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El sentimiento mata la verdad

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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san miguel arcangel“La fe no es un producto del hombre, sino es un gran don de Dios; es un fruto precioso de mi Redención que brota de mi Corazón abierto y misericordioso… Mi Cuerpo Místico está en crisis, está envuelto de sombras oscuras… Mi Iglesia está en crisis porque sus miembros están sofocando en la mordaza del materialismo, la Vida divina, la vida interior de la fe y con la fe, la esperanza y la caridad. Te he hablado de lámparas apagadas, de lámparas que se apagan: son las almas de muchos sacerdotes míos y de muchísimos fieles en los cuales ya no late, ya no vibra la vida divina de la Gracia….Cuánto quisiera que sacerdotes y fieles, liberados del peso que los oprime y sofoca, reconquistaran el sentido de la vida, convirtiéndose a Mí, a la luz, a la verdadera vida regresando a la casa de mi Padre que los espera y los ama, no obstante su perversión” (Michelini)

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Al poner Francisco la Iglesia como la que ofrece la memoria fundante, la que transmite esa memoria que fundó el Señor, hace que la Iglesia se anule en esa concepción de la fe. La Iglesia no existe para Francisco en su concepción de la fe.

Por supuesto que Francisco no dice que la Iglesia no existe, -y no va a decirlo-, sino que esto se desprende de su pensamiento sobre la Fe. Y lo que se piensa se obra con el tiempo.

Las almas cuando escuchan a Francisco o cuando leen a Francisco no captan lo que Francisco está diciendo, porque Francisco no es un intelectual, es decir, ni habla ni escribe para la inteligencia humana, para captar las mentes de los hombres. Francisco no sabe hacer eso. Francisco lo que sabe hacer es hablar a los sentimientos de los hombres y, por ahí, coge sus entendimientos.

A los hombres se les engaña más por el falso amor, por la falsa compasión, por el falso cariño, que por las razones. El sentimiento ciega en un juicio errado de la verdad. Por el sentimiento los hombres caminan por sendas oscuras sin norte en sus vidas, sin saber a dónde les llevará ese sentir la vida.

El trabajo de Francisco en cada homilía es muy simple: coge una cita de la Sagrada Escritura o de los Santos Padres, o de un Santo, y la va desarrollando, no según un esquema mental, no según un raciocinio, sino según su sentimiento humano. Según vaya sintiendo la idea, así va diciendo palabras o razones sobre esa idea principal. Es el razonar en el sentir. No es el razonar en la frialdad del pensamiento. Por eso, cuando habla Francisco irradia calor, emoción, porque da su sentimiento, no da la frialdad de su mente, como es el caso del Papa Benedicto XVI, un hombre que piensa y que no le gusta sentir la vida.

Francisco, cuando predica, da su sentimiento, no da su corazón, no da su mente. Por eso, lo que habla no tiene sentido en muchas cosas. Dice cosas que son verdad y, después, dice otras que son una herejía. A Francisco le importa esto muy poco, porque se mueve en el sentimiento humano, no se mueve en la verdad de las ideas racionales.

El sentimiento es lo que le pierde a Francisco. Por el sentimiento le vienen todas las herejías. Una persona que viva de sus sentimientos es una persona ciega en lo intelectual. Lo intelectual sólo le sirve para llegar a sus sentimientos, a sus deseos humanos, a sus voluntades humanas, a sus caprichos en la vida.

Francisco es un Anti-Papa, no es Papa, por el pecado de los cardenales en el cónclave. Pecado que sólo Dios juzga, pero que es el engaño de la Jerarquía de la Iglesia a la misma Iglesia.

La verdad de la Tradición de la Iglesia es que no se puede elegir Papa cuando el anterior sigue vivo. Esta es la única verdad. Y quien se aparte de esta verdad, entonces se pone en la mentira.

Los Cardenales hicieron su política en el Cónclave, que nadie vio, porque todos recibieron la enseñanza de que había que hacer un nuevo Cónclave para elegir a un nuevo Papa. Esa fue la mentira que se enseñó en la Iglesia. Y esa es la mentira que sigue en la Iglesia. Y esa es la mentira que no se va a dejar en la Iglesia. Nadie va a echar para atrás ahora. Eso no interesa. No están los sacerdotes y los Obispos de la Iglesia para reconocer la Verdad, que es reconocer su pecado de engaño a toda la Iglesia.

Para tapar esta verdad, entonces se echa mano a lo de siempre. Quien quiera de nuevo a Benedicto XVI hay que llamarlos tradicionalistas, que se oponen a los nuevos avances que Francisco trae a la Iglesia. Son los estrechos de mente, que nunca aprende el negocio de la verdad, que viene del pensamiento humano. Hoy se proclama que para ser Iglesia hay que abrir la mente a la verdad del pensamiento humano, de la ciencia humana, del progreso humano, de las obras humanas. Y quien no abra su mente, se queda confinado en sus estructuras mentales antiguas del pasado y no puede hacer Iglesia.

Abrir la mente significa oír la palabra del demonio y seguirla como un oráculo divino. Abrir la mente es la consecuencia de la conquista del hombre por el hombre. Para ser hombres hay que dar a los hombres sus pensamientos humanos, su idiotez en lo que piensan, sus razonamientos de la vida, su necedad en su intelecto.

Francisco no da la Verdad, que es Jesús, cuando habla a la Iglesia. Francisco da sus verdades, las que tiene sólo en su mente humana. Las que consigue por su sentimiento humano. A Francisco le gusta sentirse bien entre la gente. A Francisco le gusta que le aplaudan la gente. A Francisco le obsesiona que la gente lo mire, que esté pendiente de él, que le preste atención. Pero a Francisco no le gusta dar a la gente la Verdad del Evangelio.

Cuando predica tiene que callarse muchas cosas que quiere decir porque tiene que interpretar su papel de buen padre en la Iglesia. Tiene que mostrarse afable con todos, amable con las personas, diciendo palabras que no vive, que no obra, porque es su papel en la Iglesia. Tiene que ganarse los sentimientos de los hombres, el que los hombres se sientan bien con un hombre que sólo pone en problemas a toda la Iglesia por la imprudencia de su boca.

Francisco es un gobernante imprudente. Eso lo ven todos. Pero nadie se atreve a decirle nada. Todos le dejan que siga diciendo barbaridades y esconden la cabeza para no responder con la verdad de lo que es Francisco. Es el miedo que hay en todos. No se han dado cuenta de lo que es Francisco, porque viven de sentirse bien, de estar cómodos en la Iglesia, de buscar lo fácil en la Iglesia, de seguir adelante aunque el Dogma se vaya arruinando con Francisco.

Este es el sentimiento humano que ciega tanto a Francisco como a muchas almas en la Iglesia. Almas que se asustan cuando se les dice las herejías que ha dicho Francisco en la Iglesia, porque lo sienten en su interior, -muy adentro-, lo ven tan amable, tan cariñoso, tan preocupado por los hombres, que no ven más allá de lo que sienten. Y cuando se les da el agua fría de la mentira de Francisco, se asustan, porque no saben pensar en la vida. Sólo saben sentir la vida, vivir movidos por sus sentimientos, sus vanidades, sus orgullos en la vida.

El sentimiento es lo más engañoso que tiene la persona humana. ¡Cuántos luchan por lo que sienten en la vida, pero no luchan por la verdad de la vida! ¡Cuantos están en sus razones de la vida por lo que sienten, por el atractivo de lo material, de lo humano, de lo carnal, de lo natural, que les impide tener los sentimientos divinos, propios del corazón!

Muchos no saben distinguir entre corazón y sentimiento. Es uno para muchos, cuando son opuestos totalmente.

