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El Consejo de la Corona de Bergoglio

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El Obispo Bergoglio ha instituido un consejo en su corona, en su reinado. Son ocho purpurados que tienen como cometido hacer que la voz de los Obispos se pueda escuchar.

Este cometido viene del Concilio Vaticano II, cuando unos Obispos quisieron imponer en la Iglesia un estilo de Ecumenismo, para resolver los asuntos de la Iglesia en el Mundo.

La voz de los Obispos no es la Voz del Papa en la Iglesia. La voz de los Obispos es sólo la voz de los hombres en la Iglesia.

En la Iglesia no hay que escuchar a los Obispos, sino que hay que escuchar al Papa.

Los Obispos no pueden imponer su voz al Papa, que es lo que intentaron hacer en el Concilio Vaticano II y, no se les hizo caso. Ese documento que presentaron nunca se llevó a cabo, por el orgullo de los Obispos, por la desobediencia de los Obispos.

En la Iglesia hay muchas voces que dicen muchas cosas y que impiden escuchar la Voz de Dios.

Todo aquel Obispo que no se una al Papa, y quiere hacer valer su voz en la Iglesia, es un Obispo rebelde al Papa.

Los Obispos tienen que unirse al Papa, no hace valer su voz en la Iglesia. Los Obispos unidos al Papa son los que pueden hablar en la Iglesia. Entonces, se les puede escuchar, por su unión con el Papa.

Lo que querían esos Obispos hace sesenta años, lo van a conseguir en el consejo de la corona que ha puesto ese idiota que tiene el nombre de Francisco.

Lo primero que va a hacer este Consejo es cambiar, en su totalidad, la Pastor Bonus, Constitución Apostólica sobre la Curia Romana, promulgada por el beato Juan Pablo II, para diseñar el aspecto ecuménico de la iglesia de Francisco, que va en contra de la Iglesia de Cristo.

Con ese cambio, no de cosas pequeñas, sino en profundidad, se quiere dar a los Obispos mayor amplitud en el gobierno de toda la Iglesia. Aquí comienza el reino del terror en la Iglesia, porque cualquier Obispo puede mandar lo que quiera en su diócesis, ya que tiene poder recibido de la Corona.

Por tanto, esos Obispos que van a ejercer un poder dado por el rey Francisco, harán en la Iglesia muchas cosas que su mente humana les dicte. Y las impondrán a sus fieles como Voluntad de Dios.

Por otra parte, la iglesia de Francisco se abrirá a otras confesiones libremente, para unirlas en una misma iglesia. Es el ecumenismo falso, que durante años ha sido reprimido por la Iglesia, pero que ese Consejo de la Corona va a resucitarlo y lo va a poner como una solución al problema de las otras confesiones e iglesias en el mundo.

También ese Consejo de la corona de ese traidor, llamado Francisco, va a quitar a los ruines de la Curia, a los que él llama la peste de la Curia, -el mal olor de la curia-, y va a poner a sus amigotes en toda la curia. Va a echar a los corruptos y va a poner a los santos en esa Corona.

También ese consejo de los malditos va a procurar que en toda la iglesia de Francisco se lleve a cabo la adoración al pensamiento de Francisco. Para eso, se tiene que hacer una comunión entre los Obispos y fieles de la Iglesia para llegar a un acuerdo y quitar aquellas cosas que no gustan de los Papas anteriores a la reforma de Francisco. Porque quieren poner la doctrina de Francisco y quitar la doctrina de Cristo dada en la Iglesia hasta la fecha.

El rey Francisco ha puesto su corte en su iglesia. Ha puesto al demonio dentro de la Iglesia, porque hace su iglesia en los Aposentos Sagrados de la Iglesia. Y, por tanto, llena a la Iglesia de su corrupción, de su pecado, de su arrogancia.

El rey Francisco llama a su Consejo como el auxilio de su sabiduría humana, como el que decide en todas las cosas de su iglesia, como el que tiene el verdadero poder en su iglesia.

El Consejo de la Corona del rey Francisco es un órgano para que resuene la palabra de los hombres, para que se oigan las necesidades de todos los hombres, para escuchar lo que los hombres tiene que decir en la Iglesia.

Y la Iglesia es la Palabra de Dios, no es la palabra de los hombres.

La Iglesia es la Voz de Dios, no es la voz de los hombres.

La Iglesia es el Amor de Dios, no el amor de los hombres.

La Iglesia es para que Dios hable, no para que los hombres hablen.

La Iglesia es para dar a Dios su Voluntad, el sometimiento a Su Voluntad, la obra de Su Voluntad, no para dar a al hombre su capricho en su vida humana, no para que el hombre someta con su inteligencia a los demás hombres, no para hacer en la Iglesia las obras de los hombres.

La colegialidad de la Iglesia la hace el Espíritu de la Verdad, que une los corazones en mismo sentir, una misma Fe, un mismo Amor. La colegialidad no es para hacer de la Iglesia un corro de opiniones, un antro de lenguas mentirosas, una escuela para aprender a engañar a los hombres.

El Consejo de la Corona es para hacer en la Iglesia la lengua de los hombres y que la Iglesia aprenda a escuchar a los hombres. Cuando la Iglesia ha sido creada para escuchar la Voz de Dios.

Ahí tienen al rey Francisco. Sométanse a sus necios pensamientos. Aplaudan su depravada voluntad de hombre. Sacrifíquense por sus odiosas obras humanas. Póngalo como el bienhechor de la Iglesia. Es lo que quiere la Iglesia. Es lo que se está escuchando por todas partes. Y eso sólo significa una cosa: la Iglesia ha perdido la luz del Espíritu y es manejada en todo por el demonio. Es su castigo por no escuchar la Voz de Dios.

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1 comentario

  1. Raul Patiño dice:

    Valiosos análisis. Agregaría:

    Francisco ha llegado a dónde está porque los cardenales le eligieron, es decir, o cedieron a las presiones o comparten plenamente sus actuaciones heréticas. Por ejemplo, Müller, el “prefecto de la fe”, ha declarado esta semana “… es necesario reconciliar los partidos que existen en la Iglesia…”, es decir, concibe la iglesia como una federación de partidos, lo cual equivale a un ECUMENISMO VAGO Y LIBERAL.
    El cardenal Rubén Salazar de Colombia, dijo que esta semana en una entrevista televisiva que hay que considerar la ordenación de mujeres y que igualmente se debe reformar los conceptos en torno al divorcio, además de otras afirmaciones que muestran que todos los lobos vestidos de oveja están exhibiendo ya sus fauces.
    Sacerdotes como Alberto Linero, con horario triple A en TV colombiana habla permanentemente de la religión al servicio del hombre y de disfrutar la vida.
    Han salido a la palestra todos los degenerados.
    http://www.infocatolica.co

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