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Las Profecías han comenzado a cumplirse

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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SatanascontraJesus“Hoy, hijo, la casi totalidad de los cristianos ignora a su más grande enemigo: Satanás y sus diabólicas legiones. Ignoran al que quiere su ruina eterna: ignoran la inmensidad del mal que Satanás les hace; en cuya comparación, las más grandes y graves desventuras humanas son una nada. Ignoran que se trata de la única cosa importante en la vida: la salvación de la propia alma.
Ante a esta trágica situación está la indiferencia, a veces la incredulidad de muchos sacerdotes míos. Está la inconsciencia de muchos otros que no se cuidan de su principal deber que es el de instruir a los fieles, de poner los al corriente del peligro de esta tremenda lucha que se combate desde los albores de la humanidad. Si hoy el Enemigo está más arrogante que nunca y domina sobre las personas, sobre las familias, sobre los pueblos, y sobre los gobiernos, en todas partes, ¡es natural! Tiene el campo libre y casi sin oposición.
Cierto que para combatir a Satanás se necesita querer ser santos; para vencerlo eficazmente se necesitan penitencias, mortificaciones, oraciones. Pero ¿no es todo esto mi precepto para todos y en particular para mis consagrados? ¿Porqué no se hacen los exorcismos privadamente? ¡No, muchos sacerdotes míos no conocen su propia identidad! No saben quiénes son, no saben con qué potencia tan formidable han sido dotados. De esta ignorancia son culpables y responsables. Son exactamente igual que los oficiales de un ejército que desertan de sus puestos de responsabilidad, haciéndose culpables del caos que de ahí se sigue”.
(Michelini)

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daniel

La traición a la Verdad y la falta de Fe en Jesús cubren la Iglesia, la mancillan cada vez más, la arropan para dejarla seca de amor.

Los sacerdotes, los Obispos de Roma son los Caínes de estos tiempos, quienes matan la verdad en cada alma que tienen a su cargo. Quieren ir en busca de Jesús con el incienso en sus manos, pero sus espíritus no buscan al Espíritu de Cristo.

La Jerarquía de la Iglesia no santifica el Nombre de Cristo, sino que lo nombra en vano, lo predica para dar sus mentiras, lo ensalza para levantar su orgullo, lo cubren de gloria para hacer resplandecer sus vergüenzas.

No saben apreciar el Amor de Cristo por Su Iglesia, por sus almas, porque están instalados en su amor por el hombre, amor por el mundo, amor por el Universo. Y este amor, vacío de toda Palabra de Verdad, produce en las almas el desaliento de la mentira, la oscuridad del engaño y la falsedad de la autoestima.

La Jerarquía de la Iglesia desafía a Cristo y lo provoca con tantos discursos vacíos de espiritualidad. Discursos bellos en las palabras, pero negros por lo que dan en esas palabras. Discursos mentirosos, colmados de la maldad que habita en sus corazones.

La Jerarquía de la Iglesia levanta la Ira del Señor porque no quita sus pecados, que están a la vista de todo el mundo, que han dado a la Iglesia como una muestra de su maldad. No saben llamar a su pecado por su nombre porque han cometido el pecado de orgullo. Y en ese pecado, ya no existe el pecado.

La Apostasía se ha introducido en el corazón de la Iglesia, afectando a sacerdotes, Obispo y cardenales. Y se ha metido en las mentes de la Jerarquía para ampliar sus visiones de la maldad. ¡Cómo hacer el mal siguiendo a Cristo en Su Iglesia! Esto es lo que enseña Satanás a los que lo siguen en la mente.

Y tenemos una Jerarquía dura de cerviz, con el pecado de soberbia enraizado y que no lo quieren quitar porque ya no lo ven. Esa Jerarquía que se viste de Púrpura para hacer en la Iglesia sólo la obra de Satanás. Esa Jerarquía que habla a la Iglesia para reformarla, pero que son incapaces de reformar sus corazones. Esa Jerarquía que enseña a obedecer sus mandatos aunque haya que tragarse sus grandes pecados. Esa Jerarquía que abunda en la riqueza y predica la pobreza y el desprendimiento a la Iglesia. Esa Jerarquía que no sabe el valor de un alma porque ha puesto el valor de la vida sólo en sus pensamientos sobre los hombres, en sus filosofías de la vida, en su orgullo de la vanidad de la existencia.

juanpabloii

El corazón de la Iglesia es la Piedra Angular, que es el Papado, que es el que frena la rebelión de los hombres. Quitado ese freno, viene la avalancha en la Iglesia, el río impetuoso de la ira y del odio en el seno de la Iglesia. Derribado ese muro, la Iglesia sólo se une para dar la mentira y hacer las obras del demonio en la Iglesia.

El Papa es la Roca en la cual se da la división en la Iglesia. Roca de Verdad, en la que muchos tropiezan por su orgullo y se alejan de la obediencia a la Verdad. Y en el alejamiento arrastran a muchos hacia la mentira y forman en la Iglesia el bando de Satanás, la política de Satanás, la idiosincrasia de Satanás, la forma de ser de Satanás que se ve en la Jerarquía de la Iglesia.

Satanás se ha formado un rostro en la Iglesia: la Jerarquía Eclesiástica. Sacerdotes, Obispos, Cardenales que hacen de su ministerio el culto a Satanás. De un Obispo nace el Anticristo. De un sacerdote, nace la hija del Anticristo. De un cardenal nace la madre de las nuevas vírgenes en la nueva iglesia.

Satanás quiere hacer su nueva iglesia en la Iglesia de Cristo. Y quiere ponerlo todo, imitando lo que hay en la Iglesia, porque es la mona de Dios. Y en su oficio de imitar a Cristo, tiene que poner en la Iglesia lo mismo que existe ya, pero con el espíritu del demonio.

Y tiene que presentar el mismo Evangelio, pero interpretado por ese espíritu. Y, por eso, tantas palabras que se han quitado, que han perdido su significado original, tantas deducciones falsas sobre los misterios escondidos en la Palabra de Dios. Satanás tiene que hacer su evangelio pero dando la vuelta al Evangelio de Cristo.

Satanás tiene que poner a la mujer que dará a luz al Anticristo, como la Virgen dio a luz al Cristo.

Satanás tiene que poner la mujer que iniciará a las nuevas vírgenes en la Iglesia, como fue la Virgen María, que inició la Virginidad en la Iglesia.

Satanás tiene que poseer a las mujeres para que sean lo contrario al Amor que Dios ha puesto en ellas, y se conviertan en su iglesia en el odio y en la rebelión a todo lo santo y sagrado.

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Muchos han traicionado el Papado y se han opuesto al Papa, Benedicto XVI, y han puesto su rebelión en la Iglesia. Y lo han hecho porque han seguido a Satanás, que cubre ahora todo el Orbe del mundo, y que tiene en Roma el inicio de su obra maléfica.

La rebelión en la Iglesia es la desobediencia al Papa. Desobediencia de los Obispos y de los sacerdotes que rodean al Papa. En esa rebelión se ha acogido la mentira y se ha rechazado la Verdad. Y esta es la señal de la obra de Satanás. Cuando un sacerdote, cuando un Obispo, cuando un Papa, no obra la Verdad, sino la mentira, y no la quita sino que la ensalza, la protege, la enseña, la aplaude, la excusa, la reforma, la irradia, entonces en ese sacerdote, en ese Obispo, en ese Papa, ya no está Cristo, sino Satanás en todo su esplendor.

La Iglesia estará bajo la persecución y el dominio de la Bestia “por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo” (Dn 7, 25). “Y le fue dada boca que hablase grandes cosas y blasfemias, y le fue dada potestad de actuar durante cuarenta y dos meses” (Ap 13, 6). La Bestia procede de Satanás, porque éste le da el Poder para obrar contra lo santo, contra lo sagrado, contra todo lo que se llame Dios o divino en la Iglesia. Y, por tanto, tiene que venir la persecución.

Con la ayuda de la Bestia, la Jerarquía de la Iglesia intentará cambiar la Tradición de la Iglesia y la Ley Divina en la Iglesia: “le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos” (Ap 13, 7). “Vi yo que este cuerno hacía guerra a los santos y los vencía” (Dn 7, 21).

Ya la fe en la nueva iglesia se ha convertido en sólo una memoria de lo Santo, pero ya no es la Vida de lo Santo, ya no es la Obra de lo Santo. Es el recuerdo vago de lo que una vez hizo el Santo de los santos. Es el trabajo intelectual para repetir con palabras llenas de majestad lo que hizo el Maestro para, después, obrar el odio y la mentira en toda la Iglesia.

Planean quitar el Sacrificio de Cristo, la Santa Misa, pisotearlo, aplastarlo, para poner en su lugar, la desastrosa Abominación: “contra el Príncipe del Ejército se irguió, y le quitó el Sacrifico Perpetuo y destruyó su Santuario… echó por tierra la Verdad” (Dn 8, 11-12a).

Las profecías se están cumpliendo. Y si no se quieren ver, el problema ya no es de Dios, sino de los mismos hombres que no les interesa ver la Verdad, porque su vida es para la mentira y sólo para la mentira. Y les cuesta salir de su mundo de mentira porque se han fabricado sus verdades, que no son la Verdad.

La Verdad resplandece por Si Misma. No necesita de nada ni de nadie. Sólo necesita de un corazón puro, abierto, disponible, que sea fiel a la Palabra de la Verdad. Y sin estos corazones, la Verdad se esconde, pero nunca desaparece, porque la Verdad Es en Sí Misma. No se apoya en nada para Ser. Sólo basta a Sí Misma, porque Dios es la Verdad.


1 comentario

  1. Cristina de López dice:

    “He aqui el tiempo de los tiempos…el fin de los fines”

    Asi es padre…el tiempo ha llegado y como usted bien lo dice, muchos no quieren ver y en vez de defender la VERDAD, es decir, a Jesucristo y a su Iglesia, UNA, SANTA, CATOLICA Y APOSTOLICA, no solo aceptan todo lo que hace o dice el DESTRUCTOR, el ENEMIGO DE JESUCRSITO, es decir, Francisco, sino que lo defienden a capa y espada, y lo peor es que muchos católicos ciegos, lo defienden creyendo en su ignorancia que están defendiendo a la Iglesia. Que dolor, aquellos que debieran defender la Iglesia hoy simplemente conyribuyen en destruiral con sus palabras, actitudes y silencio.
    Teniendo ojos no ven y oidos y no oyen…su soberbia les impide ver mas alla de ellos mismos!

    Hoy mas que nunca deben resonar aquellas palabras que nuestra Madre, la siempre Virgen María nos dejó en La Salette:

    Dirijo un llamamiento apremiante a la tierra; 
    llamo a los verdaderos discípulos de Dios que vive y reina en los cielos; 
    llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre; 
    llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, 
    los que se hayan entregado a Mí 
    para que Yo los conduzca a Mi Divino Hijo, 
    los que llevo por decir así en Mis brazos, 
    los que han vivido según Mi espíritu; 
    en fin llamo a los Apóstoles de los Ultimos Tiempos 
    los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido 
    en el desprecio del mundo y de sí 
    mismo en la pobreza y la humildad, 
    en el desprecio y en el silencio, 
    en la oración y en la mortificación, 
    en la castidad y en la unión con Dios, 
    en el sufrimiento y desconocidos del mundo. 
    Es hora de que salgan y vengan a alumbrar la tierra.”

    “Id y mostraos como Mis hijos queridos. Estoy con vosotros y en vosotros, siempre que vuestra fe sea la luz que os alumbre en esos días de desgracia. Que vuestro celo os haga como los hambrientos por la gloria y honor de Jesucristo. Combatid, hijos de luz, vosotros pequeño número que lo véis, porque he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.” 

    Tiempo de levantar nuestra cabeza y mantenernos en atenta, vigilante, confiada y amorosa ESPERA… El Señor está cerca!

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