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El teatro de Francisco en la Iglesia

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p1020074edsxc“Quiero referirme a la renovación del santo Sacrificio de la Cruz continuado perpetuamente en la Santa Misa. Tú sabes cómo son de pocos los sacerdotes que se acercan al Altar para realizar la Acción tres veces santa con el debido espíritu de fe y de gracia. No hablamos de aquellos que profanan sacrílegamente mi Cuerpo y mi Sangre, y que no son pocos. Hablamos otra vez de los que se preparan para vestirse las vestiduras sagradas con la desenvoltura y con la mentalidad de los obreros que, antes de comenzar su trabajo manual se ponen el mono charlando de esto y de aquello. Sin ningún pensamiento de recogimiento, proceden a la celebración del Rito Sagrado, mientras su mente discurre por las cosas más extrañas. Llegan a la Consagración, bien lejos de darse cuenta de que en ese momento en sus manos se repite el prodigio de los prodigios: se realiza la Encarnación, de Mí, Verbo de Dios. Quitada esta fe, esta convicción vivida, resulta evidente el porqué el sacerdote celebrante realiza la más santa entre todas las acciones, como el obrero realiza su trabajo cotidiano. El sacerdote se vuelve un obrero, eso es todo.Aunque teóricamente admitieran que el santo Sacrificio de la Misa es el mismo Sacrificio de la Cruz, en la práctica lo niegan con un comportamiento que revela la ausencia de la fe, de la esperanza y del amor. Hijo ¡Qué océano infinito de miserias, de profanaciones, de traiciones, de oscuridad espiritual!” (Michelini)

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Francisco dice que en los sacramentos “se comunica una memoria encarnada”, es decir, no se comunica una vida, algo real, sino una memoria, un recuerdo de algo real. Entonces, para Francisco, la Misa es la comunicación de una memoria, que se dio en el pasado, y que se encarna, que se hace presente cuando se dan los ritos de celebración en la Misa, en las oraciones de la Misa.

Para Francisco, la Santa Misa no es el Sacrificio de Cristo en el Calvario, no es la misma Pasión de Jesús, sino una memoria, un recuerdo de esa Pasión. Por lo tanto, cuando Francisco celebra Misa no está consagrando, porque no obra el Sacrificio de Cristo, sino su recuerdo. Entonces, Francisco está haciendo teatro cuando celebra la Misa. Yo no iría a una Misa celebrada por Francisco, porque eso es sólo un teatro de la Pasión de Jesús. En sus misas no se recibe la comunión, a Jesús, sino sólo una galleta, un pan.

Esta es la Verdad de lo que es Francisco. No se puede enseñar que la fe es la memoria de Cristo, es el recuerdo de lo que enseñó Cristo, es el recuerdo de lo que sufrió Cristo, sin obrar lo que se cree, lo que se enseña. Si Francisco cree eso, entonces obra un teatro.

Francisco no celebra Misa. Francisco no predica la palabra de Dios. Francisco no da los Sacramentos en la Iglesia, porque no cree. Francisco no consagra porque no tiene Fe en el Sacramento, no vive esa Fe y, por lo tanto, no puede obrarla. Sólo hace un teatro. Es un hombre sin Fe. Porque, para él, la fe es una memoria. Y “La Iglesia, como toda familia, transmite a sus hijos el contenido de su memoria”. Francisco no hace lo que hace la Iglesia, que es obrar el Misterio de la Pasión de Jesús en la Misa. Francisco hace lo que dice su pensamiento en su nueva iglesia: cuando celebra misa está recordando sólo la Pasión de Cristo en esa Misa, pero no la vive ni la obra.

Francisco dice: “…la eucaristía es un acto de memoria…en el cual el pasado…muestra su capacidad de abrir al futuro”. Francisco no dice que la Eucaristía es el Sacrificio de Cristo, sino un acto de memoria en que se trae el pasado (= la muerte de Cristo) y se presenta en el futuro. Es un ejercicio mental para recordar lo que hizo Cristo, y se recuerda con oraciones, con ritos propios de ese Sacrifico, y se da a los hombres de la Iglesia. En ningún momento está diciendo que es Cristo el que baja a la Hostia y es Cristo el que se da en la Comunión. Es sólo un ejercicio de la mente.

Francisco dice: “El pan y el vino se transforman en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que se hace presente en su camino pascual hacia el Padre: este movimiento nos introduce, en cuerpo y alma, en el movimiento de toda la creación hacia su plenitud en Dios”.

Lo que ocurre en la Misa no es una transformación, como dice Francisco, sino un cambio de sustancia. El pan y el vino no se transforman, sino que se transubstancian, desparece el pan y el vino y sólo queda el Cuerpo y la Sangre de Cristo: “por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación” (Concilio de Trento, DS 1642)

Muchos sacerdotes y Obispos, como Francisco, ya no creen en la transubstanciación, sino sólo en la transformación, y enseñan lo que Francisco pone en su encíclica: el pan y el vino se transforman, es decir, se quedan como son, pan y vino, pero hay un cambio en ellos, se une a ellos el Cuerpo y la Sangre de Cristo. No desparece el pan y el vino, sino que permanecen allí junto al Cuerpo y a la Sangre de Cristo.

Y el Cuerpo y la Sangre de Cristo se hacen presentes, junto al pan y al vino, sólo para indicar al alma el camino de la Pascua, no el camino de la Pasión. Es a través de la Resurrección cómo hay que caminar hacia el Padre, que es lo que señala Francisco: “se hace presente en su camino pascual hacia el Padre”. La eucaristía es la presencia del Cuerpo y de la Sangre de Cristo como Resurrección, no como el Sacrificio Pascual, no como Pasión y Muerte de Cristo. Es una presencia real, pero junto a la presencia real del pan y del vino. Hay dos presencias en la Eucaristía.

Francisco dice: “este movimiento nos introduce …en el movimiento de toda la creación hacia su plenitud en Dios”. Este movimiento, esta transformación, esta unión de sustancias distintas y diferentes produce un movimiento, y es este movimiento lo que impulsa al alma hacia la comunión con Dios. El pan y el vino junto con el Cuerpo y la Sangre es la salvación para el alma, es su santificación. Ya no es sólo el Cuerpo y la Sangre, sino que se necesita -para el misterio- el pan y el vino, lo material, lo humano, porque los hombres necesitan ver para creer, necesitan apoyarse en algo humano, en algo material para tener fe.

Ante la doctrina de Francisco sobre la fe, sólo queda decir que él se ha puesto en la Iglesia para dar a la Iglesia el camino del infierno.

Pocos en la Iglesia comprenden lo que está pasando, porque viven como Francisco: anclados en su fe humana, en sus bellas palabras humanas que no dan la salvación a las almas.

Muchos sacerdotes son culpables porque viven su sacerdocio sin fe. Hacen su ministerio y sólo hacen su teatro. Y cobran por ello. Se ganan la vida de esta manera.

Si no se vive de fe, entonces se vive del pensamiento humano y se hace de ese pensamiento humano una vida, una obra. Y a eso lo llaman fe, fe humana, que es lo más contrario a la Fe divina.

Francisco enseña a seguir al hombre en la Iglesia. A seguir el pensamiento del hombre, pero no enseña la Voluntad de Dios. No sabe lo que significa hacer la Voluntad de Dios porque vive haciendo sus propias voluntades. Francisco es sólo un vividor. Y no más. No enseña la verdad, sólo vomita sus mentiras y lo hace con el aplauso de todos.

Y todavía hay muchos que no se han dado cuenta de lo que es Francisco, porque viven como él vive. Y no pueden salir de eso hasta que algo les toque en su vida, en su dormición, y les haga ver lo que ahora no quieren ver.

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4 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    Entonces es herejía pura. No se diferencia de los herejes protestantes que para ellos la Eucaristía es exactamente eso: una recordación o conmemoración o algo así. Increíble realmente que nadie diga nada…

    • josephmaryam dice:

      Y no se va a decir nada. Pero ahí está la encíclica para el que quiera leerla. Tienen ojos y no ven. Tienen oídos y no oye. Entonces, ¿qué quieren de Francisco?, ¿qué esperan de Francisco?

  2. Juan Pablo dice:

    Pregunto: Las citas en negrita del presente artículo ¿son de la Encíclica sobre la Fe de Francisco o de alguna otra de sus “lindas” entrevistas? Yo no la he leído. Si es así, antes las Enciclicas eran algo muy serio!

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