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El secreto de Fátima

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

fatima

“Mi secreto concierne a la Iglesia.

En la Iglesia se llevará a cabo la Gran Apostasía, que se difundirá por todo el mundo; el cisma se realizará en el general alejamiento del Evangelio y de la verdadera fe.

En Ella entrará el hombre de iniquidad, que se opone a Cristo, y que llevará a su interior la Abominación de la Desolación, dando así cumplimiento al horrible sacrilegio, del cual habló el Profeta Daniel” (Mt 24, 15). (Al P. Gobbi, Mi Secreto. 11 de Marzo de 1995)

La Virgen en Fátima ha sido la Precursora de Su Hijo Jesús.

Fátima revela al mundo la Segunda Venida de Jesús.

Es una Luz Divina para estos tiempos de gran oscuridad que vive la Iglesia.

Fátima es apocalíptica, es decir, es para el Fin de los Tiempos.

Fátima no es un conjunto de profecías, de mensajes, de revelaciones, como, por ejemplo, Medugorje.

Fátima es la consecuencia de lo que es la Virgen María en la Iglesia: “la Mujer Vestida de Sol” que combate contra el demonio.

La Virgen María es la Mujer de la Iglesia.

La Virgen María no es una criatura más, un ser más, un alma más. Es el Amor en la Iglesia.

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Pero Jesús no es el Amor. Jesús es el Camino que nace del Amor. Jesús es la Verdad que da el Amor. Jesús es la Vida que ofrece el Amor.

La Virgen María es el Amor en la Iglesia. No es el Amor en la Santísima Trinidad. Sólo en la Iglesia.

Porque, en la Iglesia, la mujer tiene que ser amor, no tiene que ser Jesús, no tiene que hacer lo mismo que hizo Jesús. No se iguala al sacerdocio de Cristo. La mujer tiene que imitar a la Mujer, que es la Virgen María, en la Iglesia.

Por eso, la Virgen conservaba todas las palabras de Su Hijo en Su Corazón, que es lo que tiene que imitar toda mujer.

Toda mujer en la Iglesia tiene que llevar el estandarte del amor en su corazón. Tiene que enseñar el amor a los hombres de la Iglesia, a los sacerdotes, como lo hizo la Virgen María con los Apóstoles: les enseñó a amar a Su Hijo, les enseñó a amar a la Iglesia de Su Hijo.

Los Apóstoles, después, enseñaron ese amor a toda la Iglesia con el Poder que tenían recibido de Jesús.

Por eso, la mujer no tiene que ser sacerdote, no tiene que gobernar la Iglesia, como lo hacen los hombres. La mujer tiene que aprender el amor y dar el amor en la Iglesia.

Fátima es la señal de Dios para la Iglesia. Su mensaje es sólo para la Iglesia. No es un mensaje para el mundo ni para los hombres.

En Fátima la Virgen toca a la Jerarquía en lo más profundo de Ella. Se mete con la Jerarquía porque no sigue a Su Hijo Jesús.

En Fátima la Virgen señala la destrucción del Papado y de la Iglesia. No habla de guerras o de revoluciones. Dice que el Papa dejará de ser Papa y que la Iglesia dejará de ser Iglesia.

La Virgen de Fátima es silenciada por toda la Jerarquía, incluso por los Papas. Todos tienen miedo a esa Verdad que la Virgen enseña en su mensaje.

Todos temen esas palabras porque no las creen. Y no tienen fe porque la Jerarquía de la Iglesia no vive escuchando la Palabra de Dios en la Iglesia, sino que vive escuchando las palabras de los hombres en la Iglesia.

Por eso, la Jerarquía de la Iglesia pierde la Fe. Y la Fe completamente. Y eso significa la aniquilación del Papado y de la Iglesia.

La Virgen, en Fátima, anuncia un castigo para la Iglesia. Castigo por el pecado de la misma Jerarquía de la Iglesia. No es un castigo por el pecado de los fieles de la Iglesia.

En Fátima, el Ángel da la señal para el castigo con su espada. Ese Ángel simboliza la Justicia de Dios sobre la Iglesia. Ese Ángel es la Justicia Divina sobre la Iglesia: “hemos visto…a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo”.

El Ángel tiene en la mano izquierda una espada de fuego. La mano izquierda es la Mano de la Justicia Divina. La mano derecha es la Mano de la Misericordia Divina.

El Ángel está a lado izquierdo de la Virgen, es decir, en posición de castigo, de obrar un castigo. El lado derecho es para mostrar un amor, para dar un amor.

La Virgen eclipsa con su mano derecha el castigo del Ángel. La Virgen para el castigo del Ángel. La Virgen intercede ante Dios para que el Ángel no castigue. Ella es la Corredentora, la Mediadora, como Su hijo Jesús. En Fátima, Dios da al mundo el Dogma que la Iglesia necesita para salvarse y que la Jerarquía no quiere aprobar.

Ante la Mediación de la Madre, el Ángel cambia su obra y da al mundo la Palabra de salvación: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!”. La Virgen consigue de Dios un Tiempo de Misericordia para el mundo y la Iglesia.

En Fátima, la Virgen hace ver a la Jerarquía devastada por la guerra, por la muerte en el mundo: “el Santo Padre… atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino”.

El castigo de la Iglesia se da junto al castigo del mundo, al mismo tiempo. Y la razón es porque siendo la Iglesia Camino de Vida, al perder la Fe, se convierte en camino de muerte para toda la humanidad: la Gran Apostasía…se difundirá por todo el mundo”.

Y ese camino de muerte merece una Justicia Divina sobre la humanidad, no sólo sobre la Iglesia. Es decir, que la Iglesia, en vez de señalar el camino del Cielo en sus enseñanzas, en sus mandamientos, enseña lo contrario del Evangelio al mundo. Y el mundo se hace receptor de ese mensaje de la Iglesia porque ya la Iglesia ha dejado de ser Iglesia y es otra cosa: es la Gran Apostasía. La Iglesia deja de ser la Iglesia de Jesús y es algo nuevo, es para el mundo, -ya no es para Dios-, es del mundo, -ya no es de Dios-, está abocada a una vida mundana, -alejada de la Vida Divina-.

El Papa recorre un camino de muerte hacia una montaña. Ese camino lo ha producido la misma Iglesia. Es el camino del demonio que se ha aposentado en la Iglesia. Ese camino no es por la maldad del mundo. Es por el pecado de los hombres de la Iglesia.. En este punto del mensaje de Fátima se silencia el por qué ese castigo al mundo, por qué el Papa va camino hacia una montaña, donde está una Cruz, y donde es muerto en la cima de esa montaña. No se entiende esta parte del mensaje de Fátima, porque se ha silenciado lo más importante.

En Fátima no se recoge la maldad de los hombres, sino la maldad de la Jerarquía Eclesiástica. Fátima no se centra en el pecado de los hombres, sino en el pecado de la Iglesia, que es la raíz del pecado de los hombres.

En Fátima la Virgen señala el Cielo, como camino del hombre en este mundo. No señala la tierra, el mundo. Hace brillar el sol y hace que el sol se mueva hacia los hombres, inicie una andadura hacia los hombres, para recordarles el camino hacia la Verdad.

El Milagro del Sol no es un milagro cualquiera. Es la señal que da Dios a la Iglesia para que se convierta de su pecado.

Es la Señal con una rotación del sol sobre su eje. Y esa rotación hace que el sol se precipite sobre el mundo, dando su luz, su calor, su inmenso don.

Por eso, el Milagro es para convertir, para que los hombres salgan de su sueño, de su pecado, de sus miras humanas y vean un prodigio que no saben entender con sus mentes.

Ese prodigio divino despierta las conciencias y las almas para que vean la Verdad y no estén en su mentira.

Ese prodigio del sol la Virgen lo repite allí donde se aparece. Fátima sólo inicia el tiempo de la conversión en la Iglesia. Las demás apariciones completan ese tiempo de conversión, que es un tiempo de Misericordia, que da Dios a la Iglesia.

Fátima es exclusiva. No es para algo concreto, para un mensaje concreto. Fátima es para la Iglesia y sólo para la Iglesia.

Y el pecado de la Iglesia ha sido silenciar a Fátima. Y ese pecado todavía no se ha quitado. Nadie se ha atrevido a dar el mensaje de Fátima como lo dio la Virgen a Lucía. Se borró la parte que molestaba a la Jerarquía. Y quedó algo incompleto que no se puede entender sin esa parte.

Fátima anuncia la nueva iglesia que se ha inventado Francisco. Fátima anuncia los cambios que va a traer esa nueva iglesia en todo el dogma. Fátima anuncia la caída de muchos sacerdotes que van a dejar de decir la Misa, de consagrar, pero que seguirán haciendo un teatro con la misa. Fátima anuncia el desastre de la Jerarquía en cada uno de los miembros de la Alta Jerarquía, de la Curia Romana. Fátima anuncia la Verdad de la Jerarquía como Jesús la quiso desde el principio de la Iglesia, y que es rechazada en la raíz por la nueva iglesia inventada por Francisco.

El anuncio de Fátima es apocalíptico, es decir, tiene que vivirlo la Iglesia, lo quiera o no lo quiera. Lo entienda o no lo entienda, porque se trata de la Purificación de la Iglesia, de la Gran Apostasía en la Iglesia, del reinado del Anti-Cristo en la Iglesia. Y esta Verdad, que está en el Evangelio, hay que vivirla y hay que predicarla. No hay que esconderla, como hoy se hace con todo el Evangelio de Jesús.

Los hombres se han creído que el Evangelio de Jesús es un mito, una serie de historias que están ahí para entretener a la gente. Y el Evangelio es el Camino del hombre que quiere salvarse. Es el Camino de la Iglesia que busca la Verdad. Es el Camino de las almas que no se contentan en la vida con cualquier camino humano.

Sin Fátima, la Iglesia no hubiera caminado en este último siglo. Se hubiera perdido en todo lo que ha hecho el demonio, en el mundo y dentro de la Iglesia.

Fátima señala a la Iglesia la manera de combatir al demonio. Pero la Iglesia no ha hecho caso. Y, entonces, es culpable de rechazar la Palabra de la Verdad que la salva. Y ese rechazo exige una Justicia de Dios.

La nueva iglesia de Francisco es el comienzo del castigo de Dios sobre Su Iglesia, como está profetizado en Fátima. Lo que va a hacer ese energúmeno es sólo ser instrumento de la Justicia Divina, que se realiza a través del demonio. El demonio ataca a la Iglesia desde dentro y la hace esclava de su pensamiento demoniáco. Por eso, ni Francisco ni la Jerarquía Eclesiástica tienen luz de Dios para guiar la Iglesia. Tienen la luz del demonio para su iglesia nueva, para desarrollar la iglesia nueva, para lanzar al mundo al Castigo divino que se merece por los pecados de la Iglesia.

Hay que comenzar a ver la Iglesia como está en el Evangelio, no como ahora la Jerarquía va a querer presentarla.

Fátima es el anuncio de la Iglesia Gloriosa de Cristo sobre la Tierra, que para llegar a ese cumplimiento tiene que ser despojada de todo lo humano que tiene la Iglesia. Sólo así se hace gloriosa.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

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