Lumen Mariae

Inicio » Anticristo » La nueva iglesia de Francisco

La nueva iglesia de Francisco

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

vvvvv

El pecado es una obra. El pecado no son las palabras, no son las frases que se dicen, no son las razones. Se habla, se razona, se dicen muchas cosas por el pecado que obra en la persona.

Francisco ya obra su pecado en la Iglesia, que consiste en hacer una nueva iglesia, su iglesia.

Las palabras de Francisco no son su pecado. Francisco anula todos los dogmas de la vida de la Iglesia. Francisco va contra todas las Verdades de la Iglesia. Por eso, no hay que hacerle caso cuando habla, no hay que hacerle caso cuando enseña, no hay que hacerle caso cuando manda algo. Porque su pecado no está en sus palabras, en sus razones, en su ciencia, en su sabiduría humana, en su teología. Su pecado está en su corazón. Y él sólo está donde está -en la Silla de Pedro- para obrar su pecado: su nueva iglesia.

Lo demás, no interesa, porque es desviarse de lo que importa con Francisco.

Francisco ha hecho su juego: lanzar sus mentiras en la Iglesia y en el mundo. Pero no ha obrado nada. Ha obrado ciertas cosas, pero que son comunes en la Iglesia. Todo el mundo las hace. Eso no ha sorprendido a nadie. Francisco ha hecho cosas, pero no ha obrado su pecado en estos seis meses.

Ahora se ha puesto a obrar su pecado. Ahora su pecado se desarrolla y se ve en la Iglesia. Antes no se veía. Antes se veían sus palabras, sus malas palabras. Y la gente lo aplaudía por sus malas palabras. Y, ahora, que obra su pecado, la gente ni se da cuenta de lo que ha hecho. Porque lo que ha obrado ha sido con el consentimiento de toda la Jerarquía. Todo el mundo ha callado su pecado. Todo el mundo llama a su pecado un bien para la Iglesia. Esta es la oscuridad que se vive en la Iglesia actualmente, y nadie da luz en esta oscuridad. Todos se divierten con lo que hace Francisco. Todos aúpan a Francisco. Todos le siguen y estén atentos a ver qué hace en la Iglesia.

El pecado es una obra, y una obra de un corazón que se cierra a la Verdad y que vive sus verdades. Esto es Francisco. Y, por tanto, en el pecado de Francisco no puede haber misericordia, porque ha anulado la Misericordia. Al anular el fundamento de la Iglesia, que es Cristo Jesús, que es Su Amor por el Papa, que es Su Misericordia sobre el Papa, se pone en la Justicia Divina, desprecia la Misericordia Divina sobre su alma.

Francisco es un pobre hombre que sólo sirve para divertir a las masas. Ni siquiera le sirve al demonio, porque el demonio no quiere una Iglesia para dar de comer a los pobres, para dar trabajo a los jóvenes, para cuidar a los ancianos, para resolver el problema mundial económico, que eso es lo que quiere Francisco. Pero eso no es lo que quiere el demonio.

El demonio no quiere la Iglesia para algo que ya puede hacer en el mundo. El demonio quiere la Iglesia para destruir la Obra de Cristo, que es la Iglesia. Y destruirla completamente. Aniquilarla en todos los sentidos. Por eso, lo que dice Francisco es para distraer a los hombres. No para otra cosa. Habla de la Pacem in Terris sólo con esta intención: para que las almas se sigan centrando en dar dinero a la Iglesia para resolver los asuntos de los hombres, para empujar a los laicos hacia las obras humanas, hacia la vida humana. Nunca Francisco va a enseñar la vida espiritual a los laicos. Nunca. Esta es su predicación: su obsesión por el dinero, por lo económico, por el bienestar material de los hombres. Y no sabe salir de esa obsesión, porque lo tiene atado el demonio a ese pensamiento. No sabe ver lo que es el Espíritu y el camino del Espíritu ni en la vida ni en la Iglesia.

Francisco ha servido al demonio sólo para una cosa: para poner el gobierno horizontal, que es el primer paso para desbaratar a la Iglesia. Hay que empezar por la cabeza, quitando la cabeza, como lo ha hecho el pecado de Francisco.

Eso le basta al demonio. Ahora el demonio buscará un sucesor con más poder para hacer la obra que quiere en la Iglesia, que no es el alimentar a los pobres, sino el de arrebatar a todos los hombres el corazón para que lo sigan sólo a él, no a Dios.

El pecado de Francisco es una obra. Que nadie se quede en sus palabras. Sus palabras señalan su obra de pecado.

Su pecado es inventarse una iglesia, pero estando en la misma Iglesia, y que la Iglesia apruebe eso que hace. Este es su pecado. Esta es su obra.

Por tanto, con Francisco comienza una nueva iglesia, su iglesia, a la cual no hay que seguir en nada, porque pertenecemos a Cristo, no a Francisco.

Hay que seguir en la Iglesia que Cristo ha fundado. Hay que luchar por las Verdades de siempre, por la Tradición de siempre, por los Dogmas de siempre, por la Iglesia de siempre.

Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. Jesús no cambia. Su Iglesia no cambia. Los que cambian son siempre los hombres que buscan lo nuevo, lo innovador, lo propio del mundo.

Hay que seguir en la Iglesia de Cristo, pero no estar en la iglesia de Francisco. Son dos cosas diferentes. Por eso, hay que luchar, hay que oponerse a Francisco. Ya no es el Papa, porque ha anulado el Papado con su gobierno horizontal. Y ha comenzado su iglesia. Esa iglesia no es la Iglesia de Jesús, fundada en la Roca de la verdad. Él ha quitado esa Roca y ha puesto un conjunto de hombres para gobernar su iglesia.

Por eso, no interesa la iglesia de Francisco. Lo que interesa es la Iglesia de Jesús, las verdades que Jesús ha dado a Su Iglesia, las tradiciones que en la Iglesia siempre han existido. Eso es lo que interesa, y por esa Iglesia, la de Jesús, es por la que hay que luchar. Y eso implica oponerse a la iglesia que Francisco obra. Por eso, viene el martirio, la persecución, porque se va a impedir, de muchas maneras, que la gente se vuelva en contra de Francisco. Por eso, la Jerarquía calla, porque quiere esta iglesia nueva. Pero no le interesa lo que Francisco quiere hacer en la iglesia, sino otra cosa. Por eso, Francisco le queda poco. Van a cambiar la forma de elegir la figura del Papa, para tener sucesores como se tienen en el mundo. Y, en ese cambio, viene otra cosa para la Iglesia.

Si no se ve el pecado de Francisco, entonces se sigue viviendo en la comodidad de vida que viven muchas almas que comulgan y rezan, pero que no tienen vida espiritual ninguna, porque no saben batallar por la Verdad, que es la Iglesia. Sólo saben luchar por sus verdades en su vida humana, como Francisco. Francisco es el modelo de muchos en la Iglesia: lucha por sus intereses humanos, por lo que tiene en su cabeza. Pero no sabe luchar por la Verdad, que es Cristo Jesús. Ha destrozado esa Verdad con su pecado de rebeldía, que es un pecado de soberbia, de orgullo y de lujuria espiritual.

Anuncios

1 comentario

  1. Raul Patiño dice:

    Muy importante dejar claro que BERGOLIO ha iniciado el proceso de TOMA DE LA IGLESIA CATOLICA POST CONCILIAR.
    Ahora los Católicos deben definir ¿En cuál Iglesia están? ¿En la Iglesia católica fundada por Jesucristo bajo el gobierno de la Verdad Absoluta o en la NUEVA IGLESIA HUMANISTA fundada al servicio del hombre sobre la toma de la estructura del Vaticano en todo el mundo?
    Para definir esto es necesario también decidir si estamos por la salvación de nuestras almas o la condenación eterna.

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: