que se ha hecho. Y, ahora, ¿quién arregla este desastre que vive la Iglesia?

No los que han elegido un Anti-Papa. No los que se callan ante lo que ese Anti-Papa hace en la Iglesia. No los que buscan una razón para seguir con ese Anti-Papa.

Sólo los humildes de corazón pueden arreglar este gran desastre de toda la Jerarquía de la Iglesia, porque por ellos -y sólo por ellos- por su pecado de soberbia y de orgullo- la Iglesia está así.

Cuando un Papa renuncia hay un camino en la Iglesia para resolver esa situación: pedirle al Papa que vuelva a su vocación divina. Y no hay otro camino.

Quien ponga otro camino, que es lo que se ha hecho, hace que la Iglesia se desvíe del Camino, que es Jesús, y comience el camino del demonio en la Cabeza Visible de la Iglesia.

Porque el Papa Benedicto XVI eligió este camino, entonces hace que la Iglesia se pierda en los caminos que pone el demonio desde la cabeza que él elige en un nuevo Cónclave. Y, por tanto, esa cabeza ya no tiene el Amor a la Verdad, ya no sigue el Camino de la Cruz, ya no gobierna en la Verdad del Espíritu. Y por las obras los conoceréis.

Esa cabeza pone sus verdades, que son su fornicación con el pensamiento del demonio. Esa cabeza presenta a la Iglesia el amor del demonio, que consiste en el amor universal a todos los hombres, desprovisto del Espíritu del Amor. Y ese cabeza hace caminar a la Iglesia hacia la destrucción de Ella en su totalidad. Nunca la puede llevar a la Verdad, porque se ha desposado con el demonio en la cabeza.

Pedro se desposa con Cristo y se une al Cuerpo Místico en la Verdad, que es Jesús. Y, por eso, por esa unión mística con el Verbo Encarnado, Pedro nunca se equivoca en la Iglesia. Pedro es siempre Pedro en la Iglesia aunque cometa un pecado, como lo hizo Benedicto XVI. Ese pecado no anula ser Pedro, como no anuló su Elección al Papado la negación de Pedro ante su Maestro en la Pasión, porque el Señor le confirmó, una vez que se arrepintió de su pecado: “Apacienta Mis Corderos… Pastorea Mis Ovejas” (Jn 21 , 15).

El camino que tiene la Iglesia es que Pedro vea su pecado y vuelva a la Iglesia para apacentarla como lo quiere el Señor. Y no hay otro camino para la Iglesia. Quien espera a que se muera Benedicto XVI para elegir un nuevo Papa, también se equivoca, porque es necesario antes que el Papa vuelva a ser Papa. Que sea Pedro, porque eso es lo que vive en su corazón, a pesar de su pecado.

Quien elige un nuevo Papa sin que el anterior haya muerto pone en la Iglesia -siempre- un Anti-Papa. Nunca un Papa. Pone la figura del Papa, la estatua sin vida del Papa, la forma exterior del Papado, la quimera de un hombre que se autoproclama Papa sin el Poder Divino, sin la Autoridad Divina.

Y ese falso Papa, esa reliquia del demonio, que es Francisco, lleva a la Iglesia por el camino que le pone el demonio. Nunca va a dar a la Iglesia la Verdad. Sólo le va a dar el recuerdo de la Verdad, la memoria de la Verdad, que es lo que predica Francisco en toda la Iglesia. La fe es la memoria de Cristo. Eso es su Encíclica que toda la Iglesia sigue.

Y, por tanto, si sólo da la memoria de la Vida de la Iglesia, hace de la Iglesia una figura, una estatua sin vida, una entelequia del pensamiento del hombre.

Y esa estatua sin vida predice el Apocaliósis: “diciendo a los que habitan en la tierra que hicieran una estatua a la bestia que lleva la herida de la espada y revivió” (Ap. 13, 15).

Francisco ha comenzado a construir la imagen a la Bestia, la estatua a la Bestia herida por la espada. Es la figura de la Iglesia que Francisco quiere construir para dar culto al demonio en Ella. Ya no es la Iglesia, sino su figura, su estatua, sin vida, sin Espíritu de Dios. Y, en su momento, cuando aparezca el Anticristo, hará revivir esa imagen con su espíritu diabólico (cf. Jn 13, 15).

