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Haced esto en Conmemoración Mía

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El Reino de la Paz

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“Haced esto en Mi Con-Memoracíon” (Lc 22, 19), traducción literal del griego. Y en la traducción castellana: “Haced esto en Conmemoración Mía”.

Estas palabras que se dicen en la consagración de la Misa, al final, serán cambiadas por la mesa redonda, por el G8, y pondrán esta frase: “Haced esto en memoria mía”. Cuando manden desde Roma este cambio, entonces la Misa desaparecerá de la Iglesia, se anulará el Sacrificio del Altar y entraremos en el tiempo que dice Daniel: “¿Hasta cuándo va a durar esta visión de la supresión del Sacrifio Perpetuo, de la asoladora prevaricación y de la profanación del Santuario?… Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas” (Dn 8, 13b-14a).

La fe que sigue Francisco en su encíclica sobre la fe, es la fe de los protestantes al pie de la letra. Para Francisco y para la mesa redonda, la Fe es una memoria, un recordar la vida de Jesús en el pasado y ponerla en el presente para indicar un futuro.

Este recuerdo de la vida de Cristo significa entender con la mente humana el significado que Cristo hizo en cada obra de su vida. En la Eucaristía, hay que entender esa Cena con la razón del hombre, sacar sus consecuencias y, después, ponerlas en el presente cuando se celebra la Misa.

Esta fe que Francisco pregona en su encíclica, desde la primera página hasta la última, es la que anula la Fe Divina. Porque todo se convierte en un recuerdo, en un coger datos del pasado y ponerlos en el presente para que este presente ayude en algo a vivir un futuro.

Esta forma mental de entender la Fe destruye, por sí misma, la Fe de la Iglesia, la Fe en Cristo, la Verdad que se da en la Fe.

Para Francisco, la Eucaristía es sólo una memoria de lo que hizo Cristo en la Última Cena. No es una conmemoración, sino una memoria.

Conmemorar significa traer el pasado y unirlo al Espíritu de Cristo. Traer y unir. Memorar o hacer memoria es sólo traer el pasado sin la unión con el Espíritu de Cristo. Es un traer cosas, traer palabras, traer acciones, traer ritos, traer sentimientos…

Esta frase ya se quiso quitar tras el Concilio Vaticano II, pero no pudieron con el Papa. Pablo VI se enfrentó a todos los Obispos y, por eso, tuvo sus problemas hasta el final de su Pontificado. Esta frase le trajo a Juan Pablo I su muerte. Esta frase llenó de amargura a Juan Pablo II en todo su Pontificado. Y esta frase es la que condicionó la salida de Benedicto XVI del Papado.

Esta frase: “Haced esto en memoria mía” en cierra todas las herejías. Y no se escapa ninguna. Esta frase va contra todos los Dogmas de la Iglesia, y no queda uno en pie. Esta frase anula la Tradición de la Iglesia, y sólo quedan sus escritos, sus ensñanzas.

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La Fe es escuchar la Palabra de Dios y guardarla en el corazón (cf Lc 11, 29), no es memorizar lo que Jesús hizo en su vida en la mente, no es traer unos recuerdos de su vida a la mente, un estudio de su vida, una enseñanza de su vida. Escuchar a Dios no es recordar a Dios. La fe entra por el oído, no por la mente. Para escuchar a Dios hay que tener oídos espirituales, sentido espiritual.

La Fe es la misma Vida de Cristo en el corazón del que cree. La Fe no es algo intelectual, algo dogmático, algo teológico, algo científico, algo sintetizado por la razón, algo mecánico que se hace, algo que todos hacen, algo sin vida pero con un sentimiento agradable. La Fe es una Vida, una Obra en esa Vida, un Amor hacia una Verdad Divina.

La Fe es la Obra de Jesús en medio de Su Iglesia. Y para hacer esta Obra es necesario unirse al Espíritu de Cristo. Sin esta unión, la oración es sólo palabras que se dicen, recuerdos que se hablan, obras exteriores que se hacen. El Espíritu trae la Vida, porque el Espíritu es Vida. (cf. Jn 6, 63)

Al cambiar la palabra conmemorar por la palabra memorar, el recuerdo de la obra de Cristo sólo está en las palabras o en lo exterior de la obra, pero no en el Espíritu. Con-Memorar significa traer la vida de Cristo junto a Su Espíritu, con Su Espíritu, al lado de Su Espíritu. Son dos cosas: el Espíritu de Cristo, su Presencia en la obra que el sacerdote hace, y la obra que el sacerdote hace en la Misa:“Y la Vida se manifestó, y la hemos visto y damos testimonio , y os anunciamos la Vida Eterna” (1 Jn 1, 2).

