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Luchar en contra del error

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El Reino de la Paz

“No resistir al error es aprobarlo, no defender la verdad, es sofocarla”. (San Pío X)

St_Michael

El Espíritu Santo eligió a Benedicto XVI hasta su muerte. Lo eligió Papa toda la vida hasta su muerte, porque la Elección Divina no claudica, no vence, no termina. Sólo vence por Voluntad Divina, no por voluntad de hombre.

En el cónclave que se formó para elegir al que tenía que sentarse en la Silla de Pedro estaba ausente el Espíritu Santo. Y esa ausencia se nota con el tiempo. Los hechos hablan por sí solos.

Donde está el Espíritu de Dios está la Verdad y no el error. Un Papa que predica el error no es un Papa que ha elegido el Espíritu Santo.

Entonces, ¿por qué no se creen en los hechos, en las obras que Francisco está llevando a cabo en la Iglesia? Las obras de Francisco son la verdad de Francisco, la verdad de su pecado.

Francisco es un camaleón que cambia de color. Y no es más que eso. Hoy pone cara de santo. Mañana pone cara de demonio.

Francisco no es lo que dice ser. Francisco no representa lo que obra en la Iglesia. Francisco no da lo que su corazón no puede tener.

¿Qué se creen las almas que es un Papa?¿Qué piensan las almas de un Papa?¿Qué han aprendido de lo que es un Papa en la Iglesia?

Muchos, con Francisco, se tragan sus errores y eso significa estar con Francisco, estar con su doctrina, aprobar su forma de entender la Iglesia.

Quien no combate el error, lo aprueba, lo aplaude, lo lleva a la obra.

Con Francisco la Iglesia ha caído en manos de los Enemigos de la Iglesia. Y ¿quiénes son los enemigos de la Iglesia?

Los mismos que están en la Iglesia, los sacerdotes, los Obispos, los fieles, que no son capaces de luchar en contra del error en la Iglesia. Y, entonces, aprobando el error se hacen enemigos de su propia Iglesia.

Es el fariseísmo reinante en toda la Iglesia la que destruye la misma Iglesia. Son los suyos, sus propios hijos, los hijos de la Iglesia, los que acaban con la Iglesia.

Esta es una gran verdad que se repite siempre en la Iglesia, porque quien traicionó a Jesús fue uno de sus Apóstoles, y los que abandonaron a Jesús fueron sus mismos Apóstoles.

Su misma Iglesia es la que mató a Jesús, lo crucificó. Y su misma Iglesia es la que lo está de nuevo crucificando porque se tiene miedo de enfrentarse al error. Y es más cómodo callarse y no meterse en problemas, que es lo que hace todo el mundo. La vida es bella. Sigamos viviendo nuestra vida y que los demás arreglen sus problemas como quieran.

Esto es lo que se palpa por todas partes. Esto y no otra cosa.

Estamos viviendo la decadencia espiritual de la Iglesia y, -no sólo eso-, sino también la ruptura espiritual en toda la Iglesia. Se rompe con la Tradición, se rompe con los Dogmas de la Iglesia, se rompe con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, se rompe con todo.

Y este rompimiento espiritual trae sus consecuencias en toda la vida de la Iglesia. Consecuencias para las almas y consecuencias para la vida de los hombres en el mundo.

Lo que pasa en la Iglesia se lleva, después, al mundo. Si en la Iglesia hay santidad, en el mundo también la hay. Si en la Iglesia hay corrupción, en el mundo se vive para ser corruptos.

La medida de la Verdad la da la Iglesia. Si la Iglesia vive en la mentira, entonces no se encuentra la Verdad en ninguna parte. Si la Iglesia no lucha por la Verdad, entonces nadie en el mundo se interesa por conocer la Verdad. Si la Iglesia no obra la Verdad, entonces los hombres se dedican a sus vidas humanas y a sus obras humanas, que no son la obra de la Verdad.

Si no se lucha contra el error, las almas se quedan siempre en sus mentiras, en sus vidas, en sus problemas, en sus miras humanas.

El error impide salvarse. Quien vive pecando vive haciendo de su vida su mismo pecado. Y no puede salir de su pecado sin conocer la Verdad. Si la Iglesia oculta la Verdad, entonces todas las almas viven en su pecado y hacen de su vida una obra de su pecado.

Se necesita dar la Luz de la Verdad en la oscuridad que ahora vive la Iglesia. Porque si no se da, la Iglesia permanece en su pecado y vive para su pecado y enseña su pecado a todo el mundo. Y la consecuencia de todo eso es bien claro: la muerte espiritual de muchas almas que nadie les ha enseñado la Verdad de sus vidas, el sentido de sus vidas, la razón divina de sus existencias.

“Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la Verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la Verdad que profesan. La cobardía y la duda son contrarias a la salvación del individuo y a la seguridad del Bien Común, y provechosas únicamente para los enemigos del cristianismo, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos. El cristiano ha nacido para la lucha”. (León XIII)

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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