El camino de Francisco y de los seguidores de Francisco y de los sucesores de Francisco es hacer esta imagen a la Bestia, esta figura sin vida espiritual de la Iglesia al demonio. Y no hay otro camino. Que nadie espere encontrar la Verdad en la nueva iglesia de Francisco, porque es la iglesia del demonio. Y donde está el demonio allí está la mentira, porque el demonio es padre de la mentira: “no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla, habla de su cosecha, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44).

Entonces, ¿qué esperan de un Anti-Papa, como es Francisco? Sólo puede dar la mentira, que eso es lo único que saca de él mismo: su mentira. No esperen ninguna verdad, porque no hay verdad en él.

Y el único camino de la Iglesia contra un Anti-Papa es levantarse en contra de él, porque no es Pedro. Y la Iglesia sólo obedece a Pedro, no a una figura de Pedro. Por eso, no es pecado criticar al falso Papa. Es pecado callar ante la mentira que dice ese falso Papa.

Si la Iglesia no hace esto, entonces es que no ama la Verdad, no ama a Jesús. Y si no ama la Verdad, no camina hacia la Cruz de Cristo, que trae persecuciones al que dé testimonio de la Verdad: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la Verdad” (Jn 18, 37).

Para esto es la Iglesia: para dar testimonio de la Verdad, que es Su Cabeza Invisible. Y sólo así se hace Iglesia. Y sólo así se da la Verdad. Y sólo así se enseña la Verdad: enfrentándose a aquel que no enseña la Verdad en la Iglesia.

Toda la Iglesia ha perdido el norte de la Verdad por estar escuchando a un farsante que se ha vestido de túnica blanca para proclamar a la Iglesia sus mentiras sin que nadie levante la voz. Y esto es lo más grave que tiene la Iglesia actualmente: el odio a la Verdad que muchos proclaman con su silencio, con su indiferencia, con sus miedos, con sus dudas, con sus temores, con sus razonamiento necios.

La Verdad es sólo Una: Jesús. O se está con la Verdad o se está en contra de la Verdad. Elijan. Pero no quieran imponer sus verdades a nadie. Sólo miren la verdad y síganla, aunque los demás bramen lo que quieran. No se sirve al pensamiento de un hombre en la Iglesia. Se sirve al Pensamiento Divino en el Verbo Encarnado.

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2 comentarios

  1. Miriam dice:

    ¿ Es un dogma de la Iglesia católica que “Ningún Papa puede renunciar al Papado, a la Elección de Dios para ser Pedro en la Iglesia.” ?
    ¿cuándo y quién definió este dogma?

    • josephmaryam dice:

      Una verdad revelada es la que está en la sagrada Escritura. Una verdad dogmática es la que se deduce de una verdad revelada. Se deduce de la verdad revelada y de la Tradición de la Iglesia, los Santos Padres.
      Ningún Papa puede renunciar al Papado:
      “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.” (Mt 16,18)
      La Iglesia que edifica Jesús es algo eterno, luego el Papa tiene que ser eterno.
      Para que se produzca esto, es necesario la sucesión apostólica, es decir, que el Papado pase de un Papa a otro.
      Y para que se dé esta sucesión apostólica es necesario que el Papa muera. Si no muere, sigue siendo Papa. Si renuncia sigue siendo Papa. Si cae enfermo y no puede ejercer su función, sigue siendo Papa. Y si es Papa no hay lugar para la sucesión Apostólica.
      Para probar la sucesión apostólica, es necesario acudir a los santos Padres: San Ireneo, san Clamente y San Ignacio de Antioquía, y a las cartas de San Pablo 1 Tim 4, 14: 2 Tim 1, 6.
      Vea también lo que dice el Catecismo en sus números: 880, 881, 883
      Y el Concilio Vaticano II: Lumen Gentium 22,23
      El Poder que tiene el Papa no puede compartirlo si se elige a otro Papa viviendo él. Por tanto, sólo puede haber un Papa. Si renuncia, sigue siendo Papa por el dogma revelado.
      Además, Dios es Inmutable. Luego, también sus Dones. Lo que da Dios a un alma nunca lo cambia, nunca termina, nunca claudica. Dios es Fiel a Su Amor. Dios Protege a Sus Elegidos. Dios Obra Su Amor en Sus Elegidos.
      Es el hombre el que cambia, el que es infiel, el que busca otras protecciones, el que obra la maldad.

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