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Hacer Iglesia

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Infiltración en la Iglesia

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jesus

“Heriré al Pastor y serán dispersadas las ovejas, y Yo volveré Mi Mano sobre los pequeños” (Ez 13, 7).

El Señor hirió el corazón de la Iglesia con una llaga mortal.

Dios, con la Vara de Su Justicia, ha hecho que su Rebaño esté desolado, sin fuerzas, sin camino en el Redil, que es Su Iglesia.

Hirió al Pastor, que es Benedicto XVI. Y el Pastor huyó herido, huyó en el miedo de los hombres, huyó para esconderse de la Faz del que lo hirió.

Dios guía a Su Iglesia sin Pastor, con un Pastor herido y con un hombre que se hace llamar Pastor, sin serlo, y hace que la Iglesia gima ante lo que le espera.

El Pastor se fue y dejó la Iglesia en una gran confusión, porque todos quieren tener razón. Todos buscan en la Iglesia su verdad. Y los que no la encuentran, se van de la Iglesia para poner su verdad, la que ellos creen que es la verdad. Pero nadie se queda en la Iglesia, nadie está en la Iglesia, para luchar por la Verdad, para luchar por la Iglesia.

Esto es lo que se respira en la Iglesia. Y no se respira otra cosa. Unos están contentos con lo que hay. Son los más. Otros, desde hace mucho, desde el Concilio Vaticano II, dicen que los Papas son todos unos herejes, porque no siguen la Verdad del Evangelio, lo han cambiado todo con las nuevas normas. Y, en parte, tienen razón, pero se equivocan al querer combatir por las Verdades de la Iglesia, en contra del Papa.

No se puede hacer eso. Hay que quedarse en la Iglesia luchando por la Verdad, luchando para que el que tiene el Poder en la Iglesia, que es el Papa, ponga la Verdad y no se deje arrastrar por lo que digan los hombres.

Muchos culpan a los Papas por todo lo que ha sucedido tras el Concilio Vaticano II. Y se equivocan. Y yerran, porque la culpa no es de la Cabeza, sino de los que están debajo de la Cabeza que no han querido obedecer a la Cabeza. Y, por eso, han formado todo ese lío después del Concilio Vaticano II.

No se puede luchar por la antigua Misa, la Tridentina, por el Ordo antiguo, haciendo un cisma, como lo hizo Lefebvre. No se puede luchar por la Verdad fuera de la Iglesia. Porque la Iglesia es la Verdad.

La Misa Nueva tiene muchas cosas que no son de Dios, pero no se puede oponer la voluntad propia a la Voluntad de Dios, que se da siempre por el Papa.

No sólo Lefebvre, sino muchos otros han hecho sus iglesias poniendo una verdad que está en la Iglesia. Eso que han hecho no es de Dios, no viene de Dios, porque hay una única Iglesia. Y hay que aprender a hacer la Iglesia bajo la tutela del Espíritu, no del pensamiento humano.

Hacer Iglesia no es poner la verdad que ve el pensamiento humano. Hacer Iglesia es seguir al Espíritu de la Verdad, aunque en la Iglesia haya cosas que no pertenezcan a Dios, como la Misa, la comunión en la mano, y demás cosas en la Liturgia, Palabra de Dios y Sacramentos.

“Permaneced en Mi Amor”, en Mi Iglesia y luchad por la Verdad de Mi Iglesia. Porque no hay otra Iglesia.

Por eso, ante lo que hace Francisco, hay que seguir en la Iglesia, aunque no nos guste para nada el ambiente que se está preparando. Porque lo que viene no es nada bueno.

Hay que levantar la voz de la Verdad dentro de la Iglesia y -hacerlo sin miedo- dando testimonio de la Verdad, que es la Iglesia. No hay que irse fuera de la Iglesia para criticar a la Iglesia y caer en muchos errores que hacen de la vida un absurdo.

La Iglesia es la Verdad. Luego, dentro de la Iglesia está el camino hacia la Verdad. No está fuera de la Iglesia.

Y ante el pecado de Francisco, hay que hacer como san Pablo: decirle al Papa su pecado, para que se enmiende. Y si se hace esto, entonces se hace Iglesia.

Si no se hace esto, entonces todos permanecemos en el pecado, no en el Amor.

Hacer Iglesia cuesta porque hay que oponerse a los Enemigos de la Iglesia, que están dentro de la Iglesia. Y hay que ver a esos enemigos y reconocerlos como enemigos. Si no se hace esto, no se hace Iglesia.

Muchos en la Iglesia sólo están para conseguir un trozo de poder y un puñado de dinero. Y no están para otra cosa. Y escalan la cima sólo para este fin, que es un fin demoniáco. Y hay muchos en la Iglesia que están porque tienen que estar, por la rutina de pertenecer a una Iglesia, pero que no saben ser Iglesia por su tibieza espiritual; no saben luchar por la Verdad de la Iglesia, porque sólo saben luchar por las verdades de su vida humana. Y hay muy pocos en la Iglesia que, de verdad, amen la Iglesia y den testimonio de ese amor con la Verdad de sus vidas, siguiendo en sus vidas lo que quiere el Espíritu de la Iglesia.

Hoy no se sabe hacer Iglesia. Cada uno hace su iglesia como le parece, como le conviene, porque no le gusta lo que ve. Por eso, más de cuarenta mil sectas que no sirven para nada. Sólo para crear más confusión sobre la Iglesia.

Todos luchan por sus verdades, pero nadie lucha por la Verdad de la Iglesia. No hay que luchar por una verdad de la Iglesia. Hay que luchar por todas las verdades de la Iglesia. Éste es el fallo de muchos: no les gusta algo mandado por la Obediencia y entonces se van a otro sitio para querer vivir esa verdad que en la Iglesia no se puede.

Esto es siempre el juego del demonio, que hace que las almas se retiren de la Verdad, de una forma o de otra. Pero siempre el demonio consigue su objetivo: que el alma no luche por la Verdad, sino que luche por sus verdades, las que tiene en su entendimiento humano.

Hacer Iglesia es hacer una obra divina en la Iglesia. Es vivir de forma divina en la Iglesia. Es dar lo divino en la Iglesia. Es ofrecer la vida divina en la Iglesia. Es amar en lo divino en la Iglesia.

Hacer Iglesia es la Obra de Dios, obra divina, no la obra del hombre. Por eso, Dios sólo quiere humildes de corazón para que Él pueda hacer esta obra.

Sólo en los humildes se ve lo divino. En los soberbios sólo se percibe su interés por conquistar un posición entre los hombres, por querer llevar hacia la verdad sin tener la Verdad, sin poseer toda la Verdad. Sólo la Iglesia posee toda la Verdad. El problema son los hombres que ocultan la Verdad con sus necios pensamientos, con sus inútiles leyes, con sus escritos que saben a mentira.

Hacer Iglesia es seguir sólo al Espíritu de la Verdad, que es el que lleva a la Plenitud de la Verdad.

¿Cómo se puede llegar a la Verdad fuera de la Verdad? Es lo que hacen muchos, porque no saben discernir los pensamientos de los hombres, las obras de los hombres, las vidas de los hombres y lo toman todo como error. Si no se discierne, se juzga a la persona. Cuando se discierne, se ve la Verdad y se obra la Verdad.

Para hacer Iglesia hay que discernir, no hay que irse fuera de la Iglesia, no hay que provocar un cisma, no hay querer tener la razón. Hay que ver la Verdad. Y hasta que no se vea, no se hace nada en la Iglesia ni fuera de la Iglesia.

Dos hirió a Benedicto XVI y la Iglesia ha quedado dormida, en un sueño. Pero pronto despertará de ese sueño y comenzará a luchar por la Verdad, que es la Iglesia.

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3 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    Pero de acuerdo a lo que se dice aquí ¿Francisco es un Papa legítimo o un impostor? Porque cuando se dice: “Y ante el pecado de Francisco, hay que hacer como san Pablo: decirle al Papa su pecado, para que se enmiende” Se refiere a Francisco? Porque enmendarse Francisco, si no fuera un Papa legítimo, significaría decir esto él públicamente y salir de donde está, y decirle al mundo que todo fue un fraude, no? Esto es lo que yo entiendo que están proponiendo.

    • josephmaryam dice:

      Hay que decirle al Papa Francisco su pecado, por ser sacerdote en la Iglesia y por estar presidiendo la Iglesia en el Papado. Es lo que hizo Gregorio XII con el Anti-Papa. Diciéndole su pecado es cuando se le puede indicar el camino de salida del Papado. Francisco nunca va decir que es un fraude todo eso. No hay que esperar eso de Francisco. Pero los que están en la Iglesia tienen que combatir el pecado para seguir siendo Iglesia. Y la forma de que Francisco deje el Papado es recordarle su pecado, para que se enmiende, no sólo como sacerdote, sino como cabeza. Porque rige la Iglesia y si no la lleva por el camino verdadero, hay que decirle que se vaya. Francisco es un impostor, pero no se puede luchar contra él por ser impostor, porque no se empieza por ahí. Para llegar a entender que es un impostor, hay que recorrer su pecado y hacerle ver su pecado. Para quien cree es suficiente verlo como impostor. Pero hay muchos en la Iglesia que no lo ven así, que lo tienen como Papa verdadero.

  2. Raul Patiño dice:

    La lucha por la Verdad implica Anunciar y Denunciar, pero sobre todo apartarse de los apóstatas.

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