Si se quita una de ellas, si se quita el Con, entonces sólo queda el memorar.

Conmemoración es hacer la Pasión junto al Espíritu de Cristo. Es ese Espíritu el que lleva la Pasión a esa oración que se hace en la Misa, y pone la Pasión en el Altar. Y lo que se produce en el Altar es lo mismo que se pasó en la Pasión hace 2000 mil años. La misma obra, el mismo acontecimiento, las misma lágrimas de la Virgen, el mismo sufrimiento de Jesús, su misma muerte, la soledad de la Virgen en la espera de la Resurrección, y la Resurrección de Cristo. Es lo mismo, pero no se ve, no se siente, no se palpa. Pero está ahí por el Espíritu de Cristo. Porque se hace esa oración con el Espíritu de Cristo, junto al Espíritu de Cristo, al lado del Espíritu de Cristo, en el Espíritu de Cristo.Es llevar la Obra de Jesús en la Última Cena hacia arriba, levantado en el Espíritu, colmado de Espíritu, obrado en el Espíritu. Este es el significado de anaménesin, que es el griego de conmemorar. No se hace esa oración porque se recuerda la Ultima Cena, porque se trae al presente lo que pasó en el pasado. El mismo Cristo se hace presente en la Eucaristía porque el sacerdote se une -no sólo haciendo unos ritos litúrgicos- sino pronunciando exactamente las mismas palabras que pronunció Cristo en la Última Cena.anaménesin

Hay que decir las palabras exactas de Jesús. No hay que inventarse el Evangelio, re-escribir el Evangelio, modificar aquello que no me gusta porque no lo entiendo o porque es más cómodo decirlo de una forma más humana, más entrañable, más popular, más necia en la sabiduría humana.

Cuando los prepotentes de la mesa redonda cambien esta frase, anularán toda la Misa. Ya no habrá Sacrificio en el Altar. Y ésa será la segunda división en la Iglesia. Segunda y definitiva.

La primera división la ha hecho Francisco al anular el Papado. Su pecado de orgullo trae la división a toda la Iglesia. La mentira es la que divide la Iglesia. Decir la Verdad es lo que une a la Iglesia. Francisco ha dividido toda la Iglesia, ha dividido la Verdad de la Iglesia. Y, por eso, ahora no se encuentra la Verdad en Roma. No se puede mirar a Roma para encontrar la paz. Ya Roma habla y las almas no quedan satisfechas, no quedan en paz, no encuentra el verdadero amor en lo que se dice desde Roma.

Muchos piensan que la división es por no ponerse al lado de Francisco. La división nunca la hace el que tiene la Verdad. Divide el que miente, el que lanza una mentira. ¿Qué ha hecho Francisco? Ahí están sus declaraciones, sus homilías. Ahí están sus mentiras. Y son esas mentiras las que ha provocado la división. Un verdadero Papa nunca miente cuando habla a la Iglesia.

Y aquí no estamos para dar a Francisco adulación, cariño, aplauso, reverencia ni obediencia. Porque no se puede dar obediencia a un hombre que miente, que engaña, que no le interesa la Verdad del Papado ni la verdad de la Iglesia. Ahí están sus obras.

Aquí estamos para crear unidad en la verdad, para hacer la verdad, para dar la verdad, pese a quien pese, le guste o no le guste a los cretinos de la Jerarquía Eclesiástica que siguen lamiendo las palabras de Francisco como la Autoridad de Dios, y que sólo ven su soberbio pensamiento, pero no son capaces de pisar su mente de hombres y pedir a Dios discernimiento para comprender los momentos que pasa la Iglesia.

La Iglesia está hecha para obrar la Verdad que está en la Palabra de Dios. Esa Palabra es una Obra Divina, no es un recuerdo mental, no es un cansarse con el entendimiento humano para sacar algo para la vida. La Palabra es la Obra del Espíritu, no es la obra de los hombres. Y cuando los hombres obran sin unirse a la Palabra, porque la suprimen, la quitan o añaden otras palabras, entonces los hombres sólo obran algo exterior, pero sin la Presencia del Espíritu de la Palabra.


8 comentarios

  1. Augustinus dice:

    Entonces las Misas con el Misal de san Pio V, en las que el sacerdote dice “memoriam”, en lugar de “commemorationem”, no son validas? Voy a un oratorio de la FSSPX, sabe si ellos dicen bien la palabras de la consagracion? Se lo voy a preguntar al sacerdote. Gracias

    • josephmaryam dice:

      Tenga en cuenta que las ediciones de la Misa de San Pío V han sido adulteradas desde 1962. Desde siempre en la Iglesia se ha dicho: conmemoración, no memorial.

  2. María dice:

    Muchos afirman que después del concilio Vaticano II la Silla de Pedro ha estado vacía y aunado a esto, sostienen que la “misa de Pablo VI no es vàlida”, sino solo la misa de Pio V. Muchos incluso también afirman que ninguna ordenación sacerdotal después de dicho Concilio tiene válidez, con lo que niegan la validez de todos los sacramentos por dichos sacerdotes administrados.
    Pudiera padre, esclarecer este tema y con ello, ayudarnos a discernir cuando serà el momento de no asistir más a la “nueva liturgia que pronto saldrá de Roma”, es decir, ¿cuando debemos abandonar las “falsas misas” y buscar a sacerdotes fieles que la celebren?

    • josephmaryam dice:

      La Misa de Pablo VI es válida porque no se suprime el “haced esto en conmemoración mía”. Puede ser inválida sólo por el celebrante porque ha perdido la fe en la Palabra de Dios. E igualmente los cambios introducidos para consagrar nuevos sacerdotes u Obispos no anulan la validez de la ordenación. Luego, la Silla de Pedro es válida.
      Hay que tener en cuenta que la esencia de la Misa no son sus ritos ni sus oraciones ni todo lo que se dice en ella. Sólo su esencia es la consagración: decir las palabras que dijo Jesús y no otras. Lo demás en la Misa es lo que la tradición ha ido añadiendo y que son cosas buenas y santas, pero que no son la esencia de la Misa.
      Si se cambian esas cosas, la misa pierde santidad, valor para salvar y santificar porque se quitan o se añaden cosas que no son de los sagrado de la Misa. En la Misa sólo tienen que existir ritos u oraciones que vayan, que acompañen, que describan, que ayuden a los sagrado, a lo santo. Si se quitan o se ponen cosas que va en contra de lo sagrado, entonces la misa pierde validez en cuanto a la santidad, pero no validez en cuanto a su esencia.
      Hay que distinguir la esencia de la misa de la santidad de la misa.
      Cuando se quiten de la misa lo esencial, entonces ya no hay misa.
      Hay muchos sacerdotes en sus parroquias que ya dicen: “haced esto en memoria mía”. Ya no consagran, porque en el Misal actual dice: “haced esto en conmemoración mía”.
      Quien cambia una palabra de la Sagrada Escritura, entonces anula la verdad de la Sagrada Escritura. No esperen a que Roma diga que hay que decir “haced esto en memoria mía ” para ya no asistir a la nueva liturgia. Vean en sus parroquias lo que dicen sus sacerdotes cuando consagran. Y si cambian esas palabras, entonces váyanse a otra parroquia donde se diga bien las palabras de la consagración.

  3. Augustinus dice:

    me he fijado en mis misales para fieles e incluso aqui http://www.es.catholic.net/archivos/missale-romanum-1962.pdf en la pagina 338 del Misal (aunque diga 1962, en realidad es el de 1920, antes de la reforma de la Semana Santa) y en varios videos, y en todos dicen “memoriam”, pero en la Vulgata dice “commemorationem”, asi que estoy realmente confundido…. Ninguna Misa desde Benedicto XV (o desde Pio V), habrian sido validas?

    • josephmaryam dice:

      Quedan muy pocos misales auténticos de la Misa Tridentina, porque se hicieron ediciones con errores desde 1958, en que se quería cambiar la liturgia de la Misa. Las ediciones de 1962 tienen errores. Hay que ir atrás, a un misal anterior, de 1920 o del siglos pasado. Hubo un cambio en todos los libros litúrgicos a partir de 1958. Y aunque digan que es tomado de la edición 1920, no es verdad. Hay que buscar en las bibliotecas antiguas las ediciones que valen. En el Misal y en la Biblia hubieron muchos cambios en la traducción que el pueblo no conoce. Hay muchas palabras quitadas o dadas de otra manera, cambiando el sentido. Y, por eso, hay que ir a las ediciones más antiguas, tanto en el Misal como en la Sagrada Escritura. De la edición de 1962 del misal no va a encontrar la palabra conmmeoration, sino memoriam. Es el cambio, porque se presionaba para hacer esto en la Iglesia. Pero Pablo VI no lo permitió. La Misa de Pio V vale, porque en ella pone commemorationem, en la antigua edición. Vea una edición antigua, del 1570. https://josephmaryam.files.wordpress.com/2013/10/1570-07-19_absens_ordo_missae_lt.pdf

  4. Augustinus dice:

    Pero, en la Misa Tridentina no se dice acaso “in mei MEMORIAM facietis”?
    no deberia ser COMMEMORATIONEM?

    • josephmaryam dice:

      El latín es claro: Hoc facite in Meam Commemorationem. Si tiene un Misal con una traducción distinta entonces no es verdadera.

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