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Francisco: líder político

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Francisco se ha convertido en un líder político, un rey político, un jefe de un estado laico.

El Papa sólo tiene validez en un gobierno vertical, que es el que siempre ha estado en la Iglesia desde su fundación. El Papa sólo es Papa en un gobierno vertical. Jesús fundó Su Iglesia sobre Pedro -y sólo sobre Pedro-, no sobre los Apóstoles. Jesús, en Pedro, forma el gobierno vertical, donde Pedro tiene todo el Poder en el gobierno. Poder que no lo comparte con nadie, con ningún otro Apóstol u Obispo. Poder que no necesita a los hombres para que se obre.

Si se coloca un gobierno horizontal, automáticamente se suprime el gobierno vertical, porque el Papa no necesita de nadie para gobernar la Iglesia.

Colocar un gobierno horizontal no es ir hacia un gobierno de muchos e ir dejando el gobierno de una cabeza en la Iglesia. No significa un gobierno in fieri, un gobierno que se va haciendo, que se va constituyendo y que, poco a poco, se va desprendiendo del antiguo gobierno para hacer el nuevo.

El gobierno horizontal es un gobierno in facto esse, ya constituido como gobierno, ya hecho como gobierno. Y, por eso, ese gobierno horizontal anula completamente el gobierno vertical. Y, por más que se diga que ese gobierno horizontal, de muchas cabezas, es sólo una ayuda para el Papa, en la realidad de la Iglesia, ante Dios, se ha anulado el gobierno vertical, se ha anulado al Papa, se ha anulado el Poder Divino en el Papa, se ha ido en contra de la Autoridad Divina en la Iglesia, y lo que queda es sólo la figura del Papa, es decir, un hombre vestido de sotana blanca, sin Poder Divino, sin tener ya la potestad de atar y desatar en la Iglesia, que sólo se hace llamar Papa, pero que es un jefe político, como otro cualquiera en el mundo.

Esta verdad sólo la ven los humildes de corazón. Los demás no ven nada. Y si lo ven, callan.

Francisco ha puesto en su gobierno horizontal personas imbuidas de sus misma doctrina comunista, marxista, socialista que hace gala en sus predicaciones.

Las ocho cabezas que forman ese gobierno son almas sin vida espiritual, sin sentido espiritual, que están sólo en la Iglesia para seguir el pensamiento de Francisco, no para seguir el Evangelio.

La Iglesia no tiene que meterse en la política, en la vida política, que es lo que quiere Francisco. Un claro ejemplo es lo que predica Francisco a las monjas de clausura: “Las monjas de clausura están llamadas a tener una gran humanidad, una humanidad como la de la Madre Iglesia; humanas, entender todas las cosas de la vida, ser personas que entienden los problemas de la gente, que saben perdonar y rezar al Señor por las personas” (A las clarisas, 5 de octubre).

Estas son las palabras de un jefe político que coge las palabras del Evangelio y las utiliza para dar su panfleto a las almas, su doctrina comunista a la Iglesia.

Las monjas de clausura están llamadas a tener una gran vida contemplativa, vida sólo para el Señor, vida dedicada sólo al Señor. No tienen que estar pendientes de nada humano, porque así lo enseña la Palabra Divina: “Marta, Marta, estás en las muchas cosas de la vida. Y sólo una es la importante. La que ha escogido María. Y nadie se la quita.” (cf. Lc 10, 38).

Sólo un líder político habla así a unas monjas de clausura. Ningún Papa, ningún líder religioso dice a las monjas que debe preocuparse por los problemas de la gente, por conocerlos, porque no es la misión de las monjas de clausura.

La Iglesia no está para hacer política, para resolver los problemas de las personas, para dar solución a los problemas económicos, sino para dar el Evangelio. Y no para otra cosa.

Cuando los sacerdotes se meten en la política, entonces dejan de ser sacerdotes y cogen la mente de los hombres, la mente de los políticos y todo lo ven con esa mente.

La Iglesia tiene que enseñar a los políticos la vida espiritual, la vida moral, la ética en el gobierno. Y trazar las normas del Evangelio para que los hombres gobiernen bien en el mundo. Pero la Iglesia no tiene que hacer política, como la está haciendo Francisco.

Francisco

Francisco, con su gobierno horizontal, ha iniciado una nueva iglesia para obrar en esa iglesia la doctrina contraria al Evangelio de Jesús. Una doctrina basada en los conocimientos de los hombres, imbuida de todo el anaquel comunista, y representada por los hombres de la masonería, uno de ellos es el propio Francisco.

Francisco1

Francisco era miembro honorario del Rotary Club de Buenos Aires desde 1999, que es un grupo masónico. Era una persona relevante en esa comunidad, como se puede apreciar en los documentos adjuntos y se puede ver en la página de esa comunidad.

Francisco es apoyado por la masonería argentina y, oficialmente, por el “Gran Oriente de Italia”, la masonería italiana.

El “Gran Maestro Raffi” declaró que “nada quedará como está” con Francisco. “Nuestro deseo es que el pontificado de Francisco… pueda marcar el retorno a la Iglesia-Palabra en vez de la Iglesia-Institución, promoviendo un diálogo abierto con el mundo contemporáneo, con creyentes y no creyentes, siguiendo la primavera del Vaticano II”. Declaraciones que revelan la política de Francisco en su reinado.