El sentimiento es de la carne; el corazón es del Espíritu. El sentimiento lleva a la emoción del momento, a la alegría que se pasa, al cariño de un beso, de un abrazo, de tomarse una foto con Francisco. Para eso quieren a Francisco: para elevar sus sentimientos en la vida, para engrandecerlos, para ponerlos por encima de su razón, de la Verdad. Un Papa que persigue lo mismo que persiguen muchos en la vida: sus sentimientos. Y, entonces, qué bueno que tengamos un Papa así, tan sentimental, tan humano, tan agarrado a la vida como nosotros, que nos entiende en nuestra vida humana. Es el humanismo de Francisco. Es lo que produce en las gentes: ese demostrar que es hombre y que piensa como los hombres y que da a los hombres lo que a ellos les gusta en la vida, que es lo humano. Francisco nunca da lo divino a las almas. Nunca. Es incapaz de hacer esto, porque vive en sus sentimientos que son un muro para mirar su corazón, que está cerrado a Dios y que produce que su mente se abra al demonio.

El corazón lleva al amor espiritual, a obrar la Voluntad de Dios, a ponerse en la Verdad, aunque duela, aunque cueste, aunque tenga que pisar los sentimientos humanos. El corazón es algo divino, algo que no se puede comprender sintiendo la vida, pensando la vida, rumiando en la vida. El corazón es una obra divina que se hace de la mano del Espíritu Santo.

El sentimiento es una obra humana que se hace de la mano del demonio. Por eso, el demonio se transfigura en ángel de luz para conseguir que las almas lo sigan sin gran esfuerzo intelectual por parte del demonio. Sólo el demonio tiene que incentivar las emociones de la gente, avivar los deseos humanos, fomentar la vanidad de las personas. Es lo que hace Francisco en cada una de sus homilías, de sus actos en la Iglesia, que la gente no sabe ver, no sabe apreciar porque no tiene vida espiritual. Sólo se les cae la baba ante las palabritas bonitas de un lobo que se viste de piel de oveja.

Francisco hace todo eso por una razón: su odio a la Iglesia. Y esta razón está al principio de su reinado cuando decide no llamarse Papa. Esta decisión viene de sus sentimientos humanos: él quiere ser para los hombres, pero no para Dios. Él quiere llevar a los hombres las cosas divinas, pero de otra forma, no como Jesús lo enseña en Su Evangelio, sino según su fe humana. Y su fe humana es un negocio para su entendimiento. Y de ese negocio saca sus verdades en la Iglesia, que son contrarias a la Verdad del Evangelio.

Su fe humana, su memoria fundante, es su empresa en la Iglesia. Vamos a fundar nuestra nueva iglesia quitando lo que nos estorba, lo que no nos gusta, lo que es incómodo a a nuestros sentimientos humanos. Y, por eso, desde el principio Francisco va despojando al Papado de cosas externas, cosas que incomodan para estar entre la gente, para acercarse a la gente, para vivir entre la gente. Y esto lleva, necesariamente, a oponerse a cualquier Dogma en la Iglesia para salvar su sentimiento humano. Lo primero, para Francisco, es lo que él siente. Y si eso supone destruir un dogma, una verdad, una fe, se destruye. Por eso, sus declaraciones van contra todos los Dogmas de la Iglesia. No deja uno en pie. Y su encíclica destruye cualquier dogma en la Iglesia. Porque lo que importa es lo que él sienta de la Iglesia, lo que él piense de la Iglesia. Es su pecado de orgullo, que ha puesto en la Iglesia en la horizontalidad de su gobierno. Pecado que viene del enagño de los cardenales que lo eligieron para esto, precisamente.

Pero las almas no atienden a esta verdad, porque están cogidas en el sentimiento humano hacia Francisco y todavía esperan algo de Francisco. Como aún no ha empezado a quitar dogmas, entonces las almas no creen que Francisco sea malo. ¡Cuánto cuesta despertar del sentimiento humano! Quien tiene dos dedos de frente ve a Francisco y en seguida se alarma, y empieza a pensar en el desastre que viene a la Iglesia, aunque todavía no se dé en la realidad. No hay que esperar a que Francisco destruya la Iglesia para darse caer de que es un Anti-Papa. Hay que despertar del negocio de los sentimientos en que Francisco ha jugado en la Iglesia con todo el mundo. Ha puesto cara de bueno para ganarse a los idiotas que lo siguen. Francisco es sólo un camaleón que ahora se pone de color de amor, mañana de color de paz, pasado de color de demonio, y así va su negocio en la Iglesia.

Francisco no es lo que dice ser: no es un Obispo que ama a la Iglesia. Es un lobo vestido de ropas sacerdotales para destruir la Iglesia en todas sus cosas. Ya destruyó el Papado. Ahora, se comenzará a destruir las demás verdades que la Iglesia tiene. Y todos tan contentos, porque ….como es el Papa…, como está en la Silla de Pedro…, no podemos juzgar al Papa…, ¿quién se atreve a juzgarlo?… Es tan buena persona… si parece un santo…¿qué mal hace en amar a los homosexuales, a los ateos, si todos somos hermanos?…La Iglesia es para todos los hombres…La Iglesia es como la quiere Francisco… La Iglesia es santa porque está Francisco…

La gente vive de sus sentimientos porque ama sus sentimientos. Pero no ama la Verdad, no puede obrar la Verdad porque están metidos en el mundo de sus emociones, de sus deseos humanos, de sus puntos de vista humanos, de sus caprichos humanos, de sus necedades humanas.

Y la Verdad sólo se consigue en la Cruz, obrando la Pasión de Jesús en el corazón. Sin la Cruz, sin el despojo de todo sentimiento humano, de todo pensamiento humano, de todo recuerdo humano, la Iglesia no tiene futuro, porque sólo es el negocio de unos idiotas que se han creído en la posesión de la verdad para imponer a todos lo que hay en sus negros corazones: su odio a la Iglesia, que Jesús fundó en Pedro.

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4 comentarios

  1. Eva dice:

    La murmuración es un pecado muy grave. Nadie que se diga cristiano puede hacerlo, pues con ello está matando al otro. Puedes ir a muchas Misas, hacer muchos sacrificios, hablar en público muy hermoso, pero si en tu lengua y en tu corazón hay odio o murmuración contra alguien, todo está perdido. Dice la escritura: Aunque hablara la lengua de los ángeles, aunque tuviera el don de profecía, aunque puediera trasladar montañas; sino tengo amor…NADA. Con un sólo juicio contra el hermano, no se puede llegar al cielo. Estamos llamados a ser luz y a buscar la unidad en la Iglesia, quien no junta…desparrama. LA PAZ DE CRISTO.

    • josephmaryam dice:

      Y ¿quién está aquí murmurando? Murmurar es decir la mentira y sólo la mentira. Y la mentira es lo que desune. Y la mentira nace de un corazón que sólo se busca a sí mismo, no nace de un corazón que persiga la verdad. Quien busca la verdad, entonces une en la verdad. Pero quien no la busca quiere unir a todos en su mentira y quiere hacer creer que sólo esto es murmuración, crítica, desahogo personal contra un hombre que es mentiroso y que así lo ha dicho en público. Y ante un hombre que ha dicho su pecado en público, ya no se murmura, ya se le ataca, porque quien no rechaza la mentira obra esa mentira que no rechaza. No quieran hacer su iglesia uniendo a todos en la mentira por una falsa compasión hacia un pecador, como es Francisco. Que Francisco quite su pecado de en medio de la Iglesia y entonces callaremos. Pero mientras mantenga su mentira en medio de la Iglesia, entonces hablaremos de su mentira que es la verdad que une en el Amor de Dios. No quieran presentarnos us falsos amores que sólo buscan sus caprichos en la vida, su paz en la vida, su felicidad en la vida. El amor de Dios se levanta contra la mentira porque se opone a toda mentira, nunca se conforma con los necios pensamientos de los hombres sobre la unidad, la paz, el amor y las obras humanas para sentirse bien con todo el mundo Quien quiera hacer una Iglesia para sentirse bien, entonces que la haga según sus estúpidos amores carnales, sentimientales, naturales, que están fláccidos de la Verdad, que es Jesús.

  2. Cristina de López dice:

    Francisco habla lo que la gente quiere oir. Es el Papa de “todos”!
    A los judíos les enamora con sus palabras y su marcado amor por ellos. A los musulmanes los llama “hermanos” y se duele por la muerte de sus “terroristas”. A los ateos les da por su lado y les dice que solo basta seguir a la conciencia y que no es su intención “convertirlos”, ya que de hecho rechaza el proselitismo (evangelización). A los homosexuales les cautiva porque les dice que el no es nadie para juzgarlos. A los divorciados les da esperanzas (falsas) diciendo que quiere invitarles a recibir nuevamente la coumunión. A los teólogos de la liberación les entusiasma  tener un papa con una “muy marcada y decidida opción por los pobres”. A los “católicos que se dejan llevar solo por palabrerías” les habla “tiernamente” de la Sma Virgen María y hace “estremecer fuertemente sus sentidos”. 
    Y a los masones, a ellos simplemente les habla en su mismo lenguaje, por ello le dicen en una carta recientemente a él dirigida:
    “”nuestros caminos son paralelos, de hecho pensamos como Ustedes en la totalidad de los problemas que aquejan a la sociedad contemporánea, como Ustedes actuamos por un mundo de paz y por el respeto del Ser Humano sin distinción alguna y el respeto absoluto hacia todas las religiones”
     “Le pido a Usted, Santidad, un esfuerzo por eliminar completamente las superadas intolerancias hacia nosotros, públicamente, aceptándome, luego de esta súplica, a Usted, transformar nuestros ‘Templos’ en Templos por la Paz, lugares de encuentros, lugares de testimonio de los más altos y elevados sentimientos de solidaridad y hermandad humana”
    http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/rubriche/vaticano/20131010201835613384.html

    Ese es Francisco, el “nuevo papa” de la “iglesia universal”. 
    El papa de “todos y para todos”. El “papa que el MUNDO” estaba esperando para que pueda surgir un “nuevo mundo” que traiga “fraternidad, solidaridad, amor, igualdad” . 
    Si! El Papa del “Nuevo Mundo” (Nuevo Orden Mundial) que todos (satanás y su séquito) estaban esperando.

    Definitivamente que todo está muy claro, la IMPOSTURA RELIGIOSA o falsa iglesia está “emergiendo ante nuestros ojos” y muchos siguen ciegos y sordos.
    Ven Señor Jesús!

    La última prueba de la Iglesia

    675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

  3. Raul Patiño dice:

    Es lo que ha pasado con la Iglesia post conciliar. Imitando a los protestantes se ha sumido en lo sensible, en lo emotivo, en lo anecdótico. ¿Y muchos sacerdotes? Se han convertido en predicadores de lo positivo común una extensión de la “teología” de la prosperidad , en un psicologismo que no les queda nada bien y que los convierte en idiotas útiles del tavistok con su manipulación de las relaciones humanas.
    Es el SENTIMENTALISMO como una filosofía de vida, que remplaza la religión y la convierte en un artículo de consumo donde los fieles van a dónde más “les hagan sentir bien”.
    Es la RELIGIÓN DEL HOMBRE que se consuela con el narcisismo, que implica dar vueltas sobre sí mismos para solucionar sus problemas, desviándoles de dirigirse a Dios como única verdadera solución a todo.

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