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El error de Francisco: su humanismo

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El error del que se sienta en la Silla de Pedro, y que se llama Papa sin que Dios lo haya elegido, es su claro afán por la vida humana.

Este es el principal error de ese personaje. Es un error filosófico, que trae consecuencias en la vida espiritual.

El humanismo es ver la vida con ojos humanos, es pensar la vida con la cabeza de los hombres, es obrar la vida con las obras de los hombres.

Para el humanista, la perfección está en lo humano. Por eso, este falso Papa predica que hay que imitar la vida humana de Jesús, el humanismo de Jesús, y entonces se alcanza la calidad de vida humana.

Para el humanista, la perfección no está en lo divino, sino en lo humano. Y Jesús se ha hecho hombre para que el hombre sea perfecto en lo humano, no en lo divino. Y, entonces, después se pretende explicar lo divino cuando el hombre alcanza la perfección en lo humano. Cuanto más perfecto seas en lo humano, más divino eres.

Así piensan los humanistas. Así piensa Francisco. Y eso es lo que refleja en todas sus homilías. No hay predicación, ya sea de Jesús, de María, de la Iglesia, a los sacerdotes, a los Obispos, etc., que no hable de la humanidad, de las cosas humanas, de los logros humanos, de las conquistas humanas, del progreso humano, del futuro del hombre en la vida humana.

Sólo hay que leer discerniendo lo que se lee. No tragándose las palabras que dice como si fuera la verdad. Como es el Papa, hay que hacer caso a lo que dice y hay que pensar como él piensa.No se puede hacer eso con Francisco.

Este es el error de muchos que no disciernen a Sus Pastores en la Iglesia y, por tanto, después, no saben oponerse a esos Pastores con las armas de la Fe, del Espíritu, de la Verdad.

El error de este Anti-Papa, que es Francisco, es ver la Vida de la Iglesia, la Verdad que está en la Iglesia, la Doctrina de Cristo, como algo subjetivo, algo relativo, porque, para el humanista, no existe la Verdad Absoluta. Esto ya lo predica Francisco en una carta a un diario italiano.

Si las cosas divinas, las cosas sagradas, las cosas santas se toman sin la Verdad, entonces se hace de lo santo, de lo sagrado, de lo divino, un asunto meramente del pensamiento del hombre.

Y lo que el hombre piensa sobre lo divino, sobre lo sagrado, sobre lo espiritual, es lo que vale y es lo que hay que enseñar a los demás. Y, por eso, el humanista no puede enseñar la Fe de la Iglesia, porque ya ha concebido su fe con su pensamiento. Por eso, ese Anti-Papa lava los pies de las mujeres, porque es lo que le enseña su pensamiento. No va al Evangelio y transmite esa Palabra Divina sin tocarla. No puede. Ante la Verdad de que Jesús lavó los pies a hombres, no a mujeres, ante esa Verdad, tan sencilla, que todos pueden ver, el humanista pone su pensamiento humano y transforma esa Verdad, y acomoda esa Verdad, a su vida humana, a los tiempos que se viven, para así llegar a muchos hombres que no viven de Fe, y que tampoco les importa la Fe. Con tal de atraer a los hombres a su pensamiento humano, entonces destroza la Verdad de la Iglesia sin más.

Un Anti-papa que está sentado en la Silla de Pedro para acabar con la Iglesia. Y nadie se da cuenta de eso.

Porque todo el mundo se ha vuelto humanista. Y el valor humano es lo principal, hoy día, en el mundo. Y todos quieren cuidar al hombre, los sentimientos del hombre, las emociones del hombre, los deseos del hombre, pero nadie quiere cuidar lo divino, lo sagrado, lo santo que Dios ha dado al hombre en Su Iglesia.

Un hombre que dice que no existe la Verdad Absoluta está diciendo que los Dogmas en la Iglesia no sirven para nada y, por tanto, hay que acabar con ellos.

Y la forma de acabar con lo divino en la Iglesia es que un Papa, a través de documentos papales, diga lo contrario a la Fe de la Iglesia y eso lo imponga a los demás. Que es lo que se ha hecho desde el Concilio Vaticano II. Se hizo en lo secreto, forzando a los Papas a lo que no querían. Ahora, se va a hacer para que todos lo vean y lo entiendan. Y, a pesar de que se va a ver esa destrucción, todos van a aplaudir lo que la Jerarquía Eclesiástica va a hacer en todo lo divino, lo sagrado y santo de la Iglesia.

Ya todos aplauden las herejías de Francisco. Y nadie se levanta para luchar por la Verdad de la Iglesia. Todos tan contentos porque, como es el Papa, como es un hombre bueno, como parece un santo, como es tan humilde, como es tan cariñoso, como está atento a las necesidades de los hombres…

Los hombres ven el error y siguen en el error. Esta es la Apostasía de la Fe.

El humanista sólo vive para el amor a sí mismo. Todo cuanto hace es para que los demás vean que es una persona importante, inteligente, que sabe vivir la vida, que sabe obrar en la vida. Y busca el aplauso, la alabanza de todos los hombres, para sentirse bien en la vida, para decirse a sí mismo lo bien que lo hace siendo Papa.

Eso es Francisco: un imprudente que no ha aprendido a cuidar el Papado desde el principio. Todo el mundo lo está viendo y él hace cosas en contra del Papado, sólo por su amor a sí mismo, que le lleva al pecado de imprudencia, en las palabras y en las obras.

Francisco: un imprudente, sentado en la Silla de Pedro, para demostrar que es un buen hombre, que hace las cosas bien, que vive bien, que sabe cómo vivir en la Iglesia. Quiere ser modelo para todos sus sacerdotes y, por eso, los sacerdotes, quieren imitarlo despojándose de cualquier cosa material, sólo porque lo dice el Papa, porque así vive el Papa. Y los sacerdotes no se dan cuenta del destrozo espiritual que ese Papa, ese Anti-Papa está causando en la Iglesia, por esa misma actitud de querer ser hombre ante los demás, de demostrar que ama a los hombres porque da un dinero a los que no lo tienen. Ese es el amor a Cristo que predica. Un amor falsificado con su pensamiento humano.

Y nunca Cristo se preocupó de sacar de la pobreza material, de los problemas económicos a nadie. Cristo enseñó que si alguien tiene problemas económicos es por su pecado de avaricia. Y quien lucha contra su pecado de avaricia, sale de su lío económico. Pero quien sólo atiende a buscar caminos humanos para salir de sus problemas humanos, entonces nunca llega a la verdad de su vida y nunca entiende el problema de su vida, que es el pecado.

Pero el humanista no enseña esta Verdad, porque vive su verdad y quiere hacer de la Iglesia un poder en el mundo y que se siente con los poderosos del mundo para hacer la vida más feliz, más placentera, más acorde a los tiempos que se viven.

Glosario

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