Lumen Mariae

Inicio » antipapa » La Silla de Pedro

La Silla de Pedro

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Escudo de Juan Pablo II

La Silla de Pedro ha sido codiciada siempre por los hombres de todos los tiempos.

Porque, no sólo tiene el Poder de la Iglesia, sino que influye en cada gobernante del mundo, influye en la política de cada país, así no quiera el hombre.

Por eso, anular este Poder, para hacer de la Silla de Pedro, un poder de los hombres -y así tener el mundo bajo los píes- es el objetivo de la masonería.

Los hombres quieren conquistar el mundo, es decir, quieren ser dueños de todas las cosas, de las mentes de las personas, de las obras de las personas, de las vidas de las personas. Quieren dirigir a los demás según lo que hay en el pensamiento de los hombres. Es el sueño de los hombres: ser los amos del mundo entero. Y sólo se puede hacer teniendo la Silla de Pedro, sentándose en Ella, gobernando el mundo desde Ella.

Esta ilusión de los hombres es, no sólo algo imaginativo, que está en la cabeza de algunos hombres, sino una realidad, que se realiza dentro de la Iglesia.

Realidad que no aparece a los ojos de los hombres, porque se obra en lo oculto, en lo secreto, sin que los hombres se den cuenta de esa realidad. Así trabaja la masonería, que sigue, en todo, a su dueño, que es el demonio.

El demonio obra en lo oculto, sin manifestarse al exterior, sin hacerse sentir.

En la Silla de Pedro está el Poder de Dios sobre el Papa. Y sólo el Papa tiene este Poder. No lo tiene la Iglesia, los fieles, los Obispos, los sacerdotes, los religiosos. Sólo el Papa tiene el Poder.

Pero este Poder es espiritual, no humano; sólo descansa sobre el verdadero Papa. No se da a quien usurpa la Silla de Pedro. Se da sólo al que es elegido por Dios como Papa.

¿Y cómo saber quién es el verdadero Papa? ¿Cómo saber si el que sucede a un Papa lo elige Dios o los hombres?

Sólo hay una señal que Dios da para elegir a un Papa: la muerte del verdadero Papa. Cuando muera, y los Cardenales se encierren para elegir a otro Papa, es absolutamente cierto que ese Papa que sale de esa elección viene de Dios.

La señal: que el Papa murió. Y no hay otra señal. El Papa es elegido por Dios hasta su muerte. Si el Papa no muere, si el Papa renuncia, si el Papa tiene que huir, y la Jerarquía de la Iglesia elige otro Papa, ese Papa no es Papa, es sólo un impostor, un anti-Papa.

Esta es la Verdad de la Iglesia. Así la Iglesia ha obrado siempre. Muere un Papa, se elige otro. Ése que se elige es verdadero Papa.

Y no importa la situación de la Iglesia. No importa la vida espiritual de los sacerdotes, Obispos, fieles en la Iglesia. La Sucesión Papal sólo se realiza con la muerte del Papa. No se puede elegir un Papa cuando el anterior sigue vivo.

Por eso, Francisco no es Papa, es un impostor. Y los que lo han elegido, lo han hecho en contra de esta Verdad de la Iglesia. Y, por tanto, la renuncia del Papa Benedicto XVI es debida a la masonería, a las presiones de la masonería sobre Benedicto XVI para que dejara el Papado.

Todos los Papas anteriores a Benedicto XVI fueron verdaderos. Benedicto XVI fue verdadero, pero renunció. No se le puede, ahora, seguir como Papa hasta que no se convierta. Francisco es sólo un impostor, que se da los honores de Papa, sin serlo.

Los problemas de la Iglesia en los reinados de los verdaderos Papas son diferentes a si ese Papa es verdadero o no. Los problemas que se dieron a partir de Juan XXIII en toda la Iglesia no fueron porque esos Papas fuera impostores, es decir, no elegidos por Dios, sino por la acción del demonio en la Iglesia.

El Concilio Vaticano II es la acción del demonio en la Iglesia que impidió la accion del Papa en la Iglesia. Es el Misterio de Iniquidad que, por ser un misterio, no se puede comprender. Pero es el Poder que Dios dio a Satanás cuando éste le pidió tiempo y poder para destruir la Iglesia (visión de León XIII).

La renuncia de Benedicto XVI no es un acto de humildad del Papa, ni un acto de santidad. Es por los hombres que ambicionan la Silla de Pedro y que no se muestran al exterior, porque actúan como su padre el demonio: en la oscuridad.

En la Silla de Pedro está el Poder. Y, aunque ahora se siente un Impostor, sigue ahí el Poder Divino. Pero ese Poder Divino está inutilizado por el pecado de Benedicto XVI. Ese Poder lo tiene Benedicto, porque es verdadero Papa. Fue elegido en la muerte de Juan Pablo II. Su elección fue válida. Las razones de su renuncia se deben, no a su Elección, sino al Misterio de Iniquidad que trabaja en la Iglesia y que no descansa. No tiene vacaciones.

Por tanto, la Silla de Pedro no está vacía. Está llena del Poder Divino, porque el Papa sigue viviendo, aunque en su pecado.

Los hombres van a vaciar esa Silla. Es decir, van a quitar las prerrogativas del Papado en la Iglesia y van a crear un gobierno político, mundano, humano, natural.

Es lo que comienza a hacer Francisco al elegir ocho cabezas para gobernar la Iglesia.

Ahí comienza el vacío de la Silla de Pedro, porque eso que ha hecho Francisco es el primer paso para despojar al Papado de todo lo que significa en la Iglesia.

La Silla de Pedro será ocupada por el poder político. Pero no se dará a conocer. Se sentará para dar la cara un hombre, revestido de sotana, que se hace pasar por Papa. Pero quien la gobernará serán los hombres.

No se crea lo que ha dicho Francisco que esas ocho cabezas están ahí para ayudarle en el Papado. Están para destrozar el Papado y poner este poder político, que es lo que le interesa a Francisco.

Francisco ha sido elegido por los hombres sólo para esto: para iniciar este camino de destrucción de la Iglesia, comenzando por el Papado. Y, por eso, habla como habla.

Habla como un demonio, no habla como un Papa. No le interesa hablar como un Papa porque no siente este Poder, que todos los Papas han sentido, porque carece de vida espiritual. Y no le interesa la vida espiritual, sólo su vida humana, sólo su política.

Francisco habla como un político. Ése es su lenguaje: el lenguaje del político, que es enredado, que es mentiroso, que no dice nada, que sólo se ocupa de lanzar su mentira y lo demás es para rellenar su mentira con medias verdades.

Así habla Francisco y, por eso, tiene tanta aceptación, porque los hombres se han acostumbrado a las hablas de los hombres y ya no son capaces de escuchar la Palabra de Dios. Y, por eso, se han buscado un hombre que hable como ellos. La Jerarquía de la Iglesia está muy contenta con Francisco, porque les habla a la mente, a lo que ellos quieren oír. Y, por eso, nadie dice nada de sus mentiras, de sus herejías, porque eso es lo que piensa, no sólo Francisco, sino casi toda la Jerarquía de la Iglesia.

Es una pena cómo está la Iglesia. Pero es la Iglesia que quieren los hombres. Y Dios ha dado a los hombres lo que ellos buscan. ¿Queréis al demonio? Ahí lo tenéis para vuestro castigo, hasta que se cumpla la Justicia Divina sobre la Iglesia.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: