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Sólo puede haber un Papa

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Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

virgen

Sólo puede haber un Papa mientras tenga vida.

Que nadie se llame a engaño, porque la Verdad es clara.

“Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré Mi Iglesia, y las Puertas del Infierno no podrán contra Ella” (Mt 16, 18).

La Silla de Pedro es para un alma que Dios ha llamado a ese Oficio Divino.

Un alma Elegida sólo por Voluntad Divina, en la que no entra ninguna voluntad humana.

Un alma que Dios elige tomando parte la libertad de los hombres, pero que el resultado es sólo la Voluntad de Dios.

Es el Misterio de la Gracia y de la libertad del hombre. Siempre se hace lo que Dios quiere. Nunca lo que el hombre piensa o decide.

Jesús funda Su Iglesia sobre Pedro, no sobre un hombre cualquiera. Pedro es la Piedra Angular de la Iglesia. Y la Iglesia no tiene otra Roca donde apoyarse.

La Iglesia no se apoya en el pensamiento de ningún sacerdote, de ningún Obispo, de ningún Cardenal, de ningún fiel. Ni en ninguna obra que los hombres realicen en la Iglesia.

La Iglesia se apoya en Pedro. Y en Pedro está toda la inteligencia de la Iglesia y toda la obra de la Iglesia.

Este es el Poder que tiene Pedro. Un Poder que sólo Dios puede dar, no lo puede dar ningún hombre.

Por eso, con la renuncia de Benedicto XVI, el hombre ha robado el Trono de Pedro, la Silla de Pedro, pero no ha podido robar el Poder de Dios.

El Poder de Dios descansa sobre el alma que Dios ha elegido para Papa, que es el alma de Benedicto XVI. No puede estar en el alma del falso Profeta, que se sienta en la Silla de Pedro y que se llama a sí mismo Papa.

La renuncia de Bendicto XVI es un pecado del Papa en la Iglesia. Y como pecado debe ser tratado. No es que le faltaran las fuerzas, no es que lo hiciera mal en su reinado y tuviera que irse.

Benedicto XVI pecó y eso basta para producir un inmenso caos en la Iglesia. Caos espiritual, porque los hombres no saben vivir el Espíritu y, por tanto, no saben llamar a la verdad, verdad, y al pecado, pecado.

Sólo puede haber un Papa que Dios elige. Y lo elige hasta su muerte. No lo elige por un motivo humano. No lo quita porque el cuerpo esté enfermo o débil. El Papa es Papa hasta su muerte. Y esa es la Verdad que no se quiere aceptar.

Jesús no juega con Su Iglesia. Cuando pone un Papa sabe a quien pone y conoce sus debilidades y sus pecados. Y lo pone a pesar de sus debilidades y de sus pecados, porque el Papa tiene todo el Poder para regir la Iglesia, así esté enfermo, así ya no pueda más en su vida, así haya pecado.

Jesús funda su Iglesia sobre un alma que Él elige. Y le da Poder para obrar esa Obra Divina hasta el final de sus días terrenos.

Si el Papa Elegido por Dios no hace su misión para la cual ha sido elegido, eso es por el alma, que no sabe tener fe, que no sabe hacer oración, que no sabe hacer penitencia. Y, entonces, tiene miedo de los hombres que tiene a su alrededor y sigue lo que esos hombres le dicen y no hace caso de lo que el Espíritu le dice a su corazón.

Y, por eso, cae en el pecado. Pero el pecado no quita el Poder de Dios y la misión de Dios para esa alma. Porque Dios lo ha elegido para esa misión, sabiendo sus pecados y sus debilidades.

Es el Misterio de la Misericordia Divina, que ninguna mente humana es capaz de entender.

Así, en la Iglesia, ahora mismo hay un Papa: el que Dios ha elegido hasta su muerte: Benedicto XVI. Y no hay otro Papa. El que se hace llamar Papa es sólo un falso Profeta, que tampoco sabe hacer oración ni penitencia y, por tanto, no sabe ver el problema que tiene la Iglesia ahora mismo.

No sabe ver ese problema y no es capaz de pedir Luz al Espíritu para que le dé a conocer la verdad de su vida que, ahora, se mueve en una gran mentira.

Y si ha subido a la Silla de Pedro sin la Voluntad de Dios, sin el llamado de Dios, sin la misión de Dios, sin el Poder de Dios, entonces lo que haga en la Iglesia es por el poder de los hombres, por el llamado de los hombres, por la misión que los hombres quieren en la Iglesia, por la voluntad de muchos sacerdotes, Obispos, Cardenales que ya no quieren seguir la doctrina de Cristo, sino que han hecho de sus sacerdocios un instrumento del demonio.

Detrás de la elección de ese falso Profeta está la Masonería, que camuflada por el Poder Sacerdotal, hace de la Iglesia el reinado del Anticristo. Y presenta a la Iglesia la nueva manera de dar culto a Dios, a través de las enseñanzas de muchos sacerdotes que han perdido el Espíritu Sacerdotal, y ya no saben dirigir a las almas hacia las praderas espirituales, sino que dan a las almas su alimento humano, fruto de su necia inteligencia y de su orgullo de la vida.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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Santuario de Fátima

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