Francisco, siendo Cardenal, oficio una verdadera LITURGIA DE CONMEMORACIÓN, creada por la Comisión de Diálogo Interconfesional de la B’nai B’rith, para dar culto al holocausto judio por los nazis. Una misa masónica para entronizar la mentira sobre los nazis. Misa para poner de relieve la verdad de los hombres por encima de la Verdad de Dios. Son los fariseos de la verdad que no saben encontrar la Voluntad de Dios en sus vidas. Judíos que no han aceptado el pecado de sus padres cuando negaron la Mesianidad de Jesús y, por eso, tienen que expiar ese pecado hasta que la Justicia de Dios se cumpla sobre ellos.

Masones felicitan al Papa

Francisco está en la Silla de Pedro sólo por los masones que lo eligieron en el Cónclave. y, por tanto, desde su inicio ha procurado tapar todo lo religioso, todo lo divino, todo lo santo en la Iglesia, para hacer resplandecer la mente masónica en la Iglesia.

Francisco no es un hombre tonto, que no sabe lo que dice. Sabe muy bien cómo desenvolverse en el Vaticano y sabe muy bien las cosas que hay que decir y las que hay que obrar en cada momento para conseguir su objetivo: poner en el gobierno de la Iglesia al hombre que va a acabar con la Iglesia.

El gobierno horizontal de Francisco es sólo una pantalla para que no se vea lo que en realidad está sucediendo en la Iglesia.

Ese gobierno horizontal tiene la tarea de cambiar las diferentes constituciones, normas que la Iglesia tiene actualmente, para poner los nuevos estatutos de la nueva iglesia.

Esos nuevos estatutos son documentos firmados por Francisco para dar a la iglesia el carácter de sociedad estatal, civil, mundana, profana. Es decir, Francisco tiene que conseguir acabar con la mentalidad religiosa en la Iglesia, en la que no se permite la política, hacer política, obrar la política, porque Cristo tiene su doctrina, que es contraria a cualquier doctrina del mundo y de los políticos.

La tares de Francisco y de ese gobierno es lavar la cara a la Iglesia. Presentarla como un modelo a seguir para todos los estados civiles en el mundo.

La lucha en la Iglesia, durante estos años, ha sido una lucha entre la Fe y la Masonería, entre el pensamiento de los hombres que viven la Fe de la Iglesia y el pensamiento de los hombres que no tienen fe y que quieren hacer de la Iglesia otra cosa diferente.

Benedicto XVI fue empujado por los masones a renunciar al Pontificado. Benedicto XVI no era un Papa modelo en la vida espiritual. Era un Papa miedoso de los hombres y que no sabía lidiar contra los masones en la Iglesia.

Su renuncia no tiene nada que ver con su salud, sino con la presión a muerte de los masones, es decir, de Obispos que quieren el poder en la Iglesia y que desean que la Iglesia sea un estado laical, no un estado religioso.

Por eso, el gobierno horizontal de Francisco impulsa a los laicos en la Iglesia, impulsa la subida al poder de las mujeres, como ya se va a dar en España, donde una mujer va a ser Secretaria de la Conferencia Episcopal. Ser secretario en la Conferencia no es para tomar apuntes de lo que dicen otros, es para gobernar. El secretario de una Conferencia Episcopal tiene funciones de gobierno en la Iglesia.

El gobierno de Francisco, su gobierno de ocho cabezas, es sólo para dar a la Iglesia la síntesis de una empresa para el mundo. Una empresa que sea beneficiosa para el mundo y que, con ella, se puedan resolver los diferentes problemas del mundo. Por eso, Francisco insiste tanto en el dinero con los pobres, en el trabajo para lo jóvenes, en la atención con los ancianos. Está creando su negocio en la Iglesia, su empresa política y económica en la Iglesia. No es otra cosa su predicación, su falso amor por los hombres, su inútil enseñanza del Evangelio.

Francisco ya no tiene ningún poder en la Iglesia de Jesús, porque se ha apartado de la Autoridad Divina poniendo el gobierno horizontal. Y, por tanto, no hay que hacerle ningún caso, no hay que seguirle en ningún documento que saque a partir de ahora. Porque la voz de Francisco ya no es la Voz de la Iglesia. Es la voz de su iglesia nueva, que no comulga con el Evangelio de Cristo, sino que re-escribe el Evangelio de Cristo. Y todo aquel que predique un Evangelio distinto al de Jesús sea anatema.

Muchas almas en la Iglesia no se han dado cuenta del pecado de Francisco al poner el gobierno horizontal, porque no tienen vida espiritual, no saben hacer Iglesia. Están en la Iglesia como están en su casa, sin ningún interés por los asuntos de la Iglesia, sólo interesadas en sus asuntos humanos, en sus problemas humanos. Y, de esta manera, no se puede hacer Iglesia.

Hay que estar en la Iglesia sin los asuntos de la vida común, buscando los intereses de Dios, no nuestros intereses personales; luchando por la Verdad, que es Jesús, no luchando por nuestras verdades; obrando la Verdad, que es Jesús, no obrando nuestras buenas obras humanas, que no sirven ni para salvarnos ni para santificarnos.

Muchas almas siguen aplaudiendo a Francisco y siguen escuchando sus discursos y piensan que algo bueno se va a hacer con Francisco en la Iglesia. Todavía guardan cierta esperanza después de las horribles declaraciones de ese necio.

Y no quieren ver la Verdad: Francisco es el juguete del demonio, que se viste de ángel de luz, para asombrar a los hombres que sólo buscan el bienestar en sus vidas y en la Iglesia. Y, por eso, lo adulan , lo aplauden, y temen verlo como es, como su alma está en la Presencia de Dios. Un alma oscurecida por su pecado que no sabe amar a nadie, sólo ama a su pecado. Y su pecado es su nueva iglesia.

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