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El rey Francisco: su poder económico

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Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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“Oráculo del Señor a mi Señor:
«siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos”
.

El Padre le dice a Su Hijo que se siente a Reinar Su Iglesia, en lo Alto de los Cielos, y vea cómo todos Sus Enemigos perecen en la Presencia de Dios.

La batalla por la Verdad está ya en la Iglesia y sólo los humildes vencen a los Enemigos de la Iglesia. Los demás, quedan vencidos por su misma soberbia en la Iglesia.

En el Papa Benedicto XVI reposa el Poder Divino para gobernar la Iglesia.

El único problema es que el Papa está sumergido en su pecado y no se le puede dar obediencia hasta que no haga algo que demuestre que es el Papa.

Francisco ya no es Anti-Papa, sólo es un rey en su nueva iglesia. Duró como Anti-Papa seis meses, un Pontificado corto, sin provecho para la Iglesia, en el cual se ha dedicado sólo a hablar de su proyecto de iglesia. Y no ha hecho más. Ha dado a unos y a otros lo que ellos querían, pero se ha dedicado a pregonar sus fantasías en su nueva iglesia.

Por eso, su reinado en la nueva iglesia será muy corto, porque lo que pretende el rey Francisco es algo que no se puede conseguir sin someterse a un poder económico.

Para resolver los problemas económicos de los demás, de los pobres, de los jóvenes, de los ancianos, no hay que hacerlo como quiere el rey Francisco.

El asunto económico del mundo está en manos de unos pocos hombres, que tienen todo el dinero a su disposición. Y las crisis económicas son sólo la pantalla para hacer que las sociedades, los hombres se sometan a esos pocos hombres con su poder económico.

Es un hecho que el mundo se mueve según se mueva el dinero. Y cuando no hay dinero es que se ata el flujo del dinero, y se impide que los hombres tenga dinero para conseguir algo de los hombres, o de esas sociedades, o de las familias que hacen una sociedad.

El dinero es del demonio, lo inventó el demonio. Y el demonio ha puesto ese poder económico en manos de muy pocos hombres, que le sirve sólo a él.

Y esos hombres, que se pasan el poder económico, de generación en generación, lo hacen por amor al demonio, no por otra cosa. Siguen el pensamiento del demonio que lo único que quiere conseguir con el dinero es el sometimiento de los hombres a su pensamiento demoniáco. Y, por eso, el demonio se inventa muchas filosofías, muchos juegos económicos, muchos caminos en el dinero, para este fin.

El mundo es el juego del demonio. Es como el demonio juega con los hombres y da a unos dinero, quita a otros dinero, pone caminos para encontrar dinero, cierra otros caminos para no tener dinero.

El mundo está montado sobre el dinero. Y quien lo montó es el demonio. Y el demonio dice quién tiene dinero y quién no tiene dinero.

Por eso, el planteamiento de Francisco para resolver los problemas económicos no valen ni siquiera para el demonio.

Todos en la Iglesia están molestos con lo absurdo que dice el rey Francisco. Tiene la obsesión del dinero. Y hasta el final va a estar hablando sobre su fantasía en su nueva iglesia.

Al demonio sólo le sirve Francisco porque ha hecho lo que tenía que hacer: quitar el Vértice de la Iglesia, para poner su reinado en la Iglesia. Un rey político es lo que da Francisco a la Iglesia. Es su testamento a la Iglesia. Es su legado. Y esto viene de la renuncia de Benedicto XVI. El Papa tuvo que renunciar porque había que poner este gobierno horizontal en la Iglesia.

El pecado de un Papa es que un Anti-Papa instale el reinado del demonio en la Iglesia. Este es el fruto del pecado de Benedicto XVI.

Y este fruto tiene que permanecer hasta que se cumpla el tiempo establecido. Una profecía habla de 25 meses de sucesión de reyes. Más de dos años en que hay que ver a hombres que se van a sentar en la Silla de Pedro para hacer lo que les dé la gana. Y no se va a poder quitar esta sucesión de reyes en la Iglesia. Es el castigo de Dios a Su Iglesia por su pecado de ambición, de orgullo, de querer gobernar la Iglesia con la mente humana.

Al rey Francisco le queda muy poco en el gobierno de su nueva iglesia, porque el demonio no quiere tener una iglesia para dar de comer a los pobres ni para dar trabajo a los jóvenes. El demonio quiere su plan en la Iglesia, plan que no lo conoce el rey Francisco porque carece de poder. Sólo ha tenido poder para instalar el gobierno horizontal. Lo demás, no ha podido hacerlo, porque no tiene poder. Y, por eso, se ha dedicado a hablar. Porque sólo tenía que poner este gobierno horizontal. Lo demás es para crear confusión y ganas de hablar en la Iglesia.

Una vez que se vaya el rey Francisco, vendrá otro con más poder y ya no se dedicará a hablar, sino a obrar en contra de todo lo divino, de todo lo sagrado, de toda la tradición, de todos los dogmas que tiene la Iglesia.

A los hombres se les conoce por lo que hablan. Y quien habla mucho, obra poco. Y quien habla poco, entonces sus obras son fuertes y duraderas.

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