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G8: la prepotencia de Roma

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Es fácil juzgar sin discernir la Verdad. Es lo que hacen todos los hombres. Cuando leen algo que no va con sus pensamientos humanos, en seguida juzgan. Y en su juicio no demuestran nada. Sólo se mantienen en sus juicios, en sus condenas.

La verdad no está en la cabeza de nadie, de ningún hombre. Y la Verdad ya no se puede encontrar mirando a Roma, porque Roma ha puesto la división. Y quien divide se esfuerza porque todos sigan su mentira y la llamen como verdad.

Nadie en la Iglesia llama a la mesa redonda, que se ha inventado Francisco, al gobierno horizontal, al G8 ,como otros lo llaman, pecado de orgullo.

Y esta es la verdad: ese gobierno horizontal es el pecado de Francisco a la Iglesia. Es el legado que deja Francisco a la Iglesia.

Y .¿por qué? Porque Francisco es un Anti-Papa. Y no es otra la razón. Quien lo quiera ver como Papa, entonces cae en el error de muchos en la Iglesia por no discernir los signos que la Iglesia ha dado.

Y el discernimiento es algo espiritual, nunca un producto de la mente del hombre. El hombre, con su mente, discierne de tejas para abajo, es decir, discierne cosas sólo para el hombre, sólo para su mente humana, apoyado sólo en sus razones humanas, en sus filosofías humanas, en sus ciencias humanas, en sus teologías humanas.

Discernir es seguir al Espíritu. Es seguir su Pensamiento Divino. Y, entonces, el hombre encuentra la verdad. Para discernir de esta manera, es necesario la vida espiritual. Pero la vida espiritual no consiste en hacer oración y en ir a Misa los Domingos. La vida espiritual consiste en dejarse guiar por el Espíritu en esa vida y, por tanto, hacer la oración que Dios quiere, las penitencias que Dios quiere, el Apostolado que Dios quiere en la Iglesia. Y, por eso, no es fácil llevar una vida espiritual. Y es facilísimo decir que se cree en Dios, que se cree en la Iglesia, que se cree en el Papa, etc.

Quien no discierne, sólo juzga y lucha por su juicio y quiere imponer su juicio a los demás como verdadero. Por eso, no se va a contestar a nadie que en sus comentarios comiencen juzgando. Si no quieren comprender la verdad, sigan con sus vidas. Cada uno en los suyo. Pero no se va a dar publicidad a la mentira. Las cosas que se dicen son muy claras. Se habla para que todos entiendan y no se impone nada a nadie lo que se dice acá. Que nadie pretenda imponer su juicio sin discernir antes lo que se está diciendo.

Hay que ser humildes y saber lo que se está diciendo. Y no querer escandalizarse porque lo que se dice aquí no gusta al pensamiento de muchos. Aquí no se hace caso del pensamiento de nadie. Aquí sólo se expone la Verdad como es. Y si a alguien no le gusta, que siga su camino, pero que no esté molestando con sus mentiras.

Para exponer algo en contra de lo que se dice, hay que hacerlo con humildad, no con soberbia. Y, por eso, no se molesten en escribir comentarios que nacen de sus pensamientos soberbios y que ustedes no son capaces de verlos, porque han hecho de sus pensamientos su vida, su camino, su amor, su verdad.

Roma ya no es faro de la Verdad. Todavía está la verdad en Ella, pero no completamente. Con el gobierno horizontal, se quita la Verdad del Papado. Y quitándose esa Verdad, ya el Papado no une en la Verdad, no da la Verdad, no obra la Verdad. El Papado, ahora mismo, divide a la misma Iglesia. Lo que ha hecho Francisco en sus declaraciones es una división interior en la Iglesia: unos con Francisco, otros en contra de Francisco. División en la Verdad. No cualquier división nacida de cualquier mentira. Y esto es muy serio, porque ningún Papa ha hecho esto en 20 siglos de Iglesia. Sólo Francisco. La mentira divide. La Verdad guarda el Amor, construya la vida en el Amor.

El Papa, en el Pensamiento Divino, es el portador de la Verdad, es el que habla la Verdad, es el que obra la Verdad. Pero lo hace en la verticalidad, nunca en la horizontalidad. El Papa es Papa en la Iglesia sólo en un gobierno vertical, nunca en un gobierno horizontal. Y ahí está la Sagrada Escritura para el que la quiere leer con ojos de fe, no con los ojos de su mente humana.

Jesús llamó a Pedro a la Roca de la Verdad y edificó en Pedro la Iglesia de la Verdad. Y sólo en Pedro, no en Sus Apóstoles. Por debajo de Pedro, están todos los demás, incluso los Apóstoles. Los Apóstoles, para dar la Verdad en la Iglesia, para obrar la Verdad en la Iglesia, para edificar la Iglesia como la quiere Jesús, tienen que unirse al Papa. Y esa unión no consiste en formar un grupito de cabezas para regir la Iglesia. Esa unión consiste en obedecer al Papa y obrar lo que el Papa dice.

Por la desobediencia de muchos Obispos al Papa, le vienen a la Iglesia muchas cosas que Dios no quiere. Y por la desobediencia de un Papa, que es Benedicto XVI, le viene a la Iglesia todo esto que estamos viendo.

Que nadie se invente su Iglesia según sus pensamientos humanos. La Iglesia, durante 20 siglos, siempre ha sido la misma, con sus verdades, con su gobierno vertical. Y nunca ha hecho falta un gobierno horizontal, porque los Papas sólo han seguido la Palabra de Dios, han escuchado la Voz de Dios en sus corazones y han obrado esa Voz Divina en la Iglesia. 20 siglos de gobierno vertical no se pueden quitar así como así, por la estupidez de Francisco, que no sabe lo que es la Iglesia.

Que no venga Francisco a reformar lo que ningún Papa se atrevió a reformar en la Iglesia. Ese pensamiento de Francisco no está en el pensamiento de ningún Papa durante 20 siglos. Es su pensamiento, su necio pensamiento, que aprendió en la Compañía de Jesús. Y la Compañía de Jesús no es el Papado. Lo que hagan ellos en su gobierno horizontal no interesa a la Iglesia. A la Iglesia lo que le interesa es lo que han hecho los Papas en el gobierno vertical durante 20 siglos. Es la Tradición de la Iglesia. Una Tradición que está en el Evangelio. Si no saben leer el Evangelio con ojos espirituales, entonces dedíquense a sus cosas humanas, a sus pensamientos humanos, a sus vidas humanas, pero no quieran tener la razón cuando la Palabra de Dios es muy clara. Si quieren interpretar esa Palabra con sus razones humanas, con su ciencias humanas, con sus teologías, allá ustedes. Yo no voy a perder tiempo con gente soberbia que no sabe razonar con la Verdad en sus mentes. Que sólo quiere imponer sus estúpidas ideas y hacer que todos vean sus estúpidas ideas.

Francisco, porque es Anti-Papa, entonces no tiene el Poder Divino, que todo Papa tiene. Y, al carecer de este Poder, se ven los hechos, sus obras en la Iglesia. El Papa que no tiene el Poder Divino hace en la Iglesia lo mismo que hace Francisco: dar su mentira, obrar su mentira. Y su mentira son sus obras desde el comienzo de su reinado. No es una obra en concreto. Son sus obras, que se van acumulando en la medida que sigue en ese reinado que se ha inventado.

Su gobierno horizontal, su mesa redonda es el fruto de su pecado de orgullo. Y no es otra cosa. Y no hay que ver otra cosa. No hay que esperar de ese gobierno horizontal algo bueno para la Iglesia, porque del pecado sólo sale el pecado.

Dios da al Papa la Inteligencia Divina para regir la Iglesia. Y esa Inteligencia Divina sólo se obra en la verticalidad, en un gobierno vertical, en una pirámide. Y, cuando Francisco pone su horizontalidad, entonces se está poniendo por encima de la Inteligencia Divina, y lo que vale en la Iglesia es la inteligencia de ocho cabezas humanas, ya no la Inteligencia de Dios. Y a esto se le llama pecado de orgullo. Es el mismo pecado que hizo Lucifer, el cual se puso por encima de Dios. Eso ha hecho Francisco: se ha puesto por encima del Papado. Se ha inventado su Papado en la Iglesia, la figura del Papa, de un hombre que se viste como Papa, pero que no actúa como Papa. Eso es Francisco desde el principio de su reinado. Ahí están sus obras, que no vamos a repetir.

Si Francisco ha puesto su pecado de orgullo en la Iglesia, entonces lo que sale de Roma es la prepotencia. Y no otra cosa. Es querer imponer otro evangelio a la Iglesia, otra tradición a la Iglesia, otros dogmas a la Iglesia. Es la imposición. Y quien impone no ama, no obra la Verdad, no da la Vida Eterna.

Es muy fácil criticar, muy fácil juzgar, muy fácil condenar. Y es arriesgado decir la Verdad y luchar por la Verdad que nadie quiere, que a nadie le gusta, que nadie vive.

Y la Iglesia es un Cuerpo Místico, no es una familia humana, no crea lazos humanos, naturales, materiales, porque sólo se funda en la Palabra de Dios, no en las palabras o actitudes de los hombres. Y aquel que no quiere escuchar la Palabra de Dios en su corazón no hace Iglesia, por más que esté en la Iglesia. Porque la Iglesia, primero está en el corazón. Y quien vive la Fe en el corazón, desarrolla esa Fe en la Iglesia, y no pone nada fruto de su mente soberbia.

No esperen nada bueno de Francisco y de su gobierno horizontal. Sólo esperen imposiciones en la Fe, no exigencias de la Fe. Imposiciones de la mente de ochos hombres que se creen sabios porque tienen un poder humano en la Iglesia y tienen una teología humana en la Iglesia.

Viene para la Iglesia la oscuridad más total, más negra, más horripilante de todas: la oscuridad de quien se cree Dios sin serlo.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

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