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El pecado de Francisco: su iglesia

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El centro de las herejías de Francisco está en el Papado.

El Papado lo entiende sin el Papa, sin la Autoridad Divina en el Papa. Por eso, desde el principio rehusó llamarse Papa. Querían que le llamasen Obispo de Roma.

Francisco conoce lo que es un Papa. Y, porque lo conoce, ataca al Papa cuando está sentado en la Silla de Pedro.

Para discernir lo que hace Francisco hay que ir a lo que hizo Jesús cuando funda la Iglesia.

“Tú eres Pedro y sobre esta Roca edificaré Mi Iglesia.”

“Tú eres Pedro”: Jesús llama a Pedro. Jesús no llama ni a Santiago, ni a Juan, que eran los pilares en la Iglesia, ni a ninguno de los demás Apóstoles. Jesús da a Pedro una vocación distinta de la de ser Apóstol en la Iglesia.

“Tú eres Pedro”: Jesús hace de Pedro, no sólo una figura, sino una forma de vida en la Iglesia. Es una vida para Cristo. Es una vida para escuchar la Voz de Cristo. Es una vida para seguir al Espíritu de Cristo. Y esta vida es diferente al sacerdocio. Es una vida para Pedro y, por tanto, para todo sucesor de Pedro. Pedro tiene los dones, los carismas y las gracias, que sólo a él se le dan, para que obre esta vida en su Pontificado.

“y sobre esta Roca”: Jesús se pone como Roca, como Piedra. Sobre Mí. Jesús llama a Pedro a Su Corazón. Jesús mete a Pedro en Su Corazón. Jesús da a Pedro Su Corazón.

“edificaré Mi Iglesia”: Jesús levanta Su Iglesia sobre Él Mismo, que es la Roca, y sobre Pedro, que lo une a la Roca.

Jesús no edifica Su Iglesia sobre los demás Apóstoles. No llama a ser Roca a los demás Apóstoles y fieles de la Iglesia. Jesús edifica Su Iglesia sobre Pedro. Y los demás están abajo, por debajo de Pedro.

Este es el gobierno vertical fundado por Cristo Jesús en Pedro. Esta es una Verdad Revelada. Es un Dogma que hay que seguir en la Iglesia. Y quien no lo siga se aparta automáticamente de la Iglesia.

Francisco se ha apartado de la Iglesia de Cristo al poner su gobierno horizontal. Va contra esta Verdad Revelada: Jesús no pone en el gobierno de la Iglesia a los doce Apóstoles. Sólo pone a Pedro. Francisco quita a Pedro y pone su conjunto de hombres. Francisco anula la Iglesia y pone su iglesia.

Jesús edifica Su Iglesia en una Cabeza Visible, que es Pedro. Jesús no edifica Su Iglesia en un conjunto de cabezas, de hombres, de fieles. Jesús da a Su Iglesia la forma de gobierno que Él quiere en la tierra, porque la tierra está formada por hombres que no saben lo que es la vida espiritual y hay que enseñarles esa vida espiritual a través de una Cabeza, que lo tiene todo en la Iglesia.

Pedro no necesita nada para gobernar la Iglesia. Sólo seguir al Espíritu de Cristo en el Pontificado. Si sigue a otro espíritu, si hace caso de lo que dicen los hombres, siempre se va a equivocar. Porque la Verdad la tiene en la Roca, que es Jesús, a la cual el mismo Jesús lo ha unido de una forma misteriosa, mística, divina, espiritual, que no se puede explicar con palabras humanas.

Por tanto, Pedro cuando habla enseña la Verdad, que es Jesús. Pedro, cuando obra, da la Verdad, que es Jesús. Pedro, cuando manda algo, ordena la Verdad, que es Jesús. Pedro tiene la Infabilidad en el Pontificado. Pedro lo tiene todo en el Pontificado.

El problema de Pedro es siempre su humanidad. El problema no está en su vocación divina, sino que Pedro es hombre como todos los hombres.

Y, como hombre, Pedro es pecador, débil, miserable, frágil, mentiroso y ambicioso, como cualquier hombre en la tierra.

Y, entonces, está en un puesto que le queda grande por su pecado, por ser hombre. Un puesto de gran responsabilidad en todos los sentidos que se quieran ver: para la Iglesia, para el mundo, para su vida privada, para su alma.

Francisco, con su pecado de poner un gobierno horizontal, anula la vocación de Pedro. Y, por tanto, él se aparta de la Piedra Angular de la Iglesia, que es Cristo. Él mismo decide irse de la Roca. En consecuencia, se va de la Iglesia, del Cuerpo Místico de la Iglesia.

Porque la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. La Iglesia no es una comunidad de hombres, de fieles, como lo predica Francisco. Para Francisco todos somos iglesia porque todos formamos una reunión de hombres, un conjunto de hombres, porque nos unimos los hombres para ser iglesia.

Al ser la Iglesia el Cuerpo Místico de Cristo, quien se separa de Cristo, se separa automáticamente de la Iglesia.

Esto es lo que acaba de suceder con el gobierno horizontal puesto ahora por Francisco. Francisco ya lo anunció al mes de ser elegido. Pero no lo obró. Todavía estaba en la Iglesia, con sus herejías, que nadie veía. Pero ahora ha obrado su pecado. Y este pecado no es cualquier pecado. Es un pecado que no reconoce, que no va a quitar y que lo llama un bien para la Iglesia.

Este pecado de Francisco es conocido por toda la Jerarquía de la Iglesia. Pero se callan la boca. Francisco ha tocado el nervio más importante que tiene la Iglesia. El eje de la Iglesia. Y todos callan. Y no por ignorancia. Por maldad.

Francisco se ha apartado de la Iglesia, pero el problema es que sigue en la Iglesia. No se ha ido de la Iglesia para formar su iglesia. Es que permanece en la Iglesia para formar su falsa Iglesia.

Este es el problema de toda la Iglesia actual. Es un problema espiritual, no humano, no material, no natural, no carnal.

Quien preside la Iglesia es un bastardo a quien todos doblan la rodilla y lo tienen como santo, lo llaman Santidad. Gravísimo problema espiritual en la Iglesia que nadie va a remediar, porque no se quiere remediar. Se quiere que Francisco siga así porque se vive para hacer una iglesia falsa. Ya no se vive en la Iglesia para dar la Verdad, que es Jesús.

Por eso, Francisco ha sido inteligente hasta ahora. Se ha dedicado a hablar, a lanzar su pensamiento por todo el Orbe, para llamar la atención de todo el mundo y así comenzar en la Iglesia algo nuevo que está dirigido, no para la Iglesia, sino para su iglesia, que consiste en ser Una Nueva Iglesia para un Nuevo Orden Mundial.

A Francisco le interesa muy poco los dogmas de la Iglesia. Ahí están sus herejías que dice con toda tranquilidad. A francisco lo que le interesa es quitar todos los dogmas de la Iglesia para hacer la iglesia que tiene en su cabeza, y que es la que gusta a todo el mundo.

Para eso, necesita primero acaparar la atención de la propia iglesia con su falso amor a los pobres, con su necia humildad, con su arrogante vida mundana. Porque eso es lo que vive toda la Iglesia: vive para dar dinero a los pobres, vive para creerse humilde porque va a misa los domingos y reza el rosario, y vive su linda vida humana, con todos sus pensamientos humanos, con todos sus proyectos de vida humana, con todas sus obras buenas humanas, que son incapaces de dar la salvación al hombre.

Francisco ha sido hábil en ganarse a los que están en la Iglesia pero que, por su vida humana, no saben discernir lo que ven en la Iglesia. Y llaman a todo santo, y llaman a todo bueno.

Francisco ha hecho el juego a todas esas almas: les ha dado lo que ellas querían: discursos bien preparados, sin herejías. Obras en donde se ve su amor a los pobres, su dedicación a los hombres, su cariño por los hombres. Y todo el mundo contento y feliz por tener un gran Papa, un Papa santo, un Papa que entiende a los hombres. Benedicto XVI era muy complicado. No entendía a los hombres.

Esto es lo que se ha escuchado en estos seis meses de la gente. Gente que no tiene ni siquiera sentido común en la Iglesia y que al ver a un Papa que lava los pies a las mujeres, no saben ver su pecado, y llaman a ese pecado una gran obra de ese Papa santo.

Y cuando se les dice que Francisco es un pecador, entonces no lo comprenden, no les entra en la cabeza, porque es el Papa. Y nadie tiene que hablar mal del Papa.

Esta verdad está en todas partes de la Iglesia, porque toda la Iglesia está sin discernimiento espiritual, es de decir, dormida en sus laureles, en creerse santa y justa porque ya hace cosas para Dios, y porque tenemos un Dios que no nos puede dar un Papa que sea un demonio. Así piensa la mayoría de los fieles en la Iglesia.

Y Francisco sabe esto porque sabe cómo está la Iglesia en sus fieles. Él ha enseñado a los fieles a dormirse en su humanidad y a decir que la Iglesia va viento en popa, porque se dedica a las cosas del hombre, a las cosas del mundo, que es lo que hacen caso todos los fieles en la Iglesia. Y es lo que hace él siendo sacerdote en la Iglesia.

Ante esta verdad de lo que pasa en la Iglesia, lo más preocupante es que todavía hay muchos en la Iglesia que no han despertado por las palabras de ese hereje. Las han leído y han dicho: ¡qué bonito! ¡qué bien habla el Papa! No ven las herejías. Se la han tragado todo, porque es el Papa.

Y esto hace que la Iglesia se embarque en el juego de Francisco con ese gobierno horizontal, que es presentado como Voluntad de Dios. Y nadie se atreva a decir que eso es un pecado, que eso es una herejía. Lo ha hecho el Papa y el Papa tiene poder para hacerlo. Esto es lo que se está diciendo. Y esta es la mentira.

Francisco no es el Papa. El Papa es Benedicto XVI. Francisco es uno que ha sido elegido por los hombres y nada más. Y que se sentó en la Silla de Pedro. Por tanto, se sentó en la Roca. Y ha estado en esa Roca todo ese tiempo, pero no para enseñar la Verdad, no para conducir a las almas hacia la Verdad, no para obrar la Verdad. Se sentó para esperar a obrar su verdad. Mientras no la obró, estaba en la Roca y pertenecía a la Roca. Dejó a los que Benedicto XVI nombró a su lado. Pero ahora ha hecho otra cosa. Ahora ha quitado todo eso sin derecho divino, sin la Autoridad de Dios, sin Su Voluntad, sólo por su capricho de hombre, por su necedad como hombre, por su vida lujuriosa como hombre. Lo ha quitado por derecho humano, por su arrogancia humana, porque es un dictador. Y, por tanto, se cree en el deber de poner ese gobierno horizontal. Y no posee ese deber. Y, con sus escribas, pone un documento para sellar ese gobierno horizontal. Y todo el mundo aprueba ese documento porque el Papa tiene recursos para hacer eso en la Iglesia.

Ningún Papa tiene el poder de ir en contra de lo que Jesús ha hecho en la Iglesia. Ningún Papa puede sacar un documento escrito para decir que ya no existe el gobierno vertical, sino que se da el gobierno horizontal. Nadie en la Iglesia puede ponerse por encima de Dios, de lo que ha revelado Dios. Y eso es lo que ha hecho Francisco. Su pecado es el mismo que Lucifer: se puso por encima de Dios. Pecado de orgullo, que es el propio de un dictador.

El pecado de Francisco viene de su error: su humanismo. Su error viene de su mentira, que es su gran problema en la vida espiritual. Miente para ser feliz, miente para conquistar el aplauso de los demás, miente para obrar su voluntad humana. Y su mentira la dice porque ama el dinero y el poder que trae el dinero. Y entonces tiene que caer en su pecado de una forma necesaria.

Así cae un Obispo en la Iglesia. Así cae un sacerdote en la Iglesia. Francisco es el modelo de un sacerdote que ya no tiene vida espritual, pero que sigue en la Iglesia enseñando su vida humana a las almas. Y, por eso, se convierte en un lobo que depreda los corazones de los fieles y los hace pastar por campos que no alimentas sus vidas para el Espíritu, sino que las deja con el alimento del cuerpo y de los sentidos.

El pecado de Francisco es su caída de la Iglesia. Es su apartamiento de la Iglesia para formar su iglesia. Por eso, Francisco no ama a la Iglesia. Este es su pecado. Francisco ama su iglesia, la que él ha concebido en su mente soberbia y la que obra con su yo orgulloso, poniéndose por encima de la Voluntad de Dios en la Iglesia.

Por eso, lo que haga Francisco ahora no hay que seguirlo. Hay que miirarlo con lupa y oponerse a ello en todo.Porque Francisco no es quien para enseñar la Verdad cuando se ha apartado de la Roca de la Verdad.


1 comentario

  1. Raul Patiño dice:

    ¿Cuántos católicos en el mundo estamos dispuestos a defender la sana doctrina? ¿Cuántos nos levantaremos, como lo hace esta página, para denunciar con fuerza lo que viene sucediendo sobre todo hace 50 años? ¿Cuántos no permitiremos ser callados?
    Es momento de lucha, porque el apocalipsis ha enseñado que en un instante como este el templo es medido y esa medida es un deslinde de fuerzas. ¿Quiénes abdicarán porque les simpatiza Francisco? ¿Cuántos serán tibios para ser vomitados por Cristo? ¿Cuáles estamos dispuestos a luchar al lado de San Miguel hasta el final?

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