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Las tres batallas en la Iglesia

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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Recogemos un mensaje que un alma ha recibido en oración. Ese alma queda en el anonimato por deseo del Señor.

Su mensaje es para dar a la Iglesia una palabra de Misericordia en estos tiempos de gran confusión y para preparar a las almas a la batalla que viene en la Iglesia.

Para el discernimiento del mensaje, en días sucesivos se irán aclarando lo que el Señor quiere decir en Su Palabra.

La Palabra de Dios hay que acogerla con Fe, sin querer interpretarla según cada uno tiene en su mente. Sino pedir al Espíritu que dé su Luz para comprender la Profecía.

La Profecía es una enseñanza divina al alma para que se prepare espiritualmente a lo que se le dice en el corazón. Las Palabras de Dios nunca mienten, sino que dan la verdad a cada alma y le enseñan algo para su vida.

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Mensaje recibido por un alma en oración

“Jesús ha escogido a Pedro para una Vida Divina y le ha dado el Poder de esa Vida de Dios. Y con la Autoridad de Dios Pedro tiene las Llaves del Reino de los Cielos. Puede abrir y cerrar el Cielo. Puede indicar el camino del Cielo o el camino del Infierno.

Pedro tiene ese Poder de juzgar a cada hombre sobre la tierra. Porque el Poder Divino en Pedro es el mismo Poder de la Santísima Trinidad. No es un poder humano, no es un poder temporal, no es un poder para unos hombres o unas sociedades o unos asuntos humanos.

Pedro tiene toda la Autoridad de Dios para hacer de la Iglesia sólo un Resplandor de la Vida Divina, donde no se vea ninguna obra humana.

El Poder de Pedro es para obrar lo divino en lo humano, para hacer obras que nacen sólo del Corazón de Dios y, que por lo tanto, el hombre no tiene parte en esas Obras Divinas.

El Poder de Pedro es para Edificar la Iglesia del Cielo, no para hacer una comunidad de hombres que quieren amar a Dios según sus sentimientos humanos, según sus razones humanas, según sus conquistas en la vida.

Pedro es para llevar al Cielo a los hombres o para llevar al infierno a los hombres. Es una Roca de división espiritual. Si se está con Pedro, si se obedece a Pedro, entonces el hombre encuentra el camino de la salvación y de la santidad.

Pero si no se está con Pedro, si los hombres se levantan contra Pedro, entonces los hombres caminan hacia su condenación.

Jesús ha Elegido a cada alma de Su Iglesia en Pedro, no fuera de Pedro. Y cada alma tiene que rezar por Pedro y hacer que Pedro pueda volver a tomar el rumbo de la Iglesia, porque sin Pedro la Iglesia se pierde en el vacío de los pensamientos humanos que la llevan al error y a la mentira.

Pedro es el Papa Benedicto XVI, que yace en su pecado y no hay nadie que lo levante en la Iglesia. Nadie reconoce el pecado de su Cabeza. Y, por lo tanto, nadie ve su propio pecado.

Porque se es Iglesia unido a Pedro. Y si no veo lo que es Pedro, no estoy unido a él. Y Pedro, ahora, es sólo un alma que ha perdido el rumbo de su vida y el norte de la Vida Divina. Un alma que no sabe guiarse a sí misma y que tampoco sabe guiar la Iglesia.

Pedro es el Elegido por Dios para la Iglesia. Y no hay otro Elegido. Después de él, habrá otros Pedros, pero no serán los elegidos por Dios. Los hombres de la Iglesia querrán seguir la sucesión apostólica, pero el Poder se retirará en la muerte del Papa Benedicto XVI.

Su muerte es su misión en la Iglesia. Su muerte es para dar a la Iglesia el camino del Retorno a Cristo. Su muerte será el inicio de la Gran Apostasía en todo el mundo y en la Iglesia.

Grandes cosas vienen a la Iglesia con rapidez, con premura, sin descanso. Y grandes batallas se inician ahora entre las almas de Fe y las almas de vida racional. Y sólo los humildes de corazón ganarán esas batallas, porque se lucha contra el Espíritu de la Soberbia, contra el Espíritu del Orgullo y contra el Espíritu de la Lujuria.

Tres espíritus, tres batallas distintas. Tres cabezas demoniácas para tres luchas en la Iglesia.

La primera Cabeza, la de la soberbia, es la que representa el rey Francisco y sus seguidores. El rey Francisco es una cabeza negra por la soberbia. Y negra por su corazón cerrado al amor. El rey Francisco no es para la Iglesia, sino para la nueva iglesia que forma Satanás en el Reino del Amor y de la Justicia, que es la Iglesia.

La segunda Cabeza pertenece al orgullo, que vendrá precedido por un asalto al Alimento Celestial en la Iglesia. Es la que borra el Sacrificio Perpetuo para poner su Holocausto de Ignominia. Es la que hace adorarse en todas las obras de la Iglesia introduciendo su mentira y su error. Una Cabeza que da a la Iglesia la segunda división en su Vértice y que pone a la Iglesia en la cumbre de su Apostasía. Muchos perderán la Fe por seguir esa Cabeza. Muchos inclinarán su cerviz para rendir culto al demonio en esa Cabeza. Esa Cabeza está poseída por Lucifer, que quiso ponerse por encima de Dios.

La tercera Cabeza es la propia de Belcebú, el animal de las siete cabezas, el Dragón que todo lo vomita y que todo lo aniquila con su furor bestial. Esta Cabeza pondrá a la Iglesia en la cúspide de la Maldad. Será en Ella el Reino del Anticristo con todo su furor, con toda su maquinación diabólica, con todo su engaño para condenar a las almas.

La Iglesia tiene que luchar estos tres combates, que se dan por separado, pero que son para todos en la Iglesia.

Muchos en la primera batalla se perderán para el infierno. Pocos en la segunda y muy pocos en la tercera. Pero hay que perseverar hasta el tercer combate, sin descanso, sin tregua, sin vacaciones, porque ya no es posible vivir como hasta ahora, en que las profecías no se han cumplido, y todos han dado tiempo para seguir en sus vidas y no se han preparado para la batalla.

Por eso, muchos les ha pillado desprevenidos la emboscada de la primera Cabeza. Satanás ha presentado a la Iglesia la cara de la bondad, la cara del amor, la cara de la paz. Y todos han claudicado ante esa Emboscada, que nadie ha sabido ver a tiempo.

Muy pocos han estado despiertos desde el principio, desde que Mi Pedro, obligado por Lucifer, claudicó en Mi Elección. Y fue Lucifer quien eligió la primera Cabeza para su primera batalla. Su primera Cabeza prepara la Cabeza que tiene formada Lucifer. Y será Belcebú el que complete la elección con otra Emboscada, propia de su lujuria espiritual.

No queda más tiempo. El Tiempo se ha cumplido. El Tiempo ha llegado. Y sólo ahora los que perseveren en la Verdad conquistarán la Gloria. Y aquellos que den a la Verdad un descanso en la batalla, serán llevados a la condenación Eterna.

Todos estén preparados a lo que viene ahora en la Iglesia. Todos con las lámparas encendidas de la Fe, sin hacer caso a las palabras de los hombres, ni a sus obras, ni a nada que el hombre quiera imponer en la Iglesia.

La Iglesia sólo se sostiene por la Palabra del Padre, con la Fuerza del Espíritu, con el Amor del Hijo. Y los Tres velan continuamente por Su Iglesia y lo disponen todo en Su Iglesia”.

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6 comentarios

  1. Elías dice:

    Cuando quienes tienen la obligación de dar la Verdad al Rebaño de Cristo no lo hacen, Dios mismo viene en auxilio de sus hijos y suscita profetas que alimenten a su Rebaño con el pan de la verdad. En Joel,2,3 podemos leer como antes del Día del Señor “grande y terrible ” Dios derramará su Espíritu sobre toda carne y nuestros ancianos y nuestros hijos tendrán sueños y visiones. El nunca nos abandonará.

  2. ana dice:

    Reconozco que lo que me choca,es la omision a Maria,la gran corredentora,y Madre de La Iglesia.

    Me choca que no halla referencia a ella!ahora bien no soy quien para juzgar…

    Por otro lado agradezco muchisimo esta pagina,y lo fácil que hace de entender josephmariam

  3. BARBARA dice:

    CREO PROFUNDAMENTE EN LOS MENSAJES RECIBIDOS DEL CIELO, Y EN LA PRESENCIA DE SATANAS EN FRANCISCO, NO SIENDO EL PAPA ELEGIDO POR DIOS, NUESTRO SEÑOR.
    SOLO ME PREGUNTO CON DOLOR, PORQUE BENEDICTO O JUAN PABLO II, PERMITIERON QUE TODA ESTA APOSTACIA POSTERIOR AL CONCILIO VATICANO II SIGA ADELANTE Y LA MAZONERIA COMO LA GRAN GESTORA DE TODA ESTA IGNOMINIA, SEA DENUNCIADA POR ELLOS A TODO SU REBAÑO EN LA TIERRA..

  4. Juan Pablo dice:

    Reconozco que los sigo y leo sus artículos. Pero, sinceramente, no veo una diferencia en el estilo de sus artículos, con esta supuesta revelación privada…
    “Recogemos un mensaje que un alma ha recibido en oración. Ese alma queda en el anonimato por deseo del Señor.” ¿Cómo saber que no es escrito por los mismos autores? Tampoco sabemos nada de esos autores. Solamente dicen que son sacerdotes. ¿Cómo saberlo?… Habrá que estar atento y con discernimiento…

    • josephmaryam dice:

      La fe se da al corazón del que pone su entendimiento en el suelo. Si para creer necesita comprender quién lo escribe, si para tener fe necesita investigar quién está detrás de las palabras, si para tener fe es necesario saber con certeza lo nombres y las personas que hacen todo esto, entonces es mejor que siga su camino y no lea más. Porque aquí no se impone nada, sólo se da lo que siempre en la Iglesia se ha vivido. Sólo se lucha por la verdad, pero no se obliga a nadie a creer en estos escritos ni en los mensajes que se dan, ni en nada. Que cada uno piense lo que quiera.
      Para tener fe es suficiente tener la luz del Espíritu y discernir en ese Espíritu. No hace falta más. No hay que conocer a las personas, no hay que saber lo que la curiosidad del hombre siempre busca.
      El hombre nunca se centra en lo que importa: el amor con que se hacen las cosas sólo por Dios. Como eso no se ve, como eso no se palpa, después se sacan conclusiones que sólo existen en la cabeza de quien las saca.
      Si usted quiere pensar que ese mensaje es algo hecho por los hacen esto, usted es libre de pensar así. Su pensamiento es su problema, pero no el de nosotros. Damos lo que recibimos del Espíritu. Y se da gratis, sin pedir nada a cambio. Y se da sabiendo que esto no agrada a nadie, que esto trae consecuencias nefastas para los que lo escriben. Y ¿vamos a perder el tiempo fabricando un mensaje para querer atraer a más personas para que lean esto? Es absurdo.
      Si no cree, muy bien. Siga su camino. Y punto. Pero si cree, entonces está de más lo que dice.
      Hombres y mujeres se esfuerzan por dar a entender lo que es la verdad de la iglesia de forma que todos puedan entenderla. No se habla con lenguajes extraños o complicados o teológicos, para que a todo el mundo llegue lo que el Señor quiere. Lo demás, no nos interesa.
      Si quiere conocer quiénes somos para tener fe, entonces no siga leyendo más, porque está diciendo que no cree en nada, que no sabe discernir la palabra que se da.

  5. Raul Patiño dice:

    Me detengo un poco frente a las revelaciones privadas, porque escrito está que “muchos dirán aquí está o está allá” y el Señor nos dice “no les hagan caso.
    Pero indudablemente hay aquí teología. También es muy preciso el análisis sobre las tres cabezas contra las cuales hay que luchar y el grave riesgo para la salvación de nuestras almas si no sabemos encontrar la verdad y mantenernos en ella.
    Ahora. ¿Dónde está el pequeño rebaño? ¿Disgregado en la iglesia oficial y aquella que desde el siglo pasado lucha por la tradición a costa de excomuniones?
    De todas formas tenemos que librar el combate así nos movamos en la oscuridad, empleando para ello la lámpara que debe tener suficiente aceite para una larga jornada. Ese aceite es nuestro trabajo tesonero por el conocimiento de Dios y nuestra velada la oración permanente y la perseverancia.
    ¡Dios permita que muchas almas encuentren el camino en esta hora difícil